Politica

33/39 La reacción internacional ante la Guerra Civil en España (por Jan Doxrud)

En síntesis, Pío Moa resume su postura sobre la reacción internacional en algunos puntos. En primer lugar, la “No Intervención” no impidió la intervención de otras potencias y esto no jugó a favor de ningún bando, de mnaera que la situación fue equilibrada. En segundo lugar, los aportes de las potencias extranjeras a ambos bandos no tuvo un valor decisiva en el conjutno de la guerra. En tercer lugar (salvo la ayuda soviética recibida por el Frente Popular en la batalla de Madrid). En cuarto lugar, en el bando frente populista el gobierno terminó por transformarse en un “pequeño protectorado” del Kremlin, influencia que nunca llegaron a tener los alemanes o italianos en el bando nacional.

32/39- La reacción internacional ante la Guerra Civil en España (por Jan Doxrud)

Lo que habría llevado a Mussolini a ayudar al bando nacional fue una mezcla de factores ideológicos – el anticomunismo – y, principalmente factores de orden estratégicos. Coverdale descara, de paso, factores vinculados a la “raza, cultura y religión”. De acuerdo al historiador, Mussolini había pensado en España sobre todo en términos del poderío político y militar de Italia en el Mediterráneo. En otras palabras, tenemos por un lado, un Frente Popular integrado por comunistas marxistas-leninistas antifascistas y, por otro lado, un Mussolini que temía que España se acercase a Francia, lo cual podría comprometer su posición en el Mediterráneo. Por ende, considerando este último punto, una victoria del bando nacional era percibida por Musolini como algo positivo en términos de seguridad colectiva y consolidación de interees estratégicos en la zona del mar Mediterráneo.

31/39- La reacción internacional ante la Guerra Civil en España (por Jan Doxrud)

Tenemos entonces que Viñas rechaza aquella narrativa, popularizada por el historiador y ex militante comunista estadounidense, Ronald Radosh (n. 1937), que decía que que Stalin quería simplemente incorporar a España dentro de la órbita soviética. Por lo demás, tal idea ya había sido expuesta por el ex militar, espía y desertor ruso Válter Krivitski (1899-1941). De acuerdo a Viñas el único descubrimiento de Radosh consistió la carta que el presidente José Giral envió al embajador soviético planteando la posibilidad de recibir material bélico. Así, Radosh, influenciado y proyectando al pasado las categorías de la Guerra Fría habría interpretado tal telegrama como una muestra de las proclividades republicanas hacia la URSS.

30/39- La reacción internacional ante la Guerra Civil en España (por Jan Doxrud)

Hitler además era consciente del anticomunismo en líderes políticos británciso y franceses, y que tanto el nazismo y el fascismo podían resultar útiles como diques que evitaran la propagación de esta ideología. De acuerdo a esto, la interpretación que nos señala que la intervención de Hitler fue producto de intereses económicos querdan descartadas. La razón de esto, explica Preston, es que los recursos minerales de España no eran relevantes para alimentar la política de rearme alemán. De acuerdo al autor el mineral de hierro español representaba solamente el 6,6% del consumo alemán en 1935. Por ende, Preston sinetiza como sigue la postura alemana frente al conflicto español:

29/39- La reacción internacional ante la Guerra Civil en España

Continuemos ahora con el tema acerca de cómo las demás naciones reaccionaron ante el estallido del conflicto. Ahora bien, para ser más precisos nos interesa ver la reacción y políticas adoptadas por Reino Unido, Francia, URSS, Alemania, Italia, Estados Unidos. De estos países sabemos que 3 eran dictaduras y, en 2 casos de tipo totalitarias. Así, en la URSS tenemos la dictadura comunista bajo el mando de Stalin. En Italia Mussolini había impuesto desde la década de 1920 un régimen fascista y, por último, Hitler ya se había hecho con el poder en 1933. En Francia gobernaba el Frente Popular bajo el liderazgo de León Blum, mientras que en Inglaterra Stanley Baldwin ejercía (por tercera vez) el cargo de Primer Ministro. Por último, en Estados Unidos gobernaba el demócrata Presidente Franklin D. Roosevelt desde 1933.

28/39- La Guerra Civil Española . La victoria del Frente Popular (por Jan Doxrud)

En lo que respecta al PSOE, de la Cierva trae a la palestra el libro del político socialista, Gabriel Mario de Coca, titulado, “Anti-Caballero. Crítica marxista a la bolchevización del Partido Socialista”, lo cual nos dice que el tema de la bolchevizaicón del partido no era un mero invento. También cita el historiador las palabras de Salvador de Madariaga para quien la “circunstancia que hizo inevitable la Guerra Civil en España fue la guerra civil dentro del Partido Socialista”. Gran responsable es Largo Caballero que, incluso para un socialista revolucionario como Antonio Ramos Oliveira, Caballero había perdido contacto con la realidad, pretendiendo “cambiar de cabllo en medio de la corriente”, depurando al PSOE de elementos “centristas” y “derechistas”.

27/39- La Guerra Civil Española . La victoria del Frente Popular (por Jan Doxrud)

Los autores también se refieren a la ya mencionada “Comisión de Actas” y cómo estq, mediante alteraciones, hizo aumentar la mayoría del Frente Popular con 23 nuevos escaños. En virtu de lo anterio, Álvarez y Villa afirman que más del 10% del total de los escaños en las nuevas Cortes no fue fruto de una competencia electoral en libertad.

22/39- La Guerra Civil Española . La victoria del Frente Popular (por Jan Doxrud)

Tras el fracaso de la sublevación de octubre y con el objetivo de no cometer el mismo error electoral de 1933, la izquierda decidió unir sus fuerzas para retomar el poder. Paul Preston explica que Indalecio Prieto y Manuel Azaña iniciaron una campaña que buscaba terminar con las divisiones, lo cual se traducía en unir a los diversos pequeños grupos republicanos y contrarrestar el extremismo revolucionario, lo que significaba convencer a Largo Caballero del PSOE. Todo esto llevaría a la formación del Frente Popular.

21/39- La Guerra Civil Española . El Segundo Bienio, 1934-1936 (por Jan Doxrud)

Por su parte, Raymond Carr destaca otros aspectos del pensamiento de José Antonio Primo de Rivera como su rechazo del nacionalismo catalán que creía que estaba basado en falsos criterios de raza y lenguaje. Junto a esto criticaba a la democracia parlamentaria, el individualismo liberal y el socialismo. También rechazaba que los “intereses de clae” se encumbraran por encima de los intereses de la nación o “destino nacional”.