2/7-El Libro Negro del Comunismo: planificación y control social (por Jan Doxrud)

La manía planificadora o la mentalidad ingenieril en materia social es propia de los regímenes comunistas y lo llevan hasta límites extremos. Tales intentos de reducir la complejidad social ya estaban presentes en los socialistas utópicos, en Comte, así como en el belga Adolphe Quételet (1796-1874) quien su obra habla de un “hombre medio”, por medio del cual intentó uniformar a los seres humanos y someterlos a los estudios estadísticos.

1/7-El Libro Negro del Comunismo: la utopía como refugio contra la realidad (por Jan Doxrud)

En esta seguidilla de artículos me centraré en tratar la temática de fondo abordada por los autores del Libro Negro del Comunismo (1997). Discutir sobre el comunismo o el socialismo no constituye una mera discusión bizantina o una temática carente de sentido, ya que, aunque parezca extraño (o quizás no), tras la caída del bloque comunista...los comunistas aprendieron absolutamente nada de la experiencia criminal de todos los comunismos existentes. Algunos se desentendieron de esos regímenes o los rotularon como meras desviaciones del "verdadero comunismo" (a pesar de prestarles su total apoyo mientras existieron). El punto es que los comunistas no aprendieron nada y continúan predicando ideas obsoletas y basándose en autores completamente obsoletos que no dan respuesta a las temáticas y desafíos que plantea el siglo XXI.

3/3-Ideología y sospecha: los aparatos ideológicos del Estado (por Jan Doxrud)

Para Althusser, una teoría de las ideologías se basa, en última instancia, en la historia de las formaciones sociales, esto es, de los modos de producción combinados en esta y de las luchas de clases que en ellas se desarrollan. Para el pensador francés, “las” ideologías tienen una historia propia, mientras que “la” ideología en general no tiene historia siendo, por lo tanto, propio de la ideología el tener una estructura y un funcionamiento tales que la constituyen en una realidad no-histórica, vale decir, omnihistórica.

2/3-Ideología y sospecha: el estructuralismo (por Jan Doxrud)

Mao Tse-tung en el siglo XX afirmaba “Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha” (1949):

Las clases luchan, una clases salen victoriosas, otras quedan eliminadas. Así es la historia, así es la historia de la civilización de los últimos milenios. Interpretar la historia desde este punto de vista es materialismo histórico; sostener el punto de vista opuesto es idealismo histórico[1].

El dictador chino también afirmaba en “Sobre la práctica” (1937):

sociedad de clases, cada persona existe como miembro de determinada clase, y todas las ideas, sin excepción, llevan su sello de clase”. De acuerdo a Mao y los maoístas, tanto el trabajador como el campesino son meras representaciones colectivas.

1/3-Ideología y sospecha (por Jan Doxrud)

El concepto de ideología se encuentra vinculado con el concepto de “sospecha” y “escepticismo”.  Sospechar implica desconfiar, recelar y dudar, y el escepticismo implica examinar y observar con detenimiento. Ahora bien, tal sospecha puede o no fundamentarse tanto en evidencias verdaderas como en meros prejuicios infundados pero convenientes. Por otro lado tenemos que la ideología y los ideólogos se centran en el estudio de las ideas que predominan en un momento dado.

9/9)-Marxismo y Filosofía de la Historia: (II) la crítica de Ludwig von Mises (por Jan Doxrud)

Esta doctrina, que ya está en embrión en los escritos de autores anteriores y que fue popularizada por Juan Jacobo Rousseau y por Babeuf, fue transformada, dentro de la doctrina de la lucha de clases de Marx, en una interpretación del proceso total de la historia humana desde el punto de vista de la usurpación. En el contexto de la filosofía marxista de la historia, el surgimiento de distinciones de status y de clase es el resultado necesario e históricamente inevitable de la evolución de las fuerzas materiales de producción.

8/9-Marxismo y Filosofía de la Historia (A): la crítica de Ludwig von Mises (por Jan Doxrud)

Otros autores que también han considerado al marxismo como una suerte de religión mundana fueron Ludwig von Mises y Murray Rothbard. En lo que respecta a la filosofía de la historia, desde la perspectiva de Mises, el autor señala que los intentos de hacer una interpretación filosófica de la historia no debe confundirse con los diversos esquemas que existen de filosofía de la historia.

7/9-Marxismo y filosofía de la historia: el análisis de Raymond Aron (por Jan Doxrud)

Dejemos a Mannheim y abordemos a otro autor que realizó un examen acerca del milenarismo y el marxismo: Raymond Aron. El sociólogo francés nos proporcionauna primera definición de milenarismo: la fe en un reino, que no necesariamente se prolongaría por mil años, pero que marcaría una ruptura en los asuntos mundanos y se instauraría un reino donde la humanidad no conocería la injusticia ni las miserias. Una segunda definición del milenarismo, más corriente, es la creencia en una revolución o en un orden social que no tendrían parangón con los órdenes sociales que habían existido. Aron plantea una serie de preguntas: ¿Qué es lo que ha permitido al marxismo, que en el origen era una filosofía más o menos erudita – al menos extraída de una filosofía tan erudita como la de Hegel –, transformarse en la creencia milenarista que, entre todas esas formas de creencias (y éstas son numerosas), ha tenido claramente el mayor éxito?

6/9-Marxismo y filosofía de la historia: Marxismo y milenarismo (por Jan Doxrud)

La segunda forma de mentalidad utópica es la idea liberal humanitaria. Esta idea también surgió del conflicto con el orden existente. La utopía de esta mentalidad es la “idea”, pero no es la idea platónica, de carácter fija o estática, sino que la idea concebida “como una meta formal proyectada hacia el infinito futuro, cuya función consiste en actuar como un designio meramente regulador de los asuntos mundanos”[1]. Por ejemplo, señala el autor, que fueron las ideas y no el éxtasis las que orientaron la actividad de la época que precedió y siguió a la Revolución Francesa. Añade Mannheim que la moderna idea humanitaria irradió del campo de la política a todas las demás esferas de la vida cultural, culminando con la filosofía idealista.