Breve comentario: dos libros sobre delirios financieros (por Jan Doxrud)

Delirios en los mercados financieros

Las dos obras a las cuales me referiré resultan ser, a pesar de la distancia temporal, sumamente importante para entender parte del sistema financiero actual, particularmente la psicología de las masas, de los participantes de aquello que conocemos como la “Bolsa” o mercado de valores. Pero más importante aún es que estos dos libros ponen en evidencia aquel componente emocional e irracional propio de los seres humanos el cual toma distancia del llamado homo economicus.

José Penso de la Vega (1650-1690), autor de “Confusión de Confusiones”, fue un judío nacido en Córdoba, que posteriormente se trasladó a Amsterdam.  Este libro nos presenta de una manera comprensiva y lúdica el funcionamiento del mercado accionario en Amsterdam por medio del diálogo entre un filósofo, un mercader y un accionista. En estos diálogos se abordan varios temas de interés. El diálogo comienza con una explicación sobre el origen y desarrollo de la Compañía de las Indias Orientales. El libro nos habla también de las distintas clases de personas que participan en la bolsa, estando, en  primer lugar, los príncipes que “disfrutan de los dividendos de las acciones que han heredado o han adquirido con su propio dinero”.

En segundo lugar están los “mercaderes”, aquellos que compran una acción y la hacen transferir a su nombre (porque existen noticias favorables de las Indias o de un tratado de paz en Europa). Añade que estos venden las acciones cuando sus previsiones se hacen realidad y el precio de las mismas aumenta y que compran las acciones al contado, “pero tratan de venderlas inmediatamente para su transmisión en una fecha posterior, cuando el precio será más alto (es decir , para la fecha en que se cotiza ya a un valor más elevado)”.

Estos mercaderes son quienes actúan por el miedo a que sucedan cambios en la situación política o económica o cambios de información que puedan afectar a los precios. Los mercaderes son precavidos, siempre consideran el riesgo y el beneficio, y no son dados a la especulación arriesgada. Distinto es el caso de los jugadores y especuladores, aquellos que han intentado “decidirlo todo por sí mismos acerca de la magnitud de sus ganancias y , para poder hacerlo, han construido ruedas de la fortuna. ¡Oh, estos que hacen el doble juego! ¡Oh, qué orden de vida han creado estos intrigantes! El laberinto de Creta no era más complicado que el de sus designios…”.  Otro tema que el lector podrá encontrar en estos diálogos es sobre el negocio de opciones, como explica el accionistas:

Los holandeses llaman al negocio de la opción países, un término derivado de la palabra latina optio, que significa elección, porque el pagador de la prima puede elegir entre transmitir las acciones al aceptador de la prima o exigírselas, [respectivamente]…el pagador de la primera desea elegir lo que más le atraiga y, en caso de juicio erróneo, siempre puede dejar de elegir [en primer lugar]”.

También se hace referencia a la representación zoomórfica de los mercados. Por ejemplo, los toros, “que siempre empiezan el negocio comprando, porque como amantes de la Patria, del Estado y de la Compañía, desean continuamente que las acciones suban…”. Respecto a los “osos” señala   el accionista: “…están  completamente  dominados por el miedo, la inquietud y el nerviosismo”. Se nos relata también acerca de las distintas estratagemas utilizadas en el negocio por medio de las “nuevas operaciones” denominadas  call y put. Por último, podemos ver descripciones de cómo algunos participantes pueden manipular la situación a su favor, y así obtener ventajas por medio de rumores e información falsa que busca manipular el precio de las acciones y obtener de esa manera ganancias a costa de la ruina de otros.

El autor del segundo título, “Delirios populares extraordinarios y la locura de las masas” es el escocés Charles Mackay (1814-1889). En este libro nos encontramos ante una descripción del comportamiento irracional de las masas, el pensamiento gregario e imitativo que lleva a tomar a las personas a tomar decisiones desastrosas. Lo anterior es examinado a través de los casos ocurridos con John Law (1671-1729) y la  Compañía del Mississippi, la burbuja de la Compañía de los Mares del Sur y la célebre especulación en torno a los tulipanes en Holanda.

Tres acontecimientos ocurridos en tres países (Inglaterra, Francia y Holanda) que tuvieron en común el comportamiento no racional de la s personas. John Law, un astuto economista y embaucador fue quien se percató sobre las bondades de tener un sistema monetario basado en el papel moneda. Para ello, Law creó en Francia el Banco General Privado que posteriormente pasó a transformarse en el Banco Nacional de Francia. Law, como Director de la Compañía del Mississippi, difundió información falsa acerca de las perspectivas de beneficio de la colonia de Lousiana lo que se tradujo en una desenfrenada actividad especulativa por parte de accionista que no sabían nada acerca de la veracidad de las palabras de Law. Así, Law, emitiendo bonos y acciones, incrementó el capital de la Compañía.

                                                                      &nbs…

                                                                          John Law

Este personaje logró atraer una gran cantidad de inversionistas que confiaban en las perspectivas de riqueza de Lousiana, perspectiva que cambiaría radicalmente cuando la verdad salió a la luz y cuando los inversionistas comenzaron a vender las acciones. Finalmente el papel moneda (en un comienzo respaldado por oro) se convertiría en la moneda de curso legal que agravaría más los problemas y Law, al final, terminaría por escapar del reino de Francia. Tras deambular por Europa carente de las riquezas que alguna vez tuvo, encontró finalmente la “muerte en Venecia”.  

El otro caso descrito es el de la Compañía de los Mares del Sur, que había obtenido el monopolio de comercio con las colonias españolas en América. Esta empresa comercial fue formada por un noble de nombre Robert Harley . En este caso nos encontramos nuevamente con una situación caracterizada por la circulación de información falsa, credulidad excesiva de inversionistas, especulación desenfrenada y la formación de una burbuja que terminó por explotar y arruinar a quienes habían invertido en el negocio. En realidad esta Compañía fue un verdadero fraude ya que no hubo comercio alguno y más bien funcionó como un financiador de la deuda pública de Inglaterra. Los miles de millones en deuda fueron cambiados por nuevas emisiones de la Compañía y muchos inversores cayeron en este juego.  

                                                                  Burbuja de los tul…

                                                                  Burbuja de los tulipanes

Esta máquina de defraudar funcionó y engañó a los inversionistas durante un tiempo, pero a la larga, la máquina se fundió y nuevamente otro fraude financiero quedó expuesto, del cual ni Isaac Newton logró eludir. Se dice que Newton habrían afirmado: “Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las gentes”. Con respecto a la burbuja de los tulipanes, tenemos un patrón similar de comportamiento humano que en los dos casos anteriores, con la salvedad de que el objeto de especulación en este caso, no fue una compañía, sino que una codiciada flor de origen turco: el tulipán. Se llegó a pagar 1.000 florines por un bulbo, cundo el sueldo medio en Holanda era alrededor de 150 florines.

En resumen, estos son dos libros que cualquier persona interesada tanto en la historia como en el funcionamiento de los mercados financieros debe leer. Además, no debemos contemplar algunos de estos casos como pertenecientes a otras épocas, ya que personajes como John Law o Robert Harley retornan en el siglo XXI en la forma de Kenneth Lay (Enron) o un Bernhard Madoff.