Filosofía

Sistemas y sistemismo (por Jan Doxrud)

En este escrito me propongo proporcionar una introducción a un tema fundamental: me refiero a los conceptos de sistema y sistemismo, de acuerdo al filósofo de la ciencia argentino Mario Bunge (1919). ¿Por qué es relevante saber esto? La razón es que, como señala Bunge, todas las ciencias estudian sistemas de alguna clase, ya sean naturales (físico, químicos, biológicos o sociales) o ratifícales. Es más, las ciencias no estudia otra cosa que sistemas. Por ejemplo, la sociología estudia sociosistemas, la biología hace lo mismo con los biosistemas y la tecnología estudia tecnosistemas. En suma, nadie escapa a los sistemas puesto que cada uno de nosotros estamos inserto no en uno, sino que en varios sistemas.

(III) La muerte (por Jan Doxrud)

¿Por qué le tememos a la muerte?Las respuestas pueden ser múltiples. Pero quizás muchas de las explicaciones se reducen a la incertidumbre frente a lo desconocido y la angustia y miedo de abandonar lo conocido. De sólo pensar que existirá un momento en que no veré más a mi padre, madre, hijos, hermanos, el cielo y las montañas, se produce un gran vértigo existencial. Por lo demás, con la muerte ya ni siquiera experimentaré las emociones y sentimientos, los lazos afectivos cesarán y ni siquiera  me percibiré a mi mismo, puesto que el “Yo” cesará de existir.

(II) La muerte (por Jan Doxrud)

De hecho, este planeta tierra ha visto pasar literalmente billones de personas que ya no existen.Se calcula, de acuerdo al Population Reference Bureau, que han pasado, al menos, 108 billones de miembros de nuestra especie. Esta cifra aumentaria a 113 billones para el 2050. En suma, la población actual representa un porcentaje ínfimo, que no llega a los dos dígitos, del total de miembros de nuestra especie que han vivido en este planeta. 

(2) La destrucción del Estado de Derecho por la izquierda en Chile, 1969-1973 (por Jan Doxrud)

Cabe aclarar que, el hecho de destacar la importante responsabilidad de la izquierda en la polarización ideológica dentro del país, así como en sembrar la violencia y minar el Estado de Derecho, no constituye una justificación de las posteriores violaciones a los DDHH por la dictadura militar, es importante separar esto. El Informe Rettig y Comisión Valech proporcionan evidencias contundentes de que se cometieron violaciones a los DDHH que llegaron a niveles de sadismo demenciales y eso no tiene justificación alguna.

6) ¿Justicia o Venganza? (por Jan Doxrud)

Las palabras anteriores son las de Menelaofrente a un suceso que lo estremeció hasta lo más profundo de su ser: el rapto de su mujer Helena por Paris y la violación, por parte de este último, de principios fundamentales dentro del mundo griego a saber: la amistad y la hospitalidad. Como vemos el ansia de venganza (¿o justicia?) dio inicio a la célebre Guerra de Troya. Tenemos también que la venganza constituye el motor de Hamlet cuyo padre, asesinado por su hermano Claudio, exige a su hijo que lo vengue. ¿Sería justo ese proceder de Hamlet, esto es, venganza por honor? Tenemos el caso del protagonista de la novela El Conde de Montecristo, Edmundo Dantès, quien fue víctima de las intrigas de sus cercanos quienes, finalmente, lograron encarcelarlo injustamente.

5) ¿Alguien dijo Justicia? (por Jan Doxrud)

Immanuel Kant (1724-1804),en cambio, desarrolló un enfoque formal y subjetivo sobre el tema. El filósofo prusiano vinculó  los conceptos de justicia y libertad externa, siendo esta última la autonomía o independencia respecto al arbitrio de los demás. Esta autonomía significa que nosotros, como seres racionales, llevamos la ley en nuestro interior y somos libres de darnos nuestras propia leyes. A esto hay que añadir que las leyes que nos damos a nosotros mismos tienen que ser tales que sean válidas para todo ser racional.

4) ¿Alguien dijo Justicia? (por Jan Doxrud)

Pasemos a examinar algunas definiciones del concepto justicia.En el Libro I de “La República” de Platón”, Trasímaco  señala que la justicia consistía en el interés del más fuerte, es decir, es el gobierno de turno el que establece leyes en su propio interés. A esto añadía que lo justo no era otra cosa que lo útil para el más fuerte. Esto se podía apreciar en el hecho de que unos Estados tenían una forma de gobierno tiránica, otros democrática y otros aristocrática. En todos estos casos había un elemento en común: en cada Estado gobernaba el más fuerte. Otras opiniones son las de Céfalo y Polemarco. El primero afirma que la justicia consiste en devolver o dar a cada quien lo que le corresponde y añade que la justicia debe ser saludable tanto para quien da como para quien recibe.

3) ¿Alguien dijo Justicia? (por Jan Doxrud)

Teniendo en consideración lo anterior, ¿qué es la justicia?¿Podemos reflexionar sobre la justicia en un vacío histórico, moral cultural o religioso? ¿Podemos hacer “tábula rasa” del entorno de las diversas sociedades a la hora de querer dilucidar el concepto de justicia? ¿De qué personas estamos hablando? ¿Cuáles son sus sistemas de creencias y valores? ¿En qué entorno político habitan? Tampoco podemos ignorar el cambio en las sociedades y, en ocasiones, cambios abruptos dentro de cortos períodos de tiempo como el caso de Libia, Irak o Siria donde las reglas del juego han cambiado de manera radical. 

2) ¿Alguien dijo Justicia? (por Jan Doxrud)

En el plano de la política también nos encontramos con situaciones injustas para algunos y justas para otros. Por ejemplo, el hecho de que la las FARC, una organización criminal de narcotraficantes, asesinos y secuestradores, se hayan transformado en un partido político ha dividido a la sociedad colombiana y a las personas que siguieron esta noticia de cerca. Se ha logrado un paso hacia la paz, pero ¿cuál es el costo? Al parecer, en nombre de un supuesto bien superior (la paz) se ha hecho una injusticia contra aquellas personas quienes perdieron familiares bajo la guerrilla comunista.

(1) ¿Alguien dijo Justicia? (por Jan Doxrud)

Hace unas semanas Margarita Ancacoy fue asesinada por 5 personas quienes querían robarle sus pertenencias. Como se podía apreciar en el video, la mujer no solamente fue asaltada sino que fue golpeada continuamente por los agresores quienes terminaron dándole muerte. En otro video se podía ver claramente a los sujetos escapando y, lo más perturbador, con una sonrisa en sus caras. Luego se dio con las identidades de los individuos y sobresalió principalmente la figura de dos ecuatorianos que lucían unas largas cabelleras. Unos días después internos de la cárcel subieron unos videos en donde se mostraban a los mismos dos ecuatorianos con sus cabezas rapadas y sentados, rodeados por internos quienes les aplicaban corriente a los dos sujetos para obligarles a pedir perdón por lo que hicieron. A partir de este suceso emergieron diversas reacciones.

(3) Konrad Löw, ¿por qué fascina el marxismo? (por Jan Doxrud)

Dicho esto, hemos abordado las 2 primeras preguntas al comienzo de este escrito que apuntan a por qué fascina la figura de Marx.La respuesta no hay que buscarla en sus complejas obras políticas, filosóficas y económicas. La respuesta hay que buscarla en el mensaje y este se encuentra plasmado en la obra más asequible para el lector: El Manifiesto Comunista. Por ende, respondiendo a la tercera pregunta planteada en un comienzo, se puede señalar que Marx fue más bien un profeta que apuntó más a los corazones y más profundos deseos de las personas que a su razón, puesto que nadie puede tomarse en serio la utopía comunista que defendió y que intentó darle un respaldo científico. 

(2) Konrad Löw, ¿por qué fascina el marxismo? (por Jan Doxrud)

Los comunistas, tras el derrumbe de los socialismo reales no se tomaron el trabajo de realizar una profunda autocrítica, ya que esto significaría abandonar por completo su religión secular. La idea comunista no puede ser reformada sino que simplemente debe ser destruida. El hecho es que la retórica de los comunistas actuales, sus ideas centrales, siguen siendo las mismas que las de un Marx o Lenin, es decir, no han cambiado en nada porque son dogmas sin los cuales sus religión se derrumba.

(1) Konrad Löw, ¿por qué fascina el marxismo? (por Jan Doxrud)

Konrad Löw es un jurista y politólogo alemán nacido en Munich, en 1931. También se desempeñó como académico en la Universidad de Erlangen-Nüremberg, Bayreuth y en el Instituto de Política de Munich. El libro al que me referiré en estos escritos es uno que fue publicado en 1981 bajo el título: La fascinación del comunismo. La edición que tengo en mis manos es la de la Editorial Andrés Bello, del año 1983. Ahora bien, en este caso específico Konrad Löw se refiere al comunismo marxista-leninista, razón por la cual el título de este escrito es: “La fascinación por el marxismo”.

(5) Feminismos: ¿de qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

Otro punto al que se refiere Stamos es al estudio realizado por la profesora de literatura Daphne Patai y la filósofa de la ciencia, Noretta Koertge. Ambas autoras denuncian que los Estudios de mujeres se caracterizan, fundamentalmente por lo que denominan como “biofobia”, aunque en realidad es una fobia a la ciencia en general, principalmente a aquellas ramas de la ciencia que puedan poner en duda cualquiera de sus ideas. Otra crítica que realizan ambas académicas, que lo han presenciado de primer mano, es el adoctrinamiento a los que son sometidos los alumnos dentro de estos estudios sobre la mujer y sobre el género.

(4) Feminismos: ¿de qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

Para ir sintetizando, podemos señalar que las premisas básicas de ciertos movimientos feministas son, al menos, cuatro. En primer lugar se considera que la mujer es víctima de la opresión del sistema patriarcal, explotación que se manifiesta en los ámbitos social, económico, político y psicológico. En segundo lugar, dentro de una sociedad patriarcal la mujer es marginada, definida, moldeada y normada por el hombre.

(3) Feminismos: ¿de qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

Tenemos, pues, que cuando hablamos de feminismo debemos tener muy presente que este feminismo es siempre “en plural” puesto que no existe un solo movimiento feminista que reivindique lso mismos derechos o que apunte a alcanzar una suerte de “mujer modelo” . No solamente existen muchos colectivos feministas sino que también unos se oponen a otros. Existen feminismo de izquierda anticapitalista (el capitalismo es patriarcal), feminismos anarquistas, feminismo afroamericano, feminismo interseccional, feminismos libertarios y liberales y feminismos más de centro o derecha y, por último, mujeres que no se consideran feministas. En suma existen feministas brillantes y muy respetables, y otras que no dejan de ser mera activistas políticas dogmáticas e intolerantes que defienden ideas que carecen racionalidad y evidencia. Como explica Christina Hoff Sommers, el feminismo ha sido secuestrado por un pequeño grupo que le ha infringido un gran año.

(2) Feminismos: ¿de qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

El feminismo de la “segunda ola” comienza con las ideas de Simone de Beauvoir (1908-1986) y su obra “El segundo sexo” y podemos también añadir a Betty Friedan (1921-2006) y su obra “La mística de la feminidad. El feminismo de la “tercera ola” se caracteriza por su heterogeneidad y por la adopción de un proyecto radical de ingeniería social que pretende reconstruir la realidad en su totalidad. Se caracterizan por un fuerte activismo, dogmatismo extremadamente rígido, la violencia, intolerancia y la ignorancia científica. Esta última versión del feminismo es lo que Christina Hoff Sommers llama en su escrito, “Who stole feminism”, como “feminismo de género” para distinguirlo del feminismo de la igualdad y de la libertad, aquel que lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer y evitar que estas sean discriminadas arbitrariamente.

(1) Feminismos: ¿de qué estamos hablando? (por Jan Doxrud)

En este escrito examinaré el concepto de  feminismo con el objetivo de dar a entender que no existe “un solo” feminismo sino que una gran variedad. En segundo lugar existen feminismos razonables que han contribuido y continúan haciéndolo en lo que se refiere a la conquista de derechos de las mujeres y, por último (y más importante) existen feminismos tóxicos que posee una agenda muy diferente a la de las primeras feministas. Podría incluso decir que estos últimos ni siquiera son movimientos feministas. A pesar de que quien escribe considera infantil la obsesión y manía de autoetiquetarse con ciertos rótulos – feminista, animalista, capitalista, comunista, anarquista, trotskista, ambientalista, izquierda, derecha, Black lives matter, #Metoo, etc  – como si el solo hecho de autoetiquetarse con alguno de los rótulos previamente mencionados, me va a convertir mágicamente en una persona más sensible y comprometida con una causa “social” específica.

La religión comunista (por Jan Doxrud)

Concebir el comunismo marxista-leninista (para diferenciarlo del comunismo que le precede cronológicamente) como una religión no es un tema nuevo. Ahora bien, cabe precisar que se le concibe como una religión secular que carece de una creencia en un mundo que trascienda al mundo material. En este sentido, se aleja de las religiones teístas de manera que algunos podrán cuestionar el uso del concepto de “religión” en este caso. Pero resulta ser que el uso del concepto de “religión” se a vuelto más flexible y se utiliza en la actualidad para designar creencias y prácticas que, en estricto rigor (y al igual que el comunismo), no sería exacto designarlas como religiones, como es el caso del buddhismo mahayana,  theravada o zen, el shintoismo o el taoísmo. En el caso del marxismo-leninismo, a lo largo del siglo XIX y el siglo XX, este presentó ciertos rasgos que permiten encasillarlo como religión secular.