Reseña: La Escuela inteligente, de David Perkins (por Jan Doxrud)

Aprender a aprender

David Perkins es académico en el Harvard Graduate School of Education (HGSE) Junto a Howard Gardner fue codirector del Project Zero de la misma universidad. Perkins obtuvo su Ph.D en matemáticas e Inteligencia Artificial en el Massachusetts Institute of Technology. Desde el año 2000 pasó a ser profesor en el Harvard Graduate School of Education.

El libro de Perkins aborda varios temas, por lo que me centraré en dar un panorama general sobre el contenido del libro. Señala que, a pesar de que las instituciones educativas han integrado las nuevas teorías en materia de enseñanza y aprendizaje, sucede que frecuentemente que todo aquello no queda más que en el papel o no se lleva con frecuencia a la práctica. Claro que esto no es responsabilidad del docente, ya que muchas veces este es preso del sistema, de manera que el cambio en materia educativa necesita de reformas más de base. El autor comienza explicando su concepto de “escuela inteligente”, que son aquellas que se mantienen “atentas a todo posible progreso en el campo de la enseñanza y el aprendizaje”. De acuerdo a Perkins, la escuela inteligente debe tener tres características:

1) Estar informada: directores, profesores e incluso los alumnos deben estar deben poseer conocimientos sobre “el pensamiento y el aprendizaje humanos y sobre su funcionamiento óptimo”. Continúa Perkins: “También saben mucho sobre el funcionamiento óptimo de la estructura y de la cooperación escolar”.

2) Ser dinámica: esto significa que la escuela debe tener un espíritu enérgico, en donde las “energías que se toman tienen por objeto generar energía positiva en la estructura escolar, en la dirección y en el trato dispensado a maestros y alumnos”.

3) Ser reflexiva: la escuela debe ser un lugar de reflexión, en el sentido de brindar atención y cuidado. Añade Perkins que quienes integran la escuela saben ser sensibles a las necesidades de los demás, y deben saber tratar con respeto y deferencia a los demás. Otro punto central es que la enseñanza, el aprendizaje y la toma de decisiones giran en torno del pensamiento.

El objetivo de este libro es, por tanto, “describir la ciencia contemporánea de la enseñanza y del aprendizaje, a fin de que los maestros, directores y alumnos se informe de cómo puede funcionar óptimamente el aprendizaje”. Para Perkins, la escuela debe tener un centro, es decir, debe saber qué es realmente lo que quiere. El autor enumera tres metas que denominaremos como “RCU”:

a-Retención del conocimiento.

b-Comprensión del conocimiento.

c-Utilización del conocimiento.

Tenemos que sólo es posible desarrollar RCU dentro del marco de una educación basada en la reflexión sobre lo que se está aprendiendo, estableciendo conexiones, comparaciones con conocimientos previos, así como estableciendo patrones, diferencias, etc. En resumen, la enseñanza debe ser una consecuencia del pensamiento. El autor considera esencial el aprendizaje reflexivo en donde predomine no sólo la memoria, sino que también el pensamiento. En palabras de Perkins: “Sólo es posible retener, comprender y usar activamente el conocimiento mediante experiencias de aprendizaje en la que los alumnos reflexionan sobre lo que están aprendiendo y con lo que están aprendiendo”. Por lo tanto, y siguiendo a John Dewey, para Perkins la retención y acumulación sólo pueden resultar siendo una verdadera carga indigesta cuando no se le entiende, de manera que es la comprensión de la información la que permite alivianar esa carga. Más adelante en su libro, Perkins nos alerta sobre aquellos obstáculo que impiden el desarrollo de la RCU. Tenemos el conocimiento frágil o conocimiento olvidado, esto es, que los estudiantes no recuerdan, no comprenden o no usan activamente sus conocimientos. Perkins distingue también otros tres problemas dentro de este conocimiento frágil.

En primer lugar tenemos el conocimiento inerte donde los alumnos son capaces de recordar con bastante frecuencia los conocimientos adquiridos pero “son incapaces de recordarlos o usarlos en situaciones que admiten más de una respuesta…por ejemplo, escribir un ensayo, evaluar los titulares del periódico…”. En segundo lugar tenemos el conocimiento ingenuo fenómeno que consiste en que los alumnos captan de manera superficial la mayor parte de los conocimientos científicos y matemática fundamentales. Un ejemplo de esto es afirmar que los veranos son más calidos porque el Sol se encuentra más cerca de la Tierra. En tercer lugar tenemos el conocimiento ritual que Perkins lo explica del siguiente modo: “Los conocimientos que los alumnos adquieren tienen con frecuencia un carácter ritual que sólo sirve para cumplir las tareas escolares”. Otra deficiencia es el conocimiento pobre el cual se traduce en que los alumnos no son capaces de leer entre líneas, sacar conclusiones correctas, generalizar o extrapolar a partir de lo que lee. Tampoco tienen la capacidad de leer crípticamente. Esto también repercute en los estudios en el sentido de que muchos estudiantes carecen de un método de estudio, no reflexionan acerca de cómo aprenden o qué estrategias de estudio puede implementar para las distintas asignaturas. Otros tema que aborda el autor es la de enfatizar la importancia del esfuerzo y no sólo as capacidades cuando se trata de alcanzar alguna meta. Perkins nos habla también de la “Teoría del Uno” que dice que la “gente aprende más cuando tiene una oportunidad razonable y una motivación para hacerlo”, lo cual implica lo siguiente:

a-Información clara.

b-Práctica reflexiva.

c-Realimentación informativa.

d-Fuerte motivación intrínseca y extrínseca.

Perkins explica la forma de aplicar esta “Teoría del Uno” por medio de la “instrucción didáctica” (Adler), es decir, “la presentación clara y correcta de la información por parte de los maestros y los textos”. En segundo lugar, y vinculado con lo anterior, está el entrenamiento. Al respecto escribe Perkins: “¿Cómo encajaría la Teoría del Uno en el método de entrenamiento? La respuesta es sencilla. El entrenamiento pone el acento en dos de las condiciones de la Teoría del Uno: la práctica reflexiva y la realimentación informativa. Las principales actividades del entrenador consisten en asignar prácticas, alentar a los alumnos a reflexionar sobre lo que están haciendo y ofrecer realimentación”. En tercer lugar, Perkins destaca la “enseñanza socrática”, que es aquel maestro que más que dar respuestas, plantea preguntas y genera incógnitas, forzando a sus alumnos a pensar y reflexionar. En palabras de Perkins: “El maestro actúa como incitador y moderador en la conversación: presta ayuda cuando las paradojas molestan demasiado e irrita con contraejemplos y potenciales contradicciones cuando percibe en los estudiantes una satisfacción prematura”. Hay que señalar que la Teoría del Uno no es la panacea y Perkins nos invita a ir más allá de esta y examinar otros enfoques como la perspectiva constructivista, evolutiva, el aprendizaje cooperativo y la colaboración entre pares, el aprendizaje situado en un contexto y otros enfoques más. Otros capítulos interesantes versan sobre las “actividades de comprensión”, entendiendo por comprensión, no como un estado de posesión sino como un estado de capacitación. En las actividades de comprensión deben estar presentes:

a-La explicación.

b-La ejemplificación.

c-La aplicación.

d-La justificación.

e-Comparación y contraste.

f-La contextualización.

La generalización.

Perkins dedica un capítulo al tema del curriculum y al metacurrículm. La idea esencial del metacurrículum dice que “lo que entendemos comúnmente por contenido de una asignatura no incluye el conocimiento de orden superior”. Tal metacurrículum no es un mero agregado, sino que debe fundirse con la enseñanza habitual de las asignaturas, ampliándolas y enriqueciéndolas. A pesar de ser un libro publicado hace un tiempo, considero que aún tiene un contenido valioso para los docentes o cualquier persona interesada en temas relacionado con la educación.