5/5-China: la modernización y sus contradicciones, 1976-1989 (por Jan Doxrud)

5/5-China: una mirada panorámica, 1976-1989 (por Jan Doxrud)

El 25 de octubre de 1987 se celebró el XIII Congreso del Partido Comunista. Si bien en un comienzo se permitió la presencia de periodistas extranjeros, después de 2 días se prohibió la presencia de estos en las sesiones. El 1 de noviembre se anunció la dimisión de Deng Xiaoping – quien contaba con 83 años de edad –  y de otros dos partidarios de la línea dura – Chen Yun y éng Zhen – del Comité Central. Ahora bien, Deng continuaba siendo el principal líder del país teniendo un control directo del ELP puesto que seguía presidiendo la Comisión de Asuntos Militares.

Al día siguiente Zhao Ziyang asumió como secretario general del PCCh y se eligieron 4 nuevos miembros para que sirviesen junto a él en el Comité Permanente del Politburó. Dentro de estos últimos destaca la figura de Li Peng (1928-2019) oriundo de Sichuan. Tras la ejecución de su de su padre por el Kuomintang,  Zhou Enlai y su esposa – Deng Yingchao –  lo adoptaron y criaron. Li Peng estudió en el Instituto de Energía en Moscú en donde se especializó en energía hidroeléctrica, transformándose así en un “tecnócrata” y, a finales de 1987, pasó a ser nombrado primer ministro. En palabras de Spence:

“A finales del decenio de 1950 y durante el de 1960, Li Peng fue preparado con esmero para ejercer el liderazgo por figuras poderosas de la burocracia de la energia, que le ascendieron sistemáticamente hasta que fue nombrado ministro de Energía Eléctrica en 1979 y sirvió como experto en asuntos energéticos dentro del reducido grupo gobernante. (Superó la Revolución Cultural sin sufrir daño alguno porque a la sazón era el encargado del suministro eléctrico de Pekín.)”.

La presidencia fue asumida por Yang Shangkun (1907-1998), también oriundo de Sichuan. Yang, cvomo Deng, fue víctima de la Revolución Cultural, pasando aproximadamente 12 años en la cárcel para posteriormente ser rehabilitado. Los nuevos líderes tuvieron que hacer frente a los problemas económicos del país, principalmente la inflación, lo que llevó a reintroducir medidas impopulares como el racionamiento de carne de cerdo, huevos y azúcar. No obstante lo anterior, la modernización seguuría adelante.

Como destaca Spence, en la VII Asamblea Popular Nacional s decidió dar protección constitucional a la libertad de las personas de comprar y vender sus derechos sobre el uso de la tierra o participaciones en empresas. Junto con lo anterior, el autor también destaca la determinación de Li leng de que la vivienda “fuese un producto de mercado que se vendiera y comprara libremente como los productos agricolas en los mercados libres o la producción industrial de las nuevas empresas urbanas”.

Además de esta medida que buscaba solucionar el déficit de viviendas, se deicidó reducir drásticamente la burocracia, específicamente se anbolirían 4 ministerios – ferrocarriles, petróleo, energía nuclear y carbón – los cuales serían sustituidos por empresas que tendrían sus propias gerencias independientes.

Otro desafío del régimen era el EPL Ya hacia medidados de la década de 1980 se habían establecido un plan que buscaba las desmovilizacióin a casi una cuarta parte de los 4,2 millones de sus miembros. Junto con esto se obligó a 47 mil oficiales de edad avanzada a retirarse y se autorizó al EPL a vender armas y a quedarse con una gran proporcion de las divisas obtenidas. Esto se tradujo en que el EPL estableciera relaciones comerciales con Iran e Irak en 1988 y también con Arabia Saudita.

En lo que respecta a Taiwan, la llegada al poder de Lee Teng-hui – quien había estudiado filosofía y letras en el Iowa State University y obtenido un doctorado en filosofía en Cornell – hizo que las relaciones comerciales se estrecharan así como también se intensificara la circulación de personas. Lee Teng-hui primero asumió como vicepresidente del presidente Chiang Ching-kuo y, posteriormente presidente entre los años 1988-2000. En palabras de Spence:

“El resultado fue una asombrosa avalancha de visitantes taiwaneses en la RPCh que en mayo de 1988 ya se cifraba en diez mil personas al mes. Empresas taiwanesas que durante años habían comerciado de manera subrepticia con la RPCh por medio de agentes o filiales en Hong Kong empezaron a trasladar abiertamente la producción a China para aprovechar los incentivos tiscales en las zonas económicas especiales y tasas salariales que en algunos casos eran sólo una décima parte de las que pagaban a sus trabajadores en Taiwan”.

Llegamos a 1989 año en que habían varias conmemoraciones entre las que podemos destacr los 400 años de la Revolución francesa y los cuarenta años de la propia Revolución en China. Este fue también un año aprovechado por varios sectores de la sociedad cvil para reclamar tanto una mayor libertad de expresión como más democratización en materia política, social y cultural.  Pero, como señala Sepence, ni Deng Xiaoping ni Li Peng respondieron a estos llamados. El 15 de abril del mismo año falleció subitamente Hu Yaobang de un ataque al corazón. Los estudiantes de Pekin vieron en este hecho una oportunidad para ejercer presión sobre el gobierno para que efectuase reformas en diversos ámbitos.

Así, estos universitarios comenzaron a movilizarse y a concentrarse en la plaza de Tiananmen el 17 de abril de 1989. Como afrima Spence, su objetivo era llorar la muerte de Hu Yaobang y solicitar el fin de la corrupción, así como también del nepotismo dentro el Gobierno. Junto con esto, demandaban una democratización de la toma de de decisiones y que se mejorasen las condiciones en las uni-versidades.

El 18 de abril los estudiantes llevaron a cabo una gran sentada cerca del Gran Salón del Pueblo en la plaza de Tiananmen y, por la noche, realizaron otra sentada en la sede central del partido y en frente de la residencia de los líderes. A pesar de que el gobierno intentó prohibir las manifestaciones el 22 de abril – día oficial para las ceremonias fúnebres de Hu Yaobang – los estyudiantes se adelantaron e infgresaron a la plaza.

Tiananmén

Li Peng se negó a las peticiones de diálogo y se generaría una división en la cúpula del partido entre, por un lado, Zhao Zhiyang y, por el otro, Li Peng y Deng Xiaoping. Las diferencias radicaban en cómo concebían a los manifestantes y cómo debía abordarse el problema. Deng Xiaoping y Li Peng adoptaron una línea dura contra quines protestaban, mientras que Zhao Zhiyang  no opinaba tal cosa, lo cual traería consecuencias importantes tal como veremos. A finales de abril el “Diario del Pueblo” catalogó al movimiento de protesta como una “conspiración planeada” lo que avivó aun más la ira de los estudiantes a los cuales se les unieron periodistas, maestros y ciudadanos de Pekín.

Un hecho relevante fue la visita del último secretario general del PCUS Mijaíl Gorbachov. Este representaba para los manifestante una liuz de esperanza debido a las reformas que había implementado en materia económica – la perestroika – y sobre todo en materia de libertad de prensa y expresión: la glasnost. Los estudiantes intensificaron las presiones al gobierno adoiptando una táctica radical: la huelga de hambre. Al respecto comenta Spence:

“La plaza de Tiananmen se convirtió en un vasto campamento cuando cerca de tres mil estudiantes en huelga de hambre se instalaron en tiendas improvisadas, rodeados por decenas de miles de compañeros de clase, ciudadanos de Pekín, así como turistas y espectadores curiosos”.

Esto hizo que el gobierno tuviese que modificar o cancelar ceremonias que se habían previsto para Gorbachov. Así, el gobierno chino se encontraba ante algo inédito puesto que se trataba de una concentración masiva y no orquestada por el Estado. Sumado a esto, estaba la osadía de los manifestante quienes ya no solo hacían huelga de hambre, sino que comenzaron a pedir la dimisión de Deng Xiaoping y Li Peng. Este último accedió a entrevistarse con estudiantes, pero esta fue mal ya que, como comenta Spence, Li Peng los encontró groseros e incoherentes (y los estudiantes lo enontraron arrogante y distantes).

A estas alturas la cantidad de personas en la plaza superarba al millón y los hechos estaban siendo informados por medios. Un grupo de estudiantes de arte proporcionó al movimiento un símbolo consistente en una estatua blanca de yeso y espuma de 9 metros de altura. El 20 de mayo se proclamó ley marcial lo que significó el traslado de miembros del EPL a Pekín. Los manifestantes se organizaron para impedir su avance rodeando los convoyes, desinflando neumático o persuadiéndolo de que no hicieran uso de la violencia. Los mismos soldados fueron presa de una suerte de disonancia cognitiva ya que no se sentían cómodos con la misión que se les había encomendado.

De acuerdo con Spence, frente a esto, Deng Xiaoping apeló a la línea dura y ordenó a los comandantes regionales del EPL a enviar a los contigentes más avezados. A estas alturas, Zhao Zhiyang se encontraba sin apoyo y su poder iría gradualmente menguando. El 3 de junio estas tropas bien armados y con experiencia del 27.° Ejército atacaron el 3 de junio. Haciendo uso de tanque pesados y vehículos blindados, arrasaron y aplastaron las barricadas y a quienes estuviesen en estas. El 4 de junio las tropas bloquearon los accesos a la plaza y apagaron todas las luces de esta. Los restantes estudiantes abandonaron la plaza y los soldados destruyeron la estatua, y comenzó nuevamente la violencia tal como lo describe Spence:

“Empezó entonces en Pekín un periodo de caos macabro y aterrador en el que el ejército abatió a tiros a estudiantes y ciudadanos tanto cerca de la plaza como en otras partes de la ciudad. Los chillidos resonaban en la noche y se alzaban llamas de los montones de desperdicios y de camiones o tanques del ejército que habían sido alcanzados por bombas de fabricación casera”.

Además de esta brutal represión, el gobierno se preocupó de bloquear todos los medios informativos incluido a los extranjeros a los cuales se les impidió sacar fotors y hacer entrevistas. Además de esto, se comunicaron las comunicaciones vía satélite con el exterior. Cone sto, la línea dura había triunfado y Zhao Ziyang fue destituido de su cargo y sustituido por un desconocido Jiang Zemin, un tecnócrata jefe del partido de Shanghai. Zhao Ziyang fue puesto en arresto domiciliario en Pekín donde finalmente falleció en el año 2005.

Sobre los hechos acontecidos, Deng Xiaoping dio su propia interpretación el 9 de junio. En este, el líder chino llevó a cabo un resumen de los largos años de la revolución y tildó a los manifestantes de rebeldes contrarrevolucionarios y de escoria de la sociedad que intentaron derribar tanto al Estado como a la sociedad con el objetivo de “instaurar una república burguesa que dependería por completo de Occidente”. De esta forma Deng Xiaoping no hizo alusión a las causas de estas manifestaciones y simplemente se limitó a denostar a todos aquellos que intentaron desacreditar al régimen y al marxismo-leninismo, así como también al maoísmo”.

No obstante lo anterior, el proyecto de modernización y crecimiento económico seguía en marcha. En el mismo discruso el líder chino dejó clara la importancia de contar con más carreteras, ferrocarriles, barcos, hacer y energía eléctrica. En palabras de Spence, Deng pidió que se doblara el PNB en doce años de manera que China alcanzara el nivel de “nación moderadamente desarrollada” antes del año 2050.

Tenemos pues que China estaba abierta a realizar una reforma en materia económica pero sin que se cuestionara la superestructura política, es decir, el sistema dictatorial de partido único junto con la ideología marxista-leninista-maoísta no serían cuestionadas. A diferencia de lo que pensaba el economista Milton Friedaman, para Deng Xiaoping la liberalización en materia económica no llevaría a una liberalización de la política, por lo que se cerraba la puerta a la implementación de una democracia liberal. China logró mantenerse firme a pesar de los cmbios acontecidos entre 1989 y 1991: la caída de los socialismos reales en Europa y la desintegración de la URSS. En palabras de Spence:

“Lo que la mayoría de la gente no previó fue que el Gobierno comunista bajo el mandato de Deng Xiaoping lograría conservar su poder y sus prebendas – y aumentar inmensamente la riqueza de sus miembros –  mediante un delicado malabarismo consistente en sofocar de forma selectiva las críticas y la disidencia en el interior al tiempo que se permitía un rápido crecimiento económico para grandes sectores del conjunto del país”.

Como nios recuerda el  John K. Fairbank, ninguna de las Cuatro Modernizaciones prometía reformas políticas y Deng, con el objetivo de adelantarse y poner límites a cualquier intento de reformas ya había declarado en 1979, en los denominados “Cuatro Puntos Cardinales” lo siguiente: 1) la vía socialista; 2) la dictadura del proletariado; 3) el liderasgo del partido; 4) el marxismo-leninismo unido al pensamiento de Mao.

Los deseos que se habían gestado en 1976 y expresado en el muro de la democrqacia quedaron frustrados. En aquel año el joven Wei Jingsheng (1950) había acuñado el concepto de “quinta modernización” la cual era previamente necesaria para que las otras cuatro no se convirtieran solo en meras promesas. Como explica Spence, esta quinta modernización era la democracia y que el poder estuviera en las propias masas trabajadoras y no en la élite del Estado-Partido. En el cartel de Wei Jingsheng podía leerse lo siguiente sobre la democracia:

«Significa el derecho del pueblo a escoger sus propios representantes (que) trabajen de acuerdo con su voluntad y en su beneficio. Sólo a esto se le puede llamar democracia. Además, el pueblo también debe tener poder para reemplazar a sus representantes en cualquier momento, con el fin de que estos representantes no puedan continuar engañando a otros en nombre del pueblo”.

Tras la muerte de Deng Xiaoping en 1997 el poder continuaría residiendo en un élite liderada por Jiang Zemin (1989-2002), posteriormente por Hu Jintao (2002-2012) y actualmente por Xi Jinping (2012). Como escribió Philip Short en el epílogo de su biografía sobre Mao, Deng estableció un sistema nominalmente socialista, puesto que era capitalista en todos los demás aspectos, lo que significó desmantelar varios pilares del maoísmo e instaurar una “dictadura de la burguesía”. Añade Short que el único elemento sobre el que Mao se equivocó fue la reacción de las masas ante la apertura económica y la adopción del capitalismo. En palabras del autor:

“Lejos de rebelarse contra el capitalismo, la inmensa mayoría del pueblo chino respondió a las nuevas políticas de Deng con evidente regocijo”.

Wei Jingsheng

En suma, para Short, el “camino capitalista”signficó que lo prioritario parta el país era el crecimiento económico y la prosperidad, por lo que la ideología pasaba a un segundo plano. El resultado de esta política fue el incremento sin precedentes de los estándares de vida y el surgimiento de una elite profesional y comercial que aspiraban a tener una vida cada vez mejor. A esto añade Short:

“En un espacio de tiempo prodigiosamente breve, China conquistó los problemas, y muchas de las alegrías y libertades, de que gozan los países normales”.

Quizás otros obstáculos existentes que impiden que la élite china se abra a la Quinta Modernnización sean los advertidos por Thomas Metzger y citados por Fairbank. Estas serían las “metas sublimes” del pensamiento político chino entre las cuales podemos mencionar la existencia de una economía libre de cualquier justa e interesada apropiación de riqueza, un sistema político en donde los intereses egoístas no afecten las decisiones clave de los líderes, una vida intelectual que se encuentre libre de contradicciones (fen-yun), lo que implica la “confluencia” de todas las verdades así como la existencia de  un solo sistema doctrinario unificado (hui-t'ung).

Así, Metzger proponía China abrirse a los “tres pluralismos” o “tres mercados”, lo que implica no quedarse solo en lo económico, sino que también llevarlo al “mercado” de las ideas y el “mercado” político en donder, como señala Fairbanck, los diversos grupos de interés y partidos políticos opuestos, que entran en conflictos y negociaciones y "cada uno de los cuales persigue objetivos legales pero al menos parcialmente”. En artículo titulado “Will China Democratize? Sources of Resistance” (1998) Metzger afirmaba que China parecía haber aceptado la correlación de Friedrich Hayek entre eficiencia económica y libre mercado.

Funeral de Deng Xiaoping y de pie Jiang Zemin (https://www.wsj.com/articles/BL-CJB-14040)

Añadía Metzger que, si bien China estaba lejos de ser una “sociedad abierta” como la que defendía Karl Popper, auguraba que el desarrollo del país corroboraría cada vez más la idea de Karl W. Deutsch de que la competitividad a nivel internacional requeriría una apertura al flujo global de información, por lo que se abriría un “libre mercado” a nivel de ideas lo que quizás, en algún momento, acercaría a China a adoptar elementos de la democracia liberal.  

Por su parte, Daniel Yergin y Joseph Stanislaw afirman en su libro, “Pioneros y líderes de la globalización”, afirman que para Deng, el cambio político y económico sería todo lo flexible posible siempre y cuando no se cuestionara  el papel monopólico del PCCh. Los autores dejan planteada la siguiente pregunta: “¿puede sobrevivir el control de un partido en una sociedad que ha generado un próspero mercado y se ha abierto al mundo?”. Por ahora la respuesta es qué sí han logrado sobrevivir.

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