(VII) Economía marxista:  La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (por Jan Doxrud)

(VII) Economía marxista:  La ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (por Jan Doxrud)

De lo anteriormente expuesto, tenemos que la LTDTG es un problema sin solución, un fenómeno que puede aplazarse temporalmente pero que al final desembocará en una crisis. La lógica del capitalismo no es M – D – M   sino que D – M – D’ en donde D’ representa D + ∆D. El objetivo de todo capitalista es obtener un mayor cantidad de pv, obtenida a costa de los trabajadores. Así, la lógica del capitalismo es la lógica de ampliar constantemente la inversión en capital y trabajo, lo que trae consigo un aumento temporal en la demanda de trabajo y así los salarios experimentan un alza, pero esto último a su vez causa una reducción tanto de pv’ como de G’, por lo que la expansión comienza a mermar y la economía toma un giro opuesto. Al aumentar O’, desciende la cuota media de ganancia, esto es, la cuota igual de ganancia producida por capitales de la misma cuantía independientemente de la rama de producción en que estén invertidos. La cuota media de ganancia equivale a la relación  entre la plusvalía global creada y el capital global anticipado por la clase capitalista e invertido en todas las esferas y ramas de la economía capitalista.

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Recordemos que Gm’ tiene una importancia fundamental ya que es en virtud de esta  cómo las diferentes cuotas de ganancia existentes en diversos sectores se nivelan en una cuota general o media, bajo la acción de la competencia. Esta rige como una ley espontánea entre las innumerables fluctuaciones y desviaciones. Es también bajo Gm’ como se asignan o distribuyen tanto el trabajo como los medios de producción entre los diversos sectores productivos. Gm’ significa también un reajuste del reparto de la plusvalía entre los capitalistas de los distintos sectores productivos, donde aquellos sectores con una alta composición orgánica del capital se apropiarán de una parte de la plusvalía creada en los sectores donde predomina una baja composición orgánica del capital, por lo que se puede decir que los obreros son explotados tanto por los capitalistas para los que trabajan directamente como por los capitalistas en su conjunto. Las contradicciones dentro del sistema capitalista y las relaciones entre O’, pv’ y G’ pueden representarse en el siguiente cuadro que es expuesto por Marx en el libro tercero donde muestra seis sectores con distintas O’:

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Ahora veamos cuáles son los resultados tras aumentar O’ salvo en Sector V:

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Vemos que,  producto de un aumento de O’ se produce la disminución de pv, G’ y Gm’. Veamos ahora que cambios se producirían si los sectores I y III aumentaran pv’ de 100 % a 200%. De esta manera tendríamos 90c + (1+pv’) (15) =  135 y 70c+ (1+pv) (35) = 175.

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Con el aumento de pv’, la tasa de ganancia media vuelve a elevarse por encima incluso del 22% del primer cuadro. La economista inglesa Joan Robinson (1903 - 1983) y Paul Sweezy (1910-2004) llamaron la atención sobre esto. Robinson afirmaba que la LTDTG de Marx descansaba en el supuesto de una tasa de explotación constante lo cual entraría en contradicción con el resto de la argumentación de Marx ya que si pv’ se mantiene constante, entonces los salarios reales tenderían a crecer a la par que se incrementa la productividad, ya que el trabajo recibe una proporción constante de un total creciente. Robinson concluyó que la explicación de Marx de la   LTDTG no explicaba nada. Ladislaus von Bortkiewicz (1868-1931) también había escrito que lo erróneo de la demostración dada por Marx consistía principalmente en que tal demostración no tomaba en consideración la relación matemática entre la productividad del trabajo y la tasa de plusvalía. Lo que hacía Marx, continúa explicando este autor, era aislar pv’, considerándolo como un factor separado. Paul Sweezy se preguntaba si se justificaba suponer que la pv’ se mantenía constante a medida que O’ aumentaba y G’ disminuía. El problema es que cuando O’ aumentaba, se producía simultáneamente con un crecimiento de la productividad del trabajo, y si pv’ se mantenía constante, esto significaba que tenía lugar un aumento de los salarios reales exactamente proporcional al aumento de la productividad del trabajo. Dejemos atrás estas críticas por ahora y continuemos con la exposición. Tenemos que G’ también puede aumentar o disminuir dependiendo del costo de las materias primas, que sirven para la construcción de una máquina determinada. Así Marx en el capítulo VI del libro tercero señala lo siguiente:

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Esto significa simplemente que si el precio de las materias primas disminuye en una suma = d, tendrá como consecuencia un aumento de la tasa de ganancia, mientras que un aumento en el precio de las materias primas significará una disminución de la tasa de ganancia. Marx explica que de esto se desprende la relevancia del comercio exterior y su influencia en la cuota de ganancia. Con aranceles aduaneros altos, esto se traduciría en un aumento en el precio de las materias primas importadas, y con una rebaja de estos aranceles sucede el fenómeno contrario. Marx da el ejemplo de la harina utilizada en la industria algodonera para desenredar las cadenas que, debido a los altos aranceles de importación, significaba un alto precio para los capitalistas de este sector. “El valor de las materias primas y auxiliares pasa en bloque y de una vez al valor del producto en que se emplean, mientras que el valor de los elementos que forman el capital fijo solo pasa a medida que se va desgastando, es decir, paulatinamente. De donde se sigue que el precio del producto resulta afectado en mucho mayor grado por el precio de las materias primas que por el capital fijo…”[1]. Marx añade que al subir el precio de las materias primas, el precio de los artículos fabricados no aumenta en la misma proporción, y es por ello que, en ese caso, G’ baja. Además el alza en las materias primas puede cortar o entorpecer el proceso de reproducción, “si el precio obtenido por la venta de las mercancías no basta para reponer todos los elementos de ésta…”[2].

Sobre este tema, Fernández y Alegre critican la TDTG. Recordemos los aspectos básicos de esta: 

1)   Progresiva disminución relativa del capital variable con respecto al capital constante.

2)  De acuerdo al primer punto, la producción capitalista genera una composición orgánica continuamente más alta del capital global.

3)  La tasa de plusvalor puede mantenerse constante o incluso aumentar.

4)  Independiente de lo expresado en el punto tres, la consecuencia será una disminución constante de la tasa de ganancia.

Los autores corroboran esto manteniendo constante la tasa de plusvalor y el capital variable, e incrementando el capital constante, lo cual efectivamente demuestra la disminución de la tasa de ganancia. Lo que los autores rechazan, ya que carece de justificación, es la idea que el aumento de la composición orgánica del capital deba ser sistemáticamente mayor que el aumento logrado por la tasa de explotación. Más adelante escriben:

Nada en la construcción teórica de El capital permite fundamentar esa suposición. Las leyes que se ponen en juego en El capital nos permiten localizar dos tendencias efectivamente estructurales (de las que no se puede prescindir sin renunciar a la construcción teórica completa): (1) una tendencia a la progresiva acumulación de capital (y, con ello, el aumento de la composición orgánica); y (2) una tendencia al aumento de la tasa de explotación (debido al progresivo aumento de la productividad que permite reproducir la misma fuerza de trabajo cada vez en menos tiempo de trabajo) Pero nada en El capital permite fundamentar que existe además la tendencia a que la primera supere sistemáticamente a la segunda”.[3]

El punto de estos autores no es dar un veredicto acerca de si la tasa de ganancia tiende a bajar o no, sino que es la de aclarar que, sea cual sea la tendencia de la tasa de ganancia, tal tendencia no puede explicarse por las razones que esgrime Marx, por lo que habrá que buscar otras razones para explicar esto. Más adelante los autores precisan que lo que Marx expuso fue solamente una ley tendencial y no defendió la idea de que la tasa de ganancia tenga que bajar históricamente de un modo necesario. Concluyen su análisis con las siguientes palabras acerca de la TDTG y   El Capital: “Sin embargo, si tomamos esta obra como un análisis sincrónico de en qué consiste el capital (o sea, qué lógica opera necesariamente en las sociedades de las que podemos decir que son, entre otras cosas, capitalistas) y cuáles son sus condiciones necesarias de reproducción, nos encontramos con que dicha ley constituye en realidad un elemento mucho menos relevante”[4].

 

[1]El Capital, tomo 3, 118.

[2]Ibid., 121.

[3]Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, 536-537.

[4]Ibid., 539.