1/5-China: una mirada panorámica, 1976-1989 (por Jan Doxrud)
En esta serie de artículos abordaré, específicamente, la historia de China entre los años 1976 y 1989. En otras palabras, examinaré el período que va desde la muerte de dos influyentes líderes políticos – Zhou Enlai (1898-1976), Mao Zedong (1893-1976) y Zhu De (1886-1976) – pasando por el ascenso de Deng Xiaoping y sus reformas modernizadoras, hasta la matanza de Tiananmen en 1989. En palabras de Johathan D. Spence en su libro “En busca de la China Moderna”, ya en el año 1974 era evidente que pronto se generarían cambios de relevancia dentro del liderazgo chino.
Por un lado, Zhou Enlai padecía cáncer y Mao Zedong sufría las consecuencias de la enfermedad de Lou Gehrig. Respecto a este último, el autor señala que cada vez aparecía menos en público y, de hacerlo, lo hacía acompañado de enfermeras. Sumado a esto, a Mao cada vez le interesaban menos los problemas prácticos de tipo administrativo, centrándose más bien en aquellos de carácter filosóficos. Por último, Zhu De, influyente militar y político, y uno de los fundadores del Ejército de Liberación nacional, llevaba bastante tiempo retirado de la vida pública activa.
Zgou Enlai y Mao en la década de 1930 durante la “Larga Marcha
En virtud de lo anterior, Spence explica que había ciertas figuras que maniobraban para situarse en una posición ventajosa y en donde cabe destacar, en primer lugar, a los 4 líderes de la “Revolución Cultural” o la “Banda de los Cuatro”. La primera era Jiang Qing (cuarta esposa de Mao), el segundo Zhang Chunquiao, el tercero Yao Wenyuan y, por último, Wang Hongwen, quienes representaban lo que el autor denomina como la “línea radical”.
Lo anterior significó que estos cuatro líderes apoyaran, en primer lugar, el sistema de comunas en las zonas rurales en donde millones campesinos eran organizados de manera jerárquica en equipos de producción los cuales, a su vez, integraban brigadas que pertenecía a una comuna. Estas últimas eran representadas por cuadros superiores en Pekín y ejercían las tareas de orden burocrático que incluían temas relacionados con los cupos o metas de producción, la asignación de maquinaria y fondos para el desarrollo, milicias a nivel local, control de la educación y servicios de asistencia sanitaria.
En palabras de Spence, para esta “línea radical” el modelo a seguir era Dazhai, una brigada de producción localizada en la provincia de Shanxi, y que nuevamente había sido ensalzada como un modelo heroico de iniciativa local “mediante el trabajo arduo e incesante y la virtud maoísta de la autosuficiencia”. Así, bajo esta lógica se cerraba la puerta a cualquier forma de experimentación con una mayor liberalización, apertura y privatización a pequeña escala.
Mao y Jiang Qing
El problema, como apunta Spence, era que esta autosuficiencia era ineficiente y tenía un alto costo. Esto se debía a que los cereales se vendían en las ciudades a precios de 1950 buscando así evitar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, pero el Estado pagaba el doble a las comunas, siendo esta subvención a las ventas un despilfarro para este.
En otros ámbitos la “línea radical” insistía en continuar con la política de traslado obligatorio de jóvenes educados al campo, controlar el contenido político del arte, el teatro y la literatura, y fomentar la autosuficiencia en los sistemas sanitarios. Respecto a esto último Spence señala que se fomentó el empleo de “médicos descalzos” “o personal paramédico (…) en lugar de los médicos y cirujanos muy bien preparados y occidentalizados con sus caros hospitales y aparatos”.
Frente a este grupo existía otra facción que apoyaban un crecimiento económico más dinámico que no se cerraba a adoptar tanto a la tecnología como a la “expertise” (y “know-how”) extranjera. Entre quienes apoyaban esta estrategia de desarrollo se encontraba el propio Zhou Enlai y Deng Xiaoping. Este último – protagonista de estos artículos – nació en una familia campesina relativamente acomodada y que a los 16 años se embarcó hacia Marsella, permaneciendo en Francia 5 años en donde trabajó como mecánico y bombero, y en donde entró en contacto con un círculo de estudiantes comunistas entre los que se encontraba Zhou Enlai.
En 1924 se afilió al recién fundado Partido Comunista Chino y años después marchó hacia a Moscú a estudiar marxismo en la Universidad de Sun Yat-sen. En 1927 regresó a China donde trabajó organizando diversos grupos comunistas, participando también en la “Larga Marcha” (1934-1935) y en la guerra contra Japón y posteriormente contra los nacionalistas chinos. Tras haber caído en desgracia en 1966 logró ser rehabilitado y fue nombrado viceprimer ministro.
Hecha este breve paréntesis biográfico, Spence destaca un discurso ante la ONU en donde Deng Xiaoping, si bien pareció mostrarse de acuerdo con los partidarios de la línea radical, igualmente añadió ciertas precisiones. Por ejemplo, aclaró que la autosuficiencia no significaba “aislamiento” y rechazo de la ayuda extranjera, por lo que se mostraba a favor del intercambio tecnológico y técnico, siempre y cuando se respetara la soberanía e igualdad entre los Estados.
Sin embargo, el fenómeno de la “estanflación” de la década de 1970, esto es, una combinación de inflación y bajo crecimiento, tuvo como consecuencia la reducción del mercado de las exportaciones chinas y un aumento en el costo para importar tecnología. De acuerdo con Spence el resultado fue un déficit de 760 millones de dólares en la balanza de pagos de China en 1974. Tal situación jugaría a favor de la “línea radical” para lanzar sus invectivas contra la facción más abierta a los cambios.
El historiador cita una serie de críticas sintetizadas en un ensayo firmado con el pseudónimo Liang Xiao (1975) en donde, en primer lugar, se criticaba la occidentalización general por haber significado la humillación nacional así como también la pérdida de soberanía. En segundo lugar, esta occidentalización general significó, desde un punto de vista ideológico, alabar lo que es extranjero, despreciar lo que era chino y propagar un nihilismo nacional que terminaría por socavar la conciencia nacional del espíritu chino. En tercer lugar, y desde una óptica económica, esta occidentalización general difundía una fe ciega en la civilización material capitalista occidental lo que cual transformaría a China en un apéndice total del imperialismo.
En la Primera Conferencia Nacional sobre Aprender de Dazhai en Agricultura (1975), Spence explica que esta constituyó el escenario en donde Hua Guofeng (1921-2008) vicepresidente del Consejo de Estado y encargado del desarrollo agrícola (y quien sería sucesor de Mao), expresó sus opiniones que iban en dirección opuesta a la liberalización y flexibilización que defendía Deng Xiaoping en 4 áreas clave: industria, defensa, ciencia y tecnología.
Propaganda que promovía seguir el ejemplo de Dazhai para ser aplica a gran escala
Para Hua Guofeng el éxito de Dazhai había que encontrarlo en su autosuficiencia y su gran productividad, así como en sus avanzados niveles de mecanización. Añadía que tales progresos sólo podían conseguirse si se incrementaba ininterrumpidamente el sector colectivo de la economía, si todos los miembros del partido asumían papeles activos de líderes y si los comités locales lograban que los campesinos pobres y bajos-medio” se establecieran como la clase dominante. Al respecto comenta Spence:
“Dicho de otro modo, no habría ninguna liberalización de la economía de mercado y ningún cambio en la política consistente en reducir de forma rigurosa la extensión de las parcelas privadas y el grado de producción familiar en ellas”.
Como afirma el mismo autor, comenzó así la resurrección del repertorio de argumentos e imágenes revolucionarias del maoísmo. Llegamos aquí al año clave que había mencionado en un comienzo y que marca la muerte de la vieja guardia: 1976. El 8 de enero de ese año murió Zhou Enlai. Como comenta Philip Short en su biografía sobre Mao, la muerte de Zhou Enlai provocó una efusión de desconsuelo masivo lo que dejó en evidencia la adhesión a la personalidad de esta figura política.
Hua Guofeng
También llamó la atención la indiferencia mostrada por Mao que, de acuerdo con Short, nunca sintió afección personal por Zhou. Se prohibió al personal de Zhongnanhai – sede oficial del gobierno – llevasen un brazalete negro de luto, no hubo duelo oficial y la cobertura del acontecimiento fue escaso. Spence señala que el líder chino no asistió a las ceremonias fúnebre celebradas en el Gran Salón del Pueblo y tampoco dio el pésame en público a la viuda (también una reconocida revolucionaria). En palabras del autor:
“Quizás el propio Mao estaba demasiado enfermo para ello, aunque no lo había estado para recibir al presidente de Santo Tomé y Príncipe dos semanas antes de morir Zhou Enlai, ni tampoco para recibir al ahora ex presidente Nixon en febrero. Quizá Mao había llegado a desconfiar de la sinceridad de Zhou Enlai en todos los complejos vaivenes políticos de la Revolución Cultural”.
La muerte de Zhou Enlai dejó en evidencia su gran prestigio y admiración que causaba en gran parte de la nación. En las exequias, fue Deng Xiaoping quien se encargó de leer el panegírico que reflejaba la declaración oficial realizada por el Comité Central cuando murió Zhou Enlai. Pero el viceprimer ministro no se quedó ahí, puesto que también se refirió a la notable y comprometida vida del recién fallecido. De acuerdo con Spence, lo que hizo Deng Xiaoping fue realizar un discurso en donde rendía un tributo de carácter más personal a Zhou Enlai.
El autor cita un pasaje a partir del cual podemos rescatar algunas ideas. Deng Xiaoping describe a Zhou Enlai como abierto y honrado, rigurosos y respetuoso de la disciplina del Partido. Junto con esto destacaba su modestia, prudencia y accesibilidad, siendo así un ejemplo en lo que respecta a la adhesión al estilo proletario y opsoción al estilo burgués de vida. De acuerdo con Spence, en la primera semana de febrero de 1976, siendo Hua Guofeng primer ministro, la campaña contra Deng Xiaoping cobró más fuerza. Como era habitual, comenzó con críticas que no hacían alusión directa al líder política, pero que se podía inferir de que se trataba de él. Un hecho relevante aconteció el 4 de abril de 1976 durante la víspera de la fiesta anual de Qingming en donde se rendía homenaje a los antepsadados. Ya existía enojoden tro de la población por el trato y bajo perfil que el gobierno dio a Zhou Enlai.
Un hecho que aumetaría el malestar, como señala Short, fue cuando un periódico de Shanghai, “Wuenhuibao”, acusó a a Zhou de seguir la vía del capitalismo. Las protestas se extendieron a lo largo de varias ciudades del valle del Yangzi en donde estudiantes pegaban eslóganes en donde atacaban a figuras políticas. Ni siquiera la esposa de Mao – Jian Qing – se salvó de las críticas siendo llamada la “emperatriz loca”.
Otro hecho sucedió a propósito del ya mencionado Qingming, cuando miles de personas se congregaron en la plaza de Tiananmen en donde aprovecharon de rendir tributo al fallecido Zhou Enlai y a criticar a la “Banda de los Cuatro” mencionados anteriormente.A pesar de la prohibición del gobierno, los ciudadanos llenaron de coronas en honor a Zhou. En palabras de Philip Short:
“El domingo 4 de abril, el día de la festividad del Qingming, se habían depositado tantas coronas en memoria de Zhou que formaban un enorme montículo, cubriendo la base del Monumento a los Héroes del Pueblo y alcanzando vente mentros desde sus extremos. Se estima que, al anochecer, unos dos millones de personas habían visitado la plaza”
El 5 de abril por la mañana las multitudes se percataron que la policía había retirado todos los tributos del día anterior, lo cual causó protestas y enfrentamientos violentos. Si bien, las masas terminaron por dispersarse alrededor de las 6 de la tarde, un grupo permaneció en la plaza hasta las 10 de la noche. En apabras de Spence:
“Varios de los detenidos fueron sometidos a un «juicio popular» colectivo en la Universidad de Pekín y otros fueron enviados a campos de prisioneros para que «se reformaran por medio del trabajo»”.
Los que molestó a las autoridades fue la critica realizada por los manifestantes hacia la línea más radical y contra el mismo Mao. Finalmente Deng Xiaoping fue destituido de sus cargos tanto dentro como fuera del Partido, aunque se le permitió permanecer afiliado a este. Ese mismo día Hua Guofeng fue nombrado primer vicepresidente del Comité Central del PCCh y Presidente del Consejo de Estado. En otras palabras, sólo Mao estaba por encima de Hua Guofeng. En cuanto a Deng Xiaping, Spence señala:
“La campaña contra Deng Xiaoping se extendió y se consolidó en torno a acusaciones de que creia que la lucha de clases había terminado en China, de que trataba de anular los logros de la Revolución Cultural, de que deseaba restaurar el capitalismo y de que estaba convencido de la necesidad, si China quería llevar a cabo las cuatro modernizaciones mencionadas en el foro de Dazhai, «de depender de elementos competentes en el trabajo técnico o profesional e introducir cada vez más técnicas extranjeras avanzadas»”.
En la medianoche del 9 de septiembre falleció Mao Zedong decretándose una semana de luto y la exposición del ataúd con su cadáver en el Gran Salón del Pueblo. En palabras del historiador, el Comité Central utilizó términos casi perentorios para exigir el luto nacional. Así, dispuso que en toda China, a las 3 de la tarde del 18 de septiembre, al comenzar el final de las ceremonias, la gente tenía que dejar su trabajo y permanecer en posición firmes y en silencio durante tres minutos. De acuerdo con Spence no hubo en Pekín la misma oleada de emociones que había causado la muerte de Zhou Enlai. Incluso la Unión Soviética solo publicó la notiicia a pie de la página 3 de Izvestia y no envió un mensaje de pésame de “Estado a Estado”.
Artículos complementarios
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