(III) ¿Qué es la libertad? (por Jan Doxrud)

Si los hombres fueran ángeles, el gobierno no sería necesario.  Si los ángeles gobernaran a los hombres, saldrían sobrando lo mismo las contralorías externas que las internas del gobierno. Al organizar un gobierno que ha de ser administrado por hombres y para los hombres, la gran dificultad estriba en esto: primeramente hay que capacitar al gobierno para mandar sobre los gobernados; y luego obligarlo a que se regule a sí mismo.

 James Madison 

Así, tenemos que la desigualdad, en sí misma, no es condenable y menos aún es sinónimo de injusticia, puesto que tendríamos que analizar cómo se genenran tales desigualdades. Por ende, el tema de la desigualdad no puede reducirse a simplemente condenarla donde quiera que existe y aplicar políticas distributivas para corregirla. Sartori recuerda las palabras que Jean-Paul Marat (1743 - 1793) dirigía a  Camille Desmoulins (1760 - 1794): “¿De qué le sirve la libertad política a quien no tiene pan? Solo resulta útil para los teóricos y los políticos ambiciosos”. A esto Sartori responde que estamos ante un falso dilema y señala que, quien renuncia a la libertad a cambio de pan, es sólo un estúpido. A esto añade: “Si la libertad no da pan, es aún más seguro que tampoco lo da la falta de libertad”.Tenemos, pues, que una persona puede sufrir excesivas carencias en una dictadura (donde no podrá ni siquiera reclamar) así como en un país libre donde predomina el Estado de Derecho. Por lo demás, es la falta de libertad económica la que ha demostrado empobrecer las sociedades, ahí donde la mano invisible del mercado es sustituida por la todopoderosa mano visible del Estado. Reducir la libertad a los medios materiales o posesión de recursos constituye reduccionismo inaceptable que puede traer consecuencias nefastas para una sociedad. Por lo demás, se tiene que explorar las causas de la pobreza, por qué razón esas personas viven en esas condiciones y cuáles serían los medios más eficaces para reducir la pobreza. Sobre este tema escribió Friedrich Hayek:

“Nosotros no rechazamos la igualdad como tal; afirmamos tan solo que la pretensión de igualdad es el credo profesado por la mayoría de aquellos que desean imponer sobre la sociedad un concebido patrón de distribución. Nuestra objeción se alza contra todos los intentos de imprimir en la sociedad un patrón de distribución deliberadamente escogido, sea en un orden de igualdad o de desigualdad”.

Lo importante es que  lo contrario de la libertad no es la pobreza, así como tampoco el sinónimo de la libertad es la riqueza. La dictadura nazi y comunista no eran liberales porque mantuviese a su población viviendo en la miseria. Eran dictaduras debido a que los individuos estaban completamente a merced del poder coercitivo del Estado. Siguiendo al destacado miembro del Círculo de Viena,  Moritz Schlick (1882-1936), tenemos también que lo contrario de la libertad no es tampoco el determinismo (por ejemplo físico-biológico, o el hecho de que estemos sometidos a leyes causales), sino que la coerción, por lo que se dirá que una persona es libre si no actúa bajo coerción. 

Sartori, al abordar el tema de  la libertad política, aquella que Marat minusvaloraba frente a las carencias humanas. La mejor manera de saber qué es la libertad política es haber vivido bajo una dictadura o un régimen totalitario, señala Sartori. Tanto bajo una dictadura como bajo un totalitarismo el Estado ejerce un poder sin límites. Frente a la omnipotencia estatal, el individuo reclama la  libertad negativa o “protectora”   o “defensora”, como la designa Sartori. La libertad política es, así, aquella que nos reguarda de los abusos de poder por parte del Estado. Como explica el politólogo italiano:

“Pero el hecho fundamental es que la relación de fuerzas entre los ciudadanos y el Estado es desigual; que, frente al Estado, el poder de los ciudadanos es fácilmente destructible, y, en consecuencia, lo que tipifica su libertad es la presuposición de unos mecanismos de defensa”.

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Añade el autor que la libertad política  no constituye en modo alguno la única ni la más importante, pero sí es la libertad esencial de las otras libertades.  ¿Cómo es posible que los Estado-nación actuales gestionar las libertades de miles de millones de personas? Sartori explica que la libertad política se ocupa de la libertad exterior y la libertad de hacer. Añade que lo sustancial es que la libertad política sirve para proteger al ciudadano de la opresión. Aquí es donde entra en escena la célebre frase de Cicerón: “Somos siervos de la ley con el fin de poder ser libres”, así como la de John Locke en el siglo XVII: “Donde no hay ley no hay libertad”. En palabras de Sartori: 

“¿Por qué la libertad necesita de la ley? Porque si gobiernan las leyes – que son reglas generales e impersonales – no gobiernan los hombres, y a través de ellos, la voluntad arbitraria, despótica o simplemente estúpida de otro hombre. Es verdad que la ley es también coerción ( puesto que prohíbe y condena), pero al mismo tiempo nos tutela porque está constituida por normas que se aplican a todos son distinción, incluso a quienes las hacen. Lo que es un formidable freno ”.

En la misma línea, siglos atrás, Montesquieu (1689-1755) escribió que la libertad política solo era posible donde el poder frenaba al poder, por lo que esta libertad consistía para en hacer lo que las leyes permitían, así como también garantizar la seguridad de los ciudadanos. En palabras de Montesquieu:

"La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad de espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad. Y para que exista libertad es necesario que el gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda temer nada de otro" 

Benjamin Constant (1767-1830) no se mostró convencido de que la libertad fuese lo que las leyes permitieran, puesto que un exceso de leyes puede terminar por sofocar la libertad. Por lo demás tendríamos que entrar a examinar de qué se tratan esas leyes o si se tratan de reglas generales que permitan crear las condiciones para que los individuos puedan ejercer sus libertades. Es similar a la distinción que Hayek hacía entre nomos y thesis, esto es, reglas de comportamiento que tutelan la libertad y los mandatos específicos que toman la forma de ley. No está de más recordar que NO toda ley, por el hecho de ser ley, es legítima. Así, un punto medular del liberalismo, en lo que respecta a la relación entre política y libertad, es que el poder político es peligroso para la libertad y, como añade el académico italiano Angelo Panebianco, el poder político es el más peligroso poder social puesto que cuenta con el control y monopolio de los medios de coerción física. Así, Panebianco concluye: “Por eso, la doctrina liberal, en todas sus variantes, es una doctrina que se propone limitar el poder de la política. Por eso, es la doctrina por excelencia del gobierno limitado”. Así, el liberalismo clásico no solo toma distancia de las ideologías totalitarias estatistas, sino que también de las corrientes libertarias que abogan por la supresión del Estado.

Fin parte 3 de 4


Bibliografía

1) Friedrich Hayek

a-Derecho, Legislación y Libertad (Unión Editorial)

b-Las vicisitudes del liberalismo (Unión Editorial)

c-Los fundamentos de la libertad (Unión Editorial)

d-Camino de servidumbre (Alianza editorial)

2-Ludwig von Mises. Liberalismo (la tradición clásica)

3) Angelo Panebianco, El Poder, el Estado, La Libertad. La frágil constitución de la sociedad libre (Unión Editorial)

4) Risieri Frondizi. Introducción a los problemas fundamentales del hombre (FCE)

5) Bertrand de Jouvenel. Sobre el poder. Historia natural de su crecimiento (Unión Editorial)

6) Giovanni Sartori

a-Teoría de la Democracia, Tomo 2 (Alianza Editorial)

b-La democracia en 30 lecciones (Taurus)

7) Norberto Bobbio. Liberalismo y Democracia. 

8) Isaiah Berlin

 a-Sobre la libertad (Alianza editorial)

b-Isaiah Berlin. La traición de la libertad. Seis enemigos de la libertad humana (FCE)

9) Jean Francois Revel. La Gran Mascarada (Taurus)

10) Mario Vargas Llosa. La llamada de la tribu (Alfaguara)