2/2-La ignorancia y la importancia de hacer preguntas (por Jan Doxrud)

2/2--La ignorancia y la importancia de hacer preguntas (por Jan Doxrud)

Debemos evitar caer en uno de los dos extremos que impiden el progreso intelectual. Por un lado, está el no saber que no sabemos, lo cual se traduce en que ni siquiera nos interesemos en algo ni podamos plantear preguntas al respecto. La pereza intelectual y la falta de curiosidad ni siquiera permiten a la persona detectar esas brechas de información abordadas por Loewenstein.

Tal persona es incapaz de formular preguntas, ya que ni siquiera entiende qué es lo que no entiende. En el otro extremo tenemos al ya mencionado arrogante que cree que no tienen nada que aprender y que piensa que es un experto en las distintas ramas del saber. En una persona arrogante no se da esa actitud de apertura y humildad, a aprender de otros y, menos aún, reconocer errores propios.

Sócrates sin duda sabía que sabía sobre algunas cosas (y simulaba que no sabía sobre otras), pero, más importante aún, tenía claro los límites de sus conocimientos y, por ende, sabía que no sabía sobre otras muchas cosas más. Por su parte, el filósofo y teólogo Nicolás de Cusa (1401-1464) hablaba de la “Docta ignorantia” o “Sabia Ignorancia” en virtud de la cual – si lo llevamos a plano más mundano – el ser humano, cuanto más sabe, más sabe que no sabe. Cualquier persona amante del aprendizaje se va dando cuenta de que lo que sabe es una fracción pequeñísima de todo el saber existente (sin considerar los nuevos conocimientos que serán incorporados en el futuro). Hay que ser consciente de los límites de nuestro conocimiento.

Este tema de los límites del conocimiento ha sido abordado en otros ámbitos por autores como Friedrich Hayek (1899-1992) y su crítica al sistema planificación central socialista. Este es un tema que he desarrollado en varios artículos – disponibles al final de este – en donde Hayek esgrime un argumento epistemológico en contra del sistema de planificación central. La crítica apunta a que este sistema es incapaz de hacerse con la información que se encuentra dispersa en la sociedad, por lo que los planificadores, por más inteligentes que fuesen, no pueden controlar un sistema complejo como lo es la sociedad y la economía. Cada individuo tiene un conocimiento local del cual carece el sistema de planificación central. Es por ello que, en las economías de libre mercado y basadas en la propiedad privada de los medios de producción, existe planificación, pero es una de tipo descentralizada, la cual resulta ser más eficiente.

Los precios, por su parte, no son meros números que podía ser calculados de manera objetiva por los planificadores, puesto que los precios constituyen un sistema en donde unos se encuentran relacionados con otros, de manera que el control de uno repercutirá en los demás. Es por ello por lo que Hayek argumentaba que el modelo socialista pecaba de una “arrogancia fatal”, ya que pretendía concebía a la sociedad como mundo mecánico, predecible y carente de incertidumbre, que podía ser manipulado a voluntad por los planificadores.

En materia de inversiones también es importante el tema de los límites del conocimiento. Si bien el riesgo es diversificable, también hay uno no diversificable, pero al menos sabemos los potenciales riesgos. Pero puedeb haber eventos que ni siquiera están dentro de nuestro radar como los son los “Cisnes Negros” (popularizados por Nassim Nicholas Taleb) y que pueden perjudicar un portafolio de inversiones. Por su parte, el filósofo Frank Knight (1885-1972) diferenciaba entre riesgo, esto es, aleatoriedad con probabilidades conocidas y, por ende, susceptible de ser conocido, y la incertidumbre: la aleatoriedad con probabilidades desconocidas que no se pueden asegurar.

Los economistas John Kay y Mervin King explican en su libro, “Radical Uncertainty” que la incertidumbre es el resultado de nuestro conocimiento incompleto del mundo o sobre las conexiones entre nuestras acciones presentes y los resultados futuros. Añaden que las ramificaciones de lo que ellos denominan como “incertidumbre radical” se extiende más allá del ámbito financiero, ya que abarcan  las decisiones individuales y colectivas,  las económicas y políticas  y las decisiones de importancia global tomadas por estadistas, hasta aquellas decisiones cotidianas toman las personas en su día a día.

Retomemos el tema de la ignorancia. De la ignorancia consciente (cosas que sabemos que no sabemos) parten las dudas y la curiosidad nos lleva a realizar preguntas. Por ende, ser ignorante no es algo que deba avergonzarnos. Lo importante es ser consciente de que somos ignorantes sobre una infinidad de temas, lo que implica que el mundo se nos abre a medida que planteamos preguntas y encontramos respuestas.

A medida que dudamos, preguntamos y comprendemos el mundo nos rodea. Pareciera que este se abre aún más mostrando nuevas incógnitas y relaciones causales que demandarán nuevas preguntas, reflexión y comprensión de nuestra parte. Como afirmaba Bunge, una pregunta es una expresión lingüística de un problema. Dudar, en algunos contextos, implica también mesura y valentía. Por ejemplo, la filósofa española Victoria Camps explica en su libro “Elogio de la duda” que, dentro de un contexto de polarización, extremismos y antagonismos, la duda desconcierta y extraña. Al respecto recomienda la autora: “Tomarse un tiempo, pensarlo dos veces, dejar pasar unos días, antes de dar respuestas airadas”. Así, uno debe demostrar curiosidad, analizar y sopesar distintas visiones antagónicas en diversos temas, y evaluar si cual es mejor o si incluso ninguna lo sea.

El libro de Camps es uno necesario ya que, como comenta la autora, se propone (entre otras cosas) fomentar el diálogo, las buenas maneras, la paciencia, así como también el razonamiento. En palabras de la autora, lo que defiende es “la actitud dubitativa, no como parálisis de la acción (…) sino como ejercicio de reflexión, de ponderar los por y los los contras cuando las vísceras están a flor de piel”.

Regresemos a la curiosidad. Puede que tú curiosidad te llevó a querer entender que es un Banco Central, y en el camino te fuiste encontrando con una serie de otros conceptos: tasa de referencia, inflación, operaciones de mercado abierto, interés interbancario, base monetaria, oferta monetaria, etc. Pero además tendrás que comprender las relaciones causales y el efecto en cadena que puede generar, por ejemplo, una disminución de la tasa de referencia. Esto a su vez te llevará a querer entender cómo afecta a las acciones y bonos, por lo que, en primer lugar, debes entender que son las acciones y bonos. De acuerdo con esto deberá saber qué es un dividendo, las ganancias de capital, el valor actual, el principal de un bono, el rendimiento, etc., y cómo estos activos financieros ven afectados por la disminución de los tipos de intereses.

Puede que tu curiosidad te llevara a estudiar la Guerra Fría. Quizás comenzaste estudiando los conceptos de comunismo y capitalismo, analizando sus principales diferencias, para luego sumergirte en los eventos históricos propiamente tal. Pero te percataste que no basta con comenzar desde 1945, ya que quieres comprender cómo la URSS, que fue aliada de EE.UU, de pronto se convirtieron en los principales enemigos durante la Guerra Fría. Pero tu curiosidad puede que haga que te dirijas aún más al pasado, ya que te preguntaste por qué existía la URSS, es decir, ¿desde cuándo existe este primer Estado que adoptó el comunismo como ideología oficial? No bastando eso podrías preguntarte por qué el primer Estado socialista surgió en la atrasada rusia zarista.

Una vez que se es consciente de la ignorancia sobre un tema, y se activa la curiosidad, hay que aprender a realizar PREGUNTAS ya que irán guiando nuestro proceso de aprendizaje como un GPS. Linda Elder y Richard Paul explican en “El Arte de Formular Preguntas Esenciales” que la calidad de nuestro pensamiento la determina la calidad de nuestras preguntas. Los autores ven a las preguntas como maquinarias que impulsan nuestro pensamiento y que sin preguntas no hay sobre qué pensar, por lo que una mente sin preguntas no está viva intelectualmente. Las diversas disciplinas progresan en base a preguntas esenciales. Alguien que no sabe nada, es decir, no sabe que no sabe, no preguntará nada ya que no hay dudas que aclarar.

Habrá otros que saben que no saben y que, por falta de curiosidad, tampoco preguntarán. En cambio, el que sabe que no sabe y tiene curiosidad, tendrá los incentivos para preguntar y satisfacer su necesidad de conocimientos nuevos. El problema es que en los colegios rara vez se enseña formal y explícitamente a preguntar o a explicar qué es una pregunta, qué tipos de preguntas existen y por qué es importante preguntar.

El énfasis está en las respuestas y se minusvaloran las preguntas, lo cual esté conectado con el hecho de que las personas hablan mucho y escuchan poco. Las preguntas surgen a partir de la escucha, y una persona que solo sabe de monólogos narcisistas y que no conoce la empatía, no sabrá hacer preguntas. Para resolver un problema, más qué comenzar a ofrecer respuestas, debemos en primer lugar plantear las preguntas correctas. En un artículo del Harvard Business Review titulado “The Art of Asking Smarter Questions” se explica que la calidad de nuestras preguntas determina la calidad de nuestro pensamiento, aprendizaje y toma de decisiones. Además el formular buenas preguntas es una habilidad que requiere humildad intelectual, reconocer nuestro propios sesgos y curiosidad. Otro punto importante es que preguntar no es sinónimo de ignorancia sino que de pensamiento crítico. El artículo cita algunas palabras de Jensen Huang, CEO de Nvidia, quien afirmó en una entrevista con el New York Times:

“Probablemente doy menos respuestas y hago muchas más preguntas... Ahora casi puedo pasar un día entero sin hacer nada más que preguntar”.

Más adelante añadía:

“Mediante la indagación, ayudo [a mi equipo directivo] a explorar ideas que no se habían dado cuenta de que necesitaban ser exploradas”.

Los profesores deberían integrar de manera explícita en sus clases el arte de formular preguntas. Comenzar las clases con preguntas bien formuladas, relevantes, provocadoras y desafiantes, que funcionen como un anclaje valioso para comprometer a los estudiantes con la asignatura. Las preguntas requieren reflexión y tiempo, de manera que también hay que enseñar a no responder de manera irreflexiva e impulsiva.

Las preguntas que realizan los estudiantes permiten al profesor saber la profundidad de su conocimiento, así como también detectar en donde pueden estar sus dificultades, simplemente analizando el tipo de pregunta del estudiante. (la calidad de estas). Puede que un estudiante solo realice preguntas cerradas, mientras que otros planteen preguntas sobre relaciones causales lo que revela una mejor comprensión.

Puede suceder que, al comienzo de una clase sobre un tema complejo donde los conocimientos son mínimos, las preguntas de los estudiantes sean más simples, pero a medida que se avance el curso a lo largo de los meses, el profesor podrá ir pidiendo que vayan realizando preguntas e ir comparándolas con aquellas que los mismos estudiantes realizaron en las primeras clases (puede ir guardando las preguntas a lo largo del año). Por poner un ejemplo, alguien puede preguntar:

1-¿Los regímenes socialistas prohibieron la propiedad privada? (pregunta cerrada)

2-¿Los regímenes socialistas estatizaron los medios de producción? (pregunta cerrada, pero se hace una precisión: se habla de estatización y de medios de producción y no de cualquier tipo de propiedad)

3-¿Por qué razón los regímenes socialistas prohibieron la propiedad privada de los medios de producción? (pregunta más abierta)

4-¿Cómo afectó la estatización de los medios de producción al sistema económico soviético?  (se deben identificar relaciones causales y evaluar el impacto de esta política soviética)

5-¿Se puede afirmar que la URSS era un monopsonio, ya que había un único empleador y que, por ende, el sistema se basaba en una falla del Estado en donde el único empleador era el Estado? (se incluyen conceptos técnicos en esta pregunta que busca evaluar la eficiencia de este sistema económico). 

Otro ejemplo:

1-¿Cuáles son las causas de la Primera Guerra Mundial?

2-¿Cómo podemos clasificar, en base a criterios específicos, las distintas causas de la Primera Guerra Mundial (económicas, políticas, de corto o largo plazo)?

3-Considerando las causas de la Primera Guerra Mundial, ¿cuál fue la que tuvo una mayor incidencia en el desencadenamiento del conflicto? ¿Hubo alguna causa necesaria, pero no suficiente? ¿Hubo alguna causa que fue necesaria y suficiente?

Incluso si los estudiantes tienen claro los contenidos, el profesor puede pedirles que formulen preguntas importantes sobre lo aprendido y que justifiquen por qué las preguntas que formularon ayudan a comprender el fenómeno estudiado. De acuerdo con esto, pueden formular distintos tipos de preguntas: que apunten a identificar relaciones causales, a evaluar distintas causas, a imaginar escenarios contrafactuales, identificar y evaluar consecuencias de corto y largo plazo, ejemplificar, analizar diversas perspectivas sobre un mismo fenómeno, etc.

Las preguntas son esenciales cuando debatimos o intercambiamos ideas con personas en ambientes informales. Se pueden formular preguntas que no apunten al contenido mismo, sino que a la forma en que otras personas estructuran sus argumentos. De esa manera se puede dejar en evidencia incoherencias internas de los argumentos.  Ahora bien, la coherencia interna de un argumento, el que sea formalmente válido (que la conclusión se sigue de las premisas) no basta, puesto que tiene que ser también materialmente válido, por lo que las preguntas deben apuntar a ambas dimensiones: forma y contenido.  

También es importante preguntar, por ejemplo, durante  una discusión, qué significado le da nuestro interlocutor a ciertos conceptos que usa. Puede suceder que esté usando un concepto de manera imprecisa o lisa y llanamente de manera errada. Esto es importante ya que permite desde un comienzo clarificar esos conceptos y que la conversación sea más fructífera. Así, si alguien habla de “libertad” o “meritocracia” es importante no dar por sentado tales palabras, sino que delimitarlas con precisión para evitar cualquier clase de confusiones.

Las preguntas van, claro está, más allá del ámbito académico. Cuando una persona quiere conocer a otra y generar un lazo, debe hacer preguntas interesantes y abiertas (no estancarse en preguntas cerradas). En el ámbito policial quien interroga a un sospechoso debe también hacer las preguntas correctas para obtener información valiosa y, quien debe elegir entre distintos candidatos a un puesto de trabajo, debe también hacer las preguntas pertinentes que le brinden información importante para saber si es apto o no para el puesto.

Así, las preguntas, además de ayudar a comprender, también son una guía para tu conducta, ya que te proporciona un feedback o retroalimentación. Por medio de preguntas, ya sea orales o escritas, un profesor puede analizar las respuestas de los estudiantes y chequear los errores específicos, a partir de los cuales cuáles puede tomar decisiones pedagógicas que busquen resolverlos. Por medio de preguntas – como una clase socrática – el profesor puede ir guiando al estudiante hacia la respuesta (en lugar de solo responderlas).  

Así, es beneficioso que el profesor responda las preguntas con preguntas, tal como explica David Perkins sobre la enseñanza socrática. En su clásico libro “La escuela inteligente”, Perkins explica que el maestro socrático no provee montones de datos, sino que controla la calidad de la información suministrada a los estudiantes realizando preguntas certeras y fomentan el examen crítico de la información

Las preguntas nos proporcionan información y esa información nos es útil para la toma de decisiones y no solo en el ámbito académico.  Puede que esa persona a la cual tenías planificado contratar para la empresa, te terminó decepcionando con sus respuestas durante la entrevista destrozando así los prejuicios y estereotipos positivos que tenías de esta.

Puede suceder que el vendedor de un producto no supo responder bien a tus preguntas sobre la ventaja de su producto sobre otras marcas, lo que se tradujo en que no compraras ese producto. Lo mismo sucede en los juicios en donde, si un imputado no sabe responder con claridad en donde estaba en el momento del crimen o cae en contradicción, entonces el juez obtendrá información valiosa para su fallo final.

En el plano vocacional, una persona también puede dedicar un espacio para preguntarse previamente qué es lo que la llevó a escoger esa carrera universitaria: ¿Porque tiene un valor meramente instrumental? ¿Porque simplemente me apasiona? ¿Es porque pienso que me traerá beneficios económicos? ¿Es lo que otros esperan de mí? ¿Fui forzado a hacerlo? ¿Es porque todos los demás por lo general estudian esa carrera?  También puede obtener información útil preguntando a la opinión a otras personas que están cursando esa carrera y otras a quienes ya ejercen la profesión.

Las preguntas son también esenciales en aquello que se conoce como metacognición, es decir, el pensar como pensamos y como actuamos. La metacognición no trabaja solamente en el ámbito educativo en donde los estudiantes aprenden a mirarse a sí mismo y reflexionar sobre diversas dimensiones de su propio aprendizaje. La metacognición es algo que todos hacemos de manera inconsciente cada vez que tomamos distancia de nosotros mismos y nos analizamos. La metacognición permite conocernos a nosotros mismos, nos enseña a no reaccionar automáticamente. Lo anterior se debe a que comenzamos a volvernos conscientes de por qué actuamos como actuamos y por qué reaccionamos como lo hacemos usualmente. Así, lo anterior no sólo constituye un ejercicio de observación pasiva de nosotros mismos, ya que también podemos cambiar hábitos mentales, patrones de conductas y formas de reaccionar que ante ciertas situaciones.

El filósofo Immanuel Kant nos muestra una forma de metacognición filosófica al plantearse una serie de preguntas que constituyeron la base de sus principales preocupaciones y obras. Por ejemplo, su pregunta ¿qué puedo saber? Que aborda una cuestión especulativa sobre los límites del conocimiento y que es respondida por la metafísica. La segunda pregunta – ¿qué debo hacer? – era una cuestión práctica relacionada con el deber moral y que era respondida por la ética.

Conocemos mucho la vida de otras personas, pero solemos ser ignorantes sobre nosotros mismos, sobre las causas de cómo actuamos, por qué reaccionamos de mala manera en ciertos contextos, sobre nuestros valores, nuestros miedos o sobre nuestra estructura psicológica en general. Así, en lugar de reaccionar de manera automática ante ciertas situaciones uno puede analizar por qué reacciono así y si acaso pudiera modificar esa respuesta automática.

Las preguntas que nos formulamos a nosotros mismos también pueden ayudar al crecimiento personal y profesional. Si cometes un error debes darte el trabajo de analizar y preguntarte qué pudiste haber hecho mal y no limitarte a culpar a los demás. Esta es una ventaja que el ser humano debe aprovechar ya que, a pesar de tener esta suerte (y aparente) de “Yo unificado”, podemos igualmente tener diálogos internos.

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