(2) Reseña: Hacer visible el pensamiento. Cómo promover el compromiso, la comprensión y la autonomía de los estudiantes (por Jan Doxrud)

(2) Reseña: Hacer visible el pensamiento. Cómo promover el compromiso, la comprensión y la autonomía de los estudiantes (por Jan Doxrud)

“La conducta del docente no solamente es directa, sino también simbólica. Cuando un docente actúa de una manera particular, se produce el efecto directo de su acción, pero al mismo tiempo, el estilo de actuar da señales sobre la actitud y las expectativas del docente (…) Hay que tener claro que la conducta del docente es rica en significación simbólica, crea un clima, una cultura. Es muy importante que el docente cultive esta conducta simbólica, ya que a través de ella señala los valores de la cultura de pensamiento”. (David Perkins)

La conclusión de todo lo anterior resulta ser bastante iluminador y es que el pensamiento, lejos de ser jerárquico, secuencia y progresivo, resulta ser en realidad desordenado, complejo, dinámico e interconectado. Si la comprensión no es un tipo de pensamiento sino que una meta de este, entonces la comprensión debe ser uno de los principales objetivos de las prácticas educativas en la actualidad: la enseñanza para la comprensión.  Ahora bien, esto no quiere decir que la comprensión sea la única meta del pensamiento, puesto que también se piensa para resolver problemas, tomar decisiones y emitir juicios. Lo señalado anteriormente en relación con la “comprensión, resulta ser un gran desafío no sólo por la preparación que se requiere, sino que también debido a que el “sistema” conspira en su contra. Con esto se quiere dar a entender que los colegios se han centrado en impartir conocimientos y habilidades y, por su parte, los docentes se centran en que sus alumnos completen tareas, trabajos. En este sentido David Perkins señalaba en una entrevista que, casi siempre, el punto de resistencia no es el alumno ni el docente, sino que la cultura establecida en la escuela.En síntesis, el aula se ha transformado en lugares para “decir y practicar”, esto es, el profesor dice a los alumnos qué es importante saber y los estudiantes aprenden ese contenido y practican esa habilidad. 

Ahora la pregunta que sigue es  ¿cómo poder enseñar a nuestros estudiantes para que puedan comprender? Para ser más precisos, ¿qué tipo de pensamiento son esenciales y están involucrados en la comprensión? ¿Existen tipos particulares de pensamiento al servicio de la compresión para todas las disciplinas? Esta pregunta nos aproxima a aquella pregunta que se formuló al comienzo ¿qué es el pensamiento? Investigadores del Project Zero elaboraron una breve lista de “movimientos del pensamiento” o “mapas de comprensión” de alto nivel que permiten desarrollar bien la comprensión:

1) Observar de cerca y describir qué hay ahí.

2) Construir explicaciones e interpretaciones.

3) Razonar con evidencia.

4) Establecer conexiones.

5) Tener en cuenta diferentes puntos de vista y perspectivas.

6) Captar lo esencial y llegar a conclusiones.

7) Preguntarse y hacer preguntas.

8) Descubrir la complejidad e ir más allá de la superficie.

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Obtenido de: https://blog.uchceu.es/magisterio/aprender-aprender-rutinas-pensamiento/

Obtenido de: https://blog.uchceu.es/magisterio/aprender-aprender-rutinas-pensamiento/

Como, señale anteriormente, la comprensión no es la única meta del pensamiento, de manera que los autores también entregan la siguiente lista con tipos adicionales de pensamiento que pueden resultar útiles para la resolución de problemas, toma de decisiones y la emisión de juicios.

1) Identificar patrones y hacer generalizaciones.

2) Generar posibilidades y alternativas.

3) Evaluar evidencia, argumentos y acciones.

4) Formular planes y acciones de monitoreo.

5) Identificar afirmaciones, suposiciones y prejuicios.

6) Aclarar prioridades, condiciones y lo que se conoce.

Para promover estos “movimientos del pensamiento” mencionados anteriormente entran en juego lo que los autores denominan como “rutinas del pensamiento”.  Explican que estas rutinas del pensamiento son “estrategias que cultivan la habilidad de los estudiantes o simplemente las enganchan en actividades interesantes”.  Tales rutinas puede ser concebidas de tres formas. En primer lugar como herramientas, de manera que debemos saber escogerlas para aplicarlas a un trabajo determinado. En  segundo lugar puede concebirse como  estructuras, esto es, como una ayuda para que los estudiantes puedan estructurar su pensamiento. Esto es así debido a que estas rutinas operan como un andamiaje natural que los lleva a niveles más altos y sofisticados de pensamiento.  En tercer lugar, las rutinas del pensamiento pueden ser vistas como  patrones de comportamiento pero, como advierten los autores, no son simples patrones rutinarios de comportamiento, ya que estas rutinas constituyen prácticas diseñadas para alcanzar fines específicos de manera eficiente y son de fácil manejo. Las rutinas de pensamiento son también llamadas por los autores como guiones compartidos que se convierten en parte del tejido del aula por su uso continuo. La relación entre los movimientos del pensamiento mencionados y las rutinas del pensamiento es que las segundas ayudan a promover las primeras. Existen 21 rutinas que pueden organizarse de diferentes formas. Los autores del libro las organizaron en tres categorías:

1) Presentar y explorar.

2) Sintetizar y organizar.

3) Profundizar.

A continuación muestro sólo algunos ejemplos de esto:

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Añaden que, por medio de la utilización regular de estas rutinas para explorar un contenido significativo, los docentes pueden expresar mensajes acerca de la naturaleza del pensamiento y del aprendizaje. ¿Cuáles son algunos de estos mensajes que el docente debe entregar? Los autores enumeran los siguientes:

1) El aprendizaje es consecuencia del pensamiento.

2) El aprendizaje es tanto un esfuerzo colectivo como un proceso individual.

3) La naturaleza del aprendizaje es provisional, incremental y evolutiva.

4) El aprendizaje involucra un cuestionamiento continuo dirigido a develar la complejidad.

5) El aprendizaje es un proceso activo que requiere de un compromiso personal.

Las rutina mencionadas ayudarán, por lo demás, el objetivo central del libro que es hacer visible el pensamiento. Pero, ¿qué es hacer visible el pensamiento?Los autores señalan que cuando hablan de “hacer visible el pensamiento”, se refieren a las “estrategias y procesos de pensamiento específicos que los estudiantes utilizan para construir una comprensión más profunda”. En la página web del Proyect Zero d e la Universidad de Harvard se explica que el pensamiento visible es un marco conceptual flexible y sistemático, y que se encuentra fundamentado en la investigación. Añade que el pensamiento visible apunta a integrar el desarrollo del pensamiento de los estudiantes con el aprendizaje de los distintos contenidos

La anterior definición implica que aprender no es meramente entregar el currículum al estudiante, es decir, reducirla a entregar contenidos a los alumnos o “pasar la materia” como decimos en nuestro país.Explican los autores que tal visión simplista dela enseñanza tiene consecuencias negativas puesto que, en primer lugar, pone su énfasis en el docente, concibiendo de esa manera al estudiante como un ente pasivo que solo absorbe información.  En segundo lugar, y unido a lo anterior, tenemos que otra consecuencia es que las valoraciones se centran en el grado en el que el estudiante asimila el material que le es presentado.  Lo anterior no es una crítica a los contenidos que el profesor imparte en la clase sino que, más bien, cómo él da uso el docente a los contenidos propios de su disciplina.

No hay que equivocarse, aquí no se plantea que el docente solo se reduzca a ser un buen pedagogo sin necesidad de que domine sus contenidos. Todo lo contrario, es condición necesaria que el docente sea un experto en materia puesto que esto lo ayudará a hacer uso de los mapas de pensamiento mencionados anteriormente. Los autores explican que, en lugar de cubrir el currículum y juzgar nuestro éxito en virtud de la cantidad de contenido cubierto, los docentes deben aprender a identificar las ideas y los conceptos clave con los que desean trabajar junto a sus estudiantes, para desafiar y motivar a los estudiantes. No todos los estudiantes están motivados e interesados por aprender, lo cual no significa que toda la responsabilidad deba recaer en el profesor y, menos aún, que este deba ser un “profesor divertido” para atraer la atención de sus estudiantes. Los que sí pueden hacer los docentes, explican los autores, es 

1) Crear oportunidades para pensar.

2) Hacer visible el pensamiento de los estudiantes.  

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David Perkins explica que la retención, la compresión y el uso activo del conocimiento surgen cuando quien aprende se encuentra en experiencias de aprendizaje en donde piensa sobre algo y piensa con lo que está aprendiendo. Volvemos así a la ya citada frase Vigotsky: “Los niños crecen en la vida intelectual de quienes les rodean”.Sin duda los docentes pasan muchas horas de la semana junto a sus alumnos, pero no pueden acompañarlos en sus casas ni en sus vacaciones, por lo que su humilde contribución intelectual es en el aula, motivando, desafiando y mostrando pasión por lo que se hace. Como explican los autores, cuando aprendemos, dependemos de modelo y esto significa que prestamos atención a lo que hacen los demás y los imitamos. Por ende, añaden que los estudiantes deben ver en su profesor una imagen de pensadores y aprendices de quienes pueden aprender e imitar

En una entrevista, David Perkins responde lo siguiente ante una pregunta:

Pregunta

¿Existen dificultades para desarrollar la cultura del pensamiento con un grupo de alumnos que en años anteriores ha aprendido con otros métodos? 

David Perkins:

En general no es difícil que los alumnos cambien, si tienen un docente que los apoya en el proceso. El docente influye en lo que sucede en el aula. Con un maestro que instala un ambiente abierto, que provoca conversación, conocimiento, comprensión, porque organiza actividades que demandan pensamiento, los alumnos van a cambiar. 

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Crear oportunidades para pensar resulta crucial para hacer visible el pensamiento, es decir, “nombrar y notar el pensamiento”.  Los autores se preguntan cómo es posible hacer visible y lo invisible y recomiendan lo siguiente. En primer lugar está el cuestionar, el saber realizar buenas preguntas y tomar distancia de preguntas cerradas o aquellas preguntas que sólo invitan a los estudiantes a “descubrir lo que se encuentra en la cabeza del maestro”. Hay distintas maneras de lograr esto. Una es realizar lo que los autores denominan como  preguntas auténticas que son aquellas preguntas para las cuales ni siquiera el docente tiene una respuesta prediseñada. Tales preguntas son “generativas ” puesto que generan o ayudan a promover la indagación y el descubrimiento en la clase. Tales preguntas, explican los autores, enmarcan el aprendizaje como una actividad “compleja, multifacética y social, en contraste con el proceso de simplemente acumular información”. Importante es que estas “preguntas auténticas” no provienen solo de los profesores, sino que también de los estudiantes. Para ser más enfático, y como bien lo afirma un profesor citada en el libro, las  preguntas de los estudiantes constituyen la mejor evaluación de su aprendizaje. Y citan otra frase de un profesor para quien (acertadamente) las buenas preguntas son aquellas que nos hacen reflexionar a todos, incluyendo al profesor.

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No mencionaremos todas las estrategias, pero lo medular es tomar conciencia de lo importante que son las preguntas en clases. Pueden haber preguntas que espontáneamente surgen ya sea del profesor o del alumno, para la cual no existe una respuesta inmediata, puesto que la respuesta requiere de tiempo y reflexión. También el docente, sabiendo la respuesta, puede ayudar a sus alumnos a llegar a esta por medio de un juego de preguntas (enseñanza socrática) Incluso resulta enriquecedor responder las opiniones y dudas de los alumnos con preguntas. Por ejemplo, frente a la opinión de un alumno el profesor puede pregunta ¿qué te hizo pensar aquello? ¿cómo llegaste a esta conclusión? Si un alumno responde erróneamente a una pregunta, en lugar de responder con la respuesta correcta uno nuevamente puede apelar a preguntas que inviten a los estudiantes a que reflexionen acerca de propio pensamiento (metacognición), en este caso que reflexionen cerca de por qué dicen lo que dicen. En lugar de decirle a uno de los estudiantes que respondió erróneamente a la pregunta y que su otro compañero estuvo en lo correcto, el profesor puede apelar a la clase para dirimir el problema, y saber quién está en lo correcto y por qué.

Junto a las preguntas resultan ser de relevancia el  aprender y estar dispuestos a escuchar (activamente)a los estudiantes y generar un clima en que también ellos se escuchen. También los estudiantes deben percibir que el profesor está interesado e  sus opiniones. En palabra de los autores: 

Escuchar comunica un sentido de respeto e interés por las contribuciones del aprendiz. Cuando esto está presente, los estudiantes están más dispuestos a compartir su pensamiento y a expresar sus ideas, asó como nosotros los alumnos respondemos más cuando sabemos que la persona a quien le hablamos está interesada en nosotros y en nuestras ideas”-

Como ya señalé, el libro es un aporte puesto que provee de varias herramientas que pueden aplicarse dentro de la sala de clases, y también provee explicaciones claras y precisas sobre esta idea del visibilizar el pensamiento que, muchas veces no somos consciente de cómo opera y, por ende, permanece invisible. Ahora bien hay que resguardarse, como advierten los autores, de no abusar de las herramientas. Puede que estas causen entusiasmo en los docentes y su deseo de aplicar cada clase una nueva rutina.  La consecuencia de esto es que, como señalan los autores, la rutina se transforma en el   “especial del día”  y, producto de esto, “una especie de fatiga comienza a surgir entre los estudiantes”. Las rutinas son herramientas y, como ya se señaló, se debe saber cuándo y en qué contextos utilizarlas, y aprender a dominarlas, puesto que como toda herramienta se necesita práctica para poder finalmente apropiárselas y convertirse en un experto. 

Este libro personalmente lo recomiendo no sólo a los profesores, sino que también a estudiantes, a los padres y madres, así como a cualquier persona interesada en el aprendizaje. Mi opinión es que este libro es un aporte por la claridad con que se explica aspectos teóricos, pero también porque ofrece herramientas concretas ara bajar la teoría a la práctica.  Espero que los dos artículos ayuden como motivación para explorar el mundo de la enseñanza-aprendizaje.

  1-Artículos complementarios:

Reseña: 5 mentes para el futuro de Howard Gardner (por Jan Doxrud)

Reseña: La Escuela inteligente, de David Perkins (por Jan Doxrud)

2-Project Zero, Universidad de Harvard

http://www.pz.harvard.edu

3-Página Visible Thinking (inglés)

http://www.visiblethinkingpz.org/VisibleThinking_html_files/VisibleThinking1.html

4-Página “Cultures of Thinking” (inglés)

http://www.pz.harvard.edu/projects/cultures-of-thinking

5-Página “Stories of Learning” (inglés)

http://storiesoflearning.com/Welcome.html

6-Video introductoria al Project Zero (inglés)

https://www.youtube.com/watch?v=swRzk2qFKeU&list=PLw02tZ1F4zEDxJTB9U64rFJcnqDgBAHMc

7-Video sobre las Rutinas del Pensamiento (inglés)

https://www.youtube.com/watch?v=oKV_S5NpDdc

8-Entrevista a David Perkins (subtitulada en español)

https://www.youtube.com/watch?v=8Fd3ghXEujQ