1-Los Chicago Boys y la economía chilena: Introducción (I) (por Jan Doxrud)

1-Los Chicago Boys y la economía chilena: Introducción (I) (por Jan Doxrud)

Breve introducción y aclaraciones

En este artículo me propongo explicar en qué consistieron la serie de reformas económicas implementadas en Chile durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Específicamente me referiré a los cambios implementados a partir de 1975 por un grupo de economistas que, en su mayoría, fueron formados por la escuela monetarista de la Universidad de Chicago. Ahora bien, estos economistas de Chicago no eran simplemente tecnócratas que operaban en un vacío ideológico, puesto que gran parte de ellos se adherían filosóficamente (al menos en teoría) a un liberalismo concebido de manera integral o, dicho en otros términos, no concebían la libertad de manera parcelada o compartimentada, lo que se traducía en que esta debía constituirse en un principio rector de la sociedad civil, la esfera económica y la esfera política. La libertad política debía ir de la mano de la libertad económica. Aquí nos encontramos con la paradoja: ¿por qué razón economistas, que se autoproclamaban como liberales, colaboraron con una dictadura? Ya volveré más adelante sobre este tema (aunque daría lugar para otro artículo) pero, por ahora, digamos que existía la creencia de que la libertad económica llevaría gradualmente, en Chile, a la libertad política. Durante el período de Guerra Fría (e incluso en nuestros días) era común debatir si lo que estaba primero era la igualdad (socialismo) o la libertad (un falso dilema en mi opinión). Si la meta consistía solamente en alcanzar la igualdad, el resultado sería sacrificar la libertad y dirigirse inexorablemente hacia la debacle que representó el manejo económico de la Unidad Popular que tenía como objetivo prioritario la igualdad. Como señaló uno de los más célebres representantes de la Escuela de Chicago, Milton Friedman (1912-2006):

 "Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas." 

Friedman, dentro del contexto estadounidense, era un “libertario” y no un “liberal” y defendía la idea de que el individuo debía gozar de la máxima libertad para seguir sus propios proyectos (la libertad negativa de Isaiah Berlin). Friedman argumentaba que su “libertarianismo” no era la versión “radical” representado por Ayn Rand y sus seguidores, puesto que Friedman no marginaba al Estado de su sistema de pensamiento económico, es decir, no era un anarcocapitalista (como su hijo, David Friedman). Friedman asignaba un rol limitado al Estado, tal como lo hizo Adam Smith en su tiempo. Los Chicago Boys también seguirían estas ideas en Chile y desmantelarían el aparato estatal, limitándolo a funciones específicas como veremos más adelante.

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La anterior frase citada de Milton Friedman debe entenderse de manera correcta, puesto que no constituye un caso de “falso dilema”, es decir, tener que escoger “o” libertad “o” igualdad. Simplemente constituye una advertencia para aquellos que pretenden ir más allá de la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades, queriendo alcanzar una igualdad de resultados, una suerte de guillotina horizontal ( como señala Alberto Benegas-Lynch) que, en teoría, puede ser fácilmente alcanzable, pero las consecuencias serían desastrosas. Esto no es mera especulación prejuiciosas ya que todos las naciones que tomaron ese camino terminaron destruyendo y empobreciendo el nivel de vida de sus sociedades (todos los socialismo reales del siglo XX, la Camboya de los Jemeres Rojos, Cuba, Corea del Norte y Venezuela). El camino hacia la igualdad absoluta solo puede lograrse por medio de la coacción sistemática y continua.

Me gustaría precisar que en estos artículos  no utilizaré el concepto de neoliberalismo (para referirme a la filosofía que subyace a los economista de Chicago puesto que, como he argumentado en varios artículos (hacer CLICK), me parece un concepto impreciso, ambiguo y poco serio que, ni siquiera dentro de los teóricos de izquierda, tiene igual significado. Otros aspecto que cabe de entrada aclarar  es que no todos los que estudiaron en la Universidad de Chicago eran necesariamente partidarios de ese liberalismo que algunos lo denominan “ultraliberalismo” o “neoliberalismo puro”, como Ricardo Ffrench-Davis. Por ejemplo, la Universidad de Chicago tuvo a profesores y alumnos marxistas en su como fue el caso de Oskar Lange (1904 - 1965) o André Gunder Frank (1929-2005). En Chicago también enseñaron, en otros Departamentos, personalidades como el escritor Saul Bellow (1915 - 2005) y el filósofo francés Paul Ricoeur (1913-2005). Con esto quiero dar a entender que  hay que resguardarse de generar estereotipos acerca de esta institución universitaria y percibirla como una suerte de “alma Mater” de lo que algunos denominan como “neoliberalismo”.   Por lo demás, dentro de la primera generación de chilenos que cursaron estudios en la Universidad de Chicago, existían algunos que tenían una orientación político-ideológica distinta a la de sus compañeros más (ultra) liberales, como es el caso de Carlos Massad o el ya mencionado Ricardo Ffrench-Davis y, posteriormente, otra generación con economistas como Sebastián Edwards

¿Qué podemos señalar de esta Escuela Económica de Chicago?  En términos económicos, Friedman señaló[1]que el monetarismo de la Escuela de Chicago representó una “contrarrevolución” que se enfrentó a esa “revolución” anterior representada por John Maynard Keynes (1883-1946) y lo que posteriormente vino a conocerse como “keynesianismo.” El término “monetarismo” fue acuñado por el economista suizo Karl Brunner y la Escuela de Chicago vino, por así decirlo, a renovar el énfasis del papel que desempeña la cantidad de dinero en el funcionamiento de la economía.

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A Friedman no le agradaba el concepto de monetarismo prefiriendo, en su lugar, hablar de la teoría cuantitativa del dinero. Esta contrarrevolución iba dirigida, precisaba Friedman, contra los discípulos de Keynes puesto que el economista estadounidense afirmaba que de estar vivo Keynes, estaría a la cabeza de la “contrarrevolución” y añadía una frase bastante acertada: “Nunca se debe juzgar a un maestro por sus discípulos”[2].

Friedman explicaba que las proposiciones clave del monetarismo son las siguientes. En primer lugar, existe una relación coherente aunque no precisa entre la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero y la tasa de crecimiento del ingreso nominal.  En segundo lugar tal relación no era evidente a primera vista, puesto que los cambios en el crecimiento monetario tardaban en afectar el ingreso y el tiempo en que tardan es variable. A esto añade Friedman: “El crecimiento del ingreso hoy depende de lo que ha estado sucediendo con el dinero en el pasado. Lo que sucede con el dinero hoy afecta lo que va a suceder con el ingreso en el futuro”[3].

En tercer lugar Friedman señala que un cambia en la rasa de crecimiento monetario produce un cambio en la tasa de crecimiento nominal entre los 6 y 9 meses más tarde. En cuarto lugar explica que, en el corto plazo (5 a 10 años), los cambios monetario afectan primordialmente a la producción mientras que, midiendo en décadas, la tasa de crecimiento monetario afecta primordialmente a los precios.

 Aquí Friedman llega a su famosa frase que dice: la inflación es siempre y en todas partes monetario, en el sentido de que es y sólo puede ser generada por un aumento más rápido que de la producción ( lo que justamente sucedía en Chile y llegó a su clímax con la unidad Popular). En cuanto al gasto público, Friedman señala que este puede o no puede ser inflacionario. Será inflacionario si se financia creando dinero (es decir no recurriendo a impuestos o préstamos externos). Por último Friedman afirmaba que un cambio en el crecimiento monetario afectaba a las tasas de interés en una dirección al principio, pero más tarde en la dirección opuesta. La razón de esto, explica el economista, es que el crecimiento monetario tiende a bajar las tasas de interés  pero, más tarde, a medida que aumenta el gasto  estimula la subida inflacionaria de los precios, también genera un aumento en la demanda de préstamos, lo que tenderá a aumentar las tasa de interés (se genera una discrepancia entre las tasas de interés reales y nominales. Tal era el caso de lo que sucedía, señala Friedman, en países como Brasil o Chile.

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En temas metodológicos, Friedman establecía una estricta división entre la economía normativa y la positiva. Explicaba que el objetivo último de una ciencia positiva era el desarrollo de una "teoría" o "hipótesis" que fuesen capaces de generar predicciones válidas y significativas sobre fenómenos todavía no observados. La teoría, explica Friedman, debe ser juzgada por su poder predictivo para la clase de fenómenos que intenta explicar y era sólo la evidencia la que podía mostrar si era acertada y si debía ser "aceptada" como "válida" o debe ser "rechazada".  Por lo tanto, la única prueba decisiva de la validez de una hipótesis era la comparación de sus vaticinios con la experiencia. Sergio de Castro relata su experiencia al llegar a la Escuela de Chicago:

“Las características distintivas de esta Escuela surgen vívidamente y, dentro de las, resaltan el rigor analítico y la constante exigencia de contrastar las teorías económicas con la evidencia emanada del análisis de la realidad en que estas operan. El Magister Dixit no sólo no se acepa, sino que demuestra gran deleite derribando a los aspirantes a tal categoría”[4]. 

En una Conferencia en el Recordatorio de Alfred Nobel dictada en Estocolmo en 1976 defiende la idea de una ciencia libre de valores que puedan poseer el investigador en cuestión. No tener en consideración esto es caer en un peligro que Friedman lo resume con la célebre frase: El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”.  Esto guarda relación con la temática de los fines y medios y la forma más nefasta de proceder es el voluntarismo omnipotente que entroniza a los “fines” como un Dios todo poderoso al cual todo lo demás debe subordinarse, en otras palabras, la primacía de los fines por sobre los medios

En palabras del economista:

“Para recomendar un curso de acción que logrará un objetivo, primero debemos saber si ese curso de acción efectivamente promoverá ese objetivo. El conocimiento científico positivo que nos permite predecir las consecuencias de un posible curso de acción, es claramente un prerrequisito para un juicio normativo acerca de si es deseable ese curso de acción”.

Luego añade: 

Muchos países en el mundo hoy experimentan una inflación socialmente destructiva, desempleo anormalmente alto (…)  y, en algunos casos, la supresión de la libertad humana, no porque hombres malos deliberadamente buscaron lograr esto s resultados, no a diferencia de valores entre sus ciudadanos, sino debido a juicios erróneos acerca de las consecuencias de políticas oficiales: errores que al menos en teoría pueden ser corregidos por el progreso de al ciencia económica positiva”. 

Termina Friedman citando las palabras de Pierre Samuel du Pont  (1739-1817) en la Asamblea Nacional en 1790. El economista francés pronunció unas palabras que deberíamos tenerlas grabadas en nuestra memoria. El punto de du Pont es que debemos ser precavidos y escépticos respecto a las “buenas intenciones”. Señala du Pont que no debemos ser gentiles para nada con la lógica incoherente o con el razonamiento absurdo, puesto que los malos lógicos “han cometido más crímenes involuntarios que los que han cometido los hombres malos voluntariamente”.

 

[1]Primera Conferencia del ciclo Wincott, pronunciada en el Senate House de la Universidad de Londres el 16 de septiembre de 1970. Citado en “Milton Friedman. La economía monetarista.

[2]Milton Friedman, La economía monetarista., p.14

[3]Ibid. P.28.

[4]Francisco Rosedende (ed.) La Escuela de Chicago., p. 13.

Libros:

 -Juan Pablo Couyuomdjian (ed). Reformas económicas e instituciones políticas. La experiencia de la misión Klein-Saks en Chile.

-Patricio Meller. Un siglo de economía política chilena (1890-1990)

-Ricardo Ffrench-Davis. Chile entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad.

-Carlos Huneeus. El Régimen de Pinochet.

-Ernesto Fontaine. Mi visión

-Manuel Gárate. La revolución capitalista de Chile (1973-2003)

-Hernán Büchi. La transformación económica de Chile. El modelo del progreso.

-Francisco Rosedende (ed.) La Escuela de Chicago.

-Germán Urrea. Chile: por un nuevo modelo. Para una sociedad democrática, solidaria y sustentable.

-Manuel Delano y Hugo Traslaviña. La herencia de los Chicago Boys (http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/mc0032319.pdf)

 

-Sofía Correa, Algunos antecedentes Históricos del Proyecto Neoliberal en Chile (https://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwjK3Oe8x8_dAhUCIZAKHX7ZBmQQFjAAegQICBAC&url=http%3A%2F%2Frepositorio.uchile.cl%2Fbitstream%2Fhandle%2F2250%2F146089%2FAlgunos%2520antecedentes.pdf%3Fsequence%3D1%26isAllowed%3Dy&usg=AOvVaw3v5mn0DYruh9ua1RTgqhsF)