(7) Historia de Chile: de Arturo Alessandri a Carlos Ibáñez del Campo, 1920-1931 (por Jan Doxrud)

(7) Historia de Chile: de Arturo Alessandri a Carlos Ibáñez del Campo, 1920-1931 (por Jan Doxrud)

Ahora me centraré en las obras realizadas durante el período de Emiliano Figueroa con la potente e influyente figura de Ibáñez a sus espaldas. Para ello me referiré al trabajo realizado por el historiador chileno y Decano de la Facultad de Historia, Patricio Bernedo: “Prosperidad económica bajo Carlos Ibáñez del Campo, 1927 - 1929”.  Quisiera antes realizar un breve paréntesis para hacer referencia a un fenómeno en boga: el fascismo. Jorge Rojas Flores, en su estudio “La dictadura de Ibáñez y los sindicatos (1927-1931) destaca la influencia del fascismo, específicamente del corporativismo, en la política chilena. Ahora bien hay que entender bien este confuso término, es decir, no entenderlo tal cual como se malentiende en nuestros días. Así no debe sorprender que personeros políticos de diversas ideología así como miembros de la Iglesia como el caso del obispo de Concepción Guillermo Fuenzalida y de Chillán, Martín Rücker ( de acuerdo al historiador estadounidense Frederick Pike) se mostraran a favor del fascismo.

Como señala Rojas, incluso Alessandri dio muestras de apoyo a ideas propias del fascismo cuando se mostró a favor de que el Senado tuviese una composición gremial o funciona. Igual postura mostró el Partido Comunista, con la idea de crear una Cámara Funcional en donde estuviesen representado todos los gremios del país y que tendría como resultado la eliminación de los partidos políticos históricos en Chile. Incluso estaba la idea de un poder ejecutivo colegiado en donde se escogería al Presidente. El fascismo de los la década de 1920 y comienzos de 1930 aparecía como una forma viable de organizar la sociedad. Ya me he referido enESTE ARTÍCULO sobre el fascismo, de manera que me centraré en el corporativismo. En palabras de Jorge Rojas los años 1927 y 1928 el ambiente político estuvo dominado por la frecuente y proclive alusión a los modelos corporativos italiano y español. El historiador chileno, Mario Góngora, opinaba que el corporativismo no habría interesado mayormente a Ibáñez, mientras que otros autores afirman lo contrario. Por ejemplo Rojas señala que Ibáñez, siendo aún Ministro de Guerra, escribió en junio de 1926 al secretario de la embajada de Italia, Armando Labra Carvajal, su interés sobre el estudio que había realizado sobre los problemas sociales en Italia y que estaría agradecido si le enviaba información al respecto.

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Por su parte, Paul Drake, afirma que el corporativismo habría influenciado tanto a la izquierda como a la derecha. La pregunta que se nos viene   inmediatamente es  ¿qué es el corporativismo? Jorge Flores explica que existía otros  concepto utilizado como sinónimo y era del de “funcionalismo”. Este último concepto hacía referencia a una forma de organizar la sociedad según la función de las personas, esto es, en base a grupos afines por actividad. El jurista francés (citado por Flores) Léon Duguit defendía la idea de que el funcionalismo constituía un rechazo de la sociedad liberal basado en el individualismo. A su vez, el funcionalismo tomaba distancia de la ideología marxista en cuanto a concebir la sociedad como lucha de clases y la inevitable construcción de una dictadura del proletariado. Para Duguit, la organización era efectivamente un elemento de unión y pacificación social, siempre y cuando se entendiera que esta no se limitaba solamente al proletariado, sino que a todas las clases. Como explica Adolfo Ibáñez, el corporativismo se presentaba como una fórmula política para materializar en la realidad el nuevo Estado Moderno, así como su magnificación como un gran agente revolucionario . Así, el  corporativismo / funcionalismo tenía como objetivo constituir una suerte de “tercera vía” de organización política, económica y social entre el comunismo y el capitalismo. Era un rechazo tanto al colectivismo y Estatismo socialistas como al sociedad liberal concebida como individuos-átomos carentes de lazos de solidaridad y cooperación.

 Regresemos al texto Bernedo señalado algunas líneas arriba. Explica el historiador que Ibáñez se propuso fundar un “Chile Nuevo” , proyecto que puede sintetizarse en los siguientes puntos del Coronel chileno:

1. Gastar menos de lo que ganamos, disminuyendo apreciablemente nuestra máquina burocrática, inflada por los intereses políticos. 

2. Formar en nuestros ciudadanos una nueva mentalidad nacional, de sobriedad, honradez y austeridad en las costumbres, gastos y vida social. 

3. Infiltrar en nuestro país, por todos los medios a nuestros alcance, el sentimiento nacionalista, aun cuando en este esfuerzo nos volvamos chauvinistas

Por su parte, el  historiador Adolfo Ibáñez destaca el creciente rol que jugaron los técnicos y, por ende, la importancia que jugó la tecnocraciaen la Administración Pública. De acuerdo al historiador chileno, lo fundamental de esos años fue un concepto novedoso de política que fundamentaba su posibilidad en lo administrativo. Surge así, explica Adolfo Ibáñez, un concepto de Estado que requiere de una nueva y moderna administración pública donde jugarían un rol central los técnicos.  

 Ibáñez sentado al centro y su Ministro Pablo Ramírez de pie a su izquierda

Ibáñez sentado al centro y su Ministro Pablo Ramírez de pie a su izquierda

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En materia económica cobra vital importancia la figura del Ministro de Hacienda Pablo Ramírez (1886 - 1949), abogado perteneciente al Partido Radical y con una dilatada trayectoria como diputado. Era una persona que despreciaba el régimen oligárquico y, por ende, el parlamentarismo reinante en Chile desde 1891. Tan es así que Ramírez señalaba que la lucha de clases no era entre la burguesía y el proletariado, como afirmaba al marxismo-leninismo, sino que entre la oligarquía terrateniente y la clase media. Patricio Silva en su estudio sobre la tecnocracia en la política chilena, considera a Pablo Ramírez como uno de los primeros “tecnopolíticos”

 “(…) la emergencia de liderazgos parece ser crucial para la formulación de un proyecto tecnocrático y para atraer y reclutar al personal necesario para implementarlo. En este sentido, hay una persona que fue fundamental para dar forma al proyecto tecnocrático de Ibáñez. Se trata del carismático Pablo Ramírez, quine logró reunir a un formidable grupo de jóvenes tecnócratas con él a la cabeza (…) Más tarde en el siglo XX encontraremos a figuras como Sergio de Castro y Alejandro Foxley cumpliendo un papel similar, entregando inspiración y liderazgo a un grupo de tecnócratas a cargo de las políticas económicas”.

Ramírez, en una entrevista al diario “La Nación”, afirmó que no formularía un programa puesto que  el país estaba cansado de documentos literarios. Así, el “programa”, de acuerdo a Ramírez, lo leerían los chilenos pero en los hechos. Haciendo eco de las palabras de Ibáñez, Ramírez señalaba que el gobierno afrontaría los problemas, no los orillaría, y procedería con justicia y sin contemplaciones. El Ministro plantea sus objetivos.

1. Soluciona el problema salitrero y la exposición de chile a los vaivenes de los mercados internacionales.

2. Terminar con la sobredimensionada burocracia estatal que se había transformado en un peso para la sociedad chilena.

3. Organización de la recaudaciones de los impuestos, contribuciones y otros derechos.

4. Organizar las finanzas del Estado, optimizar la coordinación y fiscalización que, de acuerdo a Ramírez, no existían.

En suma el gobierno se presentaba a sí mismo como uno que volvería a traer al país el orden y la disciplina, una suerte de redención nacional mediante la acción, el voluntarismo y el nacionalismo, así como el abandono de la vieja politiquería mezquina.

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Pasemos ahora a examinar con mayor detalle las reformas emprendidas durante el gobierno del Presidente Emiliano Figueroa (1925-1927). Comencemos con la  Administración Pública y la recaudación de entradas fiscales. Como explica Bernedo, la Ley 4.113 o “ley financiera”, promulgada bajo el Ministerio de Rivas Vicuña, tenía como objetivo reducir los gastos de la Administración Pública y la completa reestructuración de esta misma. Esta ley fue aprobada por un Consejo de Ministros  encabezado por el Presidente de la República Emiliano Figueroa. La ley se tradujo en la práctica en el despido de empleados públicos. Comos afirmaba Ibáñez:

“La empleomanía fomentada desvergonzadamente por la costumbre inveterada de nuestros políticos de pagar servicios electorales con  empleos públicos, llegó a constituir una carga que el país ya no podía soportar. Doloroso ha sido privar de sus empleos a numerosos ciudadanos, pero era forzoso hacerlo” 

La Ley 4.113 también significó la rebaja del monto de pensiones, supresión de distintos ítems de gastos y fusión de dependencias ministeriales . También hubo una preocupación de que las distintas oficinas, Superintendencias, Direcciones y Tesorería estuviesen a cargos de tecnócratas jóvenes, específicamente ingenieros civiles. Como destaca Bernedo, el diario “La Nación” señalaba quela elección de ingenieros significaba optar por personas prácticas, el “técnico”, que se preocupa por la realidad económica y que venía a reemplazar al abogado que representaba el “dogmatismo romántico de antaño”. Otro problema mencionado anteriormente era el de  la evasión fiscal. Para ello, Pablo Ramírez apeló a la figura del   Arzobispo Crescente Errázuriz para que ayudara a fomentara entre sus feligreses el cumpliera con su deber moral de pagar sus impuestos.

Junto a esto el gobierno instó a la Corte Suprema para que evitase los privilegios indebidos en el pago de contribuciones. Por su parte, el nuevo Director de la Oficina de Impuestos Internos anunció la implementación de fuertes medidas contra aquellos que pretendiesen evadir el pago de impuestos. De suma importancia fue la creación de la Contraloría General de la República como parte del plan de la misión Kemmerer de reformar las finanzas chilenas. Esta misión extranjera esta compuesta por 8 economistas y presidido por el  académico de la Universidad de Princeton Edwin Walter Kemmerer (1875-1945).  Uno de los objetivos medulares de estos economistas era estabilizar la moneda chilena y evitar así que esta continuara devaluándose frente a las monedas extranjeras. Para ello se necesitaban, al menos, 2 ingredientes: regresar al patrón oro y crear un Banco Central. Como explica Bernedo, Kemmerer justificaba la creación del Banco Central apelando a los dispuesto en la Conferencia Internacional de Bruselas (1920), que había sido convocada por la Sociedad de las Naciones.

 Edwin Kemmerer

Edwin Kemmerer

El punto es que en tal reunión se recomendó a los distintos países la creación de bancos centrales. Junto a esto estaba la vuelta gradual por parte de los países al patrón oro que había sido abandonado durante la Primera Guerra Mundial (1980) En breves palabras, el patrón oro era la forma en que se organizaba el sistema financiero internacional en el siglo XIX lo que significaba que todas las monedas extranjera podían cambiarse por oro .A esto hay que añadir que la cantidad de dinero que podía emitir el sistema estaba limitado por la cantidad de reservas de oro.Así, cuando se descubrían nuevos yacimientos de oro, los precios tendían a  aumentar y cuando el oro escaseaba, los precios disminuían.Cuando un banco emitía billetes, sabía que a partir de ese momento podía presentársele un cliente con alguno de esos billetes exigiendo al banco que se lo cambiara por la correspondiente cantidad de oro.  Lo anterior se tradujo en que los bancos se cuidaron de no emitir cantidades excesivas de dinero .En suma,  los bancos se preocupaban de mantener una relación sensata entre el dinero que habían emitido y sus propias reservas de oro. Tras el final de la guerra los países comenzaron a regresar a este patrón y Chile no fue la excepción y para ello iba a ser asesorado por la misión Kemmerer. 

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Regresando a la Contraloría General de la Republica, esta fue creada el 26 de marzo de 1927 mediante el Decreto 400. Las razones esgrimidas para su creación fue la desorganización en la fiscalización de los ingresos e inversión de dineros fiscales. La Contraloría nació a partir de la fusión del Tribunal de Cuentas, la Dirección General de Contabilidad, la Sección de Bienes Nacionales y la Dirección General de Estadística . Fue Pablo Ramírez quien asumió como Contralor interino (manteniendo su cargo de Ministro de Hacienda). El 4 de agosto de 1927 se creó la Tesorería General de la República, de manera que hace mediados de 1927 Ibáñez ya había finalizado la reorganización de la Administración.