6) ¿Justicia o Venganza? (por Jan Doxrud)

6) ¿Justicia o Venganza? (por Jan Doxrud)

¿Qué es la justicia? El lector podrá reflexionar sobre esta pregunta. Pero lo que tenemos claro es lo siguiente

A-No existe una definición del concepto de justicia

B-Cualquier definición de justicia debe tener en consideración el carácter complejo y sistémico de nuestras sociedades actuales-

C-Nuestras concepciones de justicia están permeadas por nuestras ideologías políticas, doctrinas religiosas, valores y educación, que determinan nuestra visión de mundo y de los seres humanos que habitan en este.

D-El  hecho  de  que  no  logremos  elaborar  una  definición  de  justicia no constituye un obstáculo para que nos podamos  poner  de acuerdo  en  ciertos  principios  que  podemos elevar al  trono de la universalidad. Así, por ejemplo,  cualquier  teoría de la justicia debe tener en consideración el respeto de la vida, la  libertad  y dignidad de las personas, independiente de sus creencias, etnia u orientación sexual.

E-En suma, no ponernos de acuerdo sobre una definición de justicia no es equivalente a caer en un relativismo ético (ver mi artículo al respecto)

                                                                                  ...

Breve palabras sobre la Justicia y la venganza

«¡Zeus soberano! Concédeme vengarme del que antes ha hecho / mal, del divino Alejandro, y hazlo sucumbir bajo mis manos, / para que también los hombres venideros se estremezcan / de hacer mal al que aloje a un huésped y le ofrezca amistad» (Homero, vv: 351-354).

 

Las  palabras  anteriores  son  las  de  Menelao  frente  a  un  suceso  que  lo  estremeció  hasta lo más profundo  de su ser: el rapto de su mujer Helena por Paris y la violación, por parte de este último, de principios  fundamentales  dentro  del  mundo  griego  a  saber:  la  amistad  y la hospitalidad. Como vemos  el  ansia  de  venganza (¿o justicia?) dio inicio a la célebre Guerra de Troya. Tenemos también que  la  venganza  constituye  el  motor  de  Hamlet  cuyo padre, asesinado por su hermano Claudio, exige  a  su  hijo  que  lo  vengue.  ¿Sería  justo  ese proceder de Hamlet, esto es, venganza por honor? Tenemos el caso del protagonista  de  la novela  El Conde de Montecristo, Edmundo Dantès, quien fue  víctima  de  las  intrigas de sus cercanos quienes, finalmente, lograron encarcelarlo injustamente. Al  lograr  salir  de  la  cárcel  descubre  que  quienes  lo  encarcelaron gozaban del más alto prestigio, ostentaban onerosos título e incluso uno ostentaba el  cargo  de  Procurador del Rey. El protagonista, bajo  la  identidad  del  Conde  de  Montecristo, inicia  un  plan de venganza que, a la larga, no logra completar  puesto  que  consigue  hacer  las  pases  consigo  mismo  y  sus  enemigos. De igual forma podemos preguntarnos si, de haber perseverado en  su  plan  de  venganza,  ¿habría  estado  actuando justamente Edmundo Dantès?

 Película V for Vendetta nos muestra a un personaje que lucha contra un régimen represivo. Esta justicia privada (no estatal) ha inspirado a grupos de hackers como Anonymous a operar de una manera similar contra violadores, pedófilo e incluso contra gobiernos u organizaciones terroristas.

Película V for Vendetta nos muestra a un personaje que lucha contra un régimen represivo. Esta justicia privada (no estatal) ha inspirado a grupos de hackers como Anonymous a operar de una manera similar contra violadores, pedófilo e incluso contra gobiernos u organizaciones terroristas.

Esta  clase  de  venganza  no es una mera reacción visceral e irracional puesto que, si bien es obsesiva, está  muy  cuidadosamente  planificada  y  el  odio  bien  gestionado.  Así, tenemos distintas clases de venganza, esto es, motivadas por distintas causas y, claro está, no  todas  deben  terminar  con alguien fallecido, de manera que la venganza busca una suerte  de reestablecer el equilibrio por medio de una pena retributiva. Pero  podríamos  añadir  que  la  venganza  no  es,  necesariamente,  sinónimo de la Ley  del  Talión. Por  lo  demás  la Ley de Talión asociada con el Código de Hammurabi (1776 a.C), no  era  del  todo  “justa”  puesto  que  en  Babilonia  la  sociedad  se  dividía  en  dos  géneros  y  tres clases, lo que se traducía en la existencia de personas superiores, plebeyos y esclavos,  de  manera  que las penas establecidas no eran las mismas para los  distintos  estamentos.  Por ende, la venganza no es necesariamente irracional, visceral, no necesita terminar con la muerte de alguien y no es equivalente a la Ley del Talión. Respecto a esto último, tenemos el caso ya citado de si los violadores de DD.HH durante la dictadura de Pinochet tienen derecho a un indulto por razones humanitarias. Las víctimas de estas personas se niegan a este beneficio. A  partir de este caso, ¿podemos decir que las víctimas de estos violadores de DD.HH  están  actuando  vengativamente? O, por el contrario ¿es un mínimo de justicia lo que estas personas piden?

Otro  punto  importante  es  que debemos resguardarnos de rotular como venganza un acto que en realidad no lo es.Por ejemplo, ¿deberíamos considerar como un acto de venganza los dos ataques a  las  Torres  Gemelas  en  Estados  Unidos?  El  terrorismo islámico hay que considerarlo como una reacción justa ante los supuestos abusos del mundo  occidental en  países musulmanes. Pero ante esto cabe preguntarse, ¿por qué razón  ese mismo  terrorismo asesina  aún a más personas pertenecientes a su propia religión? Otro caso:  ¿Debemos  considerar como venganza al estudiante que entró armado al colegio y asesinó a sus  compañeros  por causa  del  constante acoso escolar que sufrió? ¿Por qué no sería venganza?

Tenemos algunas preguntas sobre las cuales el lector podrá reflexionar:

1-¿Qué es y qué busca la venganza?

2-¿Que características tiene la justicia y qué busca ?

3-¿Puede haber una venganza justa?

4-¿Puede haber una justicia vengativa?

Algunas   explicaciones   habituales  nos   señalan  que  la  venganza  es  emocional  e  irracional, y que  opera  al  margen  de  la  ley y  busca  la “justicia”  equilibrando  la balanza. Al operar al margen de  la  ley, puede  convertirse  en  una  batalla  sin  fin, en  un  ciclo  interminable  de  violencia.  Por otro lado  tenemos  que  la  justicia sería  racional,  legal  y  lógica,  y  busca  “darle  a  cada  cual  lo  que  le  corresponde”. La  justicia busca, por  medio de la aplicación de la ley, juzgar y castigar a una persona. La venganza, en cambio, busca  dañar  y  perjudicar a una persona para así quedar “iguales” (ojo por ojo diente por diente). La  pena de muerte, por ejemplo, sería considerada como un acto de venganza  y  una  reliquia  bárbara  del  pasado  y  es  por  ello  que en  la  mayor   parte  de los países se ha abolido. 

Pero  la  pregunta queda instalada para aquellos delitos que consideramos abominablescomo la violación  y  asesinato  de  un ser humano, de su hijo, por ejemplo ¿desear la pena de muerte para esa persona sería un acto  de  venganza? Por ejemplo, para un tipo tan abominable como Peter Scully, pedófilo,  violador,  asesino,  torturador  y  productor  de películas de contenido sexual con menores, ¿sería  una  venganza  pedir  la pena de muerte? Actualmente  Scully  está  preso  en  Filipinas  donde las  autoridades  declararon  que  el  caso  era  el  más  horrorosos  que  habían  enfrentado.  ¿Debería estar  Scully  preso? ¿Se  le debería aplicar la pena de muerte? ¿Acaso las víctimas no tendrían derecho a  señalar  que  no  quieren  ver  a  ese  esa persona rehabilitada sino que se le aplique la pena capital? El  caso  fue  tan  terrible  que  Filipinas  buscó recuperar  la  pena de muerte para condenar a Scully. Ahora bien, lamentablemente Scully debe ser uno entre  muchos  seres despreciables que cometen las mismas prácticas, con la salvedad de que Scully fue atrapado.

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¿Estaría  siendo  vengativo  y  no “justo”  el gobierno filipino al desear reinstaurar la pena de muerte? ¿La pena de muerte es siempre una medida  vengativa  independiente  de si tiene o no respaldo legal? Quizás no sea la solución ideal, por ejemplo, me pueden contra argumentar  que  el fin de la justicia es  ser  “restaurativa,  tal  como  señalé  anteriormente. Esto   quiere   decir  que  la  justicia debe ser concebida  como  una  respuesta  “evolucionada”  (civilizada)  ante  un  delito,  en  donde  se  respeta la  dignidad  y  equidad de cada persona, con miras a la promoción de la armonía social a través de la “sanación” de la víctima,  infractor  y comunidad. Imaginemos uno de los peores escenarios (o puede el lector regresar al caso de Scully).  Imagine  que su hija o hijo es asesinado por una persona que está confesa. El lector podrá preguntarse si realmente  querrá que se imponga una justicia restaurativa que vele por los intereses de las  dos  partes, es decir, que  tenga  en  consideración tanto a usted (víctima) como la del victimario.

¿Sería  egoísta  por parte  de  usted  (la víctima)  no  querer  saber absolutamente nada de una justicia restaurativa  y simplemente desear que se aplique una pena que usted considera proporcional, en este caso,  la pena  de  muerte?  A  usted  no  le  interesan  los  clásicos  argumentos a favor o en contra de la pena de muerte (económicos, efecto  disuasivo, etc),  usted sólo  quiere que se aplique justicia y, en este caso, justicia  sería  aplicar  la  pena de muerte al asesino de su hijo ¿Acaso estaría usted actuando vengativamente y de mala fe? En  suma  ¿debemos  siempre  y  por  todos  los  medios  evitar  la pena de muerte?  ¿Pena  de  muerte  es  sinónimo de una sociedad bárbara? Pero si miramos la situación de las cárceles en Latinoamérica,  acaso ¿no  constituyen también un infierno? No sería también un acto de  venganza  privar  de  por  vida  de  libertad a un individuo que, además, deberá sufrir horrores en la cárcel, desde la violación en masa  hasta la muerte? Ahora bien, aun si las cárceles latinoamericanas fueran verdaderos hoteles, ¿podríamos igualmente apelar a la pena de muerte?

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Santo  Tomás  de  Aquino,  "La Summa teológica"(parte II, cap. 2, párrafo 64), afirma todo poder correctivo  y  sancionatorio  proviene  de  Dios  y  lo  delega  a  la   sociedad  de  seres  humanos.  De esta manera el poder público se encuentra facultado, como representante de Dios, para imponer toda clase de sanciones jurídicas debidamente instituidas con el objeto de defender la salud de la sociedad. Santo  Tomás  añade  que, de  la  misma  manera  que  es  conveniente  y lícito amputar un miembro putrefacto  para  salvar  la  salud  del  resto  del  cuerpo,  “de la misma manera lo es también eliminar al criminal pervertido mediante la pena de muerte para salvar al resto de la sociedad". Por su parte, el Papa Pio XII, en su Discurso en el I Congreso Internacional de Histopatología del Sistema Nervioso (1952)  afirmó:  Está  reservado  al poder público privar al condenado del «bien» de la vida, en expiación de  su  falta, después  de  que, por su crimen, él se ha desposeído de su «derecho» a la vida”. En cambio, en el  año 2017 el Papa Franciscoseñaló en su Discurso con motivo del XXV aniversario del Catecismo de  la  Iglesia  Católica:“Hay  que  afirmar  de  manera  rotunda  que  la condena a muerte, en cualquier circunstancia, es una medida inhumana que humilla la dignidad de la persona. Es en  sí misma contraria al  Evangelio  porque  con  ella  se  decide  suprimir  voluntariamente  una  vida  humana, que es siempre sagrada a los ojos del Creador y de  la  que  sólo  Dios  puede  ser,  en  última  instancia,  su  único  juez  y garante”.

Por su parte, Amnistía Internacional señala:

“La  pena  de  muerte  es  el  exponente   máximo  de  pena  cruel,  inhumana  y   degradante.  Amnistía Internacional  se  opone  a  la  pena  de  muerte en todos los casos sin excepción, al margen de quién sea la persona acusada, de su culpabilidad o inocencia,  de  la  naturaleza  y  las  circunstancias  del delito y del método de ejecución”.

Amnistía  Internacional  se  refiere  a  aquellos  países  en  donde  la  pena  de  muerte está respaldada por la ley, de manera que no podríamos considerarla como un acto de venganza sino  que de justicia, pero para esta organización claramente no se trata de justicia. Podremos estar o no de acuerdo con la declaración de esta organización que es bastante tajante y absolutista.  A esto cabe añadir la polémica entre este tipo de posturas  y  quienes  condenan  el  aborto  como un asesinato. Así, en la imagen de abajo podemos  ver a la derecha una imagen de Amnistía Internacional haciendo un llamado a poner fin  a  la  pena  de  muerte, y a la izquierda vemos  una  crítica  hacia esa organización por "condenar a muerte" al que aún no ha nacido.

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Otros  argumentos, en  torno  a  la  temática  justicia  versus  venganza nos  dicen  que  la justicia es  impersonal,  imparcial  y  social,  puesto  que  busca  establecer  un  balance dentro de la sociedad mediante la aplicación  de  castigos  o  penas  a  quienes  infringen la ley. En cambio,  la venganza es personal y parcial, motivada por emociones que buscan una satisfacción personal de la o las personas afectadas.

En  nuestros  días,  la justicia va de la mano con la ley, en otras palabras, la justicia es siempre y en todas partes justicia legal. Desde  el punto de vista del Estado no puede haber justicia al margen de la ley, de manera que no existiría la justicia subjetiva o el hacer “justicia con la propia mano”. En suma, la justicia es un monopolio del Estado.

No  obstante  lo  anterior  y,  como señalé anteriormente, pueden darse situaciones de “justicia legal injusta”,esto es, sistemas legales  corruptos o que violan los DDHH y que se sirven de la “justicia” (o venganza por medios legales)  para  eliminar  a  cualquier  persona  que   amenace  el orden existente. En pocas palabras, legalidad no es sinónimo de legitimidad, de  manera  que  no  existiría  justicia en estos casos sino que, más bien, un acto de venganza disfrazada de justicia. Bajo el manto de legalidad pueden cometerse los más atroces crímenes.

Bibliografía

-Leo Strauss y Joseph Cropsey, Historia de la Filosofía Política

-Tom Campbell, La Justicia: los principales debates cotemporáneos.

-Sheldon Wolin, Politics and Vision

-George H. Sabine, Historia de la Teoría Política

-Etienne Gilson,t La filosofía en la Edad Media

-Sayyid Qutb, Justicia Social en el Islam