Filosofía

2/4-Economía, conducta humana e incentivos (por Jan Doxrud)

2/4-Economía, conducta humana e incentivos (por Jan Doxrud)

 Dentro del enfoque económico, los incentivos son cruciales. Muchas veces nos dejamos llevar por metas u objetivos muy nobles, pero no somos lo suficientemente conscientes de que tales objetivos y metas nobles pueden generar incentivos perversos. Hemos sido testigos de ciertas consecuencias, al parecer, no anticipadas por los independistas catalanes, que han sido testigos de cambios de sede sociales de bancos y de otras empresas que amenazan con irse de Cataluña frente a la posibilidad de que esta salga de la zona euro. Los políticos, aparentemente, aún no comprenden que la lógica económica no puede ser sometida a la lógica política.  Conocida es la historia de aquella aldea que tenía un grave problema que tenía a la población en pánico: una plaga de ratas.

1/4-Economía, conducta humana e incentivos (por Jan Doxrud)

1/4-Economía, conducta humana e incentivos (por Jan Doxrud)

El análisis económico estudia el modo en que los individuos “racionales” toman sus decisiones en condiciones de escasez y enfrentados a diferentes alternativas, y la forma en que estas decisiones afectan a otros agentes económicos.  Se parte con la idea de que los individuos deciden de manera racional unas reglas de comportamiento, reglas como por ejemplo, maximizar su utilidad (teoríaa de la elección racional) , si se trata de consumidores, o maximizar sus beneficios, en el caso de los productores. Lo que el análisis económico estudia es cómo los agentes optimizan su conducta a la hora de enfrentarse a las alternativas posibles para alcanzar sus fines. Gary Becker (1930-2014), quien fue Profesor de Economía y Sociología en la Universidad de Chicago, fue uno los economistas que dedicó gran parte de su esfuerzo intelectual a la temática del análisis económico de la conducta humana.

4/4-Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía: Explotación y Envidia (por Jan Doxrud)

4/4-Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía: Explotación y Envidia (por Jan Doxrud)

Nozick plantea, para quienes defienden las distintas formas de justicia distributiva o “no retributivas”, el caso de un famoso jugador de baloncesto, Wilt Chamberlain, que nosotros reemplazaremos por Lionel Messi. Resulta que Messi firma un contrato con un equipo y que establece que en cada partido que se juegue de local, el jugador de fútbol recibirá, digamos, el 15% del precio del ticket de entrada vendido en el estadio. Nozick supone que a la hora de pagar, las personas se encontrarán con una caja especial que lleva el nombre del jugador en cuestión y depositarán directamente ahí el equivalente al 15% del precio de la entrada. La pregunta que hace Nozick es si Messi tiene derecho a recibir este ingreso, si es acaso justa esta distribución.

3/4-Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía, Estado y justicia distributiva (por Jan Doxrud)

3/4-Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía, Estado y justicia distributiva (por Jan Doxrud)

Llegamos ahora al tema del Estado mínimo y el Estado ultramínimo de Nozick. El Estado gendarme de la teoría liberal clásica es aquel que limita sus funciones a la protección de sus ciudadanos contra la violencia, a protegerlos contra el fraude y que asegure que se cumplan los contratos. El Estado ultramínimo es para Nozick, un orden social intermedio entre las asociaciones privada y el Estado gendarme. El Estado mínimo sólo mantiene el monopolio del uso de la fuerza pero excluyendo cualquier represalia privada ya sea por daño o para exigir compensación como era el caso de las agencias.

2/4-Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía: mano invisible y el surgimiento de agencias de protección (por Jan Doxrud)

2/4-Robert Nozick, Anarquía, Estado y Utopía: mano invisible y el surgimiento de agencias de protección (por Jan Doxrud)

El lector ya habrá advertido el punto de Nozick y es que de una situación anárquica comienzan aaparecer diversas agencias de protección mutua, de manera espontánea, pero que con el tiempo se verán sometidas a distintas fuerzas como el interés racional, el mercado, la división del trabajo, lo que a la larga llevará a la aparición de algo muy similar al Estado mínimo o a un grupo de Estados mínimos geográficamente diferentes.  Posteriormente Nozick pasa a dar otra explicación de cómo surgen las instituciones sociales: aquella explicación que se denomina comode mano invisible”, que es similar a la explicación que Hayek da sobre cómo operan los órdenes espontáneos, es decir, aquellas instituciones que surgen fruto de la acción humana pero no del diseño y la intención de los seres humanos.

1/4-Robert Nozick: Anarquía, Estado y Utopía (por Jan Doxrud)

1/4-Robert Nozick: Anarquía, Estado y Utopía (por Jan Doxrud)

El libro de Robert Nozick (1938-2002), “Anarquía, Estado y Utopía” fue publicado en 1974, es decir, tres años después de la obra de John Rawls, y constituyó una respuesta a la esencia de los argumentos expuestos en “La Teoría de la Justicia” del filósofo político estadounidense. Así, esta obra libertaria con su metodología individualista surgió el mismo año en que Friedrich Hayek recibió el Premio Nobel de Economía y unos años antes del advenimiento de los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, más cercanos a la filosofía de Nozick que la de Rawls. Robert Nozick era hijo de inmigrantes judíos provenientes de Europa oriental. Cursó sus estudios en filosofía en las universidades de Columbia y Princeton. Finalmente sería la Univeridad de Harvard donde Nozick impartiría clases hasta su prematura muerte producto de un cáncer.

2/2-¡Tenemos derechos…! pero, ¿qué es un derecho? (por Jan Doxrud)

2/2-¡Tenemos derechos…! pero, ¿qué es un derecho? (por Jan Doxrud)

El derecho conquistado pasa a ser garantizado por ley por el Estado. Ahora bien, debemos añadir que los derechos no son gratuitos, es decir, se puede reclamar educación gratuita, pero igualmente “otros” deben pagar. La educación, incluso para quienes la conciben como un “derecho social” que no obedece a la lógica del mercado, implica pagar a los profesores, pagar por la construcción de nuevos colegios y mantener la infraestructura de los ya existentes, compra de computadores, libros, cuadernos, bancos, sillas, etc. ¿De dónde obtiene los recursos, siempre escasos, el Estado? La respuesta: impuestos.  Por ende, cuando se reclama un derecho, este será financiado por los individuos que componen la sociedad, a no ser que el Estado sólo obtenga sus ganancias de las empresas estatales, se endeude con el extranjero o imprima billetes acudiendo al Banco Central, pero sabemos que eso no es así.

1/2- ¡Tenemos derechos…! pero, ¿qué es un derecho? (por Jan Doxrud)

1/2- ¡Tenemos derechos…! pero, ¿qué es un derecho? (por Jan Doxrud)

¿Qué son los derechos? No me refiero a la ciencia jurídica que ya he abordado en otros dos artículos (haga click en Derecho 1 y Derecho 2). Me refiero lisa y llanamente a ese concepto que escuchamos en personas cuando reclaman “tengo derecho a….” ¿Qué significa esa, aparentemente, simple frase? Este es un concepto que escuchamos a diario en el debate público pero, aún así, parece ser una palabra que por su misma familiaridad resulta difícil precisarla. Por ejemplo en la página de laDirección del Trabajo del Gobierno de Chile podemos leer:

2/2-Bosquejo sobre la filosofía de vida de León Tolstói (por Jan Doxrud)

Tolstói se mostraba escéptico frente a los progresos materiales, y se mostraba contrario, tal como lo escribe el 14 de abril de 1903, de medir el progreso humano de acuerdo con los éxitos técnicos y científicos. Ahora bien , tampoco se mostraba como un partidario acérrimo de Rousseau y su concepción romántica del “estado de naturaleza” previo al desarrollo de la civilización. Para el escritor ruso el aumento del bienestar de los seres humanos se producía únicamente cuando se producía un aumento del amor, que hace iguales a todos los hombres. En relación a al ciencia, Tolstoi se muestra como un fenomenista, es decir, escribe en su diario que los hechos no existen, puesto que todo lo que existe son nuestras percepciones de los hechos, algo que nos recuerda a aquella frase del Obispo Berkeley: “Ser es ser percibido”.