11-Los Chicago Boys y la economía chilena. No existen milagros en economía (II) (por Jan Doxrud)

 11-Los Chicago Boys y la economía chilena. No existen milagros en economía (II) (por Jan Doxrud)

¿Cómo se gatilló esta crisis? Patricio Meller ofrece cuatro versiones al respecto. La primera interpretación nos señala que la crisis de 1982 se relaciona con la parte real de la economía, esto es, el déficit en la cuenta corriente habría generado el superávit de la cuenta de capitales. Para entender esto de mejor manera, tenemos que la balanza de pagos de un país registran las transacciones monetarias de un país en relación a los demás países.   En el caso de Chile, Meller señala que en el período 1977-1981 la balanza comercial mostró un déficit creciente que alcanzó el 11% del PGB en 1981. Este déficit comercial se debió principalmente al aumento de las importaciones, las cuales aumentaron tres veces entre 1977-1981. En cambio, las exportaciones crecieron menos de dos veces durante el mismo período. ¿Por qué razón, entonces, la balanza de pagos global mostró un superávit durante el período 1977 - 1981? En otras palabras, si Chile compraba más de lo que vendía al extranjero. ¿Por qué no se experimentó una drástica merma de divisas? La respuesta está en la entrada masiva de créditos externos que ayudaron a financiar el déficit de la cuenta corriente y también a incrementar las reservas del Banco Central. Una explicación usual de las masivas importaciones era el tipo de cambio fijo (1979) que tenía nuestro país de $39/US$ lo que habría traído como resultado un peso sobrevaluado que permitía financiar las importaciones. El objetivo de esta ancla cambiaria era mantener a raya la inflación y lograr una convergencia entre la inflación interna y externa. Otra consecuencia de esto fue que la entrada masiva de crédito externo desincentivaron las exportaciones y, en cambio, las importaciones aumentaron en desmedro de la producción nacional. 

 Portadas de diarios en contra, a favor o que cuestionan el supuesto “milagro económico”

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Así, Meller resume que la situación económica era la siguiente: un peso sobrevaluado, altas tasas de crecimiento, niveles de consumo extremadamente altos (particularmente de bienes importados), gran flujo de créditos extranjeros, y enormes alzas del precio de las acciones y bienes raíces. El problema fue que esto no sería sostenible dado el nuevo escenario económico que se generaría con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos. Como señala Sergio de Castro en un entrevista Reagan, en su afán de combatir la inflación decidió subir la tasa de interés en EEUU. La política monetaria implementada por Paul Volcker, Presidente de la Reserva Federal (1979-1989), elegido por Jimmy Carter y confirmado por Reagan,  llegó a presionar la tasa de interés a un 20%, lo cual tuvo nefastas consecuencias para Chile que vio como mermaba el ingreso de capitales desde el extranjero y la consecuente presión en el tipo de cambio.

 Paul Volcker, quien comandaba la Reserva Federal de EEUU, con eL objetivo de poner freno a la inflación en EEUU, subió la tasa de interés de fondos federales des un 9% (julio de 1980) a más de 19% (junio de 1981) lo cual afecto a las economías latinoamericanas.

Paul Volcker, quien comandaba la Reserva Federal de EEUU, con eL objetivo de poner freno a la inflación en EEUU, subió la tasa de interés de fondos federales des un 9% (julio de 1980) a más de 19% (junio de 1981) lo cual afecto a las economías latinoamericanas.

Resumidamente hablando, lo anterior se tradujo en una fuga de capitales extranjeros de nuestro país en busca de mayor rentabilidad. Se generó una baja la demanda de bienes latinoamericanos. A esto hay que añadir la caída precio de acciones, vivienda y la actividad económica. Sumado a todo lo anterior, por el tipo de cambio fijo, las exportaciones chilenas no fueron competitivas, por ende, pocas ganancias. Las autoridades económicas chilenas bajo el liderazgo de Sergio de Castro se negaban a devaluar la moneda, pero la realidad logró imponerse y no quedó otro remedio que devaluar. Para ello, el Banco Central tuvo que intervenir el mercado cambiario.

Durante el período de “flotación sucia”, es decir, un tipo de cambio más flexible con intervenciones ocasionales del Banco Central,  se creó un tipo de cambio preferencial o dólar preferencial 50$/US$ (17 de agosto, 1982) que solamente podía ser adquirido por aquellos que habían solicitado un préstamo en moneda extranjera antes del 5 de agosto de 1982, explica Meller.  Cabe señalar que, tal como lo explican los economista Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, la depreciación o la devaluación de la moneda, según sea el caso,   complica la situación de un país de tres maneras. En primer lugar exacerba el problema de aquellos bancos que obtuvieron créditos en moneda extranjera, lo que empeora las disparidades monetarias y cambiarías. En segundo lugar, se agrava la inflación. En tercer lugar eleva las posibilidades de un impago externo e interno en caso de que el gobierno tenga una deuda denominada en una moneda extranjera. 

También se impusieron controles y restricciones a las adquisiciones de moneda extranjera el 20 de septiembre de 1982. Posteriormente, el 29 de septiembre de 1982 se implementó una nueva política cambiaria en donde se fijó el tipo de cambio en $66/US$, representando una devaluación nominal de casi 70% en relación con el anterior tipo de cambio que estaba en $39/US$. 

Una segunda interpretación de esta compleja crisis, explica Meller, revierte la causalidad de la primera interpretación. Esto quiere decir que la fijación del tipo de cambio por parte de las autoridades económicas no fue el detonante de la crisis, puesto que la gran entrada de crédito extranjero indujo la apreciación del tipo de cambio así como la expansión del gasto interno. Así, añade Meller: “(…) la política de fijación del tipo de cambio nominal no fue un error; el mismo ingreso considerable de capitales con un sistema de tipo de cambio flotante habría producido una apreciación incluso mayor del tipo de cambio”. Añade el mismo autor que fue el flujo de crédito externo hacia nuestro país el principal responsable de la apreciación, induciendo la expansión del gasto y el déficit comercial. Una tercera interpretaciónque destaca Meller es que la crisis de 1982 a la liberalización del mercado de capitales interno que, tradicionalmente había operado dentro de un contexto de represión financiera y controles. 

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Como explica Barbara Stallings, anterior a la reforma liberal, los controles de capitales solían ser un complemento del proteccionismo comercial y la represión financiera. Tales medidas permitían que los gobiernos pudiesen regular el monto de divisas que podía sacarse del país y, a su vez, podían exigir que los exportadores de productos tradicionales convirtieran los dólares en moneda local a tasas inferiores a las del mercado. 

Sucedió que este nuevo contexto de liberalización, las instituciones bancarias y financieras, incluso la Superintendencia de Bancos, carecían en ese entonces del capital humano y la tecnología para velar por el manejo prudente del negocio bancario y financiero, explica Meller. Añade el autor que las operaciones de los bandos comerciales y de las financieras casi no fueron supervisadas y reguladas. Por demás, este sector experimentó una notable transformación puesto que el número de instituciones financieras había aumentado de 19 bancos en 1974 (donde solo uno era extranjero) a 45 bancos (19 extranjeros) y 15 financieras en 1981. A esto cabe añadir la estrecha relación en la propiedad existente entre las empresas productivas y las financieras. Por último, una cuarta interpretación de la crisis pone el énfasis en los shocks externos.

Tenemos el primer shock que consistió en  la baja del precio del cobre que disminuyó 20 centavos de dólar en 1981 respecto del que tenía en 1980. Bajó nuevamente 12 centavos en 1982. Como explica Meller, cada disminución de un centavo en el precio de cobre representaba una caída de US 25 millones en las exportaciones chilenas. Un segundo shock fue la ya mencionada subida de la tasa de interés internacional. Una consecuencia de esto fue que los pagos de intereses que debía realizar nuestro país aumentaron en casi un 40% en 1981 y a más de 50% en 1982. El tercer shock  fue la disminución del crédito internacional. De acuerdo a Meller, mientras que en 1981 Chile recibió US 4.300 millones en créditos externos, en 1982 este se redujo a US 831 millones y a US 376 millones en 1983.  Ahora bien, como explica Hernán Büchi, quien asumió el ministerio de Hacienda tras la renuncia de Sergio de Castro, los dos grandes factores de la crisis en Chile fue, en primer lugar, un shock externo muy fuerte e infravalorado por las autoridades económicas en Chile y, en segundo lugar, la interacción de tal shock con el mecanismo del tipo de cambio fijo. A esto añade el error de diagnóstico de las autoridades económicas quienes no vieron mayor problema en el excesivo flujo de créditos externos hacia el sector privado y financiero. Creyeron que, en caso de que ese flujo cesara, el problema sería entre agentes privados internos y externos. Pero sucedió que el problema privado se transformó en uno publico. En palabras de Büchi:

 “El principal error de diagnóstico, en cualquier caso, fue creer que iba a ser posible mantener al Estado al margen del problema que se estaba incubando. Los agentes no fueron efectivamente capaces de enfrentar en su propio ámbito los ajustes que la situación imponía. Y no lo fueron porque no estaban preparados para hacerlo ni existían leyes ni reglamentos que señalaran de qué modo proceder en esa eventualidad.  En el fondo, no estaba claro como quebraba un banco”

 Libros:

 -Juan Pablo Couyuomdjian (ed). Reformas económicas e instituciones políticas. La experiencia de la misión Klein-Saks en Chile.

-Patricio Meller. Un siglo de economía política chilena (1890-1990)

-Ricardo Ffrench-Davis. Chile entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad.

-Carlos Huneeus. El Régimen de Pinochet.

-Ernesto Fontaine. Mi visión

-Manuel Gárate. La revolución capitalista de Chile (1973-2003)

-Hernán Büchi. La transformación económica de Chile. El modelo del progreso.

-Francisco Rosedende (ed.) La Escuela de Chicago.

-Germán Urrea. Chile: por un nuevo modelo. Para una sociedad democrática, solidaria y sustentable.

-Manuel Delano y Hugo Traslaviña. La herencia de los Chicago Boys (http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/mc0032319.pdf)

 

-Sofía Correa, Algunos antecedentes Históricos del Proyecto Neoliberal en Chile (https://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwjK3Oe8x8_dAhUCIZAKHX7ZBmQQFjAAegQICBAC&url=http%3A%2F%2Frepositorio.uchile.cl%2Fbitstream%2Fhandle%2F2250%2F146089%2FAlgunos%2520antecedentes.pdf%3Fsequence%3D1%26isAllowed%3Dy&usg=AOvVaw3v5mn0DYruh9ua1RTgqhsF)