13-Hablemos del Lenguaje. Signifcado (continuación) (por Jan Doxrud)

13-Hablemos del Lenguaje. Signifcado (continuación) (por Jan Doxrud)

“En mi opinión, el tipo de lengua utilizado por Hegel es una de las razones que explican el surgimiento de Hitler ys u régimen. En ese tipo de lengua y filosofía, todo vale. En esa lengua, nada puede ser excluido. Los argumentos no son posibles. Sólo hay aserciones. Uno puede afrimar cualquier cosa que se le ocurra. Los argumentos no cuentan. Este lenguaje conduce directamente al relativismo, a la opinión de que todo da igual y de que no hay nada tal como la corrección o incorrección (…) Una tarea muy importante que se le presenta a la filosofía alemana es la de restaurar un lenguaje claro que permita la discusión racional, tal como el que existía en Alemania antes de Hegel y Fichte, y que ha pervivido en otros autores posteriores, como Frege”.

 (Karl Popper, entrevista con Jesús Mosterín. Ciencia Filosofía y Racionalidad)

Lo expuesto anteriormente constituyen solo un ejemplo, lejos de ser exhaustivo, de cómo ha habido intentos de elaborar una verdadera teoría del significado. Tenemos a teoría del significado “como idea o concepto” ( teoría representacionales / mentalista ). También tenemos la teoría referencial/denotativa, esto es ( en términos simples) que toda expresión significativa  se “refiere a algo”· Dicho de otro modo, el significado de una expresión es aquello a lo que tal expresión se “refiere”. Ahora bien, puede suceder, como señaló Russell, que dos expresiones tengan diferentes significados pero un mismo referente pero no significar lo mismo. Tenemos también el caso de enunciados existenciales negativos que tienen un sentido pero no así referencia. Así, por ejemplo, para Frege es el sentido y no la referencia el que compone el significado de una oración. Resulta también problemático buscar un referente para palabras como “armonía”, “paz” o “envidia” (vemos personas envidiosas). Así, podemos hablar del autor de “Fausto” era un alemán pretencioso o señalar que Goethe era pretencioso. Otros nos dirán, como  el segundo Wittgenstein, que el significado de una palabra es su uso en el lenguaje,tal como lo señala en el parágrafo 43 de sus Investigaciones Filosóficas y que se presta para algunas interpretaciones.

En fin, tenemos que cada vez que usted pregunta ¿qué quiere decir eso? está buscando un significado. Le podría preguntar si le gusta ir a la “kirch” ante lo cual usted, si no sabe alemán, no sabrá de que algo y me dirá que no sabe que significa “kirch” (iglesia). Si en lugar de  kirch digo iglesia, inmediatamente se le vendrá a su cerebro la imagen de iglesias, las campanas, cruces, una catedral, se las imaginará como son por dentro, verá el altar, al sacerdote y recreará que se hace dentro de una iglesia (alguno dirá que la Iglesia es donde se va a rezar a confesarse o celebrar una misa).  Si le pregunto qué es un libro, es claro que en nuestra época ya no consiste en un

“conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen”.

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Ante los avances tecnológicos, la Real Academia Española incluyó en el diccionario el término “libro electrónico”. Las siguientes son las dos acepciones:

1. Dispositivo electrónico que permite almacenar, reproducir y leer libros.
2. Libro en formato adecuado para leerse en ese dispositivo.

Lo mismo sucede con el concepto de familia, en donde algunos pueden definirla desde el punto de vista de su composición: padre, madre e hijos, es decir, la familia nuclear. Pero también tenemos la familia extendida que incluye a aparentes como abuelos o primos. También tenemos el fenómeno de la familia monoparental formada por la sola madre/ padre y sus hijos. Pero en nuestros días el concepto ha sufrido otras transformaciones profundas. Así, continuando con la definición de familia desde del punto de vista de quienes la componen tenemos ahora que existen las homoparentales, es decir, formada por una pareja homosexual junto a sus hijos. También tenemos a aquellos que señalan que una familia no precisa de hijos para que sea familia, de manera que la familia no tiene ninguna “finalidad” como la de procreación y perpetuación del género humano. Otros introducen una nueva modificación en el concepto de familia desde el punto de vista de su composición señalando que su familia está compuesta por su perro y su gato.

Compliquemos aún más este tema. Si le pregunto el significado de la palabra “Dios”entraríamos en graves problemas ya que quizás personas pertenecientes a un mismo credo tendrán nociones diferentes de la palabra Dios. Algunos podrán concebir a Dios como un ser antropomorfo e incluso masculino, mientras que otros lo consideraran como una “fuerza” (¿?) pero que encarna todas las virtudes humanas (otra forma de antropomorfismo). Un deísta considerará a Dios como una fuerza impersonal y un ateo lo considerara como un infantilismo propio de una forma de pensamiento infantil. Martín Lutero estuvo años atormentado por su concepción de un Dios violento, severo y castigador, mientras que antes, un Francisco de Asís tenía otra noción diferente de Dios que la de Lutero. Podríamos preguntarnos como evoluciona el significado de la palabra Dios en una persona que pasó del teísmo al ateísmo o viceversa. Pero, desde otra perspectiva, otras personas podrían señalar que esa palabra carece de sentido puesto que no representa anda en el mundo real, al igual que los hobbits y los centauros. Quizás Dios se “refiere” a “algo” que posee ciertos atributos. Sea como fuere cualquier pensamiento sobre Dios estará mediado por el lenguaje y de eso no se puede escapar. Por ello, un síntoma de madurez espirituales cuando la persona comienza a purgar a Dios de palabras rótulos de todo tipo, adjetivos, etc. 

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Como escribí en otro artículo, el benedictino  Laurence Freeman se refería a las representaciones que se hacen de Jesús las cuáles están condicionadas por nuestra cultura y esto también influye a como nos referimos, por medio de palabras, a la figura de Jesús.  Freeman explica  que sólo podemos imaginar a Jesús (o a cualquier otra figura histórica) con los medios que obtenemos de nuestra imaginación cultural y personal. En palabras de Freeman:

“Una vez que hemos representado a Jesús en nuestra imaginación, es tentador enrolarlo apoyando nuestras opiniones   y   prejuicios. El   Jesucristo al que le damos vida en nuestra imaginación – en nuestro mundo postcristiano y postmoderno – es una realidad muy diferente de la del judío galileo de origen humilde, que nació cuando el emperador Augusto gobernaba Roma (…) Debido a la distancia entre el Jesús histórico y el imaginado, los  cristianos  a  menudo   aparecen   más preocupados en promover su Jesús en apoyo a sus opiniones morales, antes de descubrir quién es Él en realidad”.

Ciertamente las experiencias de vida influyen los significados que asignamos a ciertas palabras. Usted podrá creer que significa la palabra religión, pero basta con que viaje a países como Japón o Nepal y se percatará que lo que usted denomina religión no se adecua a las creencias por ejemplo, del sintoísmo, buddhismo zen o al buddhismo tibetano. ¿Acaso pueden haber religiones no teístas? ¿Será que la palabra religión es una de origen latina y que nunca fue muy adecuado aplicarla (por parte de los europeos) a otras creencias? Así como el concepto de muerte, e, de religión no se agota en una simple definición.

Desde un punto de vista etimológico “significar” se compone de “signa” (señal) y “facere” (hacer). Más extraño resulta buscar el “significado” de “significado” en el DRAE. Al respecto podemos encontrar: Sentido  de  una  palabra o de una frase, cosa que significa de algún modo y concepto (representación mental). En lo que respecta al concepto “significar” el DRAE nos dice lo siguiente: Hacer saber, declarar o manifestar algo; Dicho de una unidad lingüística: expresar o representar un concepto. Por su parte,  Giovanni Sartori explica que el significado es lo que es predicado o expresado por una palabra o un término. En el léxico común sería cualquier contenido de la mente. Preguntarse por el significado, continúa explicando el autor, consiste en preguntarse por la inteligibilidad de las palabras y estas últimas, como símbolos, significan porque denotan o evocan de alguna manera una imagen.

Mario Bunge explica que el significado, en semántica, es una peculiaridad de los constructos o de los símbolos que lo designan. El significado puede considerarse como equivalente de referencia (denotación) y de sentido (connotación). La denotaciónes aquella parte del significado considerado como objetivo y común a todos los hablantes, de manera que constituye un significado primario que no varía de acuerdo al contexto. La connotación, en cambio, se entiende como aquella dimensión subjetiva del significado, esto es, que depende de las circunstancias del hablante.

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Por ejemplo, la playa puede ser definida como una extensión de arena o piedras en la orilla del mar, mientras que para distintas personas puede sugerir “trabajo” para el pescador y “descanso” o “vacaciones” para la persona de la ciudad. Lo mismo sucede con los colores como el negro o el blanco, que además de tener una definición comúnmente aceptada, estos a su vez pueden evocar sentimientos o sensaciones específicas.  Estas connotaciones pueden ser, a su vez, “compartidas” por una misma cultura o comunidad de hablantes o “individuales”, cuando una persona asocia una palabra a partir de experiencias personales. 

Mario Bunge, en virtud de su “realismo semántico”, defiende la postura de que algunas proposiciones se refieren o tratan de hechos y, además, algunas proposiciones fácticas son verdaderas en alguna medida. Bunge establece una diferencia entre referencia y representación. Explica que todas las proposiciones son referenciales de manera que los cuentos de hadas se refieren a las hadas. Pero otra cosa sucede con el concepto de representación, puesto que, si bien los cuentos de hadas se “refieren” a las hadas, estos no “representan” nada en la realidad. De acuerdo a lo anterior, tenemos que la “teoría de la correspondencia”, nos viene a señalar  que una proposición fáctica es verdadera si y solo si se corresponde con o representa los hechos a los cuales se refiere, señala Bunge. También lo formula de otro modo: 

“Dicho con mayor precisión, una proposición fáctica es (tácticamente) verdadera si y solo si ha sido confirmada empíricamente o si se sigue de otras proposiciones que han superado contrastaciones empíricas. Este concepto de verdad como correspondencia se aplica al conocimiento común, la ciencia fáctica y la tecnología”.

Por otro lado tenemos la verdad como coherencia, esto es, que una proposición es verdadera en un cuerpo de proposiciones si y solo si es consistente con los restantes constituyentes de ese cuerpo. Tal teoría de la coherencia es aplicable sólo en matemática. Bunge se adhiere a una teoría sintética del significado la cual presenta las siguientes características. En primer lugar, no solo se aplica a los términos y otras expresiones lingüísticas, sino que también (y ante todo) a sus designata conceptuales. En segundo lugar, esta teoría a la vez que distingue el sentido de la referencia, los combina en una única idea con un estatus matemático definido: el par ordenado sentido-referencia.