1/2-Hablemos de petróleo (por Jan Doxrud)

1/2-Hablemos de petróleo (por Jan Doxrud)

“Petróleo”, una palabra con la que estamos muy familiarizados y cuyos derivados son omnipresentes en nuestras vidas, sin que seamos verdaderamente consciente de ello: caucho, gasolina, pañales, teléfonos móviles, balones de fútbol, plástico, fibras textiles, cueros sintéticos, cremas, toallas femeninas, pasta de diente, jabón líquido, jeringas, fertilizantes, etc.

Como bien señala Emilio Figueroa en su libro “El comportamiento económico del mercado del petróleo” (2006), la energía siempre se ha manifestado como una demanda derivada. En otras palabras, los consumidores no demandan energía directamente – en este caso petróleo – sino que esta es una consecuencia de querer satisfacer otras necesidades como calor, transporte o luz. Así, el negocio del petróleo es un ejemplo de que el proceso de producción de diversos bienes es largo, complejo, lleva tiempo y requiere de altas sumas de inversión. Esto es algo de lo que no somos conscientes, ya que gran parte de ese proceso es “invisible” a nuestros ojos, es decir, pertenece a ese ámbito de lo que el consumidor final no ve. 

Al leer este artículo, el lector debe tener en consideración todos los actores involucrados en este mercado y la coordinación que requiere entre los diversos agentes económicos. Este mercado es esencial, puesto que, sin este commodity, nuestro estándar de vida se vería perjudicado radicalmente. Cada agente económico involucrado en este mercado actúan siguiendo sus propios intereses y, aun así, el proceso funciona (y lo mismo corre para millones de otros bienes). Tales actores incluyen ( entre otros): ingenieros, geólogos,  las empresas que exploran, extraen, trasladan, refinan, distribuyen y que fabrican derivados no energéticos, el sector financiero donde se comercializan derivados financieros, los fabricantes de oleoductos, plataformas y de buques tanqueros, etc

El petróleo es también una palabra cargada de prejuicios y estereotipos. Para algunos es sinónimo de riqueza y poder, así como también la causa del imperialismo, el intervencionismo y del inicio de los conflictos bélicos. Para otros ha constituido una de las causas de la derrota Estados frente a otros, como sucedió con Japón durante la Segunda Guerra Mundial. También, a partir de 1973, el petróleo fue usado como un “arma” por Arabia Saudita y otros países de la OPEP durante la guerra del Yom Kippur, lo que significó un embargo petrolero contra Estados Unidos y otros países que apoyaban a Israel. El petróleo ha sido y sigue siendo usado como medio de pago, tal como lo hace Venezuela con China y Cuba (al menos, antes de la intervención estadounidense) o Ecuador con China, en donde el primero recibe préstamos a cambio de petróleo.

Otros ven el petróleo como una gran fuente de energía, barata y eficiente sin la cual no podríamos vivir, mientras que otros lo conciben como fuente de contaminación y una amenaza para el medioambiente. También hay quienes lo conciben como una fuente de riqueza para una nación, mientras que para otros puede ser una “maldición”, puesto que puede potencialmente causar estragos en la economía producto de la “enfermedad holandesa”, o generar corrupción y pugnas por obtener rentas y descuidar otros sectores productivos, generando dependencia respecto a esta materia prima (como sucedió en la Venezuela chavista).


Cartoon by Behrendt on the oil crisis (1973)

El petróleo también evoca la imagen de grandes empresas monopólicas (y oligopolicas) como la Standard Oil de John D. Rockfeller (1839-1937), las “Siete Hermanas” (Exxon, Mobil, Chevron, Gulf Oil, Texaco, Royal Dutch Shell, y BP), el oligopolio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), las actuales grandes comercializadoras de esta materia prima como Vitol, Glencore, Trafigura, Mercuria o Genvor, así como las  grandes petroleras occidentales, las “Big Oil”: ExxonMobil, Chevron, BP, Shell, TotalEnergies o ConocoPhillips.

Para algunos el petróleo se ha transformado en una materia prima utilizada para puramente especular y ganar dinero. Un ejemplo emblemático fue el de Marc Rich (1934-2013). Este arriesgado y aventurero trader independiente especulaba cuando no existía un mercado de derivados financieros para el petróleo. Rich compraba petróleo al contado a países que pasaban por serios problemas políticos y económicos, para luego almacenarlos en buques para posteriormente venderlo en períodos de escasez.

Posteriormente, en la década de 1980, comenzaría la financiarización del petróleo, en donde esta materia se convertiría en un activo financiero gracias al mercado de derivados como los contratos futuros y opciones. Como explcian Javier Blas y Jack Farchy en su libro “El Mundo está en venta. La cara oculta del negocio de las materias primas”, fue en 1983 cuando el New York Mercantile Exchange (Nymex) reinventó el mercado con el lanzamiento de un contrato de futuros para ligero y dulce, basado en el crudo WTI. Continúan señalando que los bancos de Wall Street también comenzaron a comerciar con petróleo, como fue el caso de Goldman Sachs y Morgan Stanley, apodadas como las “refinerías de Wall Street”. A esto añaden los autores:

“Por primera vez en la era moderna, los comerciantes de petróleo podían asegurar el precio de sus transacciones. El impacto fue enorme: de repente, los comerciantes podían manejar volúmenes mucho mayores sin tener que arriesgarlo todo. Y la existencia de los mercados de futuros abrió un abanico completamente nuevo de posibles jugadas, sobre todo para aquellos que tenían un pie en el mundo físico y otro en el financiero”.

Aquí surgieron nuevos especuladores que obtuvieron tanto ganancias como pérdidas como fue el caso de Andrew Hall. Ahora bien, no está de más señalar que la especulación no es una actividad delictiva como algunos piensan ya que, como intermediarios, ayudan a proveer de liquidez al mercado y permite una mayor cobertura frente a la volatilidad de los precios.

El petróleo, específicamente su precio, puede ser concebido por muchos como un termómetro que refleja la situación de procesos geopolíticos y económicos a nivel mundial. Un aumento del precio del petróleo puede llegar a generar un alza generalizada en los costos de las empresas. Recordemos el fenómeno de la estanflación en la década de 1970, en donde, producto del alza del precio del petróleo, subieron también otros precios, como el del transporte de diversos tipos de bienes.

Como resultado, la economía no crecía, subieron los precios y el desempleo.  El problema es que el Estado no podía incrementar el gasto público para disminuir el desempleo, puesto que inflación se agravaría. En otras palabras, esta nueva situación de alta inflación y, a la vez, alto desempleo dejó sin herramientas a las denominadas políticas keynesianas centradas en estimular la demanda agregada para combatir el paro.

Pero también fuimos testigos del caso contrario en abril de 2020, cuando el desplome de la demanda real hizo que el precio de los futuros del WTI llegara a ser negativo (-37 dólares). En otras palabras, producto de la sobresaturación y de los costos de almacenamiento, resultaba óptimo pagar para que se llevaran el petróleo asociado a los contratos WTI de mayo.

La palabra petróleo proviene del latín y está compuesta por dos conceptos, piedra (petra)y aceite (óleum). Si bien este líquido nos evoca una sustancia negra, la verdad es que aquel liquido viscoso se presenta con otros colores como el verde, marrón o amarillo. Tenemos, además, que el petróleo no es una sustancia pura, ya que está compuesto por diversos hidrocarburos, siendo estos últimos compuestos formados por átomos de hidrógeno y carbono. Incluso es más exacto hablar de “petróleos”, puesto que los distintos yacimientos petrolíferos no tienen exactamente una idéntica composición, ni el mismo contenido de azufre, nitrógeno y oxígeno.

El petróleo “crudo” es el producto sin procesar y su formación es el resultado de un proceso de millones de años en donde restos de organismos marinos y, en menor medida, vegetales, enterrados bajo sedimentos, se transformaron en esta mezcla de hidrocarburos como resultado del calor y la presión. Por ende, el petróleo se forma a partir de organismos muertos atrapados bajo tierra y que, producto de la temperatura y la presión, se transforman en hidrocarburos. Es importante tener claro que el petróleo crudo no tiene un uso directo y es por ello por lo que debe ser sometido a otros procesos, como la destilación – que, a su vez es parte del proceso de refinamiento – para separar aquellos productos que sí pueden utilizarse.  

Este proceso de destilación consiste en calentar el petróleo crudo con el objetivo de que sus componentes se evaporen a distintas temperaturas. Así, estos vapores se enfrían y se condensan, separándolos así en fracciones de acuerdo con su punto de ebullición.  Como resultado de lo anterior se obtienen queroseno, gases, nafta, diésel, fuel oil, etc. Las fracciones más ligeras – como la gasolina y el gas licuado de petróleo – se evaporan de manera más rápida y suben a la parte alta de las torres de destilación donde se condensan y se vuelven líquidos. Las otras fracciones de peso mediano, como es el caso del keroseno y el diésel, se condensan en el medio de las torres de destilación. Por último, los líquidos más pesados, con un punto de ebullición más alto, salen por el fondo de las torres.

Como comenta Daniel Yergin en su monumental obra de comienzos de 1990 “La historia del petróleo”, fue el médico y geólogo canadiense, Abraham Gesner (1797-1864), quien desarrolló un proceso para extraer un aceite del asfalto o sustancias similares para refinarlo y para obtener un aceite de iluminación. Tal aceite recibió fue denominado keroseno, palabra que deriva de las palabras griegas keros (cera) y elaion (aceite).

En palabras de Yergin, Gesner ayudó a crear una fábrica de keroseno en Nueva York y que, para el año 1859, producía 5 mil galones al día. Cabe mencionar también la figura de James Young (1811-1883) a quien se le atribuye el desarrollo del primer proceso de refinamiento (al cual aludiré adelante) del esquisto bituminoso, el cual ese encuentra “atrapado” en rocas sedimentarias, por lo que no fluye como el petróleo crudo tradicional. Por su parte, Benjamin Silliman (1805-1901) fue quien realizó un análisis químico del petróleo de Pennsylvania – a pedido de inversionistas privados – demostrando que podía obtener derivados valiosos a partir de la destilación. Así, sus análisis permitieron convencer a los inversionistas de que estaban ante un negocio potencialmente rentable.

Estataua de Yale's Sterling Chemistry Laboratory.

El empresario (y abogado) que había solicitado estos estudios era George Bissell (1821-1884) y James Townsend, presidente de un banco en New Haven. Su objetivo era encontrar un sustituto abundante y rentable del aceite de ballena y aceites vegetales. En suma, buscaban el potencial energético de un aceite mineral que brotaba de la superficie en los pozos de sal de la zona circundante de Oil Creek (Pensilvania). Fue así como Bissell y otros inversores encargaron al ya mencionado profesor de Yale – Silliman – un análisis de este aceite mineral. Finalmente, tras problemas con el pago de los honorarios a Silliman, los inversores recibieron el informe final en 1855. En palabras de Yergin:

“Silliman desvaneció cualquier duda acerca de los nuevos usos del aceite mineral. Informó a sus clientes que podía llevarse a diferentes pun tos de ebullición y, de este modo, destilarlo en varias fracciones, todas ellas compuestas de carbono e hidrógeno. Una de esas fracciones era un aceite de elevada calidad”.

Fue así como nació la Pensilvania Rock Oil Company, de la cual el mismo Silliman se convirtió en accionista. La empresa aplicó al petróleo la técnica de perforación para extraer sal. El ejecutor de todas estas ideas fue Edwin Drake (1819-1880) quien, en 1859 perforó el primer pozo de petróleo en Titusville (Pensilvania). Comenzaba así una industria caótica caracterizada por la existencia de muchos productores, situación que cambió con John D. Rockefeller quien llevó a cabo la integración una integración vertical en virtud de la cual controló y coordinó los diversos escalones de la cadena productiva: upstream, midstream y downstream.

Todo lo anterior son sólo algunos de los hitos dentro de la historia del petróleo, y que darían inicio a la industria moderna. Como señalé, en un comienzo, la industria del petróleo era un tanto desordenada, ya que operaban – como era el caso de Estados Unidos –, múltiples empresas pequeñas sin ningún tipo de organización entre ellas. Gradualmente se impondría el monopolio de Rockefeller el cual fue, posteriormente, desmantelado lo cual daría origen a las llamadas 7 Hermanas, las cuales conformaron un oligopolio que dominó la primera mitad del siglo XX.

En la segunda mitad del siglo XX comenzó una gran ola de nacionalizaciones de este recurso energético lo que significó el control estatal de este mismo. En 1960 se creó la OPEP por parte de Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Irak y Venezuela, países que buscaban defender sus intereses mediante la coordinación de la producción y de los precios. Ahora bien, cabe señalar que no todos los países productores de petróleo pertenecen a la OPEP. En la actualidad días existen empresas que se centran ya sea sólo en la fase upstream o downstream, mientras que otras son integradas, es decir, engloban el upstream, midstream y downstream como veremos más adelante.

Dejemos hasta aquí la historia – centrada en el país que fue el epicentro donde comenzó la industria petrolera – y continuemos con el commodity protagonista de estos artículos. El petróleo crudo se clasifica de acuerdo con su densidad (ligero/pesado) mediante la gravedad API. Esta última corresponde a la American Petroleum Institute que fue la que creó la escala estándar para medir la densidad. Mientras más alto el API, más liviano es el petróleo y más fácil es refinarlo. El más ligero tiene la ventaja de poder ser extraído y transportado con mayor facilidad y más barato de extraer, a diferencia del pesado que es más viscoso.

Por otro lado, está el contenido de azufre (dulce/agrio) el cual se mide indicando qué porcentaje del peso total del petróleo se está compuesto por azufre. En lo que respecta al contenido de azufre, el petróleo crudo dulce requiere menos tratamiento y es más fácil de refinar. El proceso de refinación incluye no solo el proceso de destilación, sino que también el de transformación – rotura (craqueo) y reordenamiento de moléculas con el objetivo de obtener combustibles útiles y de mayor valor, y el tratamiento y limpieza de impurezas para obtener combustibles menos contaminantes. Por el contrario, mayores niveles de azufre traen consigo un mayor costo de refinación.

En cuanto los  tipos específicos de petróleo crudo, y que también se utilizan como referencia o benchmark tenemos, en primer lugar, tenemos el WTI (West Texas Intermediate), muy ligero, dulce y cuyo precio sirve como referencia para el continente americano. En segundo lugar, tenemos el petróleo Brent del Mar del Norte, que es ligero, dulce y cuyo precio sirve como referencia para Europa. Otro que podemos mencionar es el Dubái, el cual es más pesado y agrio, y cuyo precio sirve como referencia para Medio Oriente y Asia. Por último, podemos mencionar el Bonny light – dulce y liviano –  extraído en Nigeria y petróleo de los Urales, extraído en Rusia y que se caracteriza por ser agrio y pesado.

En lo que respecta al famoso “barril” de petróleo, se trata de una unidad de medida estándar establecida en la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos por la Petroleum Producers Association. Se basó en el tamaño del barril de whisky, y equivale a aproximadamente 159 litros o 42 galeones estadounidense. Ahora bien, hay que tener en cuenta que la industria petrolera no usa barriles, ya que el petróleo es transportado por medio de oleoductos o buques tanque. Por ende, cuando escuchamos que se han producido 1 millón de barriles diario, no significa que existen 1 millón de barriles llenos de petróleo.

Artículo complementario:

La turbulencia económica mundial de 1973 (por Jan Doxrud)