4/5-Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

4/5-Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

Como señalé anteriormente, las reacciones por parte de muchos economistas ante esto es el de un rechazo profundo. Otros considerarán esta propuesta de utópica o directamente como una locura. Hayek, en “La Desnacionalización del dinero” deja entrever lo que denomina como la “mística de la moneda de curso legal”, es decir, transformación de esta idea de una moneda única de curszo legal forzoso en un verdadero dogma monetario. Esto lleva a algunos a afirmar que “tiene” o “debe” existir una “única” moneda de curso forzoso, como si fuese el orden natural de las cosas.

3/5- Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

3/5- Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

Así, como comenta el autor, la presión que se ejerce con el objetivo de obtener más dinero y más barato constituye una fuerza política omnipresente y que las autoridades monetarias se han mostrado incapaces de resistir. Regresar al antiguo patrón-oro ,que sometía a una disicplina dura a los Bancos Centrales, tampoco sería la solución apra el autor, puesto que sería roto al poco tiempo (tal como se ha¡cía durante los período de guerra) y serviría apr descreditar tal sistema monetario. En “La Desnacionalización del dinero” señala que el oro es un “ancla movediza” que no podría soportar las presiones políticas. En su escrito, “Hacia un Sistema Monetario de Mercado Libre”, Hayek añade que el patrón oro es un mecanismo parcialmente efectivo para imponer disciplina y responsabilidad en aquellos que ejercen el monopolio de la emisión monetaria.

2/5-Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

2/5-Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

Antes de continuar con Hayek, es conveniente aclarar que, cuando hablamos de “emisión monetaria” y política monetaria, nos referimos a los mecanismos que dispone el Banco Central para influir en la oferta monetaria y el tipo de interés. Así, por ejemplo, tenemos las operacioens de mercado abierto donde se realizan compra o venta de títulos que se traducen en una inyección o drenaje de liquiedez. También tenemos la tasa de descuento que constituye la tasa de interés sobre los préstamos que un Banco Central otorga a los bancos comerciales. Por último tenemos el encaje bancario o el coeficiente de caja.

1/5- Friedrich Hayek: Banco Central y Política Monetaria (por Jan Doxrud)

1/5- Friedrich Hayek: Banco Central y Política  Monetaria (por Jan Doxrud)

En el presente artículo abordaré las reflexiones económicas del economista e intelectual Friedrich Hayek (1899-1992), con el objetivo de ofrecer una introducción al lector sobre la idea de la libre emisión de moneda. Específicamente me referiré a sus ideas en materia de teoría monetaria tal como las expuso en la década de 1970. De acuerdo a lo anterior, estos artículos se basarán principalmente en la lectura de 3 escritos del autor. El primero es la “Elección de moneda”, basado en un discurso pronunciado en 1975 en Lausana (Suiza) y que fue publicado como un folleto por el Institute of Economic Affairs en 1976.

6/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

6/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

En el siguiente capítulo Fisher pasa a examinar los principios que regulan la elección entre oprtunidades de inversión. Recordemos que la teoría del interés, que versa sobre la determinación de la tasa de interés de Fisher (no sobre su existencia), pretende ser una suerte de síntesis que integra la teoría de la preferencia temporal de Böhm-Bawerk y la de la productividad del capital (oprtunidades de inversión). Fisher rechazaba las teorías del interés fundamentadas en la productivdad del capital.

5/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

5/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

De esta manera su tasa de preferencia marginal terminará por igualarse al tipo de interés. Traduciendo esto en cifras, Fisher señala que una persona puede tener una preferencia temporal del 10% con a un tipo de interés de mercado del 5%, lo que se traducirá en que tal persona estará dispuesta a sacrificar su renta futura para recibir renta en el presente. Así, puede la persona puede solicitar un préstamo de 100 dólares a cambio de pagar 105 dólares en el futuro, lo que significa un interés del 5%.

4/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

4/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

Por ende Fisher nos hablará de “renta”, entendiendo por esto no una simple corriente de dinero, sino que un “entramado de elementos heterogéneos que componen nuestra experiencia material”. Pero, claro está, que para simplificar las cosas Fisher reduce todos estos componentes herterogéneos que integran la renta en una suma única: su valor en dinero.

3/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

3/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

Otras aclaraciones que hace Fisher guarda relación con definir el interés como el “precio del dinero”, lo cual es confuso puesto que el precio del dinero es también su poder adquisitivo. Pero resulta que este útimo y el tipo de interés son cosas distintas. Otra última aclaración se refiere a considerar el interés como un coste, un ingreso para el que paga y un ingreso para el que recibe. Pero, como ya señalamos anteriormente, las ganancias pueden ser de 2 tipos: las de capital y la de renta. Vimos las ganancia de capital no constituyen renta y, señala Fisher, el interés, en cuanto este acrece, constituye una ganancia de capital, por lo que no puede ser considerada como renta, ni positiva ni negativa.

2/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

2/6- Irving Fisher: Capital, Interés y Tiempo (por Jan Doxrud)

La “rental real” es para Fisher el cobijo que nos proporciona los bienes que adquirimos como una radio, un auto o una casa. En relación con este disfrute es bastante claro que no se puede medir en unidades monetarias, vale decir, el placer que me proporciona la música, mi auto o mi casa, no son expresables en una medida de valor objetiva. Lo único que sí podemos hacer es medir lo que se paga por conseguir tales bienes, de manera que la úncia medida que podemos realizar es en “dinero”.