12-Los Chicago Boys y la economía chilena. No existen milagros en economía (III) (por Jan Doxrud)  

 12-Los Chicago Boys y la economía chilena. No existen milagros en economía (III) (por Jan Doxrud)

La crisis llevó a las autoridades a solicitar la ayuda (1983) de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.  Meller explica que  los elementos centrales del programa del FMI eran tres. En primer lugar, en lo que se refería a la política fiscal, se debía priorizar el control del déficit público. En segundo lugar, en relación con la política monetaria, se establecieron restricciones al monto del crédito que podía ser canalizado hacia el sector público puesto que se requería neutralizar el efecto monetario de los subsidios cuasi-fiscales proporcionados por en Banco Central al sector privado para evitar su quiebra. Por último, la política salarial implicó el fin de la indexación salarial y la reducción en términos reales del piso salarial en la negociación colectiva. La estrategia a corto y mediano plazo del FMI, comenta Meller, era reactivar el crecimiento económico chileno basado en las exportaciones, lo que permitiría servir la deuda externa de una manera ordenada.

En virtud del programa SAL (Structural Adjustment Loan) de 3 años, fue el establecimiento de un Fondo de Estabilización del Cobre (FEC). La lógica detrás del FEC, explica Meller, era mantener un tipo de cambio real depreciado por muchos años, pero sucedía un incremento del precio internacional del cobre (que representaba el 45% de las exportaciones) se traducirían en presión para el tipo de cambio que tendería a apreciarse y, además, se desincentivaría la inversión en actividades productivas de exportaciones no cupríferas. Por lo tanto, la idea era la siguiente: cuando CODELCO obtuviese ingresos extra producto del alza del precio del cobre, debía esterilizar tales ingresos en un fondo especial creado por la Tesorería como depósito del Banco Central, explica Meller. Añade el autor que el programa SAL fracasó pues, teniendo en cuenta el elevado precio del cobre en los años 1988 y 1989, el FEC debió haber acumulado US 1.700 millones a fines de 1989. ¿Qué sucedido? Meller señala que las autoridades económicas utilizaron la mayor parte de estos recursos para financiar políticas expansivas para ganar votos en el plebiscito de 1988 y la elección presidencial de 1989.

 Hernán Bücho, Ministro de Hacienda (1985-1989)

Hernán Bücho, Ministro de Hacienda (1985-1989)

Cabe precisar que, de acuerdo a Hernán Büchi, en 1984 muchas personas pensaban que el problema de Chile era básicamente de deuda externa, por lo que podía ser resuelto por medio de una “buena negociación” con el FMI. Añade que su gestión como Ministro de Hacienda en reemplazo de Sergio de Castro se encargaría de rectificar tal percepción. El problema de fondo, explica Büchi, no era la negociación con el FMI, sino que era “nuestro”, específicamente hablando, era de qué manera podían arreglar las empresas para que sus flujos comenzaran a ser positivos, sus productos nuevamente más atractivos en el mercado y se tornasen más positivas. En palabras de Büchi: “En este entendido, renegociar y seguir renegociando vencimientos no tenía mayor sentido si antes el país no corregía sus propios desequilibrios y las estructuras que estaban funcionando mal”.

Añade el mismo autor que la meta nunca fue reducir la inflación a un dígito sino que, más bien, “lograr un crecimiento sostenido en el tiempo y reducir la inflación en todo lo que fuera posible, pero no eliminarla”. Para rectificar el camino, Büchi señala que el fisco jugó un rol preponderante en el robustecimiento del sector exportador y en la vigencia de un tipo de cambio atractivo. Añade el autor que los instrumentos claves para recuperar los niveles de ahorro y la recapitalización del sector privado, fue el manejo del gasto fiscal y los cambios tributarios ( especialmente en la empresa). Respecto al último aspecto, Büchi señala bajar los impuestos era esencial para darle mayor capacidad a la empresa de reinversión de la estructura productiva. Por su parte, Huneeus destaca la apelación al “capitalismo popular” por parte de Büchi para conferir cierta legitimidad a las privatizaciones, enfrentar la crisis del sistema financiero y rescatar los bancos intervenidos. 

Un tema sensible y que ha generado polémica es el de las privatizaciones y el mismo hecho de rescatar a los grandes culpables: el sector privado. Como explica Carlos Huneeus, la política de privatizaciones abarcó 3 dimensiones.En primer lugar, tenemos que después del golpe de Estado, esta política buscó restituir a sus antiguos propietarios las empresas intervenidas por el gobierno de la Unidad Popular que sumaban más de 300. Como no todos los propietarios estuvieron en condiciones de reasumir sus empresas, estas debieron ser reprivatizadas, proceso que fue impulsado (década de 1970) por la CORFO, conocidas como privatizaciones de primera ronda. Esto último para distinguirlo del proceso de reprivatización ocurrido en los primeros años de la década de 1980. Una segunda dimensión, explica Huneeus,  guarda relación con el proceso de privatización durante los primeros años de la década de 1980 en donde se vendieron empresas públicas creadas por el Estado a través de la Corfo: Entel, Endesa, CAP, Soquimich y otras. Con esto se desmantelaba la idea del Estado empresario que predominó durante el gobierno de los radicales. 

 Decreto Ley 3.500

Decreto Ley 3.500

Una tercera dimensión fuela incorporación al sector privado del sistema previsional creándose así las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). A esto Huneeus añade (siguiendo a Feigenbaum y Henig) que la ola de privatizaciones de 1980 tuvo una serie de objetivos de carácter políticoEn primer lugar existía un objetivo de corto plazo que buscaba cohesionar al empresariado en torno al gobierno durante la crisis económica de 1982-1983 para así ganarse su confianza y obtener su apoyo para el plebiscito (que después apoyaron también en las elecciones de 1989). Un segundo objetivo era lo ya señalado, esto es, el desmantelamiento del Estado empresario para que, de esa manera, se impidiera que el Gobierno tuviese influencia en la economía, más aún teniendo en consideración si Pinochet perdiese el plebiscito de 1988.

Estas empresas estatales, luego privatizadas para nuevamente ser estatizadas y posteriormente reprivatizadas pertenecían a la denominada “área rara” (década 1980). Büchi señala que era necesario recrear un sector privado sólido, puesto que, en palabras del autor: “¿En qué cabeza podía caber una economía social de mercado con un sector privado crónicamente débil y penalizado?” Otro tema polémico fue el que el ahorro de las personas pasaran por el mercado de capitales, lo cual fue posible por la reforma previsional.  Ahora bien, las AFP no pudieron, en un primer momento, participar del proceso de privatización, de manera que entraron gradualmente con posterioridad. Finalmente, el 24 de marzo de 1984 el Gobierno envió a la Junta de Gobierno el proyecto de ley que reformaría el ya mencionado D.L Nº 3.500 con el objetivo de que las AFP pudiesen invertir en acciones y no solamente en instrumentos de deuda.

Como explica Carlos Huneeus este proyecto estableció que las AFP podían comprar acciones de sociedades anónimas abiertas que estuviese previamente calificadas por un ente autónomo: la Comisión Calificadora de Riesgo. Tal institución elaboraría un ranking de las empresas en virtud de su riesgo y los instrumentos en los que se podían invertir los fondos. Además, se establecieron normas para que establecieron límites máximos de inversión por instrumento y por emisor. La reforma al D.L Nº 3.500 fue promulgada el 31 de diciembre de 1985. En palabras de Huneeus la reforma:

“(…) marcó el comienzo de la intervención de las AFP en la privatización de las empresas públicas. Otras modificaciones posteriores flexibilizaron aún más las posibilidades de participación de las AFP en la compra de acciones de sociedades anónimas. A fines de 1989, las AFP habían invertido en acciones de 24 sociedades, una cifra ascendiente al 10,1 por ciento del fondo. De ahí en adelante, la inversión en acciones de sociedades anónimas pasó a convertirse en uno de los principales instrumentos de las AFP, proporcionándoles enormes beneficios que explican la alta rentabilidad del fondo”.

Un análisis en torno a la polémica de las privatizaciones lo aborda la periodista María Olivia Monckeberg en su libro titulado “El saqueo de los grupos económicos al Estado de Chile”. Como explica Carlos Huneeus un tema central en este proceso de privatizaciones fue el contexto autoritario en el que aconteció, la falta de transparencia de este mismo y el sistema decisorio altamente centralizado que dio un amplio margen de acción a los ejecutivos de las empresas públicas. Tenemos el caso de personas que se desempeñaron como altos ejecutivos de empresas públicas privatizadas, se transformaron en socios controladores como es el caso de Julio Ponce Lerou y Soquimich. Otro caso es el de José Yuraszeck (Endesa y Chilectra), quien llegó a ser conocido como el “zar de la electricidad”. Huneeus cita el estudio de Rolf Lüders y Dominique Hachette, para destacar la ausencia de documentos que permitiera reconstruir fielmente los criterios que se utilizaron para la venta de las empresas.

Libros:

 -Juan Pablo Couyuomdjian (ed). Reformas económicas e instituciones políticas. La experiencia de la misión Klein-Saks en Chile.

-Patricio Meller. Un siglo de economía política chilena (1890-1990)

-Ricardo Ffrench-Davis. Chile entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad.

-Carlos Huneeus. El Régimen de Pinochet.

-Ernesto Fontaine. Mi visión

-Manuel Gárate. La revolución capitalista de Chile (1973-2003)

-Hernán Büchi. La transformación económica de Chile. El modelo del progreso.

-Francisco Rosedende (ed.) La Escuela de Chicago.

-Germán Urrea. Chile: por un nuevo modelo. Para una sociedad democrática, solidaria y sustentable.

-Manuel Delano y Hugo Traslaviña. La herencia de los Chicago Boys (http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/mc0032319.pdf)

 

-Sofía Correa, Algunos antecedentes Históricos del Proyecto Neoliberal en Chile (https://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwjK3Oe8x8_dAhUCIZAKHX7ZBmQQFjAAegQICBAC&url=http%3A%2F%2Frepositorio.uchile.cl%2Fbitstream%2Fhandle%2F2250%2F146089%2FAlgunos%2520antecedentes.pdf%3Fsequence%3D1%26isAllowed%3Dy&usg=AOvVaw3v5mn0DYruh9ua1RTgqhsF)