La palabra “nihil” significa nada, es decir, el No-Ser el vacío absoluto. Para los primeros filósofos griegos debió haber resultado complejo y contraintuitivo filosofar sobre algo que “no es”, algo que se encuentra vacío de “Todo”. No podemos pensar en la “Nada” puesto que imaginarla significaría que ya no es nada, es decir, el sólo hecho de pensar la “Nada” implica considerarla como “algo” de manera que ya no sería “Nada”. Dentro del ámbito científico uno podría preguntarse ¿cómo es posible abordar algo que “no es”, en donde, supuestamente, no existe el espacio, el tiempo y las partículas ¿Cómo se puede entender aquella frase que señala que “el universo se creó a partir de la nada”? ¿Cómo se puede decir que el universo tuvo un comienzo si antes no existía el tiempo?
5/5-La violencia racista del nazismo (por Jan Doxrud)
No debemos dejar de lado la complicidad del sector privado, por ejemplo la empresa IG Farben cuyos delegados se reunieron con Heinrich Himmler. La empresa tendría a su disposición 7000 prisioneros para las labores en la fábrica a un precio muy bajo. Así nació Auschwitz III Monowitz que inció sus operaciones en 1942 (las otras secciones eran Auschwitz I y el más conocido: Auschwitz II Birkenau). El gran consorcio eléctrico a nivel europeo de ese entonces, Siemens, también estuvo involucrado en la utilización de mano de obra esclava de mujeres judeo-alemanas del campo de Ravensbrück.
4/5-La violencia racista del nazismo (por Jan Doxrud)
¿Qué hay también de aquellos civiles que no solidarizaron frente al sufrimiento de las víctimas del nacionalsocialismo? ¿Cómo se sentiría el lector que sus vecinos de toda una vida, de pronto, le desearan la muerte como le sucedió a muchos judíos en Europa ? Este mismo fenómeno sucedió, por ejemplo, en la guerra en los Balcanes tras la fragmentación de Yugoslavia. Ciertamente los odios étnicos y religiosos sacan lo peor de las personas, odios al aparecer latentes y dormidos en épocas de paz. En numerosas ocasiones las temibles pelotones de exterminio que operaron en el frente oriental, las SS Einsatzgruppen, encontraban el apoyo de la población local para masacrar a los judíos o incluso las masacres ya habían comenzado antes de que arribaran a las ciudades.
3/5-La violencia racista del nazismo (por Jan Doxrud)
Otro autor que trató de dar respuesta al fenómeno de la violencia de los nacionalsocialista fue el miembro de la Escuela de Frankfurt: Theodor Adorno (1903-1969), quién tuvo que huir de Alemania tras el ascenso de Hitler en 1933. Adorno creó el concepto de “personalidad autoritaria”, la cual tenía las siguientes características: rígida adhesión a los valores tradicionales, sumisión a las figuras de autoridad, agresividad contra lo que no pertenece a su grupo, oposición a la introspección, a la reflexión y a la creatividad, tendencia a la superstición y a forjar estereotipos, preocupación por el poder y la dureza, carácter destructivo y cinismo y preocupación excesiva por la sexualidad.
2/5-La violencia racista del nazismo (por Jan Doxrud) (por Jan Doxrud)
Sabemos que ha habido genocidios en el pasado lejano, cercano, en el presente y, quien sabe, en el futuro. Pero la Shoá tiene algo que la hace particular (y es lo que critican tanto Sereny como Fest). Es decir, el genocidio, - concepto creado por el judío-polaco Raphael Lemkin (1900-1959) – , ya existía antes de que fuera acuñado el concepto mismo, de manera que uno podrá preguntarse ¿por qué, entonces, esa unicidad y asombro que causa el exterminio de los judíos? Ya escribí un artículo sobre esto, pero en resumidas cuentas existen varios elementos a considerar. Los ejecutores no pertenecían a un país cualquiera, sino que a un potencia científica y cultural como lo era Alemania.
1/5-La violencia racista del nazismo (por Jan Doxrud)
“Hice el esfuerzo, y me fue posible, de disparar sólo a niños. Ocurría que las madres llevaban a los niños de la mano. Entonces el que estaba a mi lado disparaba a la madre y yo al niño que era suyo, porque entre mi pensé que al fin y al cabo el niño no iba a sobrevivir sin su madre. Se suponía que, por así decirlo, liberar a niños incapaces de vivir sin sus madres iba a tranquilizar mi conciencia”.
4/4-La influencia del Romanticismo alemán en el pensamiento occidental (por Jan Doxrud)
Es aquí donde llegamos a las preguntas planteadas en un comienzo: ¿cuál fue la importancia del Romanticismo? ¿Qué aspectos de la Ilustración criticaron? ¿En qué sentido el pensamiento romántico sigue presente en personas que ni siquiera saben qué es el Romanticismo? Retomemos la idea de Berlin, esto es, que el Romanticismo no se puede ser reducido a una mera reacción contra el pensamiento ilustrado puesto que constituyó, más bien, una transformación particular ocurrida en el tiempo, lo cual implicó el ataque a principios rectores de la Ilustración. Berlin señala que existen tres proposiciones que constituyen las bases sobre las que se ha apoyado la tradición occidental en su totalidad.
3/4-La influencia del Romanticismo alemán en el pensamiento occidental (por Jan Doxrud)
Otros autores como Friedrich Schelling (1774-1854) eran partidarios de un vitalismo místico lo que se traducía en que la Naturaleza en algo vivo, un proceso inconsciente de autodesarrollo espiritual, explica Berlin. Schelling tenia un suerte de filosofía de la historia que comenzaba con estado bruto u obscuro de inconsciencia que gradualmente avanzaba hacia mayores grados de conciencia. Por ejemplo, tenemos en un primer momento las piedras y la tierra completamente inconscientes para posteriormente dar paso a nuevas formas de vida biológicas como plantas y animales, hasta llegar al ser humano.
2/4-La influencia del Romanticismo alemán en el pensamiento occidental (por Jan Doxrud)
Comencemos con los obstáculos para abordar este tema. Berlin cita una serie de importantes autores que ponen en evidencia las dificultades a la hora de abordar el concepto en cuestión. Explica Berlin que el escritor francés Henri Beyle (1783-1842), más conocido por su pseudónimo “Stendhal”, concebía lo romántico como lo moderno y lo interesante, mientras que el clasicismo era aquello carente de energía, antiguo y obsoleto. Por su parte, el polímata alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) opinaba que el romanticismo era una enfermedad de poetas frenéticos y de “reaccionarios católico”.

