Como es sabido, en Francia comenzó a sobresalir la figura del corso Napoleón Bonaparte como Primer Cónsul en 1799 y Emperador a partir de 1804. Figuras como Staël y Constant apoyaron en un comienzo al cónsul pero luego se fueron decepcionando por una serie de medidas que tomó. Por ejemplo, Napoleón modificó la Constitución para poder así concentrar el poder en su figura. También llevó a cabo un proceso de centralización de la administración que dependía directamente de él. En tercer lugar declaró la religión católica como la oficial y entabló negociaciones con el Papa. Así, Napoleón se alejaba de los ideales propios de la liberalidad. A esto añade Rosenblatt:
2/5- Libro: La historia olvidada del liberalismo de Helena Rosenblatt (por Jan Doxrud)
Como señalé, Rosenblatt comienza su relato con la figura de Cicerón. En la antigua Roma “liber” significaba tanto “libre” como “generoso” y “liberalis” significaba “propio de una persona nacida libre” (que no es esclavo), esto es, un ciudadano que vivía dentro de una república bajo un Estado de Derecho. En esta época las personas no se autodenominaba como “liberales” y se hablaba, más bien, de “liberalidad”. Rosenblatt se concentra en explicar este concepto de “liberalidad” (liberalitas) que denotaba “una manera noble y generosa de pensar y tratar a los conciudadanos”, de manera que su contrario era el egoísmo. Este egoísmo era lo que los romanos conocían bajo el nombre de servilismo, esto es, pensar y actuar teniendo como referencia sólo a uno mismo.
1/5- Libro: La historia olvidada del liberalismo de Helena Rosenblatt (por Jan Doxrud)
En el presente artículo abordaremos el interesante libro de Helena Rosenblatt titulado “La historia olvidada del liberalismo: Desde la antigua Roma hasta el siglo XXI”. Rosenblatt es profesora de Historia en el Graduate Center de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Es autora de otras obras sobre Benjamin Constant y Jean Jacques Rousseau. El libro constituye una historia y, como tal, una genealogía del alabado, denostado y mal comprendido concepto de liberalismo. Como es sabido, las palabras tienen tanto un anclaje etimológico así como también histórico y, muchas veces, el concepto histórico puede desanclarse de su significado etimológico. Como ya he escrito en mis artículos sobre el lenguaje, tenemos que el análisis etimológico de una palabra ya no solamente es insuficiente, sino que de poca utilidad.
4/4-Las mentiras de los comunistas chilenos (por Jan Doxrud)
Lo mismo aconteció con la invasión de Afganistán (1979-1989) que, como explica Mauricio Rojas, fue alabada por Orlando Millas en presencia de Luis Corvalán. Aquí Millas hace referencia a las fuerzas progresistas que venían a traer la civilización a esta nación. Como señala Rojas, esto recuerda a la “carga del hombre blanco” propia del imperialismo de segunda mitad del siglo XIX, en donde el hombre blanco debía llevar la civilización a las demás culturas. Así, con Rojas habla de la “carga del hombre soviético” (muy en la línea del pensamiento de Marx influenciado por esta mentalidad decimonónica así como por la idea de progreso). Añadía Millas que fueron los patriotas y revolucionarios de Afganistán quienes pidieron la ayuda soviética y que la ayuda de esta última representaba el “internacionalismo consecuente del país de Lenin”.
3/4- Las mentiras de los comunistas chilenos (por Jan Doxrud)
Abordemos ahora el comunismo chileno. No realizaremos una historia del Partido Comunista ya que para ello existen varias obras como la de Sergio Grez, así como el libro editado por Varas, Riquelme y Casals, y los libros y documentos disponibles en Memoria chilena. Haremos alusión a temas puntuales que demuestran que el PC chileno era simplemente parte de la Internacional Comunista y, por lo tanto, seguidora del marxismo-leninismo y del stalinismo”. El PC tiene su orígenes en el Partido Obrero Socialista fundado en 1912 por Luis Emilio Recabarren pero que, posteriormente, cambiaría el nombre a Partido Comunista al unirse a la IC. Como explica Sergio Grez y Mauricio Rojas en su libro “El libro negro del comunismo chileno”, el PC se sometió a un profundo proceso de bolchevización al decidir ser parte de la Tercera Internacional Comunista.
2/4-Las mentiras de los comunistas chilenos (por Jan Doxrud)
Sabemos que tras la caída del muro de Berlín, la sublevación de los países de Europa del Este y la desintegración del imperio soviético, los partidos comunistas quedaron huérfanos y completamente desorientados con la desaparición de su hermano mayor. Comunistas devotos que había dedicada más de la mitad de sus vidas a la sagrada causa presenciaron como su ideología se desmoronaba desde adentro producto de la ineficiencia misma del sistema, la violación de la propiedad privada y la implementación de un sistema estatista de planificación central.
1/4- Las mentiras de los comunistas chilenos (por Jan Doxrud)
En el programa chileno “Tolerancia Cero” se entrevistó a la abogada, diputada y miembro del Partido Comunista, Carmen Hertz, sobre temas relacionados con las elecciones parlamentarias y la primera vuelta presidencial. Lo que pretendo aquí es analizar unas breves aseveraciones realizadas por la diputada en el transcurso de la entrevista que podrán llamar la atención de algún telespectador (sinceramente no en mi caso) y que merecen ser abordadas, ya que lo que señala son lisa y llanamente mentiras. Como ya he señalado en otro artículo, la característica central del comunismo no es el de ser una aberración antropológica y económica que significó la muerte de millones de personas, sino que es su capacidad de mentir y de manipular y deformar la realidad (y la historia) para adaptarla a sus intereses.
2/2-Socialismo y prusianismo (y el nazismo) (por Jan Doxrud)
Ya visto brevemente un breve perfil de Spengler y una referencia a Prusia, pasemos al libro en cuestión: “Prusianidad y Socialismo”. En la introducción el autor comienza refiriéndose a la confusión reinante en torno al significado del concepto mismo de socialismo. Así Spengler afirma que cada persona lo emplea y comprende bajo distintas formas y lo adorna con lo que le agrada, con lo que le aborrece y con lo que desea o teme. Ya en estas primeras páginas el autor deja caer sus invectivas contra Marx quien se había limitado a ser un crítico pero no un creador, lo que lleva a que los marxistas sean “solamente fuertes en la negación y fallan en lo positivo”.
1/2-Socialismo y prusianismo (y el nazismo) (por Jan Doxrud)
El presente artículo viene a complementar otro anterior en donde abordé el tema de por qué razón los nazis eran socialistas. El mero título del artículo causó las respuestas esperables, en este caso específico, el cómo era posible que yo pudiera calificar a los nacionalsocialistas de “socialistas”. Como ya señalé, a quienes se autodenominan como socialistas no les acomoda que tal etiqueta la puedan portar los nazis alemanes, pero el problema con esta postura es que se fundamenta en la ignorancia, puesto que no reconoce la existencia de distintas vertientes dentro del socialismo. Para ser más específico, el socialismo no se reduce al marxismo (al mal llamado “socialismo científico”) ya que el primero es anterior al segundo.






