Ahora bien, el pesimismo no desemboca necesariamente en esta última actitud de resignación. Por el contrario, el pesimismo irracional puede dar rienda suelta a un optimismo igualmente poderoso e irracional que raya en el utopismo y en soluciones del tipo “top-down” que advertía Roger Scruton:
2/8- Profetas del pesimismo (por Jan Doxrud)
Ahora bien, el pesimismo está lejos de ser un fenómeno nuevo, puesto que nos acompaña desde hace siglos, siendo lo único que cambia la causa de ese pesimismo. El pesimismo – inherente al género humano – está ligado a nuestra condición no solo de ser seres temporales, sino que también de ser conscientes de tal temporalidad. Sumado a esto, somos seres racionales así como también emocionales, de manera que nuestra propia existencia no la experimentamos al margen de esos rasgos constitutivos de nuestro ser.
1/8-Profetas del pesimismo (por Jan Doxrud)
En esta serie de artículos abordaremos el fenómeno del pesimismo y el catastrofismo que ha invadido algunas narrativas en la actualidad. Esta visión lúgubre del futuro incluye a una gran variedad de personas como científicos, académicos, intelectuales, políticos y activistas. También debemos incluir las personas común y corrientes (legos) que consumen los diversos medios de comunicación que operan como caja de resonancia de los profetas de la catástrofe. A medida que avancemos el lector podrá ir percatándose de varios aspectos importantes.
2/2- Masculino genérico ¿un artilugio lingüístico patriarcal? (por Jan Doxrud)
El ya mencionado Alexis Grijelmo comienza el capítulo 1 de su libro con el concepto de “prototipo” que, etimológicamente, significa “primer tipo”, en otras palabras, un modelo. Grijelmo nos presenta un primer ejemplo en donde se le pide a unos (¿unas?) estudiantes que dibujen a una persona. El resultado fue que los pequeños (¿pequeñas?) estudiantes trazaron líneas para el cuerpo, brazos y piernas, y un círculo representando la cabeza. A partir de este resultado el autor se pregunta si tal dibujo excluye a quienes carecen de alguna de sus extremidades, es decir, ¿serían excluidos del concepto de persona? Qué sucede con las personas colorinas, rubias, morenos, indígenas o asiáticos…¿quedan también excluidos? La respuesta es negativa, puesto que tal dibujo, como ya se señaló, seria un prototipo. En palabras de Grijelmo:
1/2- Masculino genérico ¿un artilugio lingüístico patriarcal? (por Jan Doxrud)
En este artículo abordaré específicamente el tema del genérico masculino y, por ende, no tratará sobre aquel tema más amplio que es el del lenguaje inclusivo. Para ello haré referencia principalmente al excelente libro del periodista Alex Grijelmo titulado “Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo”. Dicho esto, en lo que sigue, abordaremos qué es el masculino genérico y cómo se originó, para posteriormente evaluar si realmente estamos ante una especie de artilugio ideológico machista que pretende invisibilizar a la mujer.
5/5-Libro: La historia olvidada del liberalismo de Helena Rosenblatt (por Jan Doxrud)
Estas ideas chocaron con el papado de Pío IX, quien publicó la encíclica Quanta cura, junto al “Syllabus errorum complectens praecipuos nostrae aetatis errores” (Listado recopilatorio de los principales errores de nuestro tiempo). En este último podemos leer un a serie de críticas hacia el panteísmo, racionalismo absoluto, socialismo, comunismo, sociedades secretas, sociedades bíblicas y sociedades clérico-liberales. Como señala la autora, esta postura de la Iglesia solo vino a reforzar la idea de los liberales de que el principal enemigo era el catolicismo. Debemos tener en consideración que en 1854 se había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción, pero más polémico fue el dogma de la infabilidad papal. Al respecto comenta Rosenblatt:
4/5- Libro: La historia olvidada del liberalismo de Helena Rosenblatt (por Jan Doxrud)
Otra celebre obra y autor destacado por Rosenblatt es “La democracia en América” (1835) de Alexis de Tocqueville (1805-1859). Tocqueville fue parte de una misión para viajar a los Estados Unidos para estudiar su sistema penitenciario, pero finalmente su estadía en el país terminó por ser un agudo análisis de sus sistema político y social. Como señala Rosenblatt, si bien Tocqueville compartía los temores de los liberales respecto a la democracia, tenía claro que el avance de la igualdad era imparable, por lo que había que preparar a Francia para las consecuencias que traía consigo tal avance. En virtud de lo anterior, Estados Unidos podía servir como referencia para Francia, esto es, que esta adoptara ciertas instituciones, valores y formas de organización político-territoriales tales como la descentralización administrativa, la separación entre política y religión, libertad de asociación, etc.
3/5-Libro: La historia olvidada del liberalismo de Helena Rosenblatt (por Jan Doxrud)
Como es sabido, en Francia comenzó a sobresalir la figura del corso Napoleón Bonaparte como Primer Cónsul en 1799 y Emperador a partir de 1804. Figuras como Staël y Constant apoyaron en un comienzo al cónsul pero luego se fueron decepcionando por una serie de medidas que tomó. Por ejemplo, Napoleón modificó la Constitución para poder así concentrar el poder en su figura. También llevó a cabo un proceso de centralización de la administración que dependía directamente de él. En tercer lugar declaró la religión católica como la oficial y entabló negociaciones con el Papa. Así, Napoleón se alejaba de los ideales propios de la liberalidad. A esto añade Rosenblatt:
2/5- Libro: La historia olvidada del liberalismo de Helena Rosenblatt (por Jan Doxrud)
Como señalé, Rosenblatt comienza su relato con la figura de Cicerón. En la antigua Roma “liber” significaba tanto “libre” como “generoso” y “liberalis” significaba “propio de una persona nacida libre” (que no es esclavo), esto es, un ciudadano que vivía dentro de una república bajo un Estado de Derecho. En esta época las personas no se autodenominaba como “liberales” y se hablaba, más bien, de “liberalidad”. Rosenblatt se concentra en explicar este concepto de “liberalidad” (liberalitas) que denotaba “una manera noble y generosa de pensar y tratar a los conciudadanos”, de manera que su contrario era el egoísmo. Este egoísmo era lo que los romanos conocían bajo el nombre de servilismo, esto es, pensar y actuar teniendo como referencia sólo a uno mismo.


