(IX) Economía marxista: Rudolf Hilferding (por Jan Doxrud)

(IX) Economía marxista: Rudolf Hilferding (Por Jan Doxrud)

Rudolf Hilferding (1877-1941), economista marxista austriaco e influyente ideólogo del SPD alemán, también negaba la posibilidad de una crisis de sobreproducción y defendía el fenómeno de la desproporción. Aunque me centraré específicamente en sus opiniones sobre el fenómeno de la crisis, creo igualmente necesario tener en consideración algunas ideas centrales  del economista austriaco. Hilferding afirmaba que su época estaba marcada por la dependencia de la industria con respecto a los bancos. El autor señalaba que una parte cada vez mayor del capital industrial no pertenecía efectivamente a los industriales que lo empleaban. Los industriales no podían disponer de él más que a través de la banca que, frente a ellos, representa el propietario. Hilferding denomina “capital financiero” al capital bancario, esto es, al capital en forma de dinero que termina transformándose también en capital industrial.

Para el economista, este capital financiero constituye la unificación del capital, vale decir, que aquellos antiguos sectores que otrora se encontraban compartimentados, como el capital industrial, comercial y bancario, ahora se encontraban bajo la dirección de la alta finanza, en donde confluían los intereses de los señores de la industria y de los bancos. Tal unión resultaba nefasta ya que se fundamentaba en la eliminación de la libre competencia del capitalista individual, fenómeno que Marx denominó “centralización del capital.” El capital financiero es, para Hilferding, la síntesis del capital usurero y del capital bancario que se apropia de los frutos de la producción social. Junto a esto surge también una nueva oligarquía financiera fruto de la fusión del capital industrial y el capital bancario.Hilferding tiene algunas ideas que no se encuentran lejos de la situación económica actual, especialmente en los que se refiere al compadrazgo entre el Estado y las grandes corporaciones, y la limitación de una verdadera libre competencia. Al respecto , escribió Hilferding:

“…el capital financiero no quiere libertad, sino dominación; no le gusta la independencia del capitalista individual, sino que exige más bien su sujeción a un régimen; detesta la anarquía de la competencia y aspira a la organización, ciertamente sólo para poder reanudar la competencia aun nivel más amplio. A fin de lograrlo, y al mismo tiempo para conservar y acrecentar su poder, necesita al Estado para garantizar el mercado doméstico mediante la protección y facilitar de esa forma la conquista de los mercados exteriores”[1].

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 En relación a los bancos escribe el economista austriaco:

Con el desarrollo de la banca, con la relación cada vez más strecha entre los bancos y la industria, se desarrolla la tendencia, por una parte, a eliminar la competencia entre los bancos, y por la otra, a concentrar todo el capital bajo la forma de capital monetario y a colocarlo productivamente sólo por mediación de los bancos. En último análisis, esta tendencia conduciría a una situación en la que todo el capital monetario estaría a disposición de un banco o grupo de bancos. Semejante «banco central»ejercería entonces el control sobre el conjunto de la producción social”[2].

Puede parecer que esta centralización y el desarrollo de monopolios puede traer una suerte de control sobre la anarquía de la producción. Esto no sería así de acuerdo a otro autor: Nikolai Bujarin (1888 - 1938). Para él, el capital financiero elimina hasta cierto punto la anarquía de la producción capitalista en los países aislados, pero al final, con la organización de los grandes empresarios en trusts capitalistas-estatales, comienza una lucha aún más encarnizada entre los mismos trusts capitalistas-estatales, por lo que su menor número no debería ser una suerte de consuelo, ya que la lucha sería aún más destructora.  Decíamos que a Hilferding lo podemos situar dentro de aquellos economistas que rechazaban las crisis de sobreproducción, como por ejemplo cuando  escribió lo siguiente:

La expre­sión sobreproducción de mercancías…nada dice en sí misma, en general, lo mismo que la expresión infraconsumo. En rigor, sólo puede hablarse de un infraconsumo en el sentido fisiológico; en cambio, la expresión carece de sentido en la economía, donde únicamente podría significar que la sociedad consume menos de lo que ha producido. Pero no se ve cómo es posible, con tal de que se haya producido en la proporción correcta. Puesto que el producto total es igual al capital constante más el capital variable más el plusvalor (c + v + p), consumiéndose tanto vcomo p, y los elementos del capital constante consumido deben sustituirse recíprocamente, la producción puede extenderse hasta el infinito sin llevar jamás a la sobreproducción de mercancías; es decir a que se produzcan más mercancías para las que, en este aspecto y para este criterio sólo entraría en consideración el valor de uso, o sea a producir más bienes de los que pueden consumirse”[3]. 

 Hilferding

Hilferding

De acuerdo al economista austriaco,  la crisis brota únicamente de una producción no regulada que, al mismo tiempo, elimina la relación directa entre producción y consumo. ¿Cuáles sería específicamente las causas de la crisis de acuerdo a Hilferding? El autor se pregunta, teniendo en consideración el carácter anárquico del sistema capitalista, quién cuida del mantenimiento de las relaciones de proporcionalidad que tienen que cumplirse. Para Hilferding tal función debe ser cumplida por la ley de precios, ya que son éstos los que en definitiva regulan la producción capitalista. Hilferding considera decisivas las variaciones de precios como una forma de poder ampliar o limitar la producción o, incluso, iniciar una nueva. De acuerdo a esto, el autor considera útil y  necesario el disponer de una ley objetiva del valor como único regulador posible de la economía capitalista.

Por lo tanto tenemos que las perturbaciones en las proporciones se explicarían por una perturbación en las formaciones de precios, de manera que los precios ya no permitirían dar a conocer correctamente las necesidades de la producción. De acuerdo a nuestro autor, lo que a los capitalistas les interesa no es el nivel absoluto del precio de su producto, sino que la relación del precio de mercado con el coste, esto es,  el nivel del beneficio, ya que de este nivel depende en qué ramas de la producción invierten su capital. Las fluctuaciones del beneficio determinan las inversiones, desinversiones y reinversiones. Ya tuvimos oportunidad de examinar las consecuencias que tiene un aumento de O’ sobre G’. Como explica Hilferding, una disminución relativa de la parte del capital variable se traduce en una reducción de la tasa de beneficios, por lo que la crisis significa escasez de venta. El autor se pregunta entonces cómo puede tener lugar este derrumbe del mundo capitalista, lo que él describe como el tránsito de la felicidad de una actividad febrilmente intensa, de elevados beneficios y de la acumulación aumentada, a la desesperación del estancamiento, de los beneficios desaparecidos y del capital congelado en masa.  



[1]Paul Sweezy, op. cit., 339.

[2]Ibid., 256.

[3]Roman Rosdolsky, op. cit., 531-532.