2/2-Mao Zedong, la Revolución Cultural y el descenso hacia el caos: (por Jan Doxrud)

2/2-Mao Zedong y el descenso hacia el caos: la Revolución Cultural (por Jan Doxrud)

Durante el verano de 1966 el Comité Central – a instancias de Mao – rechazó el informe del grupo liderado por Peng Zhen y comenzó la purga de la burocracia cultural, lo que se tradujo en que Peng fuese destituido y otras figuras relevantes fuesen expulsado del Ministerio de Cultura. La funcionaria Nie Yuanzi (1921-2019) se hizo célebre por un cartel en donde acusaba que la Universidad de Pekín estaba controlada por la burguesía, lo que llevó la violencia a las aulas universitarias.  Mao echó más leña al fuego alabando a la figura de la funcionaria universitaria y su cartel de grandes caracteres, colocándola a la altura de la declaración de la Comuna de París en Francia en el siglo XIX. Como comenta Spence:

“La Comuna de París de 1871, sobre la que Marx escribiera con mucha pasión, había sido considerada un pináculo de insurrección y organización socialistas espontáneas en la historia de Occidente. Ahora Mao afirmaba que China la superaría”.

A comienzo de agosto de 1966 el Comité Central dictó una directriz de 16 puntos sobre la Revolución Cultural, en donde se hacía un llamado a vigilar a todos quienes intentaran subvertir la revolución desde adentro. Ese mismo mes, Mao Zedong presidió en la plaza de Tiananmen uno de los masivos desfiles de los “Guardias Rojos” quienes gritaban y portaban en sus manos el pequeño libro rojo de Mao.  Estos Guardias Rojos estaban constituidos por estudiantes de escuelas de élite, pero con el tiempo, Spence señala que se sumaron otros desafectos y frustrados, incluso provenientes de las provincias atraídos por la retórica radical de Mao.

De acuerdo con Fairbank existían dos tipos de estudiantes que competían por un mayor estatus y por el ingreso a la universidad.  El primero estaba integrado  por hijos de familias de intelectuales, los cuales tenían una ventaja inicial debido a su educación en el hogar y por ser capaces de desempeñar un trabajo académico de excelencia. El segudo grupo lo componían los hijos de la nueva clase gobernante, que incluían a los miembros, funcionarios y cuadros del partido. Ahora bien, el nivel de erudición de este segundo grupo no era tan alto como el de los hijos de los intelectuales, aun cuando el estatus de clase de estos últimos había sido establecido como muy bajo.

Durante el otoño e invierno la violencia fue intensificándose en universidades y escuelas, en donde maestros y estudiantes fueron atacados y comenzó la destrucción de edificios antiguos, templos y obras de arte. De acuerdo con Short:

“Antigüedades, caligratías, divisas extranjeras, oro y plata, joyas, instrumentos musicales, pinturas, porcelanas, fotogratías antiguas, manuscritos de escritores famosos, libros de notas cientíticos, toda era sospechoso, estaba expuesto a ser confiscado, robado o destruido en el acto”.

El académico francpés, Jean-Louis Margolin, explica en el capítulo sobre China de “El Libro Negro del Comunismo” co mo en las ciudades, en aprticular Shanghai, los Guardias Rojos cortaban a las personas el pelo largo o engominados, rompían zapatos puntiagudos, arrancaban tacones altos y destruían pantalones apretados.

La purga llegó a los más alto de la jerarquía con la destitución de Deng Xiaoping y Liu Shaoqui, quienes además fueron sometidos a humillaciones y hostigamientos, al igual que sus respectivas familias.

Incluso Xi Zhongxun (1913-2002), padre del actual mandatario Xi Jinping y alto funcionario del partido, cayó en desgracia junto a su familia y su hijo fue enviado al campo a realizar trabajos forzados. Se lanzaron así los ataques a los llamados “cuatro antiguos”: las costumbres antiguas, los hábitos antiguos, la cultura antigua y el pensamiento antiguo. Ahora bien, en la práctica los objetivo de la fueria de la Guardia Roja quedó a la discreción arbitraria de esta, tal como comenta spence:

“ (…) ansiaban demostrar su integridad revolucionaria atacaban a cualquiera que intentase frenarlos, a cualquiera que hubiese recibido una educación occidental o hubiese tenido tratos con hombres de negocios o misioneros occidentales, y a todos los intelectuales a los que se pudiera acusar de albergar modos de pensar «feudales» o «reaccionarios»”.

La violencia fue simbólica y física, llegando a nieveles de sadismo extremo. Humillaciones públicas, desfiles por las calles en donde a los acusados se les colocaba un capirote (sombrero cónico) y se les colgaba carteles con sus delitos. Otros tenían que pasar horas con la espalda encorvada y los brazos extendidos frente a las multitudes. Como señala Spence profesores e intelectuales fueron apaleados hasta la muerte o murieron después a causa de las palizas, mientras que otros se suicidaron. Tenemos el caso del  del escritor, novelista y dramaturgo, Lao She (1899-1966) quien fue sometido a duras sesiones de autocrítica y tortura física. Al parecer finalmente se habría suicidado lanzándose a un prfundo lago, mientras que otras versiones asevera que murió a manos de la Guardia Roja.

Philip Short cita algunos casos concretos que reflejan esto, como el caso del testimonio de un guardia rojo de Fujian llamado Ken Ling. Recuerda que cuando era un estudiante de 16 años presenció como el profesor Chen, de unos sesenta años y con hipertensipón, fue arrastrado, golpeado con palos de escoba y puños. Cada vez que se desvanecía era nuevamente reanimado para continuar con la totura, en donde también le cortaron los pies con cristales y pinchos.

El profesor ya no tenía control sobre sus excrementos y los guardias rojos intentaron introducirle un palo pro el recto. Finalmente el docente falleció siendo la causa de muerte de acuerdo al certificado de defunción un ataque de hipertensión. Short narra otras prácticas como enterrar a profesores vivos o en un tejado los obligaban a sentarse sobre un fardo de explosivos que ellos mismos eran forzados a encenderlos. Finalmente las extremidades de sus cuerpos quedaban esparcidos por el tejado. Otro estudiante, Gao Yuan, recordaba que cuando tenía 15 años presenció en su colegio como habían estudiantes amarrados y con signos de tortura. El mismo Wu Han tuvo un final trágico ya que en 1966 fue destituido de su cargo, encarcelado y maltratado. No se sabe de qué murió en prisión, puesto que se habla desde un suicidio hasta de ser víctima de la tuberculosis.

De acuerdo con Spence esta violencia y sadismo calcualdo de los jóvenes de la Guardia Roja, puede comprenderse, en parte, debido a que estos jóvenes habían sido instados a llevar una vida austera, de sacrificio, abstinencia sexual y obedincia absoluta al Estado. Así, el resultado fue la emergencia de una gran cantidad de jóvenes enojados, repimidos y conscientes de su impotencia, por lo que la Revolución Cultural sirvió como una suerte de válvula de escape. Otra explicación que da el autor sobre la magnitud de la violencia, se puede econtrar en la naturaleza de la política china, así como también a la manipulación durante los 17 años anteriores.

El sistema controlaba a las personas asignádoles “etiquetas de clase” y dependían absolutamente de los jefes de las unidades a las cuales pertenecían. Por su parte, Jean-Louis Margolin, explica que estos jóvenes fanáticos era la primera generación completamente educada después de la revolución comunistra de 1949. Sumado a esto, al ser demasiados jóvenes y “urbanos” desconocían los estragos causados por el “Gran Salto Adelante” y la gran hambruna que tuvo como resultado. Así, de acuerdo con el autor, la Revolución Cultural representó el encuentro de un hombre y de una generación constituida por esa fracción de jóvenes escolarizada en la enseñanza secundaria, superior y en los institutos de formación profesional.

En 1967 la violencia llegaría al mismo partido, en donde los Guardias Rojos intentaron expulsar a sus funcionarios y apoderase de los cargos a lo largo del país, actos que estuvieron motivados por el egoísmo y la ambición de muchos de ascender en la jerarquía. Dentro de este ambiente de caos y violencia, hubo también enfrentamientos entre los integrantes de la guardia roja, lo que dejaba en evidencia lo que mencioné anteriormente, y es que esta no era un bloque homogéneo, y en donde las facciones se disputaban el título de “radical”. Por ejemplo, Spence cita el caso de Shanghai en donde las diversas facciones llegaron a paralizar la actividad económica de la ciudad, el gobierno fue derrocado y sustituido por una Comuna Popular.

Si bien Mao había apoyado este movimiento, posteriormente abandonó la idea de hacer de esta Comuna un modelo aplicable a nivel nacional, por lo que en 1967 dio a coniocer algunas directrices. Zhan Chuquiao, ideólogo de la Comuna tuvo que obedecer a Mao y transformarla en un “Comité Revolucionario” los cuales consistían en una alianza entre representantes de las masas, miembros del EPL y cuadros con un comportamiento y antecedentes intachables.

¿Cuál era la postura del EPL frente a la Guardia Roja y el caos que desató? ¿Iba a prevalecer el profesionalismo militar y hacer vista gorda a la anarquía promovida por los jóvenes integrantes de la Guardia Roja? De acuerdo con Spence, si bien el EPL parecía apoyar los excesos de los jóvenes radicales, también mantuvo sus filas cerradas a la injerencia de estos. No permitió que intervinieran en sus plantas d eproducción, en sus archivos confidenciales y en sus instalaciones miliatres.

Sumado a esto, los miembros del EPL protegieron instalaciones importantes como el fue el caso de los campos petrolíferos de Daqing. Fue Jian Qing quien osó atacar al jefe del departamento de propaganda del Epl acusándolo y culpándolo del aburguesamiento del EPL. Ante esto, comenta Spence, intervino el Primer Ministro Zhou Enlai quien, en una reunión con cientos de mandos militares, llevó a cabo una crítica contra todos aquellos que pretendieran atacar el prestigio del ejército.

En 1967 el EPL tuvo enfrentamientos con miembros de la Guardia Roja, como ocurrió en Wuhan. Como resultado de esto, dos altos dirigentes de la Revolución Cultural viajaron desde Pekín a Wuhan en donde criticaron al ejército lo cual tuvo como efecto erl que uno de estos fuese secuestrado por miembros del EPL, quien fue liberado cuando desde Pekín se enviaron resfuerzos militares hacia Wuhan. Así, el incidente de Wuhan dio inicio a una fase de pugnas entre el EPL y grupos rebeldes radicalizados, aunque también entre los mismos radicales.

El nivel de violencia y descontrol fue tal, que incluso los líderes del Partido reconocieron que había que hacer algo para aplacarla. Incluso Jian Qing ahora acusaba a esos radicales de tener una “tendencia ultraizquierdista” y comenzó a apoyar al EPL. Así, comenzó un proceso que va de 1967 a 1969 en donde los líderes se propusieron poner fin al clima de violencia reinante, ya sea por medio de negociaciones con las facciones, intervención d elos coimités revolucionarios (como lo hecho con el de Shanghai) y también el uso de la violencia.  Fue en 1968 cuando Mao oficialmente disolvio los Guardias Rojos y como añade Fairbank:

“Después ordenó al ELP completar la formación de comités revolucionarios en todas las provincias. La dispersión de los Guardias Rojos los remitió en gran número al campo, cayendo desde la cima del protagonismo político a la insignificancia”.

Las purgas continuaron y en 1971 cayó en desgracia Lin Biao. La versión oficial es que había tramado un golpe contra Mao y que en su escape hacia la URSS se habría estrellado en Mongolia. Mao cometió nuevamente un error que pagaron otros con sus vidas, además de causar un daño institucional y económico. Sumado a esto,  la caída de lin Biao – considerado un héroe –  también generó desconfianza e incredulidad dentro del partido y del EPL. Si bien contiunuaría durante la primera mitad de la década de 1970 una figura simbólica, gradualmente perdería poder en favor de las facciones, y su salud deteriorada lo dejaría aún más aislado hasta su muerte en 1976.

 

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