(9) Historia de Chile: de Arturo Alessandri a Carlos Ibáñez del Campo, 1920-1931 (por Jan Doxrud)

(9) Historia de Chile: de Arturo Alessandri a Carlos Ibáñez del Campo, 1920-1931 (por Jan Doxrud)

Ahora pasemos a examinar el período 1927-1931  cuando Carlos Ibáñez, tras la renuncia de Emiliano Figueroa, se convierte en Presidente de la Nación. Comenzaron a existir tensiones entre Ibáñez y el Poder Judicial. Sucedía que el gobierno había ejercido una fuerte presión sobre el Poder Judicial para destituir a una veintena de jueces y ministros. El Presidente de la Corte Suprema, Javier Ángel Figueroa (hermano del Presidente) y la mayoría de la Corte, estuvo de acuerdo en remover a 6. Sucedió que Ibáñez logró la adhesión de 5 ministros de la Suprema, pero la figura del Presidente de esta misma resultaba crucial para desempatar, por lo que Ibáñez decidió arrestar a Figueroa (1 de abril) lo que llevó finalmente a la renuncia de su hermano y Presidente de la República el 7 de abril de 1927, asumiendo Ibáñez la Vicepresidencia.Se convocaron elecciones presidenciales donde Ibáñez fue como candidato único.

Su gobierno siguió la misma línea e ideas, esto es, énfasis en la disciplina, la autoridad, fomento del patriotismo y valores morales, y terminar con la politiquería. Ibáñez contó con el apoyo del Partido Radical y, en lo que respecta a los conservadores, si bien no le dieron un apoyo formal, dieron libertad de acción, señala Felipe Portales.  Ibáñez se reunió en el Club de la Unión  con representantes latifundistas, la bolsa, la banca, minería, industria y comercio. Como comenta Felipe Portales, tras un discurso de apoyo a Ibáñez por parte de Barros Borgoño, Ibáñez hizo ver a sus interlocutores lo que representaba el lugar en el que estaban reunidos para la clase obrera. El proletario, comentaba Ibáñez, se fijaban irritados en los muros de este hermoso edifico (Club de la Unión), considerado como un monumento que simbolizaba la indiferencia y el orgullo de la clase dirigente. Ibáñez hacía ver que tal discurso tenía algo de razón, pero lo que él se proponía era terminar con estas pasiones negativas y lograr la colaboración entre el capital y el trabajo, entre los hombres de fortuna y los que nada poseían. 

 Club de la Unión, símbolo de la oligarquía chilena

Club de la Unión, símbolo de la oligarquía chilena

Portales señala que el clima que reinaba era, dejando a un lado a la oposición reprimida, de un “conformismo político y social”. Juan Antonio Ríos lo elogió en el Congreso en 1928 e incluso los parlamentarios liberales apoyaron a Ibáñez. Incluso Pedro Aguirre Cerda consideraba a Ibáñez como un Presidente constitucional, correctamente elegido. Además, Aguirre Cerda consideraba que un derrocamiento de Ibáñez favorecería a la derecha que gobernaría sin contrapeso. La prensa, como El Diario Ilustrado y el Mercurio también mostraron a favor de Ibáñez. Igual actitud mostró la Iglesia Católica e intelectuales progresistas como fue el caso de Joaquín Edwards Bello, quien retrataba al chileno como dócil y ansioso de disciplina y una amo que los guiara. El auge económico también jugo la adhesión de los sectores medios a Ibáñez. Felipe Portales cita las palabras de Gabriela Mistral (1889 - 1957), quien en su viaje a Chile, quedó sorprendida por el derroche y arribismo:

Vi un fenómeno de relumbrón que no se sabe adónde va. Vi una clase media enloquecida de lujo y de ansia de goce, que será la perdición de Chile, un medio-pelo que quiere automóvil y tés en los restoranes de lujo” 

También cabe mencionar que entre quienes apoyaban a Ibáñez se encontraban algunas organizaciones de empleados y obreros, así como el Congreso Social de obreros, fundado en 1900. Este dio origen al CRAC o Confederación Republicana de Acción Cívica, a la cual Ibáñez dio cuotas de representación de diputados y senadores en el Congreso termal (Congreso confeccionado por Ibáñez en las termas de Chillán). Como bien afirma portales, el punto cúlmine del conformismo político sucedió a fines de 1929 persuadió a los partidos políticos de la conveniencia de renovar el Congreso designando directamente a sus miembros. Como los partidos no pudieron ponerse de acuerdo en esto, el Partido Democrático propuso la idea de que Ibáñez fuese el arbitro, lo cual generó rechazo en Juan Antonio Ríos.

La razón esgrimida por Ríos es que tal medida sería tomada como una imposición  que traería tanto el desprestigio para el Congreso como para el mismo gobierno. Finalmente Rñios negoció con Ibáñez en las Termas de Chillán, donde estaba pasando sus vacaciones Ibáñez. Ríos logró aumentar el número de diputados de su partido para el nuevo Congreso. Los demñas partidos negociaron también sus cuotas respectivas para diputados y senadores, mientras que Ibálñez también se aseguró de designar a sus cercanos dentro del poder legislativo. Incluso el conformismo llegó a quienes habían colaborado con Alessandri, como fue el caso de Pedro Aguirre Cerda quien, en palabras de Portales, “se humilló en aceptar, en lugar de la deportación, irse al exterior en misión social pagada por el Gobierno”. Alessandri, como apunta Portales, se expresó como sigue frente a esta situación suscitada dentro de las filas del Partido Radical:

“¿Qué dirían don Manuel Antonio Matta y don Pedro León Gallo si, vueltos a la vida, vieran hoy arrastrando las cadenas de la esclavitud al partido que ellos con tanta valentía, con tan inmensos sacrificios y esfuerzos, fundaron en nombre de la libertad y para la libertad?”

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Otras obras llevadas a cabo bajo el mandato de Alessandri fue el establecimiento de un Estatuto Administrativo a través de Decreto Supremo Nº 3.740, aplicable a casi todos los servidores civiles del Estado. Este Estatuto vino a racionalizar la burocracia estatal y a regular aspectos tales como horarios, sueldos, jornada semanal, previsión, enfermedad y salud. Paralelo al Estatuto también se aprobó el Código del Trabajo (1931), el cual tenía un sello antisindical. Otros medidas fue la creación de superintendencias en donde se destacó la de Seguros, Sociedades Anónimas y Bolsa de Comercio, establecida en 1931 mediante el Decreto-ley Nº 251. A esto podemos añadir la creación del Instituto de Crédito Industrial (1928), la Caja de Crédito Agrario (1928) y la Caja de Colonización Agrícola (1928). Parte de la política de Ibáñez  fueron las nacionalizaciones, entendidas en este contexto como traspaso de la propiedad a capitalistas chileno y no estatización de estas.

Tal fue el caso de los seguros, que sólo podrían contratarse en sociedades anónimas constituidas en el país. También tenemos el caso de la exclusividad para la exploración y explotación de petróleo a personas naturales o jurídicas chilenas. El proteccionismo económico fue otra de las medidas de Ibáñez lo que se tradujo en un alza de las tarifas aduaneras a las importaciones de bienes que compitiesen con la producción nacional. También hubo rebaja de tarifas en el caso de importaciones esenciales como medicamentos para las industrias metalúrgica y minera. Tales medidas, junto al rol protagónico del Estado en la actividad económica, comenta Portales (haciendo eco de las palabras de Henry W. Kirsch), fueron las rasgos que caracterizarían a la industria chilena por los próximos 40 años. En este sistema proteccionistas los empresarios, como los describía Ernesto Fontaine, jugaban el rol de “cortesanos” en busca de favores estatales, lo que favoreció la formación de monopolios al amparo de las medidas proteccionistas, fenómeno que fue denunciado por el Comité de Tarifas de la Cámara de Diputados en 1928.

 Arturo Merino Benítez (1888-1970)

Arturo Merino Benítez (1888-1970)

Bajo el mandato de Ibáñez se llevó a cabo también reformas administrativas como la división territorial en 16 provincias y dos territorios (Aysén y Magallanes), 65 departamentos y 258 comunas. También se creó en 1929 la Línea Aérea Postal que operó entre Santiago y Arica puesto que la zona sur estaba cubierta por Ferrocarriles del Estado. La Línea Aérea Postal daría origen a La Línea Aérea Nacional, por medio del Decreto Ley N° 247 del 21 de julio de 1932. De relevancia fue la figura de Arturo Merino Benítez (1888-1970) quien jugó un papel importante en la creación del Club Aéreo de Chile (1928), la Línea Aérea Postal mencionada y la Fuerza Aérea de Chile, transformándose en su primer Comandante en Jefe. Otras obras a destacar fueron: Palacio Presidencial en Viña del Mar, barrio cívico, Ministerio de Hacienda, Ministerios de Guerra y Marina, seis destructores encargados a los astilleros ingleses.  

En materia de política exterior cabe destacar el acuerdo de 1929 con Perú, en donde, con la mediación de Estados Unidos no se llevó a cabo el plebiscito para decidir el futuro de Tacna y Arica. Por lo demás el plebiscito no era del agrado de Perú puesto que Chile podía condicionar el proceso para obtener un resultado que le fuese favorable. Así se firmó el Tratado de Lima donde se formalizó lo anterior y se firmó un protocolo secreto adicional en donde una de sus cláusulas decía que cualquier acceso soberano al mar a Bolivia por los territorios disputados tendría que contar con el beneplácito de ambos países. Así el tema de un acceso soberano al mar a Bolivia se transformó en uno de índole trilateral. En materia educacional, Ibáñez subordinó el sistema educacional al Ministerio de Educación, facultad que la ejercía la Universidad de Chile desde su creación en 1842. A esto, Sofía Correa destaca la dictación del Estatuto Orgánico de la Enseñanza Universitaria, que reconocía la existencia legal de cuatro universidades privadas que funcionaban en ese entonces y restringía la tutela de la Universidad de Chile sobre estas.

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