(II) Errores económicos del pensamiento marxista (por Jan Doxrud)

(II) Errores económicos del pensamiento marxista (por Jan Doxrud)

Entonces tenemos  que  lo   vaticinios  de  Marx  resultaron  ser falsos: no existe ni concentración  ni centralización del capital,  ni tendencia decreciente  de  la tasa  de  ganancia,  ni  pauperización de  la  clase  obrera, ni  polarización  de  la sociedad en dos clases (proletarios y capitalistas) ni menos una concepción de la historia caracterizada  por  la  lucha entre dos clases y que culminara (necesaria e ineludiblemente) en el triunfo del proletariado sobre  la  burguesía explotadora. Para qué decir que la  revoluciones  socialistas   nunca   ocurrieron  en  los  países  más industrializados (como esperaba Marx) sino  que  en  países  atrasados con una economía predominantemente agrícola como Rusia y China Las masas de trabajadores, aún considerándolas como una masa homogénea, no se encuentra en peores condiciones que en tiempos pasados. Si bien la pobreza es un fenómeno que aún persiste en ciertas regiones, la humanidad goza hoy de niveles de vida que ni los reyes soñaron en tener en el pasado.

Desde los estudios de Angus Maddison (1926-2010) se sabe que ocurrió un cambio radical en lo que se refiere al crecimiento poblacional y de la producción per cápita anual a partir del período del capitalismo moderno (1820), donde la tasa de crecimiento del producto per cápita aumentó 1,6% al año y donde la población  creció  a  más del doble en comparación a los períodos anteriores. Además Marx  no vio la importancia que tenía la propiedad privada en el florecimiento delas economías y la inestabilidad de estas mismas en ausencia de propiedad privada. Marx concibió la propiedad privada  como   algo  negativo, como  símbolo  de  explotación  de  una  clase  por  otra. La realidad es que allí   donde   se ha intentado  limitar  los  derechos  de  propiedad, las  sociedades no han prosperado. Una  condición  previa  y  básica  para el crecimiento de la productividad laboral es que exista un sistema  de  incentivos  creado por los mercados, empresas y los derechos de propiedad. Sin estos últimos la Revolución Industrial en Inglaterra no hubiese sido posible. Marx tampoco tuvo en consideración  el  importante  rol  del  capital humano, la inversión en mejores maquinarias, la innovación tecnológica, es decir, de cómo el crecimiento económico proviene de aumentos del capital, del trabajo o del progreso tecnológico, esto es,

                                 Q = T x f (K x L) (como indicaría algún manual de economía)

A  esto  hay  que  añadir la importancia de las instituciones  tal como  lo  han  planteado Daron Acemoglu y James  Robinson (ver mis dos artículo  sobre  el  tema: artículo 1 y artículo 2).  Los derechos de propiedad  y las  instituciones  eficientes, democráticas y transparentes  son  condiciones necesarias   para  el  crecimiento del capital  físico, el capital  humano  y  los  adelantos  tecnológicos. A medida que aumenta el capital físico  por  trabajador, aumenta también  la  productividad  laboral. El   capital  humano, los   conocimientos  que  los  trabajadores   humanos   acumulan, constituye la principal causa del crecimiento  de  la productividad. Los   conocimientos  y  habilidades se traducen en mayores  y  mejores  adelantos  tecnológicos. Esa es la razón de que una maquina trilladora actual sea  más  productiva  que  el  trabajo  de cientos de campesinos en la antigüedad. Ligado al progreso tecnológico   está   la   inversión   en   investigación  y  desarrollo. Otros aspectos importantes es la  integración  de  la  mujer  al  trabajo  así  como los  avances en medicina y sus repercusiones en la esperanza de vida en la población, lo cual ha desacreditado la teoría clásica de corte malthusiano.

Además  Marx no tuvo  en  consideración  los   efectos   de   rendimientos   crecientes,  que es el   caso  del  conocimiento  considerado  como  capital. En   otras palabras  el  incremento del acervo de conocimiento  hace  que el trabajo   y   las máquinas   sean más productivos,  lo  cual constituye un   hecho   de   inmensa   importancia   dentro   de  la  teoría   del   crecimiento   económico. Los avances   en   las   ciencias    y   en   los  conocimientos  del  mundo  crean  y  crearán  a  futuro nuevos  escenarios   que   pueden   transformar  el  panorama   económico,  como  el   desarrollo   de   la   nanotecnología,  la   biotecnología, la   bioinformática, la   inteligencia   artificial  o las nuevas   impresoras   3d. Dentro   de   esta   perspectiva, los   escritos   de   Peter  Diamandis y los investigadores del MIT Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee han resultado ser sugerentes.

Otros elemento esencial para estimular el crecimiento económico es el comercio internacional y la competitividad. Por su parte Xavier Sala-i-Martín junto a otros economistas señalanen “The Global Competitiveness Report 2013-2014” que existen doce pilares para la competitividad:

1) Instituciones;

2) Infraestructura;

3) Ambiente macroeconómico;

4) Salud y educación primaria;

5) Educación superior;

6) Eficiencia de los mercados de bienes;

7) Eficiencia del mercado laboral;

8) Desarrollo de los mercados financieros;

9) Preparación tecnológica;

10) Tamaño del mercado;

11) Sofisticación de los negocios;

12) Innovación[1].

Marx  pertenece por lo tanto a una cosmovisión económico social diferente  a  la  actual. Es un autor (interesante) del siglo XIX, pero ciertamente ya no nos puede dar respuestas ni menos soluciones al mundo en que vivimos hoy. El  panorama  desolador que pronosticó el pensador alemán resultó ser inexacto ya que,  desde  la   revolución  industrial  los  niveles  de  vida de la población han mejorado en relación a los períodos que le precedieron.

¿Qué   dicen  los marxistas frente al fracaso de los vaticinios   de  Marx?  No  existen  argumentos sólidos   que   respalden las ideas de Marx ya que, en realidad no existen argumentos. Lo que existen son evasiones   o   elaboraciones  teóricas  ajenas  al  pensamiento de Marx que tienen como objetivo mantener a  flote las ideas del pensador alemán.  Al no  haber  una  respuesta  clara   y   contundente por parte de losseguidores de Marx, lo más fácil fue optar por el argumento que decía “Marx no dijo eso” o “eso no fue lo que quiso decir Marx”. Sobre lo anterior, Rothbard cita las palabras irónicas de Alexander Gray :

Porque es casi evidente que ninguno de ellos sabe realmente qué es lo que de verdad quiso decir Marx; incluso no saben muy bien de qué estaba hablando; existen indicios de que tampoco Marx sabía lo que hacía. En concreto, no hay ninguno que nos diga qué es lo que Marx entendía por «valor»…En cierto sentido, el Capital es un tratado en tres volúmenes que expone una teoría del valor y sus múltiples aplicaciones. Pero Marx nunca accede a decir qué entiende por«valor», que, por consiguiente, es lo que uno quiera hacer de él a medida que lee el rollo desplegado entre 1867 y 1894. Tampoco sabe nadie en qué mundo tiene aplicación todo esto. ¿Es el mundo en el que Marx escribió? O ¿un mundo capitalista abstracto, «puro» que no existe más que como idea de la imaginación? [Croce]…Se ha dicho que Marx fue un profeta; quizás esta sugerencia nos brinde el mejor enfoque. Uno no somete a Ezequiel y a Jeremías a las pruebas a las que se hallan sujetos hombres menos inspirados. El error del mundo y de la mayoría de los críticos quizá sólo haya sido el no haber considerado a Marx lo bastante profeta, un hombre más allá de la lógica, que pronuncia palabras crípticas e incomprensibles que cada cual puede interpretar como le plazca[2].

 

[1] Klaus Scwab, ed., The Global Competitiveness Report 2013-2014 (documento en línea: http://www3.weforum.org/docs/WEF_GlobalCompetitivenessReport_2013-14.pdf)

[2] Murray N. Rothbard, Historia del pensamiento económico, vol. 2, 452.