Cualquier persona que comprenda lo básico del liberalismo estará de acuerdo en que este ideal nunca se ha materializado en la historia o, al menos, lo ha hecho por breves períodos de tiempo. Existen pequeños bolsones o islas donde el liberalismo puede operar ya que, de no ser así, estaríamos sometidos bajo un estatismo invasor y opresor. El economista e intelectual austriaco Ludwig von Mises explicaba que el ideario liberal nunca llegó a consolidarse y sólo pudo tímidamente ver la luz durante un corto período de tiempo (siglo XIX), pero al final este ideal nunca pudo desplegar todas sus posibilidades. La Primera Guerra Mundial, (1914-1918), a diferencia de lo que pensaba Lenin, no era fruto del imperialismo, entendiendo este último como la “fase superior del capitalismo”, sino que, como explicaba Mises era una consecuencia de una larga y dura lucha contra el liberalismo.
Algunas palabras sobre el relativismo cultural (por Jan Doxrud)
En este artículo me referiré al tema del relativismo cultural tal como lo han abordado los filósofos morales. Mi postura será que, a pesar de que efectivamente existen diferentes códigos morales que varían de acuerdo una sociedad, cultura y época, no es correcto afirmar que no existe una moral universal, que no existe progreso moral y que todas las morales son igualmente válidas. Cabe aclarar desde un comienzo que acá no me estoy refiriendo al tema del valor moral de un acto de acuerdo a las circunstancias. Por ejemplo, podemos decir que mentir es malo pero, dada ciertas circunstancias, mentir es algo deseable e incluso un deber, como puede ser el caso de una persona que miente al oficial nazi o al comisario comunista de que no esconde en su casa a un judío o a un kulak. Así, la idea de que un mismo acto moral es “relativo a las circunstancias, es algo admitido dentro de la ética y este no es el caso abordado en el presente artículo. El tema aquí es el relativismo cultural.
Sabiduría perenne para reflexionar (1): El Maestro, el discípulo y la sostenibilidad
Hoy lamentablemente las personas que consideramos "cultas" o "inteligentes" no son sabias, son sólo poseedores de un saber enciclopédico. Ni siquiera son inteligentes si nos remontamos a la etimología de esta palabra que hacía referencia "saber elegir" entre distintas alternativas. La palabra "sapere" también significa "inteligencia", de ahí la famosa sentencia de Kant "¡Sapere aude!, esto es, el atreverse a servirnos de nuestro propio entendimiento o a tener el valor de hacer uso de nuestra propia razón. Una persona sabia e inteligente es aquella que sabe conducirse rectamente en su vida. Después de todo, ¿de que me sirve ser un gran literato, filósofo o teólogo, si en mi vida diaria maltrato o abuso de todos aquellos que me rodean?
José Carlos Mariátegui, marxismo e indigenismo: una breve introducción (por Jan Doxrud)
José Carlos Mariategui (1894-1930) fue un intelectual marxista peruano que resulta fundamental comprender si quiere entender el actual “Socialismo del Siglo XXI” y el indigenismo de izquierda latinoamericano. Para el ahora “ecosocialista” Michael Löwy”, Mariátegui, fundador del comunismo peruano, “es probablemente el pensador marxista más importante que América Latina haya producido hasta ahora”[1]. Su nombre verdadero era José del Carmen Eliseo. Fue hijo de Francisco Javier Mariátegui Requejo, descendiente de un prócer criollo de la independencia y de María Amalia La Chira Ballejos, católica devota descendientes de curacas. Su padre abandonó el hogar y, al parecer, Mariátegui no habría tenido contacto alguno con él. Como explica Enrique Krauze, Mariátegui fue un hombre culto y voraz lector y trabajó en revistas y periódico. En 1919 puso sus pies en tierras Francia e Italia, donde entra en contacto con el ambiente intelectual de la época: Croce, Gentile, Gramsci y el fascismo.

