Vemos entonces que en la teoría del valor de Carl Menger existe, por un lado, un elemento subjetivo, es decir, las diferencias de la significación de cada una de las satisfacciones dadas y, por otro lado, un elemento objetivo, esto es, la disponibilidad cuantitativa de los bienes en cuestión. Por lo tanto tenemos que un bien no es altamente valorado debido a su escasez, ya que pueden haber bienes escasos que nadie necesita. Tampoco un bien es altamente valorado por ser útil, ya que tenemos el aire, el oxígeno son útiles, pero por los cuales nadie está dispuesto a pagar. No comprender lo anterior tiene como consecuencia caer en confusiones y en discusiones eternas respecto a problemas tales como el por qué el agua vale menos que un diamante o que una Biblia, palabra de Dios, valga menos que un libro ilustrado de música.
1/2- Carl Menger y la refutación de la teoría del valor marxista (por Jan Doxrud)
¿En qué situación se encontraba la ciencia económica (comienzos del XX) sobre al tema del valor? ¿Acaso debemos considerar que en la segunda mitad del siglo XX la ortodoxia económica se aferraba a la hipótesis que decía que el valor de una mercancía dependía del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla (o del costo de producción)? En realidad la ciencia económica había dado pasos importantes frente a este tema y Marx se había quedado completamente rezagado con su teoría del valor trabajo. Me centraré en las siguientes líneas en la figura de otro economista austriaco, maestro de Böhm-Bawerk, me refiero a Carl Menger (1840-1921). Friedrich Hayek, en la introducción a los Principios de Economía Política (1871) de Menger, escribió lo siguiente sobre la figura del autor:
3/3- Marxismo y Economía Neoclásica (por Jan Doxrud)
La división en clases que realizan Wolff y Resnick obedece a la lógica de que existen, por un lado, los productores de dicho trabajo excedente y, por otro lado, los extractores de este mismo. Las “clases subsumidas”, no producen ni extraen trabajo excedente, sino que desempeñan ciertas funciones sociales específicas y se sostienen mediante la participación en el trabajo excedente que se les distribuye de una u otra de las clases fundamentales extractoras. Los autores también añaden que se puede pertenecer a varias clases a la vez, por ejemplo ser un manager y a la vez miembro del directorio, de manera que las sumas de valores fluyen entre los mismos capitalistas. ¿Quiénes son estos actores? En primer lugar estan los prestamistas, aquellos que liberan recursos a los capitalistas industriales a cambio de un precio: el interés. ¿De donde sale el interés? Del capitalista que se apropia de la plusvalía.
2/3- Marxismo y Economía Neoclásica (por Jan Doxrud)
Teniendo esto en consideración, podemos ahora abordar las diferencias entre la economía marxista y la economía neoclásica. Los autores afirman que la teoría marxista comienza con el concepto y el estudio del concepto de clase, concepto que constituye el punto de partida que ayuda a organizar los tópicos que serán analizados. Este concepto, explican los autores, hay que entenderlo como un proceso por el cual algunas personas producen bienes y servicios para otras personas sin obtener nada a cambio, por lo que el punto de partida no es una noción esencialista de clase, sino que se parte de la presuposición de ciertas relaciones sociales. Asi, por ejemplo, los conceptos de precio, salario y ganancia están conectados con este principio rector que es el de clase.
1/3- Marxismo y Economía Neoclásica (por Jan Doxrud)
La teoría económica marxista es una escuela marginal, al igual que otro conjunto escuelas económicas. Hoy en día predomina lo que se conoce como “mainstream economics”, la corriente principal u ortodoxia económica, representada por la economía neoclásica. Cuando utilizo el término “economía neoclásica”, me refiero principlamente a aquellos economistas que se destacaron en la segunda mitad del siglo XIX, , quienes desarrollaron una teoría subjetiva del valor. Ya nos referimos a sus principales teóricos como el inglés William Stanley Jevons (1835-1882), el austriaco Carl Menger (1840-1921) y el francés León Walras (1834-1910).
11/11-La crítica Marxista a Piketty (por Jan Doxrud)
Dicho esto, se comprenderá entonces que Piketty no ha recibido sólo críticas de sectores de derecha, “neoliberales” y de economistas burgueses, sino que también de los economistas marxistas. Por ejemplo, David Harvey escribe en un artículo que un problema central en el argumento de Piketty descansa en su definición errónea que hace del capital. Harvey afirma que el libro de Piketty no trata en absoluto del capital, ni siquiera explica por qué se produjo la crisis de 2008 y sus consecuencias, así como tampoco la razón por la cual Europa se encuentra atrapada en las políticas deausteridad.
10/11-Thomas Piketty y Karl Marx (por Jan Doxrud)
La obra de Piketty desde un comienzo fue comparada erróneamente con la de Marx. Esto se puede quizás explicar por el título del libro o por su contenido, es decir, por el hecho de atacar a los ricos y poderosos, y por denunciar las desigualdades. Por lo demás, Piketty defiende la aplicación de un impuesto progresivo y se muestra hostil a la herencia, tal como Marx y Engels lo recomendaron en el Manifiesto.
9/11-Una crítica a Thomas Piketty (por Jan Doxrud)
Otro artículo, más técnico, es el del economista chileno Andrés Velasco, que se centra en el tema de la distribución del ingreso en el caso de América Latina. Velasco explica que la teoría de Picketty se relaciona con la distribución funcional del ingreso, es decir, la división entre los trabajadores y los dueños del capital. En el caso de América Latina, la mala distribución se relaciona con la distribución personal del ingreso laboral, esto es, la división entre los asalariados. Velasco explica que casi todos los datos sobre la distribución del ingreso en América Latina provienen de encuestas a hogares.
8/11-Una crítica a Thomas Piketty (por Jan Doxrud)
El economista estadounidense, Martin Feldstein, escribió en un artículo en el WSJ[1] que, si bien el análisis teórico de Piketty comienza correctamente del hecho de que r > g, el francés luego salta erróneamente a la conclusión de que r > g lleva a una mayor desigualdad de riquezas, a menos que se desate una guerra, una depresión o se aplique un impuesto confiscatorio. Feldstein señala que tal conclusión, de una desigualdad cada vez mayor a futuro, sería correcta en el caso de que las personas pudiesen vivir para siempre, pero obviamente ese nos el caso ya que la realidad es que los individuos ahorran durante su vida laboral para luego gastar parte de lo que han acumulado.


