Karl Marx (1, El Capital): mercancía, trabajo y valor (por Jan Doxrud)

Karl Marx (1, El Capital): mercancía, trabajo y valor

Leer El Capital de Marx (tres tomos) no es una tarea fácil ya que el lector se enfrentará a un escrito de economía de un autor perteneciente al siglo XIX, con el lenguaje e ideas económicas propias de ese siglo. Además la lectura puede ser compleja y engorrosa, por lo que requiere de paciencia y persistencia. Sin embargo, leer a Marx es sumamente interesante ya que realiza un minucioso análisis del sistema capitalista de su tiempo (Marx no escribió ni teorizó sobre una futura sociedad comunista). A pesar de que las ideas claves de Marx son completamente erróneas (y lo que resulta verdadero es completamente trivial) y sus vaticinios no se concretaron (aunque algunos sostengan lo contrario), igualmente es necesario entender las ideas de este autor, tanto desde el punto de vista de la historia del pensamiento económico y como por el peso intelectual que aún ejerce el pensador alemán en la izquierda política. En otras palabras, el hecho de que las ciencias avancen a pasos agigantados no implica que no nos interesemos en la historia del pensamiento científico y abordar autores como Demócrito, Aristóteles, Arquímedes, Hipócrates, Galileo o Copérnico. Lo mismo sucede en economía, resulta en ocasiones útil leer clásicos ya sea de los cuasi-economistas medievales, o leer a Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, Jean Baptiste Say o Karl Marx. Hay que tener en consideración que, a pesar de algunas ideas originales del pensador alemán, Marx fue un heredero y en gran medida continuador de los economistas clásicos. En este sentido, ningún autor logra estar por completo por encima del condicionamiento intelectual de su época. En lo que sigue, me referiré a secciones pertenecientes al Libro Primero de la magna obra de Marx: El Capital. 

El libro primero de “El Capital” aborda una serie de temas que se encuentran organizados en siete secciones: mercancía y dinero, transformación del dinero en capital, producción de la plusvalia absoluta, producción de la plusvalia relativa, la producción del plusvalor absoluto y relativo, el salario y el proceso de acumulacion del capital. En primer lugar es necesario aclara algunos conceptos relevantes para entender el concepto de valor, para de esa manera poder responder a la pregunta: ¿De dónde proviene el valor de la mercancía? El modo capitalista de producción es aquel que sucede al modo feudal de producción y se fundamenta en la explotación de los asalariados, aquella clase de personas que únicamente son dueños de su fuerza de trabajo que venden a cambio de un salario. A esto hay que añadir otro rasgo fundamental del modo de producción capitalista que es la producción mercantil, donde todo se rige por el principio de compraventa, de manera que todo reviste la forma de mercancía. La producción mercantil simple presupone dos elementos: a) la división social del trabajo, por medio del cual se crean diversos productos; b) la propiedad privada de los medios de producción y sobre los productos del trabajo. Hay que agregar que la producción mercantil es anterior a la producción capitalista pero, bajo este régimen de producción caracterizado por la propiedad privada, la producción mercantil adquiere un carácter dominante y universal.

Detengámonos ahora en este concepto que es la mercancía. En el capítulo I Marx afirma que la riqueza de las sociedades en la que domina el modo de producción capitalista se presenta como un inmenso cúmulo de mercancías. ¿Qué significa que algo sea una mercancía? Digamos que si una persona produce algo para su propio consumo, ese algo no sería una mercancía. Para que algo sea mercancía la finalidad de la producción debe ser la venta del producto, es decir, la mercancía sería aquel bien que se produce con el fin de intercambiarlo. Teniendo esto claro, continuemos con las características de la mercancía. La mercancía tiene un doble valor: valor de uso y valor de cambio. El primero se refiere a la capacidad de un bien para satisfacer necesidades humanas, por ejemplo, tenemos bienes que sólo tienen un valor de uso como el aire. De acuerdo a Marx es la utilidad de una cosa lo que la convierte en valor de uso, utilidad que por lo demás no flota en el aire. También tenemos el caso del pan que satisface la necesidad de alimento o una tela que satisface la necesidad de vestido. Hay que agregar que existen muchas cosas que tienen valor de uso pero que no son fruto del trabajo del ser humano como es el caso del agua de un río o frutos silvestres. Es importante tener presente que no todo lo que tiene valor de uso es una mercancía, ya que para que sea así, tiene que ser fruto del trabajo y que sea producido para la venta. Tenemos entonces que el valor de uso es lo que forma el contenido material de la riqueza y, en la economía mercantil, es el valor de uso el portador del valor de cambio de una mercancía que es su manifestación cuantitativa.

El valor de cambio se refiere a la capacidad de las mercancías para intercambiarse. En este último caso no son de interés las propiedades materiales de los bienes ya que sólo expresan su utilidad. Lo que importa son las diferentes cantidades en que se intercambian. Marx también señala que el valor de cambio parece algo casual o puramente relativo, por lo que hablar de un valor de cambio intrínseco a la mercancía sería una contradicción en la definición. Así nuestro autor señala que un quarter de trigo (12,700 kg) se puede cambiar por “x” betún o “y” seda, o “z” oro, en otras palabras, el trigo se puede cambiar por otras mercancías en las más diversas proporciones, por lo que el trigo tiene múltiples valores de cambio. Marx también nos hace notar que “x” betún, “y” seda y “z” oro, constituyen el valor de un quarter de trigo, de manera que “x” betún, “y” seda y “z” oro, deben ser valores de cambio recíprocamente sustituibles o iguales unos a otros. A partir de esto Marx señala que los diferentes valores de cambio vigentes de una misma mercancía expresan todos algo igual. En segundo lugar, el valor de cambio sólo puede ser el modo de expresión o manifestación de un contenido distinguible de él.

Tenemos entonces que un martillo puede equivaler a una determinada cantidad de trigo y esta relación cuantitativa entre las mercancías cambiadas expresa el valor de cambio. Pero lo importante es que las mercancías en determinadas cantidades se equiparan unas a otras, lo que significa que tienen una base común. Esta base no puede estar compuesta por las cualidades físicas de la mercancía, ya sea el volumen, peso o la forma. Las cualidades físicas de la mercancía determinan su utilidad, esto es, su valor de uso, pero desde este punto de vista las mercancías no son comparables. Debemos entonces preguntarnos cuál es la única cualidad general contenida en las diversas mercancías que nos permite equipararlas entre sí en el cambio. Así, la ecuación 1 quarter de trigo = a quintales de hierro expresa que en dos cosas distintas, 1 quarter de trigo y a quintales de hierro existe algo en común, de la misma magnitud, esto es, son iguales a un tercero que en sí no es ni el uno ni el otro. Marx concluye que cada uno de estos “en la medida en que es valor de cambio, debe ser, por consiguiente, reducible a un tercero”. Este algo en común escribe Marx, “no puede ser una propiedad geométrica, física, química u otra cualidad natural de las mercancías”. Más adelante continúa: “En general, sus propiedades corporales sólo son consideradas en la medida en que hacen útiles a las mercancías, convirtiéndolas, por tanto, en valores de uso[1].

Tenemos que las mercancías en cuanto a valores de uso son de diversa calidad y en cuanto a valores de cambio, sólo pueden ser de distinta cantidad. Regresemos a la pregunta acerca de qué tienen en común las diversas mercancías. La respuesta de Marx es que todas las mercancías son producto del trabajo. Si extirpamos las características particulares de las mercancías tenemos que estas últimas tienen en común el hecho de que provienen de la naturaleza y del trabajo. Por lo tanto, tenemos que el valor de uso sólo tiene valor, “porque en él se ha objetivado o se ha materializado trabajo abstracto humano”. Ya examinaremos este concepto de trabajo abstracto, pero antes es necesario precisar otras cosas.

En relación al trabajo es importante tener presente la diferencia entre trabajo y fuerza de trabajo. En lo que respecta al primero, se refriere a la actividad humana mediante la cual se transforman los elementos de la naturaleza con el objetivo de satisfacer las necesidades humanas. En cuanto a la fuerza de trabajo, esta consiste en la capacidad que tiene el ser humano para desarrollar un trabajo. Por lo tanto, y para expresarlo en términos simples, el trabajo es la aplicación de la fuerza de trabajo. Entendido lo anterior, podemos decir que la medida de valor de las mercancías es el trabajo pero, ¿qué tipo trabajo? Para responder, debemos nuevamente establecer una diferenciación, esta vez entre dos tipos de trabajo: concreto y abstracto. Tenemos que el trabajo tiene un carácter dual o bifacético que está contenido en las mercancías. El trabajo concreto es el trabajo específico de los productores, desde quien produce pan hasta quien se dedica a la fabricación de artículos de lujo, es decir, es el trabajo que está presente en todos los modos de producción. En cuanto al trabajo abstracto, este es lo que tiene en común todo trabajo. Este tipo de trabajo representa el desgaste de energía física y mental o, como lo describió Marx, es el gasto productivo del cerebro humano, de músculos, de nervios, por lo que es común a todos los trabajadores. El trabajo abstracto es creador de valor de cambio por lo que está presente en la producción de mercancías. Es relevante tener en cuenta esta diferenciación ya que es la clave para entender de dónde surge el valor de la mercancía. La medida del valor no proviene del trabajo concreto, sino que del trabajo abstracto. El valor de una mercancía, como tendré oportunidad de insistir posteriormente, es el resultado del tiempo de trabajo socialmente necesario. El siguiente párrafo describe bien los conceptos anteriormente señalados, el de trabajo concreto y trabajo abstracto:

Ahora bien, si se hace abstracción del valor de uso de los cuerpos mercantiles, sólo les queda un propiedad, la de ser productos del trabajo. Sin embargo, también el producto se ha transformado. Si nos abstraemos de su valor de uso, prescindimos también de los componentes y formas corpóreas que hacen de él un valor de uso. Ya no es más una mesa, una casa, un hilado o cualquiera otra cosa útil. Todas sus cualidades tangibles se extinguen. Ya no es más producto del trabajo del ebanista, del albañil, del hilandero o de cualquier otro trabajo productivo determinado. Con el carácter útil de los productos del trabajo desaparece el carácter útil de los trabajos representados en ellos, y también desaparecen, por tanto, las diversas formas concretas de estos trabajos; ya no se distinguen más unos de otros, sino que se reducen a trabajo humano igual, a trabajo humano abstracto[2].

Otro punto importante que se desprende de este descubrimiento acerca del rol del trabajo abstracto en la teoría del valor de Marx, es que el valor expresa relaciones de producción entre productores de mercancía. Tenemos que considerar dentro de este contexto el trabajo como una mercancía más. En en capítulo V de la sección tercera, Marx describe el trabajo como un proceso que se da entre el hombre y la naturaleza.El hombre se enfrenta a la materia natural como una potencia de la naturaleza. Pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y la mano, para apropiarse de la materia natural en una forma útil para su propia vida[3]. Este estadio primitivo es abandonado y el obrero aparece en el mercado como vendedor de su fuerza de trabajo. Marx distingue el trabajo humano de otras formas de trabajo. Así, aunque una abeja construya panales monumentales o la araña realiza operaciones similares al de un tejedor, existe algo que distingue el trabajo humano del trabajo animal y es que el ser humano antes de construir algo ya lo tiene ideado en su cabeza: “Al final del proceso de trabajo brota un resultado que antes de comenzarlo ya estaba presente en la imaginación del trabajador, o sea, existía idealmente”. A continuación Marx distingue los factores elementales del proceso de trabajo, que es la actividad orientada a un fin. De acuerdo a esto, en primer lugar, tenemos el trabajo mismo. En segundo y tercer lugar, el objeto y medios del trabajo. El medio es una cosa o conjunto de cosas que el trabajador interpone entre sí y el objeto del trabajo, de manera que el ser humano “utiliza propiedades mecánicas, físicas, químicas de los objetos para aplicarlos, de acuerdo a su finalidad, como fuerza que actúa sobre otras cosas”. La utilización y creación de medios de trabajo es, de acuerdo a Marx, lo que caracteriza al proceso de trabajo específicamente humano.

¿Qué es lo que venden los trabajadores? Ya mencioné anteriormente que lo que los trabajadores venden no su trabajo sino que su fuerza de trabajo. Es importante entender que para Marx el concepto de trabajo no se reduce a una dimensión meramente económica, sino que constituye una categoría antropológica.

Ya en la "Ideología Alemana" Marx escribió que lo que diferencia a los hombres de los animales es que los primeros tienen la capacidad de producir sus medios de vida. El ser humano es un ser activo y el trabajo es la expresión de sus capacidades físicas y mentales. Entendiéndolo así, el trabajo no es sólo un medio para la producción de mercancías, sino que es una actividad que hay que buscarla como un fin en sí mismo. El trabajo es la afirmación de la humanidad, por lo que un hombre sin trabajo no es un ser pleno.

Era en Europa, específicamente en la Inglaterra del siglo XIX, donde existían “ejércitos industriales de reserva”, masas de desempleados que se estaban sumidos en la miseria. Ese es el contexto social en el que Marx estaba inmerso y en el cual escribió El Capital. Como escribió el intelectual polaco Leszek Kolakowski (1927-2009), es sólo en una sociedad reglamentada por la propiedad privada y la división del trabajo que la actividad productiva se convierte en una fuente de miseria y deshumanización, y en donde el trabajo termina por destruir al trabajador en lugar de enriquecerlo. Marx da rienda suelta a su pluma para describir el funcionamiento del sistema capitalista dejando en evidencia sus falencias que le son inherentes y que a la larga constituirían la causa del desmoronamiento del propio capitalismo. El pensador alemán escribía y pensaba de acuerdo a la realidad política, económica y social que le circundaba. Ahora bien, hay que tener en consideración que Marx critica un capitalismo que difiere del capitalismo actual y describe una situación social que no es la situación de la clase trabajadora actual. Aunque existen ciertas continuidades en lo que se refiere a rasgos del "capitalismo" (puede consultar mi artículo sobre este concepto), la verdad es que El Capital, aunque muchos se empeñen en afirmar lo contrario, no es una obra ahistórica que es capaz de darle la espalda al tiempo, abrazar el futuro y, por ende, tener la capacidad de explicar todos los fenómenos más allá del contexto en que nació. Desde este punto de vista Michel Foucault estaba en lo correcto cuando afirmó que el marxismo existía en el pensamiento del siglo XIX como un pez existe en el agua; esto es, deja de respirar fuera de ésta"[4].

Regresemos al tema del trabajo. El trabajo es creador de valor, pero ¿cómo es posible medir la magnitud de su valor? La respuesta de Marx es que la cantidad misma de trabajo se mide por su tiempo de duración y el tiempo de trabajo tiene a su vez una escala de lapsos, por ejemplo, horas, días, etc. Pero esto podría llevarnos a pensar “que si el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo gastado durante su producción, cuanto más flojo o torpe sea un hombre, tanto más valiosa será una mercancía, pues necesitará más tiempo para su producción[5]. Marx responde a esto que el trabajo que forma la sustancia de valores es el trabajo igual, es decir, el gasto de la misma fuerza de trabajo humana. Para Marx, la fuerza de trabajo total de la sociedad figura como una misma fuerza de trabajo, a pesar de que está compuesta de innumerables fuerzas de trabajo individuales. Al respecto señala que cada una de estas fuerzas de trabajo individuales “equivale a toda otra fuerza de trabajo humana, por cuanto posee el carácter de una fuerza de trabajo media social y opera como tal fuerza de trabajo media social, o sea, requiere en la producción de una mercancía únicamente el tiempo de trabajo medio necesario o socialmente necesario[6].

Ahora quisiera aclarar tres conceptos: trabajo simple, trabajo complejo y el trabajo socialmente necesario. El primero se refiere al trabajo de aquellos que no poseen una preparación especial. El segundo se refiere al trabajo que requiere una  preparación especial. Así, el trabajo complejo genera en una unidad de tiempo un valor de mayor magnitud que el trabajo simple. En palabras de Marx, el trabajo complejo “cuenta como trabajo simple potenciado o más bien multiplicado, de tal modo que una cantidad menor de trabajo complejo equivale a una cantidad mayor de trabajo simple”. Marx procede haciendo abstracción de los distintos trabajos y esto es esencial para entender su teoría del valor: “Para simplificar, consideraremos a continuación todo tipo de fuerza de trabajo directamente como fuerza de trabajo simple sólo ahorrándonos de modo la molestia de la reducción”. Lo que crea valor en las mercancías no es cualquier trabajo sino que el trabajo socialmente necesario, que es aquel que se requiere para producir una mercancía cualquiera en las condiciones sociales medias de producción. Tenemos entonces que en el caso de la fuerza de trabajo, estamos ante una mercancía (fuerza de trabajo) que tiene una característica particular, que es la de producir otras mercancías. La fuerza de trabajo tiene un valor de uso, en este caso, su valor para producir otras mercancías, y un valor de cambio, que es el salario que recibe el trabajador.

 

Hasta ahora, hemos visto resumidamente varios aspectos importantes del primer tomo de El Capital: el concepto de mercancía, valor de uso, valor de cambio, trabajo concreto, trabajo abstracto, trabajo simple, trabajo complejo y trabajo socialmente necesario.

 

Fin parte 1

[1] Karl Marx, El Capital. Crítica de la economía política, tomo 1, Proceso de producción de capital (Santiago: LOM Ediciones, 2010), 51.

[2] Ibid., 52.

[3] Ibid., 185.

[4] Michel Foucault, The Order of Things: An Archaeology of the Human Sciences (New York, NY: Vintage Books, 1994), 262.

[5] Karl Marx, op. cit., 53.

[6] Ibid., 54.