3/3-Alemania, la República de Weimar y el colapso económico, 1919-1923 (por Jan Doxrud)
Los millones, que siempre a uno tanto le habría gustado tener, de pronto se los sostiene en la mano, pero ya no son tales, sólo se llaman así. Es como si el saltar, de golpe le hubiese quitado todo valor al que salta.
(Elias Canetti. Masa y Poder)
Hubo un hecho que Fergusson afirma que marcó un antes y un después en lo que respecta a la inflación en Alemania: la ocupación por parte de Francia y Bélgica de la estratégica zona del Ruhr en enero de 1923 (y hasta agosto de 1925). Como explica el autor, la cuenca – que contenía al 10% de los habitantes – del Ruhr proporcionaba cerca del 85% de los recursos carboníferos que le quedaban a Alemania y el 80% del acero y lingotes de hierro. La ocupación del Ruhr, como medida de represión para que Alemania pagara las reparaciones – generó una ola de nacionalismo y solidaridad hacia sus habitantes que incluso dejó en un segundo plano la “lucha de clases”.
Como resultado de la ocupación, el consorcio carbonífero fue reemplazado por una comisión de oficiales franceses y belgas, quienes también administraron la industria maderera, la expedición de derechos de exportación y control de aduanas. Se estableció una barrera aduanera entre la zona del Rhin y el Ruhr y Alemania, quedando prohibida la exportación de carbón. Empleados, alcaldes, inspectores, policías, comisarios y empleados de hacienda fueron expulsados de sus puesto e incluso de sus hogares. En palabras de Gaettens:
“Las fuerzas armadas francesas procedieron sin escrúpulo a confiscaciones incluso de propiedades privadas, a robos de bancos e imposición abusiva de tributos. El caos en el territorio del Ruhr, los enormes daños que se produjeron en la zona industrial más importante y más difícil de Alemania, debían conducir al hundimiento definitivo del marco”.
No es de extrañar la ola de nacionalismo que se extendió a lo largo de Alemania y cómo los grupos nacionalistas intentaron sacar réditos de esto. Mientras tanto, en la zona ocupada comenzó un movimiento de resistencia pasiva en donde los alemanes se negaron a colaborar con las autoridades belgas y francesas, aunque igualmente hicieron huelgas y boicotearon el funcionamiento de la industria. El problema fue que el gobierno alemán tuvo que mantener a aquellos patriotas mediante la emisión de billetes, es decir, el empleo masivo en el Ruhr debía ser subsidiado. Esto solo vino a alimentar la espiral inflacionaria. De acuerdo con Fergusson en un mes, a partir del 20 de mayo, “el precio del huevo pasó de 800 marcos a 2.400; el litro de leche, de 1.800 a 3.800; el kilo de harina, de 2.400 a 6.600, y el cerdo, de 10.400 a 32.000 marcos el kilo”.
Billetes
Fue en el año 1923 cuando dejó de circular el billete de 1.000 marcos el cual había sido emitido por primera vez en 1876. En julio el gobierno introdujo nuevos billetes cuyas denominaciones eran de 10, 20 y 50 millones de marcos. En 22 de agosto se emitió el primer billete de 100 millones de marcos y varias empresas emitieron de manera ilegal sus propios billetes, de manera que el marco continuó perdiendo valor frente a la libra.
Por ejemplo, Fergusson explica que la cotización del marco frente a la libra era de 800.000 el 7 de julio, mientras que el 14 de julio había ascendido a 900.000. El 23 de julio el marco llegó a 1.600.000 y el último día de ese mes estaba en 5.000.000. En septiembre el Reichsbank emitió el primer billete de 500 millones de marcos momento en el que ya estaba diseñado otro billete de mayor denominación: el de 1.000 millones de marcos. En palabras de Fergusson: “Empezaba a ser de uso frecuente la palabra billón y ahora se necesitaban 50 millones de marcos para comprar una sola libra”.
Chicago Daily
Fergusson dedica un capítulo de su libro para lanzar sus dardos contra el jurista y presidente del Reichsbank entre 1908 y 1923: Rudolf Havenstein (1857-1923). Como explica el autor, Havenstein estaba convencido de que la cantidad de dinero no guardaba relación alguna con el nivel general de precios ni con la cotización del marco. Así, su labor se limitó a satisfacer la demanda de dinero imprimiéndolo y distribuyéndolo en grandes cantidades a lo largo del país. Fergusson cita un titular del periódico Vörwarts “El eterno Havenstein” en donde tildaba al Reichsbank de monarquía y criticaba el hecho de que la institución fuese independiente y autónomo, puesto que tal libertad de acción la estaba utilizando para perjudicar económicamente al país. El mismo artículo clamaba por una ley que obligase a Havenstein a “abdicar”.
https://www.historisches-lexikon-bayerns.de/Lexikon/EN:Inflation,_1914-1923
En septiembre se formó un Comisariado para el Control de Moneda Extranjera (Divisenkommissar), con facultades para expropiar divisas de cualquier forma y obligar a los tenedores a que las entregasen a cambio de vales canjeables por bonos-oro. Esto implicaba violar derechos constitucionales como el secreto postal, la inviolabilidad de la vivienda y al expropiación de bienes. Estas facultades se extendieron y la institución podía aprehender el oro, plata y aleaciones tanto en bruto como en moneda ahí donde las localizase. Otras medida que pudo estabilizar la economía fue el Rentenmark, introducido en noviembre de 1923. El Rentenmark era una forma de reconstruir la confianza de la población en una moneda que tuviese un respaldo real.
Rudolf Havenstein
El Rentenmark, estaba respaldado por hipotecas sobre tierras agrícolas y sobre el patrimonio de diversas clases de empresas industriales. Cabe aclarar que el tenedor tuviese derecho a esas tierras sino que ese respaldo real actuaba como un ancla que frenaba la emisión descontrolada. La institución encargada de su emisión fue el Rentenbank que gozó del monopolio de su emisión y que llevaba a cabo sus operaciones bancarias directamente con el Reichsbank, el gobierno central y bancos regionales. El Rentenbank se inauguró el 15 de noviembre de 1923 y, 5 días después fallecía Havenstein y quien asumió el poder en esta materia fue Hjalmar Schacht (1877-1970). Mediante un decreto se estableció que 1 Rentenmark equvalía a un marco oro el que, a su vez, equivalía a 0,3584 gramos de oro.
La implementación de esta política y el hecho de que el Reichsbank dejara de descontar pagarés del Tesoro comenzarían a revertir la espiral hiperinflacionaria. En opinión de Fergusson el Rentenmark era un timo puesto que su valor real era dudoso e incluso completamente ilusorio, aunque logró estabilizar el marco (1 Rentenmark = 1 billón de marcos). Así el “papiermark” operó hasta noviembre de 1923 siendo sustituido por el Rentenmark y en 1924 se introduce el Reichsmark.
Hjalmar Schacht
Schacht tuvo que enfrentar varios problemas pero habían dos que eran prioritarios. El primero era el mercado negro en donde el dólar estaba al borde de alcanzar los 12 billones de marcos la última semana de noviembre. El otro problema era el Notgeld que iba a contracorriente a las políticas y objetivos del Schacht, de manera que el Reichsbank anunció que no aceptaría nuevas emisiones, lo que causó numerosas protestas. Con esta medida se esperaba que esta anarquía en materia de emisión monetaria llegara a su fin.
En palabras del Fergusson, Hjalmar Shacht “hizo pasar al sistema financiero alemán del caos a la estabilidad, en menos de una semana”. Fergusson cita las palabras del cónsul general británico en Münich para quien el Rentenmark había sido el peor enemigo de Hitler (quien comenzaba a ser enjuiciado en 1924 por fallido putsch) y que era imposible “sobrevalorar el benéfico efecto que la estabilización monetaria ha producido en Baviera, y supongo que en el resto de Alemania”.
Sin embargo esto no solucionó otros problemas como la escasez. Tenemos, por ejemplo, la falta de carne de cerdo ya que los granjeros los reservaban para su propio consumo, y el precio de la carne de vaca y cordero era inalcanzable para los ciudadanos. Sumado a esto, producto de la ausencia de abonos químicos de importación, había escasez de piensos (alimentos para animales) lo que, a su vez, afectó los rendimiento en el rubro de los lácteos.
Otros problemas pendientes fueron el pago de las reparaciones, la dependencia alemana del exterior, la baja productividad, el desempleo, escasez de capitales, restricción del crédito y la inestabilidad política y descontento social en los diferentes Estados federados tales como Prusia, Baviera, Sajonia, Württemberg, Baden, Turingia, Hessen y ciudades-estado como Berlín, Hamburgo y Bremen. El canciller Gustav Stresemann, con la aprobación del Presidente Erbert, utilizó los poderes de emergencia contemplados en el artículo 48 de la Constitución (que tenía que ser aprobado por el Presidente). En opinión de Fergusson Alemania se había convertido en una dictadura militar y, sumado a esto, surgieron amenazas de separatismos como fue el caso de Prusia, Sajonia, Baviera y Renania.
https://www.cato.org/commentary/hyperinflation-mugabe-versus-milosevic
Pero la política de estabilización y recuperación traía consigo altos costes y, como escribió Fergusson, el gobierno no tenía más remedio que apretar las tuercas de la nación si quería alcanzar sus objetivos. Pero tales medidas también lograron beneficios (aceptación del Rentenmark y la llegada de alimentos a las ciudades) pero, en palabras del autor, estos logros del Rentenmark fueron solo a corto plazo. Las políticas de austeridad de Stresemann, incluyendo el fin de la resistencia pasiva del Ruhr – lo que significó el fin del financiamiento a los trabajadores que no colaboraban – tendrían un fuerte impacto en la población. Por ejemplo la llegada de alimentos importados perjudicaría a agricultores acostumbrados a fijar precios al alza y ahora se veían con un exceso de stock de productos perecibles que tendrían que vender.
Un importador que realizaba un pedido en marcos sabía que el precio pagado subiría significativamente, de manera que obtendría una ganancia. Sin embargo, con la estabilización (producto de la introducción del Rentenmark), la moneda dejó de depreciarse y los precios se estabilizaron. Lo anterior se tradujo en que debió pagar un valor que ya no se reducía en términos reales mientras los precios de venta tendían a bajar, generándole pérdidas.” En otras palabras si importas y acuerdas pagar 1.000.000, uno sabe que, producto de la hiperinflación, tal cifra será insignificante en un tiempo más (elemento especulativo), pero con el plan de estabilización tal no fue el caso.
Con el decreto de 1924 se revalorizaron o reajustaron las deudas. En palabras de Fergusson los créditos hipotecarios y las deudas de las industrias se revalorizaron un 15% en términos reales sobre su onto original. Otro decreto en el mismo año gravaba los grandes beneficios obtenido por los deudores producto de los efectos de la inflación. Otros efecto de la estabilización monetaria y el Plan Dawes (donde Alemania recibió cuantiosos préstamos de los Estados Unidos) Alemania se transformó en un país atractivo para los inversionistas. La razón eran los altos tipos de interés debido al riesgo y escasez de capital, lo que trajo como resultado que los prestamistas inundaran de capital Alemania”.
https://alphahistory.com/weimarrepublic/
A comienzos de ese mismo año, explica Fergusson, ocurrieron hechos novedosos como la aparición (en abundancia) de diversos bienes de consumo en Colonia: huevos, uvas andaluzas, manzanas americanas, nueces francesas y coliflores italianas. Quince días después hubo una avalancha de bienes de consumo que incluían piñas hawaianas, salmón colombiano y carne enlatada americana “todo ello procedente de quiebras o de suspensiones de pagos.
La paradoja fue que, a pesar de la disminución de los precios las personas no compraban ya que no había dinero con qué comprar. El desempleo era un gran problema y los subsidios no lograban cubrir las necesidades básicas de las personas y los salarios de quienes trabajaban no eran suficientes. Otro grupo de perjudicados eran los jubilados, las clases medias quienes tenían que vivir de sus ahorros y trabajadores que carecían de organizaciones que los protegieran (lavanderas, ebanistas, choferes, sastres, etc).
De acuerdo con Gaettens la clase media fue la que salió más perjudicada la cual, por sus sacrificio patriótico, había suscrito en gran cantidad los empréstitos de guerra, que se fueron severamente perjudicados por la pérdida de valor del marco durante la posguerra. Este grupo tuvo que hacer uso de su patrimonio para poder hacer frente al alza de los precios de los bienes. Tuvieron que vender joya, objetos familiares como cuadros, porcelanas, ánforas, muebles y grabados. En palabras de Gaettens: “Así las clases medias perdieron, no sólo su patrimonio metálico, sino también lo que había dado a su vida contenido y valor en la tradición de sus antepasados”.
https://rarehistoricalphotos.com/banknotes-german-hyperinflation-1923/
En suma, para Fergusson la responsabilidad principal del caos económico recae en la falta de coraje de la clase política que prefirió eludir la implementación de medidas impopulares y mantener la economía en marcha creando una falsa sensación de riqueza que solo terminaría por beneficiar a algunos. Por ende factores decisivos fue la monetización del déficit de la guerra, una política fiscal que no aumentó los impuestos para financiar el gasto y el aumento del gasto para mantener la resistencia pasiva en el Ruhr. Como escribió Niall Ferguson en su libro “El triunfo del dinero”, explica que, si bien la inflación es un fenómeno monetario (como advertía Milton Friedman), también es un fenómeno político “en el sentido de que no puede producirse sin una disfunción fundamental de la economía política de un país”.
https://rarehistoricalphotos.com/banknotes-german-hyperinflation-1923/
Adam Fergusson rechaza la teoría de que la inflación alemana fue deliberada para el eludir la carga de las reparaciones de guerra. En primer señala que la inflación era enorme antes de que las reparaciones fuesen un hecho. Sumado a lo anterior, explica que la presión devaluatoria que ejercían los empresarios estaban orientadas sus propios intereses, y no guardaban vínculo directo con las reparaciones de guerra. Por último las reparaciones debían ser pagadas en especie o en su equivalente en oro. Debemos destacar también lo dicho en un comienzo y es la degradación moral que sufrió Alemania en donde la “ética saltó hecha pedazos” y en donde quebrar las normas comenzó a ser lo habitual. Como añade Fergusson, para aquellos que no tenían nada y nada tenían que perder “disponían de los más sólidos fundamentos para la desesperación, en cuyo seno no tardarían en florecer el miedo, la envidia y los desmanes”.
En suma, las causas que llevaron a la hiperinflación fueron múltiples. En primer lugar, recordemos que ya a comienzos de la Primera Guerra Mundial Alemania abandonó el régimen e patrón oro lo que significó transitar hacia un sistema monetaria basado en el papel moneda inconvertible. Lo anterior permitió al gobierno central obtener financiamiento del Reichsbank por medio del descuento de letras de Tesorería a corto plazo. Sumado a esto tenemos las cuantiosas reparaciones de guerra que Alemania debía pagar a los países vencedores, las cuales exigían divisas fuertes como dólares, libras u oro.
Para obtenerlas, el Estado debía vender marcos en los mercados internacionales, lo que aumentaba la oferta de esta moneda y contribuía a su rápida depreciación. A ello se sumaba que gran parte de los marcos utilizados provenían de la emisión de dinero, ya que la recaudación fiscal resultaba insuficiente para cubrir las obligaciones del Estado.
Además, el gobierno mantenía un déficit estructural elevado, destinado a financiar la reconstrucción, el pago de pensiones y salarios, y posteriormente gastos extraordinarios como el subsidio a los trabajadores durante la ocupación del Ruhr en 1923. Esta ocupación significó un shock productivo que transformó que pavimentó la vía para que Alemania transitara hacia una hiperinflación. Por último está el componente psicológico, es decir, las expectativas de las personas que comenzaron a adaptarse a una realidad en donde los precios cambiaban en un corto lapso de tiempo lo que se traducía en que la gente gastara apresuradamente el dinero aumentando así su velocidad de circulación y, a su vez, la inflación.
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