2/2-Introvertidos, extrovertidos y otrovertidos ¿de qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)
Un concepto interesante que encontré hace un año fue el de “otrovertido”. Este es un concepto acuñado por el psiquiatra y fundador del Otherness Institute, Rami Kaminski. Algunas de las características de los otrovertidos es la preferencia de la interacción individual, la resistencia al pensamiento grupal y el deseo de independencia emocional. Como podemos leer en la página web del Otherness Institute, todos tenemos el deseo innato de pertenecer y, para ello, buscamos seguridad en grupos de diverso tipo. Pero el otrovertido no ha logrado dar ese paso, de manera que pasan a ser los eternos marginados que carecen un sentido de pertenencia.
Añade que los otrovertidos son empáticos y amigables, por lo que no presentan problemas para establecer relaciones afectivas. El meollo del asunto, lo que distingue al otrovertido, es la incapacidad de pertenecer. Lo anterior tiene como consecuencia el que las personas otrovertidas se sientan extrañas, solas e incluso no bienvenidas en grupos. La razón es la ya mencionada falta de pertenencia la cual puede resultar en un “esfuerzo frustrante e inútil de por vida por intentar encajar”.
Así, de acuerdo con Kaminski, los otrovertidos son sociales pero no comunitarios, es decir, no experimentan ese sentimiento de conexión que se dan, por ejemplo, en aquellos que pertenecen a scouts. Traigo a la palestra este ejemplo ya que el propio Kaminski cuenta su experiencia como Boy Scout en su libro “The gift of Not Belonging: How Outsiders Thrive in a World of Joiners”. El psiquiatra narra que cuando estaba y participaba en esta agrupación, no lograba experimentar la conexión emocional que sentían sus compañeros y fue esa experiencia de no pertenecer lo que lo marcó.
Por ende, los otrovertidos pueden relacionarse con otras personas, ser amables, empáticos y mantener relaciones de pareja. Sin embargo, este carece de apego a estructuras grupales. Se puede decir que cuando el otrovertido interactúa con grupos está pero no está a la vez presente. ¿Qué quiero decir con esto? Que el otrovertido toma distancia de la experiencia colectiva convirtiéndose en una suerte de observador que analiza las interacciones entre personas, pero sin participar y vivirla.
Puede que analice los temas de conversación, cómo se expresan las personas, el tono que utilizan, cómo se ríen o como gesticulan. De acuerdo con el psiquiatra, la otroversión no debe ser considerada como una patología o un trastorno que debe ser corregido (sin embargo, no existe un tipo puro de otrovertido). Este “no pertenecer” (pero sí mantener vínculos) sería una forma de relacionarse con el mundo.
El otrovertido puede establecer vínculos profundos pero no desarrollo un sentido de identidad grupal y no es dado a adherirse a causas colectivas y rehúye del pensamiento tribal. Para ponerlos en términos claros, para el otrovertido las sectas representan todo lo que rechaza: la disolución del individuo en la colectividad, el pensamiento tribal, el pensamiento absolutista y binario, fusión emocional, la aniquilación del pensamiento crítico, etc.
El otrovertido puede tener ideas sólidas y bien claras, así como una visión de mundo bien fundamentada. Sin embargo, se niega a pertenecer a tribus ideológicas, incluso si estas coinciden en gran parte con su cosmovisión. Además, el otrovertido, al rehuir del pensamiento rígido y dogmático, tiende a ser cognitivamente más flexible, es decir, al no identificar su ego con las ideas y creencias que tiene, no tiene problema en cambiar de opinión si hay evidencia lo suficientemente contundente para hacerlo.
Como señalé, estos temas abordados son importantes, por ejemplo, para padres, madres (y otros miembros de la familia), así como también profesores. Tomemos los ejemplos dados por Susan Cain sobre cómo los padres reaccionan cuando uno de sus hijos es introvertido. En realidad, estos ni siquiera saben que es la introversión y ven en su hijo simplemente como una persona tímida que necesita de algún tipo de terapia para que se transforme en una persona “sociable”.
Cain cita el caso de un niño de 7 años de nombre Ethan cuyos padres eran sociables, resueltos y extrovertidos. estos últimos llevaron a su hijo al psicólogo infantil y director del Centro del Niño y de la Familia de la Universidad de Michigan. Los padres le hicieron ver su preocupación por Ethan, específicamente su pasividad cuando no se defendió cuando su hermano pequeño lo golpeó en varias veces. Los padres incluso pensaban que podía tener depresión, de manera que decidieron inculcar en su hijo un espíritu más combativo y sacarlo de esa pasividad.
En opinión del psicólogo, Ethan estaba bien y que este era más bien un problema de falta de afinidad entre padres e hijo. Incluso era Ethan el que acetaba más a sus padres de lo que estos lo aceptaban a él. Lamentablemente los padres no lo vieron así y fueron con otro psicólogo a “tratarlo”. En palabras del psicólogo:
“Es un caso claro de problema iatrogénico (…) ; es decir, cuando es el tratamiento lo que te hace enfermar, como ocurre, por ejemplo, cuando se intenta hacer cambiar la tendencia a un muchacho homosexual”.
Otro caso citado por Cain es el de Joyce y su hija de 7 años, Isabel. Esta última es una niña tiene varias amigas íntimas y, en general, se lleva bien con los miembros de su clase. Ahora bien, Isabel comenzó a pedir a su madre que, antes de quedar de juntarse con los padres de sus amigas ya sea en el parque o en alguna casa, le preguntara a ella. La razón es que Isabel quedaba agotada después del colegio y quería destinar ese tiempo a descansar.
Joyce notó que ella prefería quedarse en la casa y también notó que, cuando su hija salía del colegio, estaba sola en el patio mientras que las demás estaban en grupo. En palabras de Cain: “No podía entender que su hija, aquella criatura dulce y cariñosa, quisiera pasar tanto tiempo en soledad: su niña debía tener algo”.
Afortunadamente fue la misma autora quien tuvo la oportunidad de explicarle a Joyce que su hija era introvertida, y la madre pudo a comenzar a comprender el comportamiento de su hija. En palabras de Cain: “Ahora Joyce entiende las necesidades de Isabel, las dos se divierten haciendo lluvia de ideas para crear tácticas que ayuden a la niña a desenvolverse en su jornada escolar”. Cain cita las palabras de la madre:
“Antes, la tenía todo el día fuera con otros críos y le llenaba de actividades el tiempo libre (…), y ahora he comprendido que le resulta muy estresante estar en el colegio; de modo que, juntas, tratamos de averiguar cuánta actividad social es recomendable y cuándo hay que tenerla”.
Este último ejemplo muestra a una madre con la suficiente apertura para escuchar y entender a su hija, y también es beneficioso que Joyce entienda que su manera de ser no tiene nada de negativo. Como explica Cain, algunos introvertidos intentan “disfrazarse” de extrovertidos, de manera que intentan negar quienes son. Esto mismo deben tenerlo en consideración los profesores a la hora de diseñar sus clases y actividades. Debe saber que hay estudiantes que requieren de más tiempo para procesar la información y reflexionar, o incluso escribir lo que piensan para ordenarse mentalmente antes de responder.
Es importante equilibrar las actividades grupales con las individuales y ser cuidadoso a la hora de formar los equipos de trabajo. A su vez, se debe tener en consideración y sacar todo el potencial de los extrovertidos, y cómo pueden complementarse con los introvertidos, juntándolos en un mismo equipo de trabajo y que se potencien mutuamente. Cada orientación tiene sus ventajas en contextos específicos y es a eso lo que hay que sacar provecho.
Para cerrar, debemos tener presente que la personalidad humana es compleja, que ser introvertido, extrovertido u otrovertido son rasgos de la personalidad y que, cada uno de estos, no se presenta como un molde rígido, es decir, contienen espectros internos. Sumado a esto, ninguno es mejor que otro, y cada una de estas orientaciones puede tener luces y sombras, por lo que lo importante es saber maximizar aquellas ventajas que presentan cada una de estas. Por ejemplo, no es saludable que un introvertido termine por aislarse del mundo exterior y del contacto con otras personas. Por otro lado, tampoco es saludable que un extrovertido no sea capaz de tener momentos de soledad, ya se aporque se aburre o sienta cierto vacío existencia, y que no tenga los recursos internos para hacerlo

