2/7-¿Qué es la Modern Monetary Theory? (por Jan Doxrud)
¿Qué plantea la MMT frente a lo que hemos planteado? Comencemos con el dinero. Tenemos que para la MMT, si bien es importante que los ciudadanos confíen en su moneda, lo central es otro aspecto. Lo que da sustento a la moneda nacional es la necesidad por parte de los ciudadanos de pagar sus impuestos. L. Randall Wray nos cuenta que, revisando los orígenes del dinero, descubrió los dos mejores artículos jamás escritos sobre la naturaleza del dinero: los del economista y diplomático británico Alfred Mitchell-Innes (1864-1950), quien enfatizó que el valor del dólar se deriva del impuesto que lo impulsa. El otro autor, Warren Mosler lo examinaremos más adelante.
Tenemos que el Estado tiene la capacidad de exigir impuestos en su propia moneda dentro de su territorio, lo que se traduce en que se crea una demanda obligatoria por la moneda. Una idea central en relación con la historia y evolución del dinero es que este no es algo que fue evolucionando de manera natural y espontánea y, menos aún, algo que surgió producto de los problemas que generaba el trueque (no existe una evolución cronológico-lineal que va del trueque al uso del dinero).
Esto es algo que ya había afirmado en la década de 1950 Karl Polanyi (1886-1964) en el capítulo V de la segunda parte de su libro “La gran transformación”. Aquí, Polanyi rechaza el “mito decimonónico” en virtud del cual “el dinero fue una invención cuya aparición transformó inevitablemente a una sociedad creando mercados, acelerando el paso de la división del trabajo, y liberando la propensión natural del hombre a trocar, pagar en especie e intercambiar”.
El dinero sería una creación top-down que tenía como objetivo el cobro de impuestos. Por ejemplo Randall Wray cita en un paper[1] al economista Paul Samuelson en donde explica la “versión oficial” del surgimiento del dinero que es enseñada en la mayor parte de las universidades. Pero, de acuerdo con Wray, tal versión no tiene sustento histórico y es internamente incoherente. Lo mismo señala otra economista, Pavlina Tcherneva, Presidenta del Levi Economics Institute y académica en el Bard College[2] cita el trabajo de la antropóloga británica Caroline Humphrey “Barter and Economic Disintegration” (1985) en donde afirma:
“Nunca se ha descrito ningún ejemplo de economía de trueque, pura y simple, y mucho menos el surgimiento del dinero a partir de ella; toda la etnografía disponible sugiere que tal cosa nunca ha existido”.
En suma, la historia de que el dinero surgió para dar una solución a las ineficiencias que generaba el trueque no es tal, por lo que se trata de un relato hipotético y lógico, es decir, que puede tener una validez formal pero no material (carente de base empírica). En virtud de lo anterior, los economistas imaginan una economía en base al trueque y que, producto – entre otras cosas – del problema de la “doble coincidencia de necesidades” emerge la necesidad de utilizar dinero. Así la historia se dividiría en 3 partes: una economía imaginaria sin dinero, sufren los problemas e ineficiencias y, por último, surge el dinero para resolver lo anterior.
Frente a esto, Wray propone una explicación menos abstracta y ahistórica, es decir, desechar el formalismo metodológico en favor de una que sustancialista (substantialist) que incorpore las relaciones de instituciones históricas, las relaciones sociales y estructuras de poder. Por ende la crítica al enfoque “ortodoxo” del surgimiento es parte de una crítica mayor a una metodología abstracta que trabaja con agentes abstractos y dentro de una suerte de vacío histórico.
Volviendo al caso específico del dinero, de acuerdo con Wray – y aquí sigue a la tradición chartalista que abordaremos a continuación –el dinero es una criatura del Estado y habría surgido de las relaciones de deuda. Dicho de otra forma, fue la necesidad de pagar deudas e impuestos lo que da origen a la demanda de dinero, por lo que este último no surgió espontáneamente fruto de las ineficiencias del trueque. Cabe aclarar que el economista no afirma que el Estado inventó el dinero y la deuda desde cero, ya que reconoce la existencia de moneda y deuda no estatal. En la misma línea Eduardo Garzón afirma:
“(…) el dinero no fue nunca un objeto, sino una magnitud que inventaron los burócratas en los templos y palacios de Sumeria, a partir del cuarto milenio antes de nuestra era, para poder medir las transacciones y pagos que tenían lugar en su seno. Esto ocurrió también, prácticamente a la vez, en Egipto, y más tarde, pero de forma independiente, en la región de China y en los Andes por parte de una cultura antecesora del Imperio inca”
De acuerdo con lo anterior, el dinero debe ser concebido como un crédito (para los ciudadanos) o como deuda (del Estado). En otras palabras nuestro dinero nos da el derecho a exigir bienes, servicios y sirve, como ya fue señalado, para pagar impuestos. Es similar a las fichas que se usaban dentro de las salitreras en el norte de Chile, estas eran emitidas por las compañías y los usuarios eran los trabajadores, es decir, la ficha daba el derecho a adquirir bienes y la compañía emisora debía cumplir con ello.
Un autor relevante dentro de la MMT es Georg Friedrich Knapp (1842-1926) quien, en su libro “The State Theory of Money”, se oponía a la perspectiva evolucionista del economista austriaco Carl Menger (1840-1921). Knapp consideraba que todas las formas de dinero eran creaciones del Estado o de una institución que gozaba el monopolio del poder de la fuerza. De esta idea deriva el nombre “chartalismo” que deriva del latín “charta”, es decir, “documento” o “ficha”, lo que resaltaba el carácter simbólico del dinero.
Como explica Garzón las ideas de Knapp retornarían bajo el nombre de “neochartalismo” en virtud del cual, para que aparezca el dinero y sea aceptado, el Estado debe realizar lo siguiente: crear o elegir una unidad de cuenta abstracta para medir pagos y transacciones; elegir los objetos monetarios que representan cantidades de esas unidades de cuenta, como por ejemplo, tablillas de arcilla, monedas, billetes, saldos en cuentas bancarias; tiene que imponer obligaciones tributarias a la población en esa unidad de cuenta, que podrán ser satisfechas entregando dichos objetos monetarios.
Tcherneva, en el artículo citado, propone una jerarquía del dinero. Resulta que el Estado no es el único que emite pagarés, puesto que la banca privada también concede préstamos (y crea simultáneamente depósitos). Por ende, existe una multiplicidad de pasivos (deuda o promesas de pago) del sector privado. Pero, dentro de la pirámide jerárquica que propone, las formas de deuda más aceptables y líquidas se encuentran en la cima, estando en la cúspide los pasivos del Estado (por ejemplo los bonos que emite el Estado) De acuerdo con lo anterior, Tcherneva afirma que la característica más relevante de la pirámide es que nos da a entender que el Estado es la única unidad económica que salda sus propias deudas emitiendo más pagarés, algo que no pueden hacer ni los bancos privados ni las familias.
Como señalé, si bien la confianza por parte de los ciudadanos en la moneda de su respectivos países es importante, no es lo medular para la MMT. Lo anterior se debe a que igualmente están obligados a pagar los impuestos por la fuerza coercitiva que ejerce el Estado. Es de ese hecho que se deriva el uso generalizado de ese dinero. Es por ello que Randall Wray afirma en su libro, “Teoría Monetaria Moderna”, que la razón que explica el por qué aceptamos la moneda fiat es debido a que es el “principal objeto aceptado por el gobierno como pago de impuestos y demás obligaciones monetarias contraídas por él”. Lo mismo señala Garzón:
“Lo que da valor al dinero es que el Estado obligue a pagar impuestos utilizándolo. Esto hace que la gente demande el dinero del Estado para pagarlos y evitar así represalias penales”.
Incluso economistas que no adhieren a la MMT, como Ross M. Starr de Universidad de California (San Diego) coinciden con estas ideas. En un paper, el economista intenta dar respuesta al “problema de Hahn” (del economista Frank Hahn) tal como lo formuló otro economista: el alemán Martin Hellwig. La paradoja planteada es: ¿por qué razón el dinero fiat tiene valor positivo si carece de un valor intrínseco? Con valor positivo se refiere a que el dinero fiat tiene un valor mayor a cero en el mercado, lo que permite intercambiarlo por bienes y servicios.
La respuesta de Starr es debido a que el Estado obliga a las personas a pagar impuestos en esa moneda. Otra pregunta es ¿por qué se utiliza una forma de dinero dominante? La respuesta de Starr es porque es más eficiente que tener múltiples monedas y, en este caso, el Estado que ejerce el monopolio de la emisión monetaria sería un monopolio natural (por ende no reduce la explicación solo a pago de impuestos como la MMT)
Teniendo en consideración este monopolio sobre la emisión de dinero, se deriva otra idea central y que aborda la pregunta planteada anteriormente: ¿cómo se financia el Estado? Aquí entramos en planteamientos que suelen sorprender a quienes por primera vez leen sobre la MMT. Volviendo a la pregunta anterior, ¿qué responde la MMT? La respuesta es que tal pregunta carece de sentido puesto que el Estado no es como una familia con un presupuesto restringido, ya que puede emitir su propio dinero. Por ende el recaudación tributaria y la deuda no tienen que preceder al gasto público.
Así, la secuencia es que el Estado primero gasta para suministrar a la población de moneda que será utilizada para pagar impuestos y comprar bienes y servicios. Como afirma Garzón, si el Estado es emisor de su propio dinero no necesita pedirlo prestado, de manera que cuando un país pide prestada su propia moneda, ese dinero que recibe de los mercados financieros fue uno creado por el mismo Estado por medio de su Banco Central. Por el contrario, una familia que se endeuda necesitará conseguir previamente ingresos para poder pagar, pero ese no es el caso del Estado
Tenemos así una idea medular dentro de la MMT y es que el gasto público no se encuentra restringido financieramente por la recaudación tributaria o por la deuda. Aquí el lector debe estar pensando en aquella palabra mencionada más arriba: la inflación. ¿Acaso la MMT ignora la inflación y aboga por la emisión indiscriminada de dinero? La verdad es que no y aquí suele haber una caricaturización por parte de sus críticos, por ejemplo, cuando se dice de que de acuerdo con la MMT los ciudadanos no deberían pagar impuestos ya que el Estado podría hacerlos por ellos.
En primer lugar para la MMT la inflación sí importa y de hecho existe un límite para la emisión monetaria siendo este justamente la inflación, por lo que en lugar de haber una restricción de tipo presupuestaria estamos ante una inflacionaria. ¿Cuándo comienzan a aparecer las presiones inflacionaria? Cuando la demanda agregada supera la capacidad productiva del país. ¿Qué se puede hacer al respecto? Es aquí donde entran en juego los impuestos y la deuda, es decir, operan como un medio para reducir la demanda agregada.
Es por ello que un partidario de la MMT puede decir que los ciudadanos no financian absolutamente nada, desde la autopista hasta el hospital público recién construido. La razón de resto se debe a lo que señalé anteriormente: el Estado no necesita de impuestos y deuda previa para gastar. Primero gasta y cuando la inflación hace acto de presencia hace uso de los impuestos “pero” el rol de estos últimos es quitar poder de compra a los ciudadanos (no se usan como medio de financiamiento del gasto público).
Ahora bien, no se trata de subir todos o cualquier impuesto, de manera que los más eficientes y “justos” serían los progresivos como el impuesto a la renta y evitar los regresivos como el IVA. Frente al aumento de precios derivados de shocks externos y cuellos de botellas, las soluciones propuestas por la MMT son las intervenciones sectoriales específicas, regulaciones y controles de precios. Como afirma Wray en la conferencia citada, las finanzas deben – y aquí la MMT sigue al economista Abba Lerner (1903-1982) – ser “funcionales”, es decir, debe tener un propósito público y no enfocarse en lograr un “equilibrio” arbitrario entre gastos e ingresos. Añade que lo más importante es que tanto la política monetaria como la fiscal deben formularse para lograr el pleno empleo con estabilidad de precios (la MMT se aleja de Lerner en lo que respecta a la importancia de la política monetaria).
Junto con esto añade lo que afirmamos más arriba y es que el Estado no enfrenta una restricción presupuestaria (en el sentido convencional), no puede quedarse sin dinero, el Estado cumple con sus obligaciones pagando en su propia moneda y, por último, el Estado puede fijar el tipo de interés de las obligaciones que emite[3]. De acuerdo con Lerner, el gasto público debía aumentar cuando la demanda agregada era demasiado baja.
Por su parte, los impuestos deberían incrementarse cuando la demanda agregada era demasiado alta. En cuanto al endeudamiento público, este debía ajustarse para lograr una tasa de interés estimulara un nivel de inversión más deseable (que propiciara el pleno empleo). Por último, el gobierno debería imprimir, acumular o destruir dinero según fuese necesario para implementar lo anteriormente señalado.
De acuerdo con Lerner, la existencia de desempleo constituía una evidencia suficiente de que la renta nacional era demasiado baja por lo que, si había desempleo, se debía a que el gasto del sector público era demasiado bajo. El segundo principio nos dice que si el tipo de interés nacional es demasiado alto, entonces el gobierno tiene que aportar más "dinero", sobre todo en forma de reservas bancarias, para así rebajar el tipo de interés. En palabras de Wray:
“Lo importante e s que según Lerner el gobierno debería usar su capacidad de gasto con la intención de llevar a la economía hacia e l pleno empleo a la vez que reconoce que es posible que e l gobierno tenga que adoptar medidas para combatir la inflación”.
En cuanto al tema de la inflación Wray explica en su libro que los defensores de la MMT siempre han estado de acuerdo en que una manera de luchar contra la esta es o reduciendo el gasto público o aumentando los impuestos. Por otro lado, la MMT rechaza la creencia de los monetaristas de que causa de las altas inflaciones se reduce a la existencia de "demasiado dinero".
De acuerdo con Wray, quien se basa en estudios previos, las hiperinflaciones post 1900 presentan ciertas similitudes como que tuvieron lugar durante guerras civiles y en donde la mayoría de las veces los países tenían grandes deudas denominadas en moneda extranjera. Eduardo Garzón también invierte la causalidad en lo que respecta a los fenómenos inflacionarios, es decir, estos no causados por un exceso de dinero, sino que por el hundimiento súbito de la producción lo que genera que el dinero que había en circulación se vuelva excesivo. En palabras del economista español:
“La causalidad es precisamente la inversa de la que siempre nos cuentan: primero, sucede algún acontecimiento político extremo que provoca escasez de productos; segundo, los vendedores suben mucho los precios para aprovechar lo máximo posible esos pocos productos que tienen, y tercero, se crea nuevo dinero para poder comprar esos productos que tienen precios más elevados. ¡La creación de dinero es la consecuencia de la hiperinflación, no su causa!”
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[1] L. Randall Wray The Origins of Money and the Development of the Modem Financial System (https://www.levyinstitute.org/pubs/wp86.pdf)
[2] Pavlina R. Tcherneva. Money, Power, and Monetary Regimes (https://www.levyinstitute.org/pubs/wp_861.pdf)
[3] What MMT Is, and Why We Should Not Wait for the Next Crisis to Live Up to Our Means

