(IV) ¿Se puede comprender la violencia racista del nazismo? (por Jan Doxrud) 

(IV) ¿Se puede comprender la violencia racista del nazismo? (por Jan Doxrud) 

¿Qué hay también de aquellos civiles que no solidarizaron frente al sufrimiento de las víctimas del nacionalsocialismo? ¿Cómo se sentiría el lector que sus vecinos de toda una vida, de pronto, le desearan la muerte como le sucedió a muchos judíos en Europa ? Este mismo fenómeno sucedió, por ejemplo, en la guerra en los Balcanes tras la fragmentación de Yugoslavia. Ciertamente los odios étnicos y religiosos sacan lo peor de las personas, odios al aparecer latentes y dormidos en épocas de paz. En numerosas ocasiones las temibles pelotones de exterminio que operaron en el frente oriental, las SS Einsatzgruppen, encontraban el apoyo de la población local para masacrar a los judíos o incluso las masacres ya habían comenzado antes de que arribaran a las ciudades. Esto sucedió por ejemplo en Lituania, específicamente en Kaunas, en donde un grupo del  16 Ejército de la  Wehrmacht (ejército alemán) se encontrón con una verdadera masacre en la plaza en donde unos ciudadanos golpeaban a otros con barras de hierro hasta matarlos y se podía escuchar que eran judíos que habían estafado a los lituanos antes de que llegaran los alemanes. Las Einsatzgruppen SS también fomentaban las matanzas liberando a criminales de las cárceles para que así pareciera que los pogromos eran “espontáneos”. Las SS también hacían uso de grupo irregulares voluntarios en Lituania para llevasen a cabo las matanzas de judío, saquearan y quemaran sinagogas y barrios judíos. Como explica Richard Rhodes, Franz Walter Stahlecker, comandante del Einsatzgruppe A, señalaba lo siguiente:

“Se consideró una buena idea (que no se viera a la policía de seguridad (es decir, los SS) se hallaban implicada, al menos directamente, en esas medidas inusualmente duras que iban seguramente a llamar la atención en los círculos germanos. Debía ofrecerse la impresión de que era la propia población local la que había actuado por iniciativa propia, como reacción natural ante décadas de opresión llevada a cabo por los judíos y por el terror más reciente ejercido por los comunistas”.

                              Matanza de judíos en Kaunas (Lituania) por la población civil.

                             Matanza de judíos en Kaunas (Lituania) por la población civil.

También era común que en los campos de concentración algunos internos, los “Kapos”, colaboraran con los nazis y fuesen aún más crueles y sádicos que estos. Primo Levi los denominaba como la “zona gris”. Al respecto escribió Levi:

“No hay prisionero que no lo recuerde, y que no recuerde su estupor de entonces: las primeras amenazas, los primeros insultos, los primeros golpes no venían de las SS sino de los otros prisioneros, de “compañeros”, de aquellos misteriosos personajes que, sin embargo, se vestían con la misma túnica a raya que ellos, los recién llegados, acababan de ponerse”.

¿Qué sucedió con los civiles alemanes? ¿Fueron colaboracionistas? ¿Sufrieron un lavado de cerebro por parte del régimen nazi? El historiador Robert Gellately publicó un interesante estudio sobre el rol que jugaron los civiles en el régimen, su percepción de este a lo largo de los años y su conocimientos de las atrocidades que el nacionalsocialismo cometía tanto dentro como fuera de Alemania. Gellately rechaza la idea de que Alemania constituyó un gran campo militar en donde todos sus ciudadanos fueron sometidos a un lavado de cerebro o manipulación emocional. Si bien no todos los alemanes abrazaron la llegada de Hitler, la verdad es que la eta que va de su acenso hasta el comienzo de la guerra, Hitler fue percibido como una persona que restauró el honor de Alemania tras la firma del Tratado de Versalles, constituyó también el muro de contención contra el avance del comunismo y tuvo logros económicos notables para el ciudadano de a pie (Alemania sufrió una hiperinflación a comienzos de la década de 1920 y luego su economía empeoró con la crisis de 1929.

Hitler no llegó al poder teniendo como principal bandera el exterminio de los judíos, ni siquiera esto está explícito en su Mein Kampf (por lo demás el antisemitismo no era poco común en aquella época). Ahora bien cabe preguntarse si los civiles tenían conocimientos de los campos existentes en Alemania y fuera, así como la matanza en masa de judíos. De acuerdo a Gellately, propone la tesis de que los medios de comunicación del régimen nazi publicaron gran cantidad de material relacionado con la policía, la Gestapo, cómo actuaban los tribunales de justicia y los campos de concentración. Los primeros campos en Alemania tenían como objetivo retener a antiguos enemigos de los nazis (por ejemplo Hans Litten que dejó en ridículo a Hitler en un tribunal)  políticos y comunistas. Los artículos periodísticos, explica Gellately, señalaban que estos campos eran para concentrar principalmente a los marxistas y que estos campos debían ser el sostén de la ley y el orden. Cuando se fundó el campo de Dachau, la prensa de la región señaló que este campo traeria nuevas esperanzas para el mundo empresarial de Dachau. Se suponía que el campo, junto a sus guardias y demás funcionarios, traerían nuevos ingresos que ayudarían a la recuperación económica. Al respecto escribe Gellately:

“El conocimiento de los campos de concentración que tenía el público se vio mediatizado por el influjo de los medios de comunicación. Los periódicos echaban claramente la culpa de todos a las víctimas (de los campos), incluso a las que fueron asesinadas. En agosto de 1933 se informaba de una muerte acaecida en Dachau diciendo que había supuesto “el fon de uno de los comunistas más peligrosos”, abatido a balazos presuntamente “mientras intentaba escapar”. La prensa local de Dachau informó en 1933 de la muerte violenta de una docena de reclusos, afirmando que los guardianes habían actuado en “defensa propia y que las víctimas eran “por lo demás individuos con propensión al sadismo”.

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¿Cómo reaccionaron ante las medidas tomadas por los judíos en Alemania? Cabe precisar que, de acuerdo a Gellately, en 1933, a la mayoría de los alemanes no les preocupaba tanto los judíos ni tenían una idea tan negativa como Hitler y los nazis. En palabras del historiador:

De hecho, hasta finales de los años treinta, como han declarado muchos judíos que lo vivieron, el antisemitismo no fue la principal preocupación del público; la mayoría de los alemanes no eran antisemitas acérrimos, y la expulsión de los judíos no constituyó la principal prioridad del estado alemán. Durante los primeros años del Tercer Reich como una y otra vez han declarado muchos judíos que los conocieron, no existieron marginados sociales,  (…) y para ellos el cambio se produjo de modo gradual

Y es esta otra idea central en el libro de Gellately y es que el antisemitismo no fue la fuerza rectora que guió a Hitler en un comienzo, sino que este antisemitismo comenzó a sufrir gradualmente transformaciones (por ejemplo, con el inicio de la guerra y con las primeras derrotas ante la Unión Soviética) y fue difundiéndose gradualmente a partir de 1933. Los ciudadanos fueron testigos de la gradual marginación de los judíos de al sociedad alemana (desde su emancipación jurídica en 1871) por medio de las leyes de Nüremberg, el ataque a sus propiedades, confiscación de sus pertenencias y el llevar la estrella de David en su ropa. Los nazis también comenzaron un proceso de deshumanización de la figura del judío equiparándolos con los comunistas bolcheviques y por medio del cine, que promovía teorías conspirativas sobre los judíos. Pero esto último no fue creación de los nazis puesto que los Protocolos de los Sabios de Zión fue una creación de la policía secreta zarista en Rusia, específicamente por Sergéi Linus, responsable de su primera publicación en 1905 (aún se venden en alguna librerías) Ejemplo de lo anterior era “El eterno judío” o “El judío Süss. También explica Gellately que muchas personas lucraron materialmente de la persecución de los judíos, por ejemplo cuando los bienes de estos últimos eran subastados. Como explica Raul Hilberg, en zonas de Europa oriental, las personas saqueaban las casas de los vecinos. También sucedía que se apoderaban de sus tierra y animales los cuales no fueron devueltos, incluso a aquellos que lograron sobrevivir.

Ahora bien acá no se puede hablar en términos absolutos, incluso se creó el término “Justos entre las Naciones” que hace referencia a aquellas personas no judías que ayudaron a los judíos entre los que se encuentran Oskar Schindler (1908-1974), Monseñor Saliège (1870-1956) o Raoul Wallenberg (1912-1947), Irena Sendler (1910-2008) o  Chiune Sugihara (1900-1986). Hubo, por lo demás, opositores al régimen como los jóvenes de la Rosa Blanca que distribuían panfletos denunciando las atrocidades cometidas por los nazis. También dentro del protestantismo y el catolicismo hubo diversas reacciones: solidaridad, complicidad con el régimen o indiferencia. Hubo ciudadanos que también actuaron como delatores, lo que llevó a que hubiesen entre miembros de una misma familia, entre amigos, vecinos o colegas de trabajo.

 El eterno judío. Supuestamente un documental sobre el judaísmo mundial

El eterno judío. Supuestamente un documental sobre el judaísmo mundial

Durante la guerra los medios y propaganda nazi acusaban prácticamente de todos a los judíos. Cualquier país que fuese enemigo de Alemania podía tener solo una explotación: la manipulación judía a nivel internacional. En cuanto a las matanzas en países de Europa oriental, las personas en Alemania pudieron haberse enterado por medio de los rumores. Gellately señala que el filólogo polaco, y minucioso observador de los acontecimientos de la época, el judío-polaco Victor Klemperer (1881-1960) tuvo conocimiento de Auschwitz por primera vez en marzo de 1942. Luego escuchó rumores de asesinatos masivos en Kiev y una de las más brutales, la de Babi Yar. Sobre las cámara de gases, Klemperer señala que tuvo recién conocimiento de estas a comienzos de 1943. Otra fuente de información era las noticias radiales extranjeras, en el caso de Klemperer, la BBC (British Broadcasting Corporation) en 1944.