marxismo

(X) Economía marxista: Rudolf Hilferding (Por Jan Doxrud)

Hilferding pasa a examinar lo que podemos llamar las “etapas de la crisis”. Tenemos que todo ciclo industrial comienza con una expansión de la producción, que puede obedecer a diversas causas dependiendo de momentos  históricos particulares. Lo anterior, puede estar en general relacionado con la apertura de nuevos mercados, al nacimiento de nuevos sectores productivos, la introducción de mejoras tecnológicas y la demanda creciente a causa del aumento de la población. Tal demanda presiona los precios al alza, así como también los beneficios en ramas específicas de la producción.

(IX) Economía marxista: Rudolf Hilferding (por Jan Doxrud)

Rudolf Hilferding (1877-1941), economista marxista austriaco e influyente ideólogo del SPD alemán,  también negaba la posibilidad de una crisis de sobreproducción y defendía el fenómeno de la desproporción. Aunque me centraré específicamente en sus opiniones sobre el fenómeno de la crisis, creo igualmente necesario tener en consideración algunas ideas centrales  del economista austriaco. Hilferding afirmaba que su época estaba marcada por la dependencia de la industria con respecto a los bancos.

(VIII) Economía marxista: la crisis de sobreproducción (por Jan Doxrud)

Ahora pasemos a la crisis propiamente tal, para ser más claro, a la crisis de sobreproducción. La primera manifestación de las crisis capitalistas es que las mercancías no encuentran salida ya que la masa de trabajadores ha perdido considerablemente su poder adquisitivo. Los capitalistas se verán forzados a reducir su producción y despedirán a los trabajadores con el objetivo de abaratar costos.

(VII) Economía marxista:  La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (por Jan Doxrud)

De lo anteriormente expuesto, tenemos que la LTDTG es un problema sin solución, un fenómeno que puede aplazarse temporalmente pero que al final desembocará en una crisis. La lógica del capitalismo no es M – D – M  sino que D – M – D’ en donde D’ representa D + ∆D. El objetivo de todo capitalista es obtener un mayor cantidad de pv, obtenida a costa de los trabajadores. Así, la lógica del capitalismo es la lógica de ampliar constantemente la inversión en capital y trabajo, lo que trae consigo un aumento temporal en la demanda de trabajo y así los salarios experimentan un alza, pero esto último a su vez causa una reducción tanto de pv’ como de G’, por lo que la expansión comienza a mermar y la economía toma un giro opuesto.

(VI) Economía marxista: La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (por Jan Doxrud)

Podríamos tener también el caso de que la jornada fuese reducida de 12 a 10 horas, pero en lugar de dividir la jornada en 6 horas de trabajo pagado para el trabajador y 6 horas para el capitalista, se divide en 4 horas para el trabajador y 6 horas para el capitalista. Esto tendría como consecuencia un incremento de pv’

(V) Economía marxista: La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (por Jan Doxrud)

Las crisis relacionadas con la tendencia decreciente de la tasa de ganancia hunde sus raíces los aquellos pasajes donde Marx afirma que G’ tiende a caer debido a que O’ se eleva relativamente más de deprisa que pv’. A pesar de algunos reparos de Sweezy con ciertas aseveraciones de Marx, el autor acepta que en la medida en G’ manifiesta una tendencia descendente, parece claro que se dispone de una base para una teoría de la crisis. Pero sobre este tema existe un problema de interpretación de parte de algunos estudiosos, específicamente en lo que se refiere al real peso que tiene la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

(III) Economía marxista: Paul Sweezy y las crisis económicas (por Jan Doxrud)

Aclarado las ideas de Say, continuemos con Marx, Sweezy y el problema de las crisis.Marx lanzó sus invectivas tanto contra Say como contra David Ricardo, ya que este último también defendía la idea de que uno produce con el propósito de consumir o vender, y que nunca se vende sino que con la intención de comprar alguna otra mercancía que pueda ser útil. En otras palabras, Ricardo defendía la idea de que los productos se compran siempre con productos o servicios, siendo el dinero sólo el medio a través del cual se efectúa el cambio. En palabras de Marx: 

(II) Economía marxista: Paul Sweezy y las crisis económicas (por Jan Doxrud)

Me detendré un momento en el capítulo XV de la obra de Sayacerca de los mercados, ya que nos ayudará, en primer lugar, a comprender lo que realmente planteaba este autor, evitando simplificaciones y distorsiones, y en segundo lugar, para entender la postura de quien fue su crítico, es decir, Marx. Say comienza señalando que los empresarios de diversas ramas de la industria tienen la costumbre de afirmar que la dificultad no radica en producir, sino que en vender sus productos.

(I) Economía marxista: Paul Sweezy y las crisis económicas (por Jan Doxrud) 

En este escrito examinaré la idea de crisis de acuerdo al economista marxista Paul Sweezy (1910-2004) quien cursó sus estudios en Harvard y la London School of Economics. También se desempeñó como editor del Monthly Review. De acuerdo a Sweezy, a lo largo de su obra, Marx nunca perdió de vista el problema de la crisis, lo cual se ve reflejado en sus tres libros como El Capital, El Manifiesto y la Historia crítica de la teoría de la plusvalía. Sin embargo, no se encuentra nada que se aproxime a una examen completo o sistemático sobre esta materia.

(2) Konrad Löw, ¿por qué fascina el marxismo? (por Jan Doxrud)

Los comunistas, tras el derrumbe de los socialismo reales no se tomaron el trabajo de realizar una profunda autocrítica, ya que esto significaría abandonar por completo su religión secular. La idea comunista no puede ser reformada sino que simplemente debe ser destruida. El hecho es que la retórica de los comunistas actuales, sus ideas centrales, siguen siendo las mismas que las de un Marx o Lenin, es decir, no han cambiado en nada porque son dogmas sin los cuales sus religión se derrumba.

(1) Konrad Löw, ¿por qué fascina el marxismo? (por Jan Doxrud)

Konrad Löw es un jurista y politólogo alemán nacido en Munich, en 1931. También se desempeñó como académico en la Universidad de Erlangen-Nüremberg, Bayreuth y en el Instituto de Política de Munich. El libro al que me referiré en estos escritos es uno que fue publicado en 1981 bajo el título: La fascinación del comunismo. La edición que tengo en mis manos es la de la Editorial Andrés Bello, del año 1983. Ahora bien, en este caso específico Konrad Löw se refiere al comunismo marxista-leninista, razón por la cual el título de este escrito es: “La fascinación por el marxismo”.

(II) Carl Menger y la refutación de la teoría del valor marxista (por Jan Doxrud)

Vemos entonces que en la teoría del valor de Carl Menger existe, por un lado,  un elemento subjetivo, es decir, las diferencias de la significación de cada una de las satisfacciones dadas y, por otro lado, un elemento objetivo, esto es, la disponibilidad cuantitativa de los bienes en cuestión. Por lo tanto tenemos que un bien no es altamente valorado debido a su escasez, ya que pueden haber bienes escasos que nadie necesita. Tampoco un bien es altamente valorado por ser útil, ya que tenemos el aire, el oxígeno son útiles, pero por los cuales nadie está dispuesto a pagar. No comprender lo anterior tiene como consecuencia caer en confusiones y en discusiones eternas respecto a problemas tales como el por qué el agua vale menos que un diamante o que una Biblia, palabra de Dios, valga menos que un libro ilustrado de música.

(I) Carl Menger y la refutación de la teoría del valor marxista (por Jan Doxrud)

¿En qué situación se encontraba la ciencia económica (comienzos del XX) sobre al tema del valor? ¿Acaso debemos considerar que en la segunda mitad del siglo XX la ortodoxia económica se aferraba a la hipótesis que decía que el valor de una mercancía dependía del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla (o del costo de producción)? En realidad la ciencia económica había dado pasos importantes frente a este tema y Marx se había quedado completamente rezagado con su teoría del valor trabajo. Me centraré en las siguientes líneas en la figura de otro economista austriaco, maestro de Böhm-Bawerk, me refiero a Carl Menger (1840-1921). Friedrich Hayek, en la introducción a los Principios de Economía Política (1871) de Menger, escribió lo siguiente sobre la figura del autor:

(II) El Manifiesto Comunista (por Jan Doxrud)

El proletariado, de acuerdo a los autores, “no puede limitarse simplemente a tomar posesión a tomar posesión de la máquina del Estado tal y como está y servirse de ella para sus propios fines[1]. Por otro lado, la crítica a la literatura socialista estaba incompleta, ya que llegaba sólo hasta 1847. Las ideas expresadas en el capítulo IV sobre la actitud de los partidos comunistas ante los partidos de oposición, habían quedado atrás para su aplicación práctica, “ya que la situación política ha cambiado completamente y el desarrollo histórico ha borrado de la faz de la tierra a la mayoría de los partidos que allí se enumeran[2]. Concluyenlos autores: “Sin embargo, el Manifiesto es un documento histórico que no tenemos derecho a modificar. Una edición posterior quizá vaya precedida de un prefacio que puede llenar la laguna existente entre 1847 y nuestros días…”[3].

(I) El Manifiesto Comunista (por Jan Doxrud)

Pasemos ahora a revisar la que es quizás la obra más accesible de Marx y Engels, me refiero al Manifiesto del Partido Comunista, una obra explosiva, apasionada y, para algunos, una verdadera profecía de lo que iba a ser el panorama social actual. En palabras de Eric Hobsbawm:

 “lo que indudablemente impresionará al lector contemporáneo es el extraordinario diagnóstico del carácterrevolucionario y del impacto de la sociedad burguesa que exhibe el Manifiesto…La cuestión es que el mundo transformado por el capitalismo que él describió en 1848, enfragmentos de oscura y lacónica elocuencia, es a todas luces el mundo de comienzos delsiglo XXI[1].

(9) El marxismo después de Marx: del marxismo al posmarxismo (por Jan Doxrud)

Un libro importante para complementar con el de Anderson, es el del sociólogo sueco Göran Therborn titulado: “¿Del marxismo al posmarxismo?”.  Therborn no se muestra de acuerdo con Anderson respecto a algunos temas sobre el desarrollo del marxismo, por ejemplo, el que éste hubiese nacido de la derrota. Escribe el sociólogo:

(8) El marxismo después de Marx: (III) palabras finales sobre el marxismo occidental (por Jan Doxrud)

Tenemos pues que el marxismo occidental dio un giro que significó el dar la espalda a los problemas políticos y económicos que habían preocupado a Marx para deslizarse hacia la filosofía y un excesivo academicismo técnico. Cuando el marxismo occidental fue más allá de las cuestiones referidas al método, se concentró casi totalmente en el estudio de las superestructuras. Pero, como señala Anderson, “no fueron el Estado o el Derecho los que le proporcionaron los objetos típicos de su investigación. Lo que concentró el foco de su atención fue la cultura[1].

(7) El marxismo después de Marx : (II) el marxismo occidental (por Jan Doxrud)

Habíamos señalado en el artículo anterior sobre un cambio de foco del marxismo. Ahora bien, no sólo cambió el foco (principalmente hacia la filosofía) de atención de la nueva generación de marxistas, sino que también el ámbito donde se desenvolvían y operaban se desplazó desde las asambleas de los partidos a los departamentos académicos. La razón que explica este desplazamiento hacia la filosofía se explica por el descubrimiento y publicación de los manuscritosde Paris de 1844, publicados por primera vez en 1932 pero que, debido al ascenso nacionalsocialista en Alemania y los sucesos posteriores, su influencia inmediata quedó postergada. Estos escritos filosóficos de Marx tuvieron una tremenda repercusión en los trabajos de Henri Lefebvre, Herbert Marcuse y Georg Lukács entre otros.

(6) El marxismo después de Marx: el marxismo occidental (por Jan Doxrud)

Continuemos nuestro recorrido y el destino del marxismo tras la muerte de Marx y Engels.  Anderson destaca el surgimiento, en 1923, de un Instituto en Alemania que tendría a futuro una gran influencia, el lugar específico: Francfort. En aquella localidad se estableció un Instituto de investigación subvencionado por un acaudalado empresario alemán, Hermann Weil (1868-1927) y su hijo, nacido en Argentina, Félix (1898-1975). El primer director del instituto fue el rumano Carl Grünberg (1861-1940), considerado padre del “austromarxismo”, quien se mantuvo en el cargo hasta 1929, asumiendo posteriormente otro influyente intelectual: Max Horkheimer (1895-1973)