En este nuevo artículo, el sexto dedicado a la temática del fascismo, me referiré al libro del historiador argentino Federico Finchelstein titulado “Del fascismo al populismo” (2017). Finchelstein estudió Historia en la Universidad de buenos Aires y, posteriormente obtuvo su doctorado en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos. Actualmente se desempeña como académico de Historia en The New School for Social Research y en Eugene Lang College of Liberal Arts (Nueva York). Entre sus libros destacan: Fascismo Transatlántico, La Argentina Fascista, El cánon del Holocausto, y Fascismo, liturgia e imaginario. Finchelstein ha defendido en sus obras lo que denomina el “fascismo transnacional” en contraposición de la “interpretación genérica” marcadamente eurocéntrica.
Norberto Bobbio: El Fascismo (por Jan Doxrud)
En este breve artículo continúo con el tema del fascismo, esta vez, bajo la óptica de Norberto Bobbio (1909-2004). Bobbio fue un connotado y prestigioso jurista y filósofo italiano. Ideológicamente era cercano al socialismo pero, a su vez, era un estricto defensor del Estado de Derecho, por lo que rechazaba aquella vertiente del socialismo antidemocrático y autoritario, propia del marxismo-leninismo.
3) Reseña: "Fascismo. Una advertencia" (por Jan Doxrud)
Regresemos al concepto de fascismo. Albright comenta cómo abordó este concepto junto a sus estudiantes en la Universidad de Georgetown. Comenzaron a reunir algunas características del fascismo y surgieron varias: la mentalidad maniquea del “nosotros contra ellos”, el nacionalismo, autoritarismo, culto a la violencia y la hostilidad hacia la democracia. Pero surgían algunos temas como si acaso Stalin era o no un fascista o por qué razón el fascismo era (supuestamente) de derechas. Otras ideas surgidas es que el fascismo se encarna en un caudillo carismático (evangelista laico lo llama la autora) que apela a las emociones de las masas y al miedo de estas mismas, y que base de poder puede estar tanto en los ricos como en sectores populares.
2) Reseña: "Fascismo. Una advertencia" (por Jan Doxrud)
En lo que respecta al tema del fascismo, la autora señala – correctamente – que este concepto ha perdido precisión y su uso revela más bien lo que uno es. Por ejemplo, para alguien de extrema izquierda cualquier persona perteneciente al mundo empresarial será un fascista, para un extremista de derecha Barak Obama sería un fascista y para el joven rebelde será fascista cualquier persona o institución que le imponga cualquier clase de restricciones. En otra página comenta Albright que Stalin (1878-1953) condenaba con delectación las políticas “reaccionarias” de los fascistas italianos y alemanes pero, a decir verdad, para el comunismo de aquella época ser fascista era prácticamente sinónimo de ser anticomunista. En palabras de la autora:
1) Reseña: "Fascismo. Una advertencia" (por Jan Doxrud)
En este segundo artículo que dedico a la temática del fascismo, me referiré al reciente libro de Madeleine Albright titulado: Fascismo. Una advertencia. El libro es una reflexión de la situación política actual a la luz de la historia reciente en Europa a lo largo del siglo XX, específicamente el período de entreguerras (1919-1939), la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la Guerra Fría (1945-1989). El libro constituye una advertencia de que no hay que dar por sentada y considerar como “lo normal” a las democracias liberales.
8/8- Tribalismo, victimización y emocionalidad tóxica: el ideal del ciudadano cosmopolita (por Jan Doxrud)
Algunos autores han sostenido que la “identity politics” ha afectado considerablemente a la izquierda política debido su tendencia a fragmentar en diversos grupos las distintas reivindicaciones. El historiador Eric Hobsbawm (1917-2012)escribió que la “identity politics” movilizaba sólo a minorías y sus intereses respectivos, por ejemplo, de tipo racial, de género, culturales o sexuales. Añade Hobsbawm que este movimiento ha afectado más a la izquierda que a la derecha polítca ya que ha significado un declive de los eslóganes universales propios de la Ilustración a favor de reivindicaciones fragmentadas. Más recientemente otro autor, el académico de la Universidad de Columbia,Mark Lilla
7/8- Tribalismo, victimización y emocionalidad tóxica: identity politics, interseccionalidad y apropiación cultural (por Jan Doxrud)
Ahora pasemos a abordar el concepto de “identity politics”.Una definición la ofrece el Merriam-Webster que señala que consiste en una forma de hacer política o una manera emancipatoria de acción política en donde grupos de personas que tiene una identidad ya sea racial, sexual, cultural, religiosa o étnica en común, promueven sus intereses y preocupaciones específicas, sin tener en cuenta otras reivindicaciones de otros grupos políticos más amplios. Por su parte, el ensayista español Jordi Juaristientiende por “política de identidades” la reivindicación del poder basada en una identidad concreta. Pero, de acuerdo a esta definición, la “identity politics” sería milenaria por lo cual Juaristi introduce una precisión, distinguiendo entre esta forma antigua de política de identidad y una actual. En el primer caso cita los nacionalismos europeos del siglo XIX en donde las identidades estaban vinculadas a cierta noción de Estado, a ideas acerca de cómo organizar la sociedad o a algún proyecto futuro.
6/8- Tribalismo, victimización y emocionalidad tóxica: ¿qué es la Identidad? (por Jan Doxrud)
Ahora me referiré brevemente al concepto de “identity politics” así como también al de interseccionalidad. Pero antes de abordar estos dos conceptos, me referiré al concepto identidad. Comencemos con este ilustrativo párrafo escrito por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1925-2017)en su “Modernidad Líquida”:
5/8- Tribalismo, victimización y emocionalidad tóxica: algunas falacias y distorsiones cognitivas (por Jan Doxrud)
Regresando al libro de Haidt y Lukianoff mencionado anteriormente,me referiré brevemente a la Parte 1, que se divide en 3 capítulos, y a la Parte 2 que consta de 2 capítulos. En la Parte 1, los autores abordan 3 falacias. La primera es la falacia de la fragilidad, esto es, “lo que no te mata, te hace más débil”. Esta falacia radica en que el conflicto y la oposición es percibido como algo negativo y que hay que evadir de diversas maneras: huyendo, frustrándose, censurando o negando al otro. Pero si bien el conflicto no siempre es algo agradable y puede causar ansiedad, esto no es algo negativo, puesto que ayuda a conocernos a nosotros mismos, a forjar nuestro carácter, conocernos a nosotros mismos y poder crecer como personas. Así, por ejemplo, en lugar de sólo frustrarse y rumiar pensamientos negativos, debido a una confrontación con otra persona, algo más positivo es entender qué fue lo que me molestó y me dejo en tal estado y, por último, como puedo solucionarlo


