(II) ¿Qué es la Libertad? (por Jan Doxrud)

(II) ¿Qué es la Libertad? (por Jan Doxrud)

“¿Dónde está la libertad? Desde hace dos siglos la está buscando nuestra sociedad europea, pero lo que ha encontrado ha sido la autoridad estatal más amplia (…) Cuando preguntamos donde está la libertad, se nos muestra una papeleta de voto que indicaría que sobre la inmensa máquina que nos oprime tenemos un cierto derecho (…) ¡Pura falacia! La libertad es algo muy distinto. Consiste en que nuestra voluntad no esté en modo alguno sujeta a otras voluntades humanas, sino que sea ella la única que rige nuestros actos, con la única limitación de respetar las bases indispensables de la convivencia”

 (Bertrand de Jouvenel. Sobre el poder. Historia natural de su crecimiento)

 

Todos desean libertad, pero, ¿por qué razón existieron ideología dispuesta a sacrificar la libertad? ¿Por qué razón hubo sistemas de pensamiento, como los socialismo reales que, deseando liberar a la humanidad del grillete de la explotación capitalista, terminaron por aniquilar a millones de personas? ¿Puede existir una libertad anclada única y exclusivamente en la igualdad material? La respuesta ya la sabemos y es que el dogma político socialista sacrificó la libertad de las personas en nombre de una utopía igualitarista que resultó ser, desde un comienzo, incompatible con la realidad. El liberalismo y utopías de cualquier clase son antitéticas.

Cuando uno habla de libertad en la vida cotidiana puede darle diferentes acepciones. Como explicaba Frondizi, se habla de libertad en muchos sentidos y en distintos planos, de manera que no existía “un” problema de la libertad, sino que una constelación. Una persona podrá decir que la verdadera libertad es aquella que se conquista interiormente, que es lo que defienden la mayor parte de las tradiciones místicas y meditativas. Uno se vuelve gradualmente libre en la medida en que menos depende del mundo exterior, se trascienden los condicionamiento culturales, se prescinde de las necesidades materiales y del juicio de las personas que me rodean.  Así, la verdadera libertad, como conquista interior, sería el resultado de aquella célebre frase inscrita en el oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”. El relato de las 4 nobles verdades del Buddha nos relata, básicamente, como un príncipe que vivía opulentamente, en realidad no era libre, puesto que era preso de sus miedos y angustias tras enfrentarse a diversas realidades de la condición humana: la vejez, la muerte y la enfermedad. El camino emprendido por el joven príncipe Siddharta no es más que un camino hacia la libertad interior, la principal forma de libertad. Así, se es efectivamente parte de este mundo pero ya no estoy sometido a este. La libertad sería más que una facultad, sería una suerte de estado final que la persona debe alcanzar, pero tal estado se alcanza por medio del ejercicio de mi libertad, es decir, la libertad como una facultad humana.  

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Indice de Libertad Económica 2018 (Heritage Foundation) y el falso dilema entre “pan o libertad” (http://www.iberglobal.com/files/2018/heritage_2018.pdf)

Indice de Libertad Económica 2018 (Heritage Foundation) y el falso dilema entre “pan o libertad” (http://www.iberglobal.com/files/2018/heritage_2018.pdf)

Pero la libertad no se agota en esta visión ascética -espiritual. Cuando hablamos en nuestros días de libertad también podemos referirnos a otras cosas. Por ejemplo, podemos decir que soy libre porque puedo desplazarme a voluntad por mi país, porque puedo votar durante las elecciones, porque puedo presentarme como candidato a un cargo político, porque puedo renunciar a mi trabajo para cambiarme a otro, porque puedo casarme con quien yo quiera, porque puedo profesar mi religión sin miedo, porque puedo pertenecer a un partido político, porque puedo emprender y montar una empresa, porque puedo formar una ONG, porque puedo expresar mi opinión en las redes sociales, porque puedo poner fin a mi vida por medio de la eutanasia, etc. Por el contrario, ¿cuándo afirmamos que carecemos de libertad? 

Ahora abordemos el tema de la libertad socialista y su concepción de que esta se encuentra anclada a la posesión de medios materiales. Una persona que vive con lo mínimo para subsistir junto a su familia, puede ser libre en el sentido de que puede desplazarse por las calles libremente, puede  votar, protestar contra un político en la calle, buscar un mejor trabajo y renunciar al suyo. Esa persona puede, incluso, vivir en un rankeado con un alto índice de libertad política y económica, y cumplir cabalmente con el cumplimiento del Estado de Derecho (pero así también puede vivir en una dictadura represiva que le niega las libertades básicas que, al menos, le brinda aquel que vive en una democracia liberal). Así el argumento comienza con una constatación real, es decir, existe gente pobre y, posteriormente, se nos dice que la gente pobre no es libre de manera que la libertad es sinónimo de posesión de riquezas.

¿Qué podemos decir sobre esto? Si imaginásemos un experimento en donde usted sabe que va a ser pobre y la única opción que le dan es escoger, ¿dónde querría serlo? ¿En Corea del Norte o en Estados Unidos? ¿En Venezuela o en Estados Unidos? ¿Ser pobre en la China de Mao o en la China creada por Deng Xiaoping? Porque si, como dicen algunos, el pobre no es libre, entonces a este le sería indiferente donde ser pobre. Ahora bien, cabe realizar un precisión: ¿qué sucede si la pobreza y miseria de una población se debe a las ineficientes políticas gubernamentales en la forma de intervencionismo y, peor aún, la estatización de la economía en su totalidad? Por ejemplo, tenemos el caso venezolano donde millones de personas sobreviven el día a día con lo mínimo, mueren en los hospitales por falta de medicamentos, pierden horas en colas para poder conseguir alimentos, son forzados a migrar y dejar a sus familias y, se encuentran bajo el yugo del Estado chavista para poder recibir cualquier clase de ayuda, una Estado asistencialista esclavizante. Ciertamente muchos esclavos tenían asegurado un techo y alimento, pero caerían igualmente de libertad.

La falta de libertad en Venezuela y el hipercontrol estatal de la economía se traducido ene escasez generalizada

La falta de libertad en Venezuela y el hipercontrol estatal de la economía se traducido ene escasez generalizada

Cuando afirmamos que no existe libertad en Venezuela, no nos referimos solamente a la libertad de expresión u otras libertades especificas. En este caso la población venezolana carece de la libertad negativa ( o genitiva), la “libertad de…”, así como la libertad “positiva” o “libertad para…”, si utilizamos los términos de Berlin.  En esta clase de países no existe tan siquiera las condiciones mínimas para que las personas puedan ejercer su libertad. Como explica Sartori, una libertad completa contiene los siguientes rasgos:

1) Independencia;

2) Intimidad;

3) Capacidad;

4) Oportunidad;

4) Poder.

En lo que respecta a la relación entre (1) y (2), por un lado, y (3), (4) y (5), el autor señala que es clara y es que es una relación entre las condiciones (1 y 2) y consecuencias (3,4,5), de manera que estamos ante una relación procedimental. Frívolamente hablando, podríamos decir que los venezolanos son libres, es decir, libres de hacer o no colas, libre de salir o no de su país y libre de concurrir o no al mercado. Algunos, quizás, tendrán el pan asegurado, pero dentro presos de un Estado esclavista disfrazado de Estado Benefactor.

Pero en Venezuela sucede algo muy grave y es que el frontera entre el poder estatal y la libertad de los individuos (entre Estado y sociedad civil) se difuminó a favor del Estado. Podemos señalar que en aquel país, así como en otras dictaduras, es el Estado el único titular de la libertad negativa y positiva, respaldado y garantizado por el monopolio del poder que detenta. Hay que resguardarse de este argumento sobre la conexión entre libertad y medios materiales para ejercerla, ya se pervierte el concepto mismo de libertad. Como explicaba Bertrand de Jouvenel, en esta perspectiva, la libertad constituye sólo una necesidad secundaria respecto a la necesidad primaria de seguridad. Esta libertad positiva enaltecida y que sacrifica la libertad negativa es aquella que promueven las tiranías. Albert Camus (1913-1960), en una conferencia pronunciada en Saint-Etienne (1953) afirmó lo siguiente:

“Si alguien les quita el pan, suprime al mismo tiempo su Libertad. Pero si alguien les quita la Libertad, estén seguros que su pan está amenazado, pues ya no dependerá de ustedes ni de su lucha, sino del arbitrio de un amo. La miseria crece a medida que disminuye la Libertad, y viceversa”.

Por su parte, Lord Acton (1834-1902) apunto años antes que Camus:

“De acuerdo con los conservadores,  la libertad es un lujo, no una necesidad  para los seres humanos. Los pobres, la gente ignorante  no pueden disfrutarla.  Dadles primero otras cosas. Usad el poder para su bienestar  y sacrificad la libertad a la seguridad, a la moralidad, a la prosperidad”.

Albert Camus

Albert Camus

La libertad no puede  reducirse y estar condicionada por lo que tengo, es decir, concebir la libertad como una “tener” más que “ser”.  Además, esta visión puede llevarnos a creer que la libertad es sinónimo de igualdad, y no me refiero a la igualdad de oportunidades o igualdad ante la ley, sino que la igualdad de resultados. Estaríamos ante esa disyuntiva planteada por de Tocqueville: igualdad en la libertad (que admitirá desigualdades) o igualdad en la coerción y la servidumbre. Esta concepción de reducir  libertad a la falta de recursos materiales, propia del socialismo, llevó a esta clase de regímenes a planificar desde un  centro (el Estado) la economía para poder asegurar una sociedad justa e igualitaria que el libre mercado no era capaz de fomentar. De esa manera, y como lo expresaba  Lenin (1870-1924), la sociedad entera se transformaría en una sola oficina y en una sola fábrica, con igualdad en el trabajo y en la remuneración. En fin, ya sabemos que la dictadura de las buenas intenciones es la peor de todas

Pero esto resulta ser una perversión del lenguaje y es un concepto de libertad que termina por suprimir la libertad misma. Como señala  Friedrich  Hayek (1899-1992),este tipo de libertad no sería más que otro nombre para el poder o la riqueza. Si la libertad depende de los medios materiales para ejercerla lo más lógico sería implementar programas de redistribución que apuntaran a una repartición igualitaria de la riqueza, vale decir, como señala Sartori, una igualdad a ritmética o numérica, y no proporcional: “lo mismo para todos”. Respecto a este punto comentaba Hayek: “La aspiración a la nueva libertad era, pues, tan sólo otro nombre para la vieja aspiración a una distribución igualitaria de la riqueza”. Por lo demás se cae en la confusión entre pobreza y desigualdad, y la creencia de que mayores niveles de igualdad se traduce en mayor bienestar y viceversa, lo cual es desmentido por la realidad.

Hayek y Lenin

Hayek y Lenin

Por lo demás, ¿quién o quiénes determinaran ese “nivel óptimo” de redistribución de la riquezas para aumentar la libertad y felicidad de la comunidad?  Esta idea de la distribución de la riqueza como garantía de la libertad presupone una  concepción estática de la riqueza, es decir , que la riqueza esta “dada”, está “ahí” esperando a ser repartida. Por lo demás, se desvincula el proceso de generación de riquezadel de distribuciónde esta misma. Además, regresamos a la pregunta anterior: ¿cuál sería el nivel “óptimo” de distribución? Y, en este caso específico, si libertad es sinónimo de riqueza o de posesión de medios materiales, entonces, ¿cuánto debería tener cada persona para que pueda ser considerada libre? ¿Quién será el guardián protector de la libertad de las personas? ¿El Estado? Este nivel óptimo que nadie conoce debería cumplir, al menos, con 2 requisitos. En primer lugar, que no afecte negativamente el crecimiento económico (o habrá menos riqueza  que “repartir”) y, en segundo lugar, que no genere incentivos negativos en las personas. 

Tenemos, pues, que serían falsas las siguientes afirmaciones resultan ser falacias: 

-Mayor igualdad = menor pobreza = mayor bienestar = mayor libertad

-Mayor desigualdad = mayor pobreza = menor bienestar= menor libertad

-Existe mayor pobreza “porque” hay mayor desigualdad y, por ende, se goza de menor libertad

-Hay menos desigualdad, por ende, hay menos pobreza y más libertad.

-Si la libertad se reduce a la posesión de recursos, entonces la libertad puede ser planificada por algún ente que redistribuya los recursos de manera igualitaria, siendo este ente el Estado.

 

Bibliografía

 1) Friedrich Hayek

a-Derecho, Legislación y Libertad (Unión Editorial)

b-Las vicisitudes del liberalismo (Unión Editorial)

c-Los fundamentos de la libertad (Unión Editorial)

d-Camino de servidumbre (Alianza editorial)

 2-Ludwig von Mises. Liberalismo (la tradición clásica)

 3) Angelo Panebianco, El Poder, el Estado, La Libertad. La frágil constitución de la sociedad libre (Unión Editorial)

 4) Risieri Frondizi. Introducción a los problemas fundamentales del hombre (FCE)

 5) Bertrand de Jouvenel. Sobre el poder. Historia natural de su crecimiento (Unión Editorial)

 6) Giovanni Sartori

a-Teoría de la Democracia, Tomo 2 (Alianza Editorial)

b-La democracia en 30 lecciones (Taurus)

 7) Norberto Bobbio. Liberalismo y Democracia.

8) Isaiah Berlin

a-Sobre la libertad (Alianza editorial)

b-Isaiah Berlin. La traición de la libertad. Seis enemigos de la libertad humana (FCE)

9) Jean Francois Revel. La Gran Mascarada (Taurus)

10) Mario Vargas Llosa. La llamada de la tribu (Alfaguara)