(III) Christopher Dawson y las raíces cristianas de Europa: proceso de secularización (por Jan Doxrud)

(III) Christopher Dawson y las raíces cristianas de Europa: proceso de secularización

¿En  qué  consiste este proceso de secularización al que hace referencia Dawson? El autor traza  una genealogía para  dar  cuenta  de   cómo  fue  gestándose  este  proceso  en  el seno mismo de  la  cultura occidental cristiana. La civilización cristiana, si  bien  se caracterizó por una amplia unidad bajo el catolicismo, en  realidad  subyacía   una  heterogeneidad  social  y  cultural   producto de la  incorporación  de  diversas  tradiciones,  desde   aquella  encarnada  en  los  pueblos  pertenecientes  a  la cuenca del Mediterráneo y aquellos pueblos ubicados al norte, en Alemania y Escandinavia. 

Dawson  destaca   un  rasgo  esencial  de  la  civilización  occidental:   el   cambio,  la  sucesión  y alternancias  de  “fuerzas   espirituales”.   Añade  Dawson   que   sólo   una  vez  se  intentó  en  la   historia   de   Europa  occidental  el   intento   de  crear   un  orden   sagrado,  unitario  y  omnicomprensivo   comparable    al   del   mundo   bizantino.  Este   fue   el   intento   llevado  a  cabo   por  el  Imperio  carolingio   que   pretendió   constituirse  en  una  suerte  de  monarquía teocrática “que pretendía regular  por  decretos  legislativos  e  inspección  gubernamental  cada  detalle  de  la  vida  y del pensamiento,  hasta  el  método  del  canto  eclesiástico  y  los reglamentos de la vida monástica”. 

 Evolución geopolítica de Europa: Edad Media, "Edad Moderna" (1800), 1914, 1945 

Evolución geopolítica de Europa: Edad Media, "Edad Moderna" (1800), 1914, 1945 

Así, pues, Dawson afirma que, fuera de este “infortunado” episodio, Occidente una organización de  la cultura aparte de la Iglesia. 

Ahora bien,  la  Iglesia  católica  nunca  constituyó una teocracia al  estilo  oriental,  dado  que tal  cultura  implicó  un  dualismo  entre   el   poder   espiritual   y  el  temporal que produjo una tensión  interna  en  la  sociedad occidental  y  fue  una  fértil  fuente  de  crítica y cambio”. Lo  mismo  señalaba  años  después  Jacques  Le  Goff (1924 - 2014), cuando  escribió  que una de las características del Occidente que emergió de las ruinas del Imperio Romano fue su rechazo de un poder teocrático(a diferencia de Bizancio). En palabras de Braudel:

“En Occidente, el poder religioso corresponde a la Iglesia y al papa, el político al rey. El precepto evangélico regula  la  dualidad  de  poderes: Dad  al  César  lo  que  es del César. Europa va a escapar al monolitismo teocrático que paralizó a Bizancio y sobre todo al Islam después de haber favorecido la expansión”.

A  pesar  de  esta  inexistencia  de  un  poder  monolítico  que  ejerciera  un  dominio  absoluto sobre la cristiandad  europea, esto  no  constituyó  un  factor  que destruyera la continuidad de la tradición occidental. Tenemos entonces  que  el sello de Occidente es la unidad en la diversidad y la de un cambio constante que no destruye la tradición. Tal como explicaba Le Goff, el esbozo de Europa se dibujó sobre una doble base. La primera  es  la  comunitaria  modelada por la religión y la cultura. La segunda  es  la  diversificada, representada por los distintos reinos fundado en diversas tradiciones étnicas. Le Goff concluye lo siguiente:

 “Ésa es la prefiguración de la Europa de las naciones, porque desde sus orígenes Europa muestra que de la diversidad de naciones puede hacerse la unidad: naciones y unidad europea están relacionadas”.”

Pero  sucede que va a comenzar a gestarse  un  cambio que pondrá en peligro  lo  que Dawson  denomina  como  tradición  occidental: la  secularización.  Dawson  explica  que  la pluralidad subyacente  de  tradiciones  culturales  en  Europa  se  expresó  en  el  despertar del espíritu nacional  y  la  formación  de  culturas  nacionales  separadas. Estas  alcanzarían  su  pleno desarrollo en la época  del  Renacimiento  y  la  Reforma. Este  proceso  marcaría  el  comienzo de la fractura de la unidad  medieval  producto  de  un  movimiento  centrífugo  que  repercutió  en  la  cultura y en la religión.  Esta  fractura  tomó  la  forma  de  un  división  entre  el  sur  de  Europa y el la Europa septentrional. En  el  sur  se  dio  un  despertar  nacional así como una renovación del interés de los estudios clásicos, una vuelta al pasado glorioso de Grecia y Roma.

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La Europa del sur se hizo más latina y la del norte más teutónica y, no sólo eso, sino que también la cristiandad misma sufriría un golpe que introduciría una grieta que no haría más que abrirse hasta que el cristianismo quedó completamente dividido: por un lado el catolicismo reinante en el sur de Europa y, por el otro, Iglesias nacionales e independientes como el caso de la Iglesia anglicana bajo el liderazgo de Enrique VIII. Un personaje medular dentro de la Reforma fue el monje agustino Martín Lutero.Como explica Dawson, la originalidad de Lutero – un hombre  que desde el punto de vista intelectual era más cercano al medioevo que a la Edad Moderna –  radicó en la fuerza de su vida emocional. En palabras de Dawson:

“El encarna la encarnación del espíritu nacional germano contra toda influencia sentida como extraña o represiva, contra el ascetismo y todo lo que refrenaba la libre expresión de los instintos naturales, contra el intelectualismo de Aristóteles y santo Tomás, contra toda la tradición latina, sobre todo contra la curia romana y sus funcionarios italianos que, para él, eran los representantes del Anticristo y los archienemigos del espíritu germano”. 

En  suma,  para  Dawson, la  reforma  de  Lutero  consistió  en  desintelectualizar  la  tradición católica. No está  de más recordar que para Lutero la razón estaba intrínsecamente  corrompida y que, por ende, no era  un instrumento por medio del cual se podía acceder a Dios. Es más Lutero llegó a afirmar que la razón era la mayor prostituta del diablo, una prostituta nociva, devorada por la sarna y  la  lepra que debía  ser  pisoteada y destruida,  ahogada en el Bautismo. Así la unión entre fe y razón se resquebrajando y junto a ella la tradición  escolástica. A  esto Dawson añade que el protestantismo fue una  religión de la acción que, fruto de  su hostilidad hacia el monasticismo y el ascetismo, destruyó el ideal  contemplativo  sustituyéndolo por la norma del deber moral práctico. Ahora  bien,  Dawson   afirma que  en  el  sur  del  continente  europeo, el  Renacimiento también llevó a cabo un proceso de secularización que se tradujo en un alejamiento del claustro, de la vida contemplativa  del  monje  para  acercrase  al  mundo, a  la  vida  activa  de  la  sociedad  laica. En palabras de Dawson:

La vida ya no será vista como un mero peregrinar hacia la eternidad, sino más bien como una especie de arte en el cual  debe cultivarse toda oportunidad de conocimiento y de gozo. Así como los exploradores de esa época descubrieron un nuevo mundo, así los artistas y los letrados redescubrieron la naturaleza y la humanidad”. 

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Del  genio  renacentista, continúa  explicando  el  autor,  y  del idealismo matemático platónico surgiría  la  ciencia  moderna que constituiría otro punto de tensión dentro de la cultura occidental por  la  relación  de  fricción  que  mantuvo  con  la  religión,  aunque  esto  no  fue  obstáculo  para que  surgieran  genios  tanto  del  norte  de  Europa como del Sur, es decir, desde un Galileo hasta un Newton. A  medida  que  transcurren los años  el  proceso  de secularización  se  acentuaría  hasta tal punto que filósofos como John Locke, llegarían a afirmar que el primer deber de un gobierno no es defender la fe, sino que la propiedad privada, en palabras de Lord Acton, pasamos del derecho divino de los reyes al derecho divino de los propietarios. Luego surgirían las críticas de los filósofos de la Ilustracióny la aparición  de  sustitutos de la religión teísta como por ejemplo el deísmoy, en el siglo XX, las religiones políticas como es el caso del marxismo-leninismo. La idea de progreso también constituyó una crítica  de  la  religión en el sentido de que esta constituía una etapa de la infancia del ser humano que debía ser superada, idea que defendió Auguste Comte (1798-1857)y su fase los tres estadios. Dawson  hace  alusión al fenómeno del totalitarismo y su vocación de crear mitos históricos que  se  transformen  en  una  base  psicológica  para  lograr  la  unidad  social. Ahora  bien, Dawson introduce una distinción entre estas ideologías políticas y “fe”. En relación con la segunda escribió Dawson: 

La fe (…) mira más allá del mundo del hombre y sus obras, introduce al hombre a un nivel de realidad superior y más universal que el del mundo temporal al que pertenecen el Estado y el orden económico; por ello  la  fe  introduce  en  la  vida de los hombres un elemento de libertad espiritual que puede ejercer un influjo transformador y creativo en la cultura social y en el destino histórico, así como en la experiencia interior y espiritual del ser humano”

 Así, Occidente  atraviesa  una  serie  de  transformaciones  que  son  propias  de  la dinámica  de  las culturas. En  su  concepción  orgánica  de  la  cultura, Dawson distinguía 5  tipos  principales de cambio, aunque  son sólo dos los que consideraba  más  cruciales. El primero es el cambio que se da cuando dos culturas diferentes se mezclan entre sí como consecuencia de una conquista y el contacto pacífico. El  otro  tipo  de cambioes aquel que sucede cuando una cultura modifica su modo de vida debido  a  que  adopta  nuevas  creencias y conocimientos lo cual trae como consecuencia un cambio en su interpretación de lo que es la vida,  así  como  su  concepción  de  la  realidad. Tal es el caso de los cambios de paradigma por los que ha atravesado la historia humana debido  a  los  avances de la ciencia que nos abren nuevas dimensiones de la realidad y de la interpretación de esta misma. 

 Christopher Dawson con el actor (católico) Sir Alec Guinness, quien interpretó en otros muchos papeles el del célebre Obi-Wan Kenobi.

Christopher Dawson con el actor (católico) Sir Alec Guinness, quien interpretó en otros muchos papeles el del célebre Obi-Wan Kenobi.

Pero,  al  parecer,  Dawson  vio  en  la  cultura  occidental  una  excepción  a  estos  cambios, es decir, esta  cultura  a  diferencia de las demás, ha sido la  única  que ha  experimentado un proceso de evolución tan continuo durante los últimos novecientos años. Así, se  puede  aventurar la idea de que en  la  cultura occidental prevalece  la  estabilidad  lo  que  vendría  a significar que todos los cambios que  puedan  darse  ocurrirán  dentro  de esta cultura, pero la cultura en sí misma no se verá afectada lo  haría  de  la  civilización  occidental  una  capaz  de  absorber  y   asimilar  todos  los  quiebres que se   generen  en  su  interior.  Después de todo el cristianismo, una religión proveniente de “Oriente”, logró  introducirse   en   el   imperio   romano   bajo   Constantino   y   Teodosio, logró  sobrevivir al desmoronamiento   del   Imperio   romano,  a   las   invasiones  de  los  germanos,  al  período  de  la atomización del poder durante el medioevo y a las monarquías absolutas.

Ahora bien, esta  capacidad  de  supervivencia  de  Occidente  no  está  asegurada puesto que una de las formas  más  efectivas  para destruir completamente la cultura es destruyendo su religión, ya sea sustituyéndolas por las  banderas del nacionalismo, la ciencia, la democracia o el socialismo. Cada  una  de  estas  sacraliza  a  algún  elemento. La  democracia  sacraliza  al  pueblo  soberano, el  socialismo  sacraliza  al  proletario  y  al  trabajo  y  el  nacionalismo  sacraliza  la  patria.  Sea como fuere, sólo una crisis espiritual podría acabar con Occidente. La religión constituye el alma de Occidente puesto que, de acuerdo a Dawson, constituye el primer principio de la unidad espiritual y creadora de valores morales.

 

Fuentes consultadas

1-Christopher Dawson:

 -Historia de la Cultura cristiana (FCE)

-Hacia la comprensión de Europa (Rialp)

2-César Corcuera, Religión y Cultrua en Christopher Dawson (http://dadun.unav.edu/handle/10171/9502)

3-Jacques Le Goff, La vieja Europa y el Mundo Moderno

4-Europe, Christianity, and the Thought of Christopher Dawson

https://www.catholiceducation.org/en/controversy/politics-and-the-church/europe-christianity-and-the-thought-of-christopher-dawson.html

5-The Great His­to­rian of Cul­ture: Christo­pher Daw­son

http://www.theimaginativeconservative.org/2011/03/great-historian-of-culture-christopher-dawson.html

6-Christopher Dawson: The Historian of the Twentieth Century

http://www.theimaginativeconservative.org/2014/07/christopher-dawson-historian-twentieth-century.html

7-Christopher Dawson—Christ in History

https://www.crisismagazine.com/1996/christopher-dawson-christ-in-history-2