Politica

20/39- La Guerra Civil Española . El Segundo Bienio, 1934-1936 (por Jan Doxrud)

En 1932 los dirigentes del PCE caerían en desgracia y sustituidos por otros los cuales continuaron expulsando a sus opisitores de la organización. Sin embargo el PCE no hacía avances e incluso tras las elecciones de 1933 continuó en su ensimismamiento ideológico. Tras obtener la autorización de la Comintern, los comunistas se unieron a la insurreción obrera de 1934 y comenzó la actitud de apertura hacia la colaboración con otros partidos lo que llevaría finalmente a ser parte del Frente Popular como vetemos más adelante.

19/39- La Guerra Civil Española . El Segundo Bienio, 1934-1936 (por Jan Doxrud)

Siguiendo con los sucesos de 1934, Pío Moa defiende la idea de que la guerra, iniciada en 1936, tan sólo fue el reanudamiento de lo que había quedado a medias en el año 1934, “tal como las brasas de una hoguera mal extinta se resuelven en grandes llamas al recibir nuevo combustible y aire”. Añade Moa que el conflicto de octubre ede 1934 determinó la política española durante los siguientes 21 meses y que, a su calor, “se cocieron a lo largo de 1935 varios procesos belicosos, y se quemaron los tímidos intentos de pacificación”.

18/39- La Guerra Civil Española . El Segundo Bienio, 1934-1936 (por Jan Doxrud)

Ricardo de la Cierva también cita las palabras de Miguel de Unamuno escritas en “Ahora”, el 3 de julio de 1936. Ahí, Unamuno, refiriéndose al ambiente que se vivía, señalaba que ya no se podía hablar de ideología, puesto que no había tal y, en su lugar, solo había barbarie, suciedad, malos instintos y, lo que para él era peor aún, la estupidez.

17/39- La Guerra Civil Española . El Segundo Bienio, 1934-1936 (por Jan Doxrud)

Regresando a Preston, el británico también trae a la palestra al nuevo Ministro de la Gobernacion, Rafael Salazar Alonso “representante de los agresivos terratenientes de Badajoz”, quien promulgó un decreto que criminalizaba las acciones de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT). Tal acción, de acuerdo a Preston, habría frustrado las negociaciones entre la FNTT y los Ministros de Agricultura y Trabajo. Sumado a esto estaban los actos de violencias entre falangistas y otros grupos de izuqierda, así como una nueva concentración por parte delas JAP en Covadonga, Asturias (punto de origen de la Reconquista). Mientras tanto en Cataluña Luis Companys (1882-1940), Presidente de la Generalitat, proclamó que Cataluña era un Estado independiente dentro de la República Federal de España. Ahora bien, de acuerdo a Preston, tales ambiciones fracasaron ya que Companys se negó a armar a los obreros.

16/39- La Guerra Civil Española . El Segundo Bienio, 1934-1936 (por Jan Doxrud)

Comienza así, en palabras de Preston, el “Bienio Negro” bajo el liderazgo de la centro-derecha. En lo que sigue, continuaré con el relato de Preston, pero incluiremos las explciaciones de otros autores con otros puntos de vista como Hugh Thomas, Stanley Payne y Pio Moa entre otros.

15/39- La Guerra Civil Española . Del Gobierno Provisional al Primer Bienio, 1931-1933 (por Jan Doxrud)

En cuanto al Gobierno Provisional, Preston destaca la heterogeneidad sus miembros, desde católicos conservadores, pasando por radicales hasta republicanos de centro-izquierda y socialistas. En cuanto a las ambiciones de los socialistas, Preston afirma que eran moderadas y estos se habrían percatado de que “la superación del capitalismo dra un sueño lejano”. Así, los miebros del Gobierno Provisional, especialmente los del ala izquierda, se vieron “atrapados entre als exigencias de las masas impacientes por conseguir reformas significativas y la tenacidad hostilidad de los ricos ante cualquier tipo de cambio (…)”. Preston tambien ahce referencia a la capaña propandística por parte de las redes de prensa de la derecha, que presentaban a la República como la causante de los problemas seculares y la violencia de la chusma. Aquí Preston distingue 2 respuestas politicas.

14/39- La Guerra Civil Española . Del Gobierno Provisional al Primer Bienio, 1931-1933 (por Jan Doxrud)

Antes de pasar al Segundo Bienio (1934-1936) me referiré a la visión del Primer Bienio examinado anteriormente, pero bajo la óptica del historiador Paul Preston, que nos proporciona una visión desde la historiografía de izquierda (o progresista como algunos prefieren). Para ello me referiré a los capítulos I y II de su libro “la Guerra Civil española”. ¿Cuál era la situación social de España a comienzos de 1930?Paul Preston nos pinta un cuadro negativo de la sociedad y la política española antes de 1931. En el primer capítulo el autor traza un panorama de la sociedad española antes de 1931. De acuerdo al autor, los orígenes de la guerra civil “se remontan siglos atrás en la historia del país”, específíficamente en una sociedad dividida y en lucha, dentro del contexto de un proceso de modernización. Por ende, de acuerdo a Presto, lo anterior sería los orígenes estructurales a largo plazo de la guerra civil. En palabras de Preston:

13/39- La Guerra Civil Española . Del Gobierno Provisional al Primer Bienio, 1931-1933 (por Jan Doxrud)

La situación religiosa continuaba siendo tensa pero esta vez la Iglesia pasó a la defensa. Ricardo de la Cierva justifica el uso de concepto de “Cruzada” como una reacciçon contra la hostilidad de la República. Sobre este tema comenta el historiador español:

12/39- La Guerra Civil Española . Del Gobierno Privisional al Primer Bienio, 1931-1933 (por Jan Doxrud)

Hubo otras políticas nefastas, específicamente, en materia educacional. De acuerdo a de la Cierva, el gobierno mostró una hostilidad hacia la libertad de enseñanza, que se traducía en un “sectarismo secularizador”. En materia de reforma agraria no se realizaron avances, lo mismo que en materia bancaria e industrial. Como indicaba Pierre Vilar, existían ciertos descuerdos en este tema, puesto que los anarquistas y comunistas la concebían bajo el lema “la tierra para quien la trabaja”, mientras que los socialistas bajo el lema “la tierra al Estado y la explotación a los sindicatos de trabajadores agrícolas”. Por otro lado los liberales defendían la propiedad individual y los católicos la “propiedad familiar e indemnizaciones ustanciales a los expropiados”.