Reflexiones sobre el liberalismo (4): emprendedores, empresario y empresa (por Jan Doxrud)

Reflexiones sobre el liberalismo (4): emprendedores, empresario y empresa

La hostilidad a la actividad comercial y a la figura del empresario (capitalista desalmado) se puede rastrear hasta los griegos. Aristóteles condenaba el lucro o la “crematística”, aunque defendió la propiedad privada (a diferencia de su maestro Platón). La Iglesia por muchos años condenó el interés y hasta nuestros días quedan resabios de aquel discurso, ahora contra el sistema capitalista. Santo Tomás de Aquino se mostró, no como otros clérigos, más favorable hacia la actividad comercial y el beneficio del mercader, entendiéndolo como un estipendio por el trabajo realizado y los riesgos asumidos por el mercader. En nuestros días, intelectuales de izquierda y otras personalidades pertenecientes al “mundo de la cultura” vuelven a mostrar su profundo desprecio por la actividad comercial y la figura “superficial” del empresario. Después de todo, un intelectual versado en sociología, literatura, filosofía, que lee a Goethe, Hegel o Kant, ¿no es una figura superior y más profunda que la de un empresario superficial, ignorante y materialista, pero que, a pesar de eso, gana cantidades enormes de dinero? El problema con algunos de estos intelectuales son varios, pero cabe señalar que la envidia está a la orden del día sumado a una ignorancia casi total en relación a la economía. Lamentablemente la soberbia del intelectual, al parecer, le hace perder de vista lo anterior, y como creer estar facultado de opinar sobre todo, suele dejar en evidencia su ignorancia sobre temas básicos sobre economía. Recuerda el lector el twitt del actor español Carlos Bardem (hermano de Javier), ejemplo de aquellas frases que bien intencionadas pero que reflejan la ignorancia de quienes las pronuncian. Al parecer la economía, al no ser una ciencia “dura”, lleva a ciertas personas a pensar que pueden convertirse en economistas por algunos minutos y el resultado es lo que sigue (si el lector concuerda con la frase, mejor comience a estudiar economía):

"Imaginad si los beneficios de Telefónica, eléctricas, gas, etc. en vez de ir a accionistas privados fueran al Estado: seriamos ricos".

Imagínese, Barden asume que existe un flujo de dinero que está allí fluyendo continuamente, la riqueza (el paradigma de la torta) está ahí y sólo es cosa de que cambie de manos y que esas nuevas “benignas manos estatales” distribuya aquel pastel (riqueza) de manera más equitativa que las “manos malignas” de los privados. Ignorancia e ingenuidad son dos palabras que se vienen inmediatamente a la mente tras leer lo anterior. Me imagino si las palabras de Bardem las aplicaría también a las empresas de su famosos hermano y a la de su madre, también conocidos por sus posturas de izquierda. Otro economista part-time es Antonio Banderas quien señaló en una entrevista:

            “(Hugo) Chávez rompió con la inercia de gobiernos subordinados a los mercados”’

 Ya expliqué en otro artículo que la “revolución bolivariana” no fue ni una revolución ni menos bolivariana (inspirada en Simón Bolívar). Fue una verdadera involución que hechizó a muchos por un tiempo, pero cuyo final ya estaba escrito, sólo era cosa de tiempo. Chávez no ofreció nada nuevo, sólo socialismo con otros ropajes que hechizó a varios intelectuales de izquierda, especialmente europeos. Hugo Chávez subordinó a la sociedad venezolana al Estado y a una ideología nefasta que sólo enriqueció a una pequeña cúpula, especialmente a la familia de Chávez, militares cercanos y civiles adictos al régimen. Como siempre sucede, el socialismo es para los demás, pero no para quienes lo proclaman.

Por ende, tenemos una importante lección y es que la economía resulta ser incompatible con el socialismo (real) y existen ciertas leyes económicas que terminarán por triturar a aquellas ideologías que pretendan someter a esas leyes económicas. Este es un fenómeno que lleva bastante tiempo. El economista austriaco Eugen von Böhm-Bawerk escribió a principios del siglo XX que los marxistas pretendían sustituir las leyes de la economía por la primacía de la política. Lo anterior se pretendía lograr mediante un plan único de producción y distribución (sistema de planificación central). La lógica detrás de esto es la siguiente: como la economía no es una ciencia dura (como la física), entonces tenemos que la ley de la oferta y la demanda, la escasez o la ley de los rendimientos decrecientes son sólo inventos de la economía burguesa, de manera que esta debe ser sustituida por una economía proletaria (de los trabajadores).

Por otra parte tenemos otrasfiguras del ámbito artístico como Gene Simmons, bajista de Kiss, que se han transformado en grandes emprendedores y empresarios, sin avergonzarse y sin criticar al libre mercado mientras se hace rico, como es el caso del millonario documentalista Michael Moore. Por su parte Bono (U2) afirmó que el capitalismo, el emprendimiento y el comercio sacan a más gente de la pobreza que la ayuda, siendo esta última sólo un parche. En esto, Bono estaría de acuerdo con economistas del desarrollo como William Easterly y Xavier Sala-i-Martin. Por lo tanto, no coloquemos a todas las figuras del mundo de las artes en el mismo saco.

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Se suele pensar, particularmente en Chile, que un liberal es necesariamente de derechas, lo cual es un reduccionismo absurdo. Para comenzar por lo más evidente, existen empresarios de izquierda (¿ex-izquierda?) siendo uno de los más emblemáticos el ex-GAP Max Marambio, el ex Mapu Oscar Guillermo Garretón u otro Mapu como Máximo Pacheco. La lógica detrás de esta opinión reside en que el liberalismo apoya y promueve la libre iniciativa empresarial y, en Chile,  los “grandes empresarios” chilenos están ligados con la derecha (o sus intereses) y algunos estuvieron estrechamente ligados al régimen militar[1] como los ex controladores del grupo Penta, el grupo Saieh (Alvaro Saieh), Claro, Cruzat, Angelini y Ponce Lerou[2]. Así tenemos que si un partido "X" de derecha  es pro-empresario y si el liberalismo es pro-empresario entonces el liberalismo sería de derecha o el liberalismo defendería los intereses que defiende el partido "X". En todo caso el hecho de que el liberalismo coincida con la tal partido "X" en un tema específico como el libre emprendimiento no transforma al liberalismo en una “ideología de derecha” “retrógrada” o “conservadora’.

Lo anterior es falso y el error radica en que no se precisa el concepto de empresario y emprendimiento. Para empezar se puede ser empresario sin ser emprendedor y emprendedor sin llegar a ser empresario. Ciertamente el liberalismo verdadero no celebra al “empresario” que ha debido su éxito exclusivamente a los contactos y favores del gobierno o a prácticas ilegales que los protegen de la competencia y menos aún a aquellos que se han enriquecido por contactos políticos durante una dictadura militar. En otras palabras, los liberales defienden el libre emprendimiento y la libertad de emprender, pero no defiende (al menos no debería) a cualquier empresario, al empresario corrupto que viola los principios básicos del liberalismo económico y del derecho.

Los autores de izquierda no precisan a qué se refieren cuando hablan de capitalismo y empresario, y asumen que el capitalismo es uno por lo que confunden la “catalaxia” (Hayek) o el liberalismo económico de propiedad privada con el capitalismo de amiguismo (crony capitalism) o neomercantilismo que predomina en nuestros días. Estos autores continúan con una retórica decimonónica en donde el empresario es aquel capitalista obeso con un gorro de copa, fumando un puro y tratando a sus trabajadores como esclavos. Este es el modelo “Oliver Twist” del capitalismo, de acuerdo al cual la Revolución Industrial significó sólo un desastre para la sociedad inglesa de aquel entonces. Capitalismos hay muchos como el de amiguismo en Estados Unidos, las modalidades del modelo mixto y el capitalismo estatista de China y Cuba. Lamentablemente hoy predomina en el “imaginario colectivo” una caricatura de la figura del empresario, en donde este es reducido a una figura parasitaria y explotadora que se enriquece a costa de sus trabajadores. Así, tenemos que el empresario es el “Señor Burns” de los Simpsons: cruel, explotador e inmoral.

Las personas podrán optar por seguir atadas a esta imagen distorsionada del empresario concebido como el explotador del pueblo (siendo este, supuestamente, último el que realmente trabaja), como aquel cruel ser humano que explota a sus trabajadores quedándose injustamente con los beneficios que este último genera por medio de su trabajo o pueden intentar entender en qué consiste el emprendimiento o función empresarial.

 El emprendimiento o la función empresarial es una capacidad típicamente humana para darse cuenta de oportunidades de ganancia que surgen en su entorno y que otros no se han percatado, de manera que el emprendedor actuará para aprovecharse de tal oportunidad. Así, a varios manuales de economía que nos enseñan que los factores de producción son 3 (tierra, trabajo y capital), debemos agregar un cuarto: habilidad empresarial (en el manual de Michael Parkin está presente). Como explica el economista anarcocapitalista Jesús Huerta de Soto la palabra emprender deriva del latín “prenhendere”, que vendría a significar algo como “captar”, “coger”, “atrapar”, de manera que el emprendedor es aquel que capta, se da cuenta, se percata y atrapa oportunidades ignoradas por otros. De acuerdo a Huerta de Soto, tal conocimiento tiene una serie de características

1-Es subjetivo y práctico, no científico.

2-Es exclusivo, solo se le ocurre al actor.

3-Está disperso por las mentes de todos los individuos; cada individuo tiende a descubrir la información que le interesa, sobre lo que le preocupa.

4-Es tácito, no estructurado. El actor sabe cómo hacer algunas acciones, pero normalmente no identifica sus elementos o si son ciertos.

5-Se crea de la nada, precisamente a través del emprendimiento; no se puede buscar sistemáticamente.

6-Se puede transmitir a través de procesos sociales complejos, normalmente de forma inconsciente y no sistemática.

Tenemos que el emprendimiento no es algo que pueda ser simplemente enseñado en un aula universitaria, ya que para ser emprendedor se necesita pensar más allá de lo establecido o como dice el dicho “think out of the box”. De acuerdo al economista austriaco Joseph A. Schumpeter el empresario era un revolucionario de las convenciones y los hábitos, ya que introducía una novedad en sistema productivo. Para el austriaco, los emprendedores son innovadores que buscan destruir el status quo de los productos y servicios existentes para crear nuevos productos y servicios. El emprendedor,  que puede devenir empresario, introduce cambios que pueden revolucionar completamente la sociedad.  Tenemos múltiples ejemplos: Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple), Jeff Bezos (amazon), Jack Dorsey (twitter), Reed Hastings (Netflix). Nadie podrá negar que tales personajes han sido verdaderos revolucionarios de la innovación. Lo que indudablemente no puede faltar es un ambiente de libertad o, para decirlo de otra manera, los emprendedores no existirían en un régimen totalitario o en una sociedad colectivizada o estatizada radicalmente. En una sociedad intervenida significativamente por el Estado (como Corea del Norte y Cuba) o en una sociedad donde el sistema de precios no actúa como una red de información, la función empresarial y el proceso creativo cesa completamente.

Para Peter Drucker el innovador se debe encontrar en un estado mental creativo y productivo para poder desarrollar lo que tiene en mente y consideraba la innovación como un proceso que no se queda detenido en una idea creativa, sino que va más allá; es la construcción y el desarrollo de la misma. En lo que respecta al emprendedor, Drucker sigue la misma línea de Schumpeter, considerando al emprendedor como alguien que busca el cambio, responde a él y lo explota como una oportunidad. Ahora bien, hay mucho de pasión en esta actividad (el proceso de emprender) pero independiente de la pasión que lo genere desarrollar algo nuevo, el emprendedor buscará a la larga también lucrar.

El emprendedor y el empresario se mueven en un mundo caracterizado por el riesgo, es decir, y siguiendo a Frank Knight, por la aleatoriedad con probabilidades conocidas y por la incertidumbre, esto es, la aleatoriedad con probabilidades desconocidas (Frank Knight) lo que se traduce en que el emprendedor, alasumir un riesgo (capital propio) de la actividad económica, exige una recompensa por la eficiencia. John Maynard Keynes también destacó el tema de la incertidumbre acerca de las condiciones futuras del entorno al que se enfrentaban los empresarios y eran las expectativas acerca del futuro las que guiaban las acciones de las personas. Ahora bien, en su Teoría General la variable clave de las decisiones de los empresarios no era el tipo de interés (como Irving Fisher y Knut Wicksell), sino que las expectativas y, particularmente, los “animal spirits”. Otro autor de suma relevancia, y poco conocido y difundido, fue el alumno de Keynes y Hayek: George Shackle.  Este autor colocó las expectativas en el centro de sus reflexiones así como en el centro de las decisiones humanas. En Shackle las relaciones entre economía y epistemología ocupan un lugar central . Después de todo, la economía (siguiendo a Lionel Robbins), más que ser un problema sobre la asignación de recursos escasos con usos alternativos, es un problema de conocimiento, ya que incluso muchas veces ni siquiera tenemos conocimientos sobre esos recursos, ya que hay que descubrirlos. Para Shackle las elecciones que se realizan no son entre bienes sino que entre pensamientos, cosas que no existen todavía salvo en el pensamiento, para posteriormente emprender una acción sobre la base de aquella creencia. Shackle lleva la idea del subjetivismo hasta los extremos , esto es, no sólo a los gustos sino que también a nuestras interpretaciones. Otro autor relevante dentro de este tema fue Ludwig Lachmann quien también se ocupó del proceso de formación de expectativas y cómo estas se relacionaban y coordinaban dentro del proceso de mercado.

El economista austriaco Ludwig von Mises también desarrolló una teoría de la empresarialidad que sería posteriormente profundizada por uno de sus alumnos: Israel Kirzner. Sin entrar en detalles, Mises desarrollo lo que se conoce como “praxeología” o teoría de la acción humana. Dentro de esta podemos destacar los siguientes elementos:  a) La acción siempre persigue la realización de un fin, tanto últimos como intermedios; b) El ser humano que actúa tiene una escala valorativa que constituye una imagen mental de sus necesidades y valoraciones subjetivas; c) Existe un incentivo para la acción que vendría a ser la diferencia existente entre el valor de la meta alcanzada y a los fines a los que tuvimos que renunciar para alcanzarlo, en otras palabras el coste de oportunidad; d) La acción humana transcurre en el tiempo, uno de tipo subjetivo y no mecánico. En la misma línea que Mises, Friedrich Hayek fue a contracorriente de la economía neoclásica, el equilibrio walrasiano y el homo economicus maximizador de utilidades. La economía está lejos de ser ese paraíso que tiende siempre hacia el equilibrio como se enseña en los manuales. El caso es el contrario, es decir, la economía tiende hacia el desequilibrio, de manera que el concepto de “competencia perfecta” es una quimera, un absurdo y una “contradicitio in terminis”. La competencia no es perfecta y la dinámica de mercado no tiende al equilibrio, y son los emprendedores y empresarios los agentes que rompen el status quo, violentando el proceso de mercado. No puede haber equilibrio en un mundo donde miles de millones de personas tienen planes de acción diferentes a partir de sus propias interpretaciones respecto al futuro incierto. En este sentido hay que entender que existen entre la Escuela Austriaca de Economía y economistas de la Escuela de Chicago, como Milton Friedman y Gary Becker, desde el punto de vista de la teoría económica diferencias abismales. Un excelente libro que aborda este tema es el de JavierAranzadi del Cerro en donde contrasta la teoría económica de Ludwig von Mises y Gary Becker[3].  Economistas como Gary Becker poseen una concepción del ser humano o una antropología reduccionistas en donde predomina un homo economicus con un comportamiento maximizador, que se desenvuelve en un mundo estático y en donde el tiempo prácticamente no existe. Dentro del modelo neoclásico tanto el marco social como cultural son exógenos a este,  la información está dada y el error es prácticamente imposible. Ciertamente las dos escuelas de economía se encuentran en veredas diferentes y la diferencia de enfoques influye en la teoría de la empresarialidad de ambos. Uno de las tesis del economista español es el establecer una clara diferencia entre la Escuela Austriaca de Economía y la Escuela de Chicago, no solamente en lo referente a la teoría económica, sino que también en lo que concierne al liberalismo, ya que mientras la Escuela Austriaca defiende un “liberalismo humanista”, la Escuela de Chicago aboga por un “liberalismo tecnicista” que reduce al ser humano a un mero consumidor utilitarista.

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La vida demuchos exitosos empresarios ha sido una de grandes sacrificios y fracasos. Pero no debemos reducir a los emprendedores y empresario sólo a aquellos personajes exitosos de fama mundial. Existen otros casos de emprendedores que aportan un valor añadido al país. Por ejemplo la emprendimiento chilote de Luna Puntra y sus ajos deshidratados y sal marina con ajo o el caso de Andrea Curumilla, gerenta de la Cooperativa Punta Quilen, productora de pastas de ajo. No podemos dejar fuera el emprendimiento de Carolina Echenique y sus famosas papas “Tika”. Otro caso es el grupo de emprendedoras pertenecientes a la Cooperativa Zomo Ngencompuesta por alrededor 130 mujeres pewenche y campesinas de distintos sectores cordilleranos de la Comuna de Kurarewe que fueron escogidas para representar a Chile con su mermelada en base a rosa mosqueta, en la tienda Casa de Campo (Nueva York). Otros mapuche han presentado sus emprendimientos en Sillicon Valley como es el caso de Ariel Traipi Huilipan, un diseñador gráfico y fundador de la empresa Ayekan. La iniciativa genera productos de entretención y educación cultural de los pueblos indígenas del sur de América, mediante juegos de cartas. Otros dos emprendedores son el Civil Industrial (mención Informática),  Marcelo Catrileo Rojas Ingeniero y su Ariel Saavedra Aniñir, quienes desarrollaron iniciativa virtual de turismo étnico llamado “Araucanía Sin Fronteras”. En Bolivia los aymaras también han decidido integrarse al capitalismo global, siendo los “edificios cholet” uno de los símbolos de esta nueva cultura indígena emprendedora, que llegan a tener siete pisos y se caracterizanpor sus colores fluorescentes.

                                        Producto Gourmet de la Cooperativa Punta Chilén

                                        Producto Gourmet de la Cooperativa Punta Chilén

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En lo que respecta a la “empresa”, comúnmente es concebida como una mera cosa material o técnica, peor aún, se reduce la empresa a la “fábrica”, ese cuartel de disciplinamiento que describía Marx en El Capital. La verdad es que la empresa es más complejo que eso, es decir, es algo más abstracta. En realidad la empresa es un conjunto o nudo de contratos, así como un ámbito de cooperación. A través de una serie de contratos distintas personas entran voluntariamente en contacto ofreciendo sus recursos para obtener un beneficio. Desde este punto de vista, la empresa es un sistema complejo, un todo compuesto de diversas partes, en donde, claro está, cada parte persigue su beneficio: el trabajador quiere un mejor salario, el accionista mejores dividendo y el proveedor que se le pague por sus servicios. La empresa, por tanto, involucra a dueños, inversionistas, trabajadores, proveedores, complementadores, competidores y clientes. La empresa está inserta dentro de un entorno en donde existen una serie de elementos que influyen en la empresa pero que no dependen de esta: factores político-legales, factores económicos (desarrollo del país, tipo de interés, ciclo económico), factores socioculturales (patrón de comportamiento del consumista, evolución demográfica) y factores tecnológicos (inversión en I + D). Por otra parte está aquel ambiente que es propio y específico de la empresa que incluye: proveedores, competidores, clientes e intermediarios.

La llamadas “empresas estatales” son problemáticas ya que son en realidad monopolios que no se someten a las mismas reglas que las demás empresas, es decir, muchas de estas empresas estatales tienen el riesgo de fracasar o tener reveses, pero están amparadas por el Estado y son como dice la popular frase (tras la crisis subprime): “Too big to fail”. La era del Estado empresario demostró ser ineficiente y, en otros casos,  desastroso, tal como lo demostaron los distintos socialismos realmente existentes. Veamos el “Estado empresario” en Venezuela que es un desastre. En Chile, como bien señala el historiador Rodrigo Henríquez Vásquez, la creación del Estado Social en Chile tiene la paradoja de haber sido creado por los militares, entre 1924 y 1925, y desmantelado 50 años después por los propios militares. Como explica el mismo historiador, en el caso chileno, la consolidación estatal tuvo tres focos diferenciables que tenían un sustrato común, esto es,  la modificación de las relaciones entre Estado, la sociedad y el mercado:

a)    Ampliación del Estado Social a través de la regulación del trabajo y de la seguridad social.

b)    La intervención de la economía a través de los controles de precios.

c)    El fomento de la industrialzación bajo el modelo del desarrollo hacia adentro

La era de la planificación, el nacionalismo económico, la industrialización por sustitución de importaciones (modelo ISI)  la teoría de la dependencia y de la hegemoníade los economistas del desarrollo socialistas como Gunnar Myrdal ha quedado atrás, ya que demostraron ser ineficientes[4].

¿Para qué existen las empresas? De acuerdo a Ronald Coase (1910-2013), las empresas existen porque ahorran costes de transacción. La pregunta que podríamos formular entonces es por qué razón no se forma una sola gran empresa de producción mundial como vaticinaban los marxistas. En palabras de Jesús Huerta de Soto:

...desde la óptica del argumento original de Mises, es claro que la posibilidad de organizar eficientemente una empresa se encuentra inexorablemente limitada por el tamaño de la misma: siempre existirá un determinado tamaño crítico, a partir del cual el volumen y tipo de información que necesite el órgano gestor para dirigir eficientemente su empresa será tan grande y complicado, que sobrepasará con mucho sus capacidades interpretativas y de comprensión, por lo que cualquier crecimiento adicional tenderá a ser ineficiente y redundante[5].

De acuerdo a Huerta de Soto, la tesis de Mises viene a complementar a la de Coase en el sentido de que la “organización empresarial, no sólo tendría beneficios decrecientes y costes crecientes, sino que además, supondría un coste prohibitivo tan pronto como el mercado para determinados factores de producción comenzase a desaparecer[6]. En realidad, como explica Murray Rothbard, ha sido sólo en el socialismo donde el peligro de un “gran monopolio” se ha hecho realidad, un cartel creado y mantenido por el Estado. En palabras de Rothbard:

Quienes abogan por la «planificación central» socialista, pretendiendo que es el método de producción más eficiente en lo que respecta a satisfacer las necesidades del consumidor, tienen que contestar la siguiente pregunta: Si esa planificación central es realmente más eficiente, ¿por qué no ha sido establecida por los individuos que persiguen ganancias en el mercado libre? El hecho de que jamás se haya constituido voluntariamente UN CARTEL ENORME y que se requiera el poder coercitivo del Estado para formarlo demuestra que no habría posibilidad alguna de que fuera el método más eficiente para satisfacer las exigencias de los consumidores[7].

Siguiendo a Ronald Coase se puedeafirmar que una empresa tenderá a crecer hasta que los costes de la organización de una transacción adicional dentro de la empresa se igualen a los costes de realización de la misma transacción por medio de un intercambio en el mercado abierto, o a los costos de su organización en otra empresa. Explica Coase que en la medida en que una empresa se hace más grande, existen rendimientos decrecientes de la función del empresario, vale decir, los costos de organizar una transacción adicional dentro de la empresa puede subir. En resumen, la idea de la concentración del capital resulta ser falsa. Por lo demás, debemos precisar qué pretendemos decir cuando hablamos de monopolio, ya que el verdadero monopolio existe ahí donde hay barreras de entradas para otros productores y donde existen privilegios para ciertas empresas por parte del Estado. En el capitalismo, si bien hay empresas que logran perdurar en el tiempo, existen otras que, si no están constantemente innovando, entonces se van a quiebra o pierden poder dentro del mercado, tal como sucedió con Blockbuster frente a Netflix o Kodak frente a las cámaras digitales. Si uno examina, por ejemplo, el Índice Industrial Dow Jones puede percatarse de los cambios en las industrias que integran aquel índice desde 1894 hasta la fecha. En nuestros días los Rothschild, los Carnegie o los Rockefeller han dejado de ser la “gran amenaza monopolista”. Como explica Rothbard, si la ley de la concentración del capital no es en absoluto cierta, entonces la tesis que le sigue, la ley de la centralización del capital, resulta ser más endeble. De acuerdo a Rothbard, nadie es capaz de predecir por donde soplarán los vientos de la competencia, de la creación y el declive, de la innovación y la decadencia. No cabe duda de que una de las tendencias del capitalismo es hacia una gran variedad y gama en la calidad de los productos, y esta tendencia promueve la “descentralización” y no la centralización  marxista.

Entonces tenemos que no existe ni concentración, ni centralización, ni tendencia decreciente de la tasa de ganancia, ni pauperización de la clase obrera, ni polarización de la sociedad en dos clases (proletarios y capitalistas). Las masas de trabajadores, aún considerándola (erróneamente) como una masa homogénea no se encuentra en peores condiciones que en tiempos pasados. Si bien la pobreza es un fenómeno que aún persiste en ciertas regiones, la humanidad goza hoy de niveles de vida que ni los reyes soñaron en tener en el pasado. Son los emprendedores, los empresarios y las empresas las que imprimen el dinamismo que caracteriza al capitalismo, donde se destruyen antiguos métodos de producciónn nuevos a favor de otros nuevos y más eficientes, esto es lo que Schumpeter denominaba como “destrucción creativa”. Ayer prevaleció Blockbuster y al no innovar quedó desplazada finalmente por Netflix.

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En lo que respecta a los países más innovadores de acuerdo al “The Global Innovation Index” tenemos los siguientes:

1-Corea del Sur

2-Japón

3-Alemania

4-Finlandia

5-Israel

6-Estados Unidos

7-Suecia

8-Singapur

9-Francia

10-Reino Unido

Llama, de manera preocupante, la ausencia de países latinoamericanos. Bloomberg utiliza 5 indicadores para medir la capacidad de innovación de un país:

1-Investigación y desarrollo, liderado por Corea del Sur.

2-Manufacturing (valor añadido que genera la industria de un país), liderado por Suiza.

3-Empresas de alta tecnología, liderado por Estados Unidos.

4-Niveles de Educación, liderado por Corea del Sur.

5-Personal de Investigación, liderado por Finlandia.

En el caso específico de Chile cabe citar el interesante artículo de Pablo Astudillo y Carlos Blondel, publicado en CIPER, donde advierten sobre los peligros que corren los países que no investigan. Escriben los autores:

“Debido a que nuestra actividad industrial es de baja complejidad y se sustenta en la explotación de recursos naturales y con escaso contenido tecnológico, lo que queda de manifiesto en indicadores de complejidad económica o de exportaciones “high-tech”, es que no pocos viven esperando que se repita “la historia del salitre”, o en otras palabras, que algún adelanto tecnológico o productivo amenace la industria que sostiene buena parte de nuestra economía”[8].

 Como escriben los mismos autores, en relación al grafeno:

Una de las cosas más asombrosas del grafeno es que su descubrimiento no fue producto de consorcios academia-industria, ni del trabajo de una empresa acogida a beneficios tributarios a la I+D ni producto de una ‘ciencia impulsada por misión’. El grafeno se descubrió en un laboratorio universitario y fue el producto de la curiosidad de dos investigadores. No estaba en la “agenda oficial” del laboratorio, e incluso se desarrolló en lo que sus descubridores llamaban “experimentos de viernes por la noche”. Ciencia motivada por curiosidad en su estado más puro”.

 

Palabras finales

Emprendedores, empresarios, empresas y trabajadores son elementos necesarios para el progreso material de un país, de manera que se tiene que abandonar aquel añejo discurso decimonónico-marxista (el fetichismo del marxismo) que no ayuda  absolutamente en nada en comprender la economía actual. La economía actual, sin omitir las imperfecciones que tenga, no es un mero juego de suma cero y la sociedad no está dividida en capitalistas malvados y trabajadores (manuales preferentemente) benevolentes que sólo existen en este mundo para enfrentarse sin tregua, para que en algún momento en el futuro triunfe (preferentemente el segundo) final y definitivamente uno sobre el otro. Hay que saber discriminar entre verdaderos empresarios y aquellos que utilizan métodos cuestionables para lograr el éxito, para que de esa manera no “idealicemos’’ la figura del empresario ni tampoco “demonizarla”.


[1] Maria Olivia Monsckeberg, El saqueo de los grupos económicos al Estado de Chile (Chile” DeBolsillo, 2015)

[2] Manuel Salazar, Todo sobre Julio Ponce Lerou, de yerno de Pinochet a millonario (Chile: Uqbar, 2015).

[3] J. A del Cerro, Liberalismo contra Liberalismo. Análisis teórico de las obras de Ludwig von Mises y Gary Becker (España: Unión Editorial, 1999)

[4] Para más detalles consultar el libro de William Easterly, The Tiranny of Experts: Economists, Dictators, and the Forgotten Rights of the Poor (Basic Books, 2014)

[5] Jesús Huerta de Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial (España: Unión Editorial), 196

[6]Ibid., 198-199.

[7] Murray N. Rothbard, Historia del pensamiento económico, vol. 2, (España: Unión Editorial),  162.

 

[8] El cobre, el grafeno y los peligros que corren los países que no investigan, CIPER, 30 de julio de 2013 (artículo en línea: http://ciperchile.cl/2013/07/30/el-cobre-el-grafeno-y-los-peligros-que-corren-los-paises-que-no-investigan/